Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

2 de marzo de 2009

Incertidumbre

Las elecciones autonómicas han traído nuevos vientos y han servido para ventilar un poco la casa. Esta casa de todos que debe ser la política. Porque había dos habitaciones cerradas a cal y canto, que ya despedían olor rancio. Pero no nos engañemos; esto solo es un espejismo. La única forma de agotar definitivamente el modelo será un pacto en la nación española – la única que existe en la península, excepción hecha de Portugal- en el que los dos grandes partidos consoliden la opción por el constitucionalismo. Nadie duda que la Constitución española pueda ser objeto de reforma para muchas cosas y entre ellas, quizás las más urgentes sean la necesidad de centralizar determinados aspectos educativos para evitar el socavamiento de nuestra sociedad y la reforme del sistema electoral. Esto es todavía ciencia ficción. Los socialistas siguen necesitando a los nacionalistas en el Parlamento nacional y esa misma circunstancia permite por sí sola abrigar dudas sobre la viabilidad del cambio en el Pais Vasco, tan cacareado por Patchi López.

Parece que a López le seduce la idea de ser lendakari. Para ello necesitará el apoyo de los nacionalistas o de los populares. Los primeros, se diga lo que se diga, suponen continuismo y política de tolerancia con todo el clientelismo ya establecido en Euskadi desde los ochenta. Los segundos, causan sarpullidos en el PSOE de Madrid. En estos momentos ZP y Pepiño apuestan por el gobierno en solitario, y mi pregunta es ¿Por qué?

No deberían dudarlo ni un instante. No deberían pensar en la pérdida de apoyos en el parlamento Nacional. Deberían adoptar la única y valiente decisión posible. ¿Serán capaces de hacerlo?

Respecto a Galicia, el desenlace era lógico. Decididamente por el norte son más listos que por el sur. Hay menos jornaleros fantasmas y más pequeños propietarios y sienten que tienen en juego la viabilidad de sus vidas y negocios en estos tiempos de crisis. Ante esa situación nada halagüeña, no quieren políticos aficionados que están jugando a construirse su propio tenderete. Afortunadamente no han tenido tiempo para extender una red de clientelismo, como pasa en Andalucía o Extremadura.