Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

15 de mayo de 2024

Clasismo de izquierdas: Pobres de importación y casta de nuevos ricos

 

¿Por qué un gobierno radical de izquierdas como el que tenemos es nefasto para la clase media? La clase media es la más numerosa en casi todos los países normales: incorpora profesiones colegiadas de cualquier nivel, empleados públicos, pequeños autónomos, pensionistas contributivos, empleados por cuenta ajena de los sectores de servicios e incluso empleados fabriles y agricultores por cuenta propia y ajena. En esta clase entraría casi todo lo inclasificable y se caracterizaría por una identidad etérea e inaccesible para los partidos políticos. Puede estar, para muchos, muy relacionada con esa mayoría silenciosa que puede decidir las contiendas electorales y que se resiste a los análisis políticos porque en ella quiebran los modelos predictivos, el big data y por supuesto los análisis de Tezanos desde el sectario centro de investigaciones sociológicas.

A la izquierda no le gusta la clase media porque no puede dominarla pero recurre a ella insistentemente como fuente de recursos porque de ella sale la mayoría del dinero que necesita el ejecutivo en su voracidad recaudatoria.

Los partidos engañabobos como el de Sánchez necesitan extraer la sangre a los sectores productivos para satisfacer principalmente a dos tipos de colectivos: Los pobres y la casta de amigos.

En el primer grupo entran todos aquellos que deben estar agradecidos por pagas, subvenciones, ayudas etc. es lo que ellos llaman la sociedad débil a la que supuestamente quieren fortalecer. Para repartir pagas a estudiantes o la ortodoncia o las gafas a ilegales (en una concepción suicida de lo que debe ser la universalización de la asistencia sanitaria) están saqueando impunemente a la sociedad productiva hasta obligar a la entrega de más de un 50 % de los ingresos al Estado en muchos casos. Llevando al límite la progresividad de los impuestos predican una solidaridad forzosa que ellos (los políticos y la casta que les rodea) no se aplican a sí mismos.

Porque, en efecto, el segundo grupo, son los amiguetes que suelen vivir muy bien con los partidos de izquierda. Gracias a los políticos y al ejercicio autárquico de los presupuestos para nuevos nombramientos o para adjudicaciones a empresas de familiares o amiguetes (muchas veces constituidas ad-hoc para contratar con la administración en la que manda el autócrata benefactor) nos encontramos con el afloramiento de una nueva casta que accede a privilegios y al modo de vida de la derecha que critican (chalets en Galapagar, coches de marca, clubs, deportes caros, semanas de nieve, inmuebles y viajes a República Dominicana o Venezuela etc.). Naturalmente los integrantes de esta nueva jet que acceden de forma tan fácil al dinero, son muy bien pensantes y conscientes del globalismo de los problemas y de la propia pobreza de la gente que viene de fuera o que tenemos dentro, abogan por la extensión de la solidaridad. ¡Cómo no! Es un buen trato devolver en forma de impuestos al Estado parte de lo que te ha venido regalado. Por eso comulgan con toda la agenda 2030 de pe a pa y cada una de sus nobles y mezcladas causas que hoy son la nueva religión, desde el compromiso con el cambio climático, hasta el apoyo a la absurda y artificial diversidad que hoy nos rodea. En este capítulo podríamos encuadrar a toda la familia de Sánchez, desde el hermano a la mujer, pasando por el padre. Son lo beneficiados de la izquierda, no por ser podres, sino por ser de la casta. Pero no son los únicos; hay abundantes ejemplos de puertas giratorias, de socialistas muy solidarios al frente de empresas públicas con niveles de ingresos muy elevados y nombres que ahuyentan a cualquier inspector de Hacienda que desee conservar su posición. Los Bono, Marlaska, Garzón, Delgado etc. 

Hay un tercer grupo muy minoritario, que son las grandes fortunas. Aquellos que tienen recursos para pelear contra el sistema cuando lo ven injusto. Están en una posición de no dejarse avasallar si lo desean o pueden, si así lo quieren, ser solidarios como el que más porque tengan sentido de Estado. Contra estos el gobierno del autócrata y la marioneta chillona que tiene al frente de la Hacienda Pública, no pueden nada.


La sufrida clase media es la que pierde siempre y sin que valga para nada. En un mundo globalizado siempre es posible importar pobreza para poder seguir con este buenismo hipócrita y facilón consistente en saquear para repartir después entre los dos grandes grupos de agradecidos que hay que cultivar en este invernadero ideológico: Los pobres importados y la casta de amigos. 







13 de mayo de 2024

Esperpento


Hay quien cree que la Eurovisión es o debe ser una especie de ejercicio colectivo de respeto por la diversidad, pero las minorías y excentricidades unidas a los medios y a la difusión internacional, son una mala combinación. Se trata de vender experimentación social y jugar con la sociedad, al menos una parte de ella, quizás la más desprovista de sentido común y valores tradicionales. Se atribuye validez a votaciones hechas desde celulares por los más cafeteros y mitómanos y se les da el peso de críticos de algo, que les viene grande y se celebra una especie de rito pagano de la absurdez y el mal gusto, que se regodea y enorgullece de competir en la provocación choni a sabiendas de que repele a la mayoría silenciosa.

Desde hace años la música de verdad viene haciendo mutis en este festival que, como experimento sociológico resulta de un indudable interés: Sirve para ver en en qué nos hemos convertido en Europa: un ramillete de naciones con un largo historial de guerras y enfrentamientos que hoy tiene cada vez menos peso en el mundo y que ha hecho bandera de la blandura y el hedonismo dentro de un mundo que requiere fortaleza. 

Las sociedades débiles tienden a desaparecer o a ser colonizadas por otras más fuertes y Europa se está convirtiendo - es verdad que unos países más que otros - en un lugar lleno de complejos y vehículo de esperpentos. 

La libertad nos está matando. 







 


26 de abril de 2024

Legión de paniaguados movilizada para defender a Sánchez

 

@Fran_Guerrero82 Es un ejemplo de la mentira rampante del régimen de Sánchez. Lo he descubierto porque publica un post con un video de Marlaska en el que afirma, basándose en sus treinta años de experiencia como juez y (como él dice) su bagaje profesional, que la admisión a trámite de la querella contra Begoña Sánchez no debería haberse producido nunca:  

Es un claro ejemplo de lawfare, porque no hay ni un solo indicio incriminatorio contra Begoña y se “sustenta en bulos y falsedades”. Cuando he visto eso he querido contestar con un comentario muy simple al autor del POST ¿Es una falsedad o un bulo la carta de recomendación a la UTE de Barrabés que han publicado con la firma de Begoña? ¿Ha servido para que una empresa se lleve una adjudicación de contrato público millonario subiéndole la puntuación y adelantando a otras candidaturas concurrentes que reunían más requisitos técnicos? ¿Se ha enriquecido Begoña a través de estos negocios de consultoría que se basan en contratos públicos? ¿Actúa Begoña en África como la oficina de la esposa del presidente español? Las respuestas a estas preguntas son datos objetivos y empíricos: Se pueden probar, salvo que los fanáticos que recurren a la posverdad lo quieran impedir a través de medidas de presión. Este señor que se autocalifica como politólogo y encabeza su perfil de “X” con la siguiente frase “Politólogo. Experto en redes sociales, liderazgo, dirección pública, psicología y comunicación política. Hablamos?”, resulta que en realidad no quiere hablar, porque cuando he intentado enviar mi comentario de respuesta me ha salido un mensaje que me dice: ¿Quién puede responder? Las cuentas a las que este usuario sigue son las únicas que pueden responder. Es decir: NO se puede contestar.

Paralelamente si se ven otros post de este mismo individuo está llamando a la movilización en Ferraz para defender al atacado presidente:  MOVILIZACION! Sabado 27 a las 11:00h todos a las puertas de la sede del PSOE en Ferraz para defender la democracia y nuestro país frente al odio. ¡NO TODO VALE! ¡TODOS A FERRAZ!”

Eso sí que es mentir y contaminar porque apoyar a un trilero no es defender la democracia. Todo lo contrario: Hay que apoyar a la judicatura amenazada desde el poder en el cual se encuentra y desenvuelve muy bien un exjuez como Marlaska que no es nada neutral en esto y ha salido a defender a su jefe y, de paso, su mamandurria. La estrategia de este individuo está clara: Se va a llegar a un sobreseimiento libre que impida volver a juzgar sobre el mismo tema: Es lo que quieren. Pero ya hay otra querella en marcha. Saben que son precisas las movilizaciones para parar el progreso de la investigación judicial y periodística para una palmaria y evidente acumulación de indicios de irregularidades y delitos presuntos que afectan a la mujer del presidente y a él mismo. Si esas movilizaciones dan resultado. Si cunde el pánico entre jueces y periodistas es cuando la democracia se habrá acabado.

El secretario General del PP de Madrid está hoy acusando al PSOE con toda la razón por impulsar que medios como el País acosen a una concejal que ha cometido el pecado de ser hija del juez que ha admitido a trámite la querella, facilitándoles su dirección e identidad. Eso, y lo que hacen a diario con toda la parentela de la presidenta Ayuso, sí que es acosar y además desde el poder, utilizando todos los recursos públicos que se tienen por estar en el gobierno, que son muchos. A propósito de estas movilizaciones que quieren hacer los sanchistas, hay una frase definitiva: “No está en juego la democracia por el hecho de que Sánchez se vaya o no, está en juego la democracia si permitimos que siga un gobierno que es capaz de fagocitar todos los poderes del Estado”.

25 de abril de 2024

No se irá

Ríete tú de lo que le hizo irse a los radicales de Lerroux. El famoso escándalo del estraperlo que nació de unas máquinas de casino. En España, lo único que hace caer gobiernos es la corrupción y ahora, ni eso. Desde aquel episodio de los años treinta que fracturó a los sectores conservadores del hemiciclo y dio la puerta de entrada a los socialistas, ha habido muchos otros y una explotación interesada de la propaganda en la que es maestro el PSOE. Llegó casi a impedir la mera existencia del PP a través de una modificación del código penal, para poder imputar a personas jurídicas, después del caso Gürtel. El manoseo y aderezo en la prensa por medios afines, unidos a la aparición de interesadas terceras vías que buscaban su hueco en el Congreso, hicieron caer a un partido que había ganado las elecciones, en una indigna moción de censura promovida por los mismos que protegían a los grandes protagonistas de los casos ERE. 

Y cayó el PP, abriendo paso al periodo de gobierno más indigno e ilegítimo que hemos tenido desde que falleció Franco ... o incluso desde antes, porque es casi más legítimo un gobierno dictatorial que esta mierda que tenemos, cocida en el engaño y en el insulto a la inteligencia. Dicho esto por alguien que no siente apego alguno por las dictaduras. 

Ahora tenemos de ministra de Hacienda a una señora que trabajaba para el Sr. Griñán, uno de los imputados de los ERE. No reclamó responsabilidades, paralizó los informes de fiscalización de su intervención territorial, pero salió exculpada y, al perderse Andalucía, como no tenía dónde irse, es llamada al gobierno central. Sánchez ha poblado de lo peor todos los estamentos y las instituciones, y lo hemos permitido. Costará hacer limpieza. No va a ser fácil. 

Pero ¿Cuándo podrán limpiarse el Estado, los tribunales, las empresas públicas? ¿Cuándo se podrá mandar a su casa o a la cárcel a todos los asesores con las manos manchadas? Hay quien cree que es inminente la caida de Sánchez. Me temo que no es así, y desearía de corazón equivocarme. Se trata de un okupa de la política, cínico, mentiroso y exasperante, que van a tener que echar a la fuerza. Ni con aceite hirviendo se va. 

Yo era uno de esos ingenuos que estaba escandalizado por el intento de pucherazo que protagonizó en las elecciones a la comisión ejecutiva federal de su partido, en Ferraz y, cuando ganó el congreso de su partido y, en su proceso "resiliente" asaltó el poder central después de ser Mr. NO y de impedir el gobierno de Rajoy y la aprobación de los presupuestos, quedé abrumado por lo que se nos venía encima. El electorado español mayoritariamente ignorante, tenía ansias de sentenciar a la corrupción y, de paso, a los bancos, la Iglesia y a cualquier rico o empresario que no hubiera caído con ellos en la crisis. Y, de esa manera se gestó un monstruo. Algo deleznable que ya intentó Zapatero (el pacto de Tinnell) se recreó de la forma más imprudente para alcanzar el poder. Pero los pactos entre diferentes, digan lo que digan, no son buenos para gobernar; solo sirven para mantener el poder, para intrigar, para eliminar al adversario. Por eso el gobierno de Sánchez ha nacido del fango y sigue nadando en el fango, porque se ha visto obligado a contradecirse en cada decisión y a pactar con lo peor de cada casa, haciendo múltiples concesiones  económicas, institucionales y legislativas. Ha profundizado de tal manera en la indignidad que hoy parece casi natural la mierda que nos ahoga a todo el país. 

Entre su innumerables hitos estuvo primero su increíble tesis doctoral fusilada por algún negro de textos dispersos, el pacto de gobierno con PODEMOS que nos trajo a la pareja de Galapagar con todo lo que supuso de carga ideológica y meteduras de pata legislativas, su gestión del COVID adoptando medidas hoy declaradas anticonstitucionales, el acercamiento de presos etarras, el indulto a los condenados del procés, el uso abusivo de los decretos -leyes para regular materias no urgentes, la multiplicación de ministerios que no valían para nada, los acuerdos secretos con Marruecos que han colocado a España en una posición de marioneta, la entrega de Navarra a BILDU, las ofensas continuas a las víctimas del terrorismo... Y todavía lo mejor: La ley de amnistía: Aun veremos a Puigdemont llegar a España como un vencedor, para humillar a un Tribunal Supremo que le condenó a ´ñel y al resto de los golpistas en un juicio con todas las garantías. 

¿Y alguien piensa que Sánchez se va a ir voluntariamente? 


Corrupción y populismo barato de Sánchez


El okupa de la La Moncloa se ha despachado con una carta inquietante. Parece que ahora viene la última etapa de un asalto al poder de un ambicioso sin límites que lleva al extremo su odiosa resiliencia. Se trata de una huida hacia delante en la que quiere captar voluntades que cierren filas en torno a él para enfrentarse contra los odiosos jueces que denostan a su amada Begoña. 

Es solo un pretexto para usar a la gente y a las instituciones que ya ha colonizado como una enredadera asfixiante que ahoga cualquier brote de justicia. Utilizará sin duda a la gente y a toda la mamandurria que le debe favores, empezando por la fiscalía y el Tribunal Constitucional, pasando por la abogacía del Estado, los ministerios y el CIS. ¡Todos a defenderle a él y a su querida Begoña! Todo el presupuesto público empeñado en una suerte de capítulo específico dedicado a lavar el cerebro de la gente y hacer creer a la boba ciudadanía que nadie de su familia se ha servido del poder para enriquecerse. Ni Begoña, ni sus padres, ni su hermano merecen este injusto trato.

Para evitarlo ha llegado la hora de tomar las riendas. El autócrata no puede tolerar esto. Él que lo controla todo, tiene algunos cabos sueltos y no puede dejar ningún fleco o resquicio por donde asome la libertad, e sentido común y el equilibrio.

Camufla su propia corrupción detrás de un insoportable populismo. Empezará a hablar de democracia popular y cerrará el Senado o el Consejo General del Poder Judicial. Luego manejará un ministerio de la verdad y amordazará a periodistas no afines, youtubers y demás discrepantes. Será el reino de la mediocridad de Angels Barceló y ya estaremos metidos de lleno en una república bananera. 

20 de abril de 2024

Estupidez colectiva

 



Bildu está llevando a cabo una campaña “pop” en la que se quieren desvincular de la violencia terrorista pero no de ETA y, con ello, no hacen sino mentir a una ciudadanía estúpida. Se miente porque es imposible desvincular a ETA de la violencia y a la violencia del terrorismo. Por lo tanto si hoy jaleas a alguien de ETA no estás jaleando solo a un euskaldún patriota: Estás homenajeando a alguien que ha tomado las armas para asesinar cobardemente a gente desarmada o desprevenida; gente inocente, en muchos casos civiles que no empuñan armas ni están en batalla alguna.

Los candidatos socialistas también fomentan la estupidez colectiva de los suyos si pretenden que les crean sobre sus intenciones: Todo ha sido debido a su necesidad de poder y de conformar una mayoría en el Parlamento Nacional. Sin embargo llevan a cabo una campaña hipócrita en la que ahora marcan distancias respecto al separatismo y critican a sus socios BILDU o PNV según pinten las circunstancias.

Está claro que se quedan en el papel de bisagra: No conseguirán gobernar en esa comunidad y es algo de lo que me alegro. De perdidos al río… Hace falta un periodo en el que gobiernen la comunidad unos incompetentes para que la ciudadanía (estúpida) comprenda lo que han votado.

Pero el PNV quizás se lleva la palma de la estupidez. Ahora van a cosechar las consecuencias de su política inane y el seguidismo que han hecho de Sánchez. Ya no tienen ideología alguna: Solo les guía el separatismo y el Tinell. No se va a producir el sorpasso, pero desde luego sería más que merecido. Es natural que la gente piense que para favorecer el separatismo irresponsable no hay nadie mejor que BILDU. 

A alguien he escuchado que mañana la victoria se decide entre los que mueven el árbol y los que recogen las castañas. Nada más cierto. Y se lo debemos agradecer al PSOE, ese partido con vocación de bisagra que está desapareciendo de toda España y solo se sostiene en el Congreso comprando votos, traicionando a España y amañando las instituciones. Quien pierde mañana realmente es España, porque en esa comunidad hay un terrorismo que ha hecho huir a los españoles y porque el PSOE está con él y con quienes hoy le jalean. 

31 de enero de 2024

Ley de amnistía


Cada nuevo día es una vuelta de tuerca añadida sobre este adefesio en el que se ha transformado la política española. De la mano de Sánchez mucha gente ha llegado a creer en este mundo al revés, en el que se acumulan acontecimientos y decisiones absurdos e ilegítimos con la mayor naturalidad y cinismo. Todo está percudido en esta ciénaga de descaro y mentiras. La soldadesca empleada por el déspota, sus estómagos agradecidos cometen una tras otra, las más variadas tropelías contra el Estado de derecho. Ya no hay separación de poderes, no existen contrapesos ni controles cruzados para evitar los abusos. El legislador constitucional los diseñó, es cierto, pero no previó todas las trampas que se pueden hacer para dejarlos sin efecto. 

Hoy la gran paradoja es que para perpetuarse en el poder tenemos a un gobernante aliado con todos los enemigos de la Constitución española y del Estado español, una auténtica realidad histórica y política que no va a caer por culpa de estos tiempos negros de ataques a la democracia, de oscuras estrategias y de claudicaciones tacticistas. 

La mayoría de la gente hoy mismo es sensata y está en contra de todo esto, por mucho que lo quieran camuflar. Si hoy se hiciera un referéndum en todo el territorio nacional sobre la ley de amnistía el resultado sería demoledor para los catalanes. Naturalmente habría de ser votación secreta de todo el pueblo español. Aquí no valen diputados ni compromisarios que deben su empleo a Sánchez. Sin trampas ni cartón. Sin hacer valer a minorías infladas por la normativa electoral. Sin impedir la absoluta libertad de voto. Pero eso no es lo que quieren. Pretenden seguir engañando a la ciudadanía, que ya se está acostumbrando al absurdo. 

Acabaremos justificando y nos parecerá natural que vuelva a España con todos los honores un prófugo de la justicia, condenado en rebeldía por el Tribunal Supremo y escapado en el maletero de un coche para no afrontar la seria responsabilidad (clara y manifiesta) de haber subvertido el orden constitucional, de haber maquinado para separar una parte de España del resto y de haber malversado bienes y recursos recibidos del Estado español para ir contra él. 

3 de junio de 2023

Lecturas de las últimas elecciones: Castigo merecido a Irene Montero y Ángela Rodríguez Pam

La ministra de podemos, erigida en lideresa aprovechando el tirón de un ministerio, al que llegó por enchufe forzoso de su pareja, articulado a través del chantaje de PODEMOS a PSOE (aceptado gustosamente por “su sanchidad”), ha sido una de las víctimas propiciatorias de esta debacle. La izquierda de la izquierda, necesita recolocarse en la próxima cita electoral y no tiene casi tiempo para hacerlo de una manera organizada. En esta consecuencia, al menos, hay que reconocer el acierto del adelanto maquinado por Sánchez. 

Ahora los podemitas, círculos, mareas y demás paniaguados que quieren seguir apegados a los inmerecidos sillones del poder (si se atiende a su representación), quieren desmarcarse de la pestilente Irene Montero, artífice de la Ley del “solo sí es sí” y de Pam, la histriónica clown del partido. Sin duda está justificado que se vuelvan a su casa y dejen de jugar a este juego de la política en el que tantos destrozos han causado a la ciudadanía. De él sacan en limpio interesantes experiencias, respetos inmerecidos, propiedades fácilmente adquiridas y, en definitiva un salto cualitativo en sus vidas, para integrarse en la clase social que criticaban en sus comienzos. 

La ministra de podemos, erigida en lideresa aprovechando el tirón de un ministerio, al que llegó por enchufe forzoso de su pareja, articulado a través del chantaje de PODEMOS a PSOE (aceptado gustosamente por “su sanchidad”), ha sido una de las víctimas propiciatorias de esta debacle. La izquierda de la izquierda, necesita recolocarse en la próxima cita electoral y no tiene casi tiempo para hacerlo de una manera organizada. En esta consecuencia, al menos, hay que reconocer el acierto del adelanto maquinado por Sánchez. Ahora los podemitas, círculos, mareas y demás paniaguados que quieren seguir apegados a los inmerecidos sillones del poder (si se atiende a su representación), quieren desmarcarse de la pestilente Irene Montero, artífice de la Ley del “solo sí es sí” y de Pam, la histriónica clown del partido. 

Sin duda está justificado que se vuelvan a su casa y dejen de jugar a este juego de la política en el que tantos destrozos han causado a la ciudadanía. De él sacan en limpio interesantes experiencias, respetos inmerecidos, propiedades fácilmente adquiridas y, en definitiva un salto cualitativo en sus vidas, para integrarse en la clase social que criticaban en sus comienzos. 

 No sé si Irene se creerá que va a pasar a la historia como una especie de Clara Campoamor que, desde el poder impulsó de verdad la igualdad. Sí que sé cómo debería pasar a la historia, si ésta no es manipulada: Como una ignorante y peligrosa iluminada que llegó al poder a través de un chantaje parlamentario impuesto por su pareja al presidente de gobierno, sin experiencia relevante alguna ni currículum que le avalara, que dispuso en tiempos de crisis de mucho presupuesto para cometer tropelías y errores diversos contra la mitad de la población, nada menos que todos los hombres. Es la culpable de haber pisoteado un principio constitucional, como es el de la igualdad entre todos los españoles de una manera zafia y patosa, utilizando para ello una ley que no hay por donde cogerla, en la que se destruye la presunción de inocencia y se reforma el código penal de forma tan torpe que se consigue beneficiar a los presuntos violadores aligerándoles las penas.

 No me da ninguna pena Irene, ni Pam, ni PODEMOS. Porque en realidad el castigo de la ciudadanía ha sido para todos estos partidos y confluencias; esta manera de ver la vida, como un experimento constante aderezado con presupuesto público que pagamos todos para beneficiar a minorías y sostener ocurrencias e ideas alocadas a las que llaman progreso. 

Por fortuna todavía queda clase media en este país, que tiene noción de lo que es el esfuerzo y lo que cuesta ganar el dinero y producir para que luego los poderes públicos te esquilmen con el pretexto de hacer una sociedad mejor. Quizás la sociedad haya comprendido que el progreso no está reñido con la conservación de las costumbres mayoritarias de los ciudadanos, que la sociedad tiene unos ritmos en los que de forma natural va asumiendo todos los cambios y los va filtrando de forma natural y democrática a través de mecanismos de ensayo y error. 

PODEMOS ha sido un gran error y su descalabro debería servir como lección, porque todos tenemos un fondo de sentido común, un atisbo de liberalismo y respeto por las personas y sus libertades individuales: La vida, sesgada estúpida e injustamente por los etarras durante tantos años, la propiedad privada, el derecho a educar a tus hijos, el derecho a utilizar tu idioma en cualquier rincón de la geografía nacional, el derecho a circular con un buen vehículo sin que te masacren con sanciones o te criminalicen… el derecho – en fin – a no sentirte culpable por vivir, tener posesiones y procurar lo mejor para los tuyos. No han sabido darse cuenta de que la mayoría de la sociedad española aceptaría, porque ve justa, una social democracia moderada, igual que respeta de una forma sana y natural a las minorías étnicas, a la comunidad LGTBI, a las mujeres, a los animales etc. Somos de los países más tolerantes del mundo y ya lo éramos antes de la llegada de Zapatero, el 15 M y la culminación de los despropósitos que nos han llegado de la mano del sanchismo y de PODEMOS. Por eso la ideología comunista de PODEMOS y el bombardeo constante con ocurrencias woke de la progresía, resultan tan injustas e impopulares. 

 Ana Rosa Quintana ha definido muy bien a Irene Montero: Irrelevante, sencillamente no es necesaria para la sociedad. Solo perjudica. Su imprudencia y su ignorancia son tóxicas y cuestan mucho dinero y cuando la sociedad ha podido, lo ha expresado así.

18 de mayo de 2023

No somos conscientes de lo bajo que hemos caído


No tienen desperdicio. No sé cómo la gente no se da cuenta de que esta maldita coalición que nos gobierna ha destapado el tarro de la inmundicia en todos los terrenos que pisa, en todas las áreas. No hay aspecto en el que hayan supuesto una mejora para la generalidad de los ciudadanos, para el país. Gestionan mal, mienten, gastan irresponsablemente, son débiles ante los poderes fácticos del interior y del exterior, espantan la inversión, aúpan la mediocridad y le dan escaños, destruyen las instituciones, legislan sin pudor desde el ejecutivo, manipulan la historia, fracturan a la sociedad. Todo ha sido nefasto y hace falta un cambio de una vez por todas. Que se deje de identificar a esta gente con el progreso, porque en realidad el progresismo es un falso progreso trufado de trampas y engaños a la ciudadanía. 

El verdadero progreso supone mejorar, y esta gente nos está debilitando. Nos está robando a todos los sectores productivos, a los sectores que realmente mueven un país. Las empresas, los inversores, los profesionales colegiados, los autónomos, y por supuesto también los trabajadores por cuenta ajena, todos están siendo atacados por un social comunismo. Sobre todo los trabajadores que dicen defender están siendo perjudicados porque se están perdiendo los empleos de verdad. Están desapareciendo los trabajos que llevan consigo un valor añadido y se están sustituyendo por pagas públicas que inutilizan a la gente, haciéndola pedigüeña y destruyendo su propia autoestima. Las mentiras continuas ofenden a la inteligencia. 

El socialismo de Sánchez está manchado de ignominia por asociarse con el terrorismo, el separatismo y el comunismo: tres monstruos, enemigos de nuestra democracia y, en general, de nuestro Estado, con los que Sánchez se encuentra firmemente comprometido. Tres manos viscosas que le aprietan los cataplines y retuercen hasta conseguir todos sus propósitos, a costa de unos vividores irresponsables que quieren seguir más tiempo en la Moncloa para cometer más irresponsabilidades y seguir robando.

Esta entente Quasimodo nos está destrozando la vida, introduciendo malestar y preocupaciones a quienes han trabajado para ahorrar y poder dejar algo a sus hijos, forzando en un trágala tras otro a quienes tienen todavía algo de celo para defender su libertad individual. Ya no hay nada individual todo se subordina a la colectividad o, quizás sería mejor decir, a la estupidez colectiva: Izquierdismo militante, agenda 2030, solidaridad forzosa con quienes se quieren aprovechar de ti, respeto obligado hacia figuras históricas ignominiosas, adoctrinamiento forzoso en las escuelas, blanqueamiento del terrorismo, cordón sanitario para aislar a quienes defienden la Constitución… y mientras, continuas subidas de impuestos, utilización del poder coercitivo del Estado para atracarnos y gastar el dinero obtenido con finalidades partidistas: Sueldos públicos, cargos a dedo de miles de asesores, asociaciones y fundaciones afines, subvenciones a organizaciones de amiguetes, sindicatos, comisarios de igualdad, de prevención de riesgos laborales, prestaciones, ayudas, subsidios… Este país no da para tanta imbecilidad. La gente ya no percibe que luzca el dinero que paga. Todos está más caro, cuesta obtener atención en cualquier parte, la sanidad y la seguridad social están menos accesibles y han forzado a que los cotizantes (quienes sufragan el sistema) hayan tenido que migrar a la atención privada, dejando la pública (a la que tienen más derecho que nadie) para quienes no pagan. Ha desaparecido la mentalidad contributiva, del esfuerzo, del ahorro: Una pensión mínima contributiva ya es prácticamente igual que una asistencial. 

 El que nos gobierna, nunca reconocerá la mierda en que nos ha metido, con esa cara de silex que tiene y esas aristas cortantes de su personalidad. Ha sido una máquina de mentir y es hora de que la ciudadanía se lo censure, incluidos los socialistas honrados que pueda haber; la gente que aun siendo de izquierdas, tenga todavía algunos valores. Porque lo cierto es que puede haber en el marco constitucional un gobierno con mayor tendencia hacia la socialdemocracia. Por puro desgaste del PP, llegaría al poder sin necesidad de servirse del apoyo de todos los traidores que van contra el Estado. Los ciudadanos españoles deben percibir que estamos ante una anomalía muy grave que a medio o largo plazo hace inviable la convivencia y la existencia del propio Estado. Tiene que haber una alternancia entre partidos que respeten las normas y debería haber una modificación de la Constitución del 78 para impedir el chantaje de las minorías y la concurrencia y postulación para cualquier puesto de poder de aquellos que propugnen la independencia. Tiene que impedirse la mentira y la manipulación que se está impulsando en algunas comunidades autónomas a través de los respectivos sistemas educativos. 

¿Quién dice que las comunidades vertebran España? Para poder ser vertebradoras deberían ser leales, solidarias y respetuosas con el poder central y con las restantes comunidades. Ninguna de esas condiciones son cumplidas. Por el contrario, ciertos poderes locales emplean el dinero público recaudado en todo el país, para llevar a cabo un socavamiento incesante de la idea de España y una lucha contra sus instituciones dentro y fuera del país, buscando siempre la desacreditación del Estado en el que se inscriben y su perjuicio, aunque ello redunde en beneficio de intereses ajenos. Eso se llama traición. Son traidores porque, siendo su obligación defender el interés general de la nación española, basan su estrategia en el beneficio de unos pocos, precisamente de aquellos que la repudian. Y lo hacen con fines partidistas. Modificar el título Octavo de la Constitución es imprescindible: No necesariamente para que desaparezcan las comunidades, pero sí para hacerlas más leales al Estado y para que éste recupere alguna de las competencias que deberían haber sido siempre materia reservada.

 Tenemos más descentralización que muchos estados federales. Somos un verdadero experimento político y no hay ninguna garantía de que esto vaya a finalizar bien. Paralelamente habría que modificar también la regulación electoral para conseguir una correlación más justa entre votos y escaños y para exigir unos límites mínimos de representatividad con un reparto homogéneo en todo el territorio nacional para poder concurrir a las elecciones generales, todo con el fin de evitar los chantajes en los que puedan caer gobiernos centrales cuyos representantes parlamentarios vayan justos de votos.

8 de abril de 2023

La operación "SUMAR"

Creo que el enfoque correcto sobre lo que de verdad supone la operación de Yolanda y su pequeño movimiento "Sumar" es pensar que se trata de una alianza del rencor en la que múltiples grupúsculos de descontentos van a dar la patada a un autócrata sin escrúpulos, para entregarse a otro. Cambian a Pablo Iglesias por Sánchez, pero llevan consigo una carga ideológica de extremismo comunista que seguirá condicionando al PSOE con el que tendrán que gobernar en alianza (si es que consiguen sus propósitos). Después de la loca andadura del sanchismo, en la que se ha hecho cualquier cosa con tal de permanecer en el poder, habrá mucho votante del PSOE cuya primera intención sea la de quedarse en casa. Los socialdemócratas más moderados no quieren saber nada de Sánchez y éste les va a enfrentar a una alternativa todavía peor y más extrema: El comunismo de Yolanda.¿Por qué lo hace? ¿Por qué permite esta añagaza? Hay dos claras razones de conveniencia: Por una parte, asustar a los moderados: Si se consigue la movilización de la izquierda moderada para evitar el asalto de la extrema, el frentepopulismo conseguirá totalizar más intenciuón de voto. Por la otra parte, engañar a la izquierda más radical, harta de las contradicciones y meteduras de pata de PODEMOS; para éstos tiene a una comunista que se postula a sí misma y concurre con otro perfil femenino y disfrazado de cordero para evitar el asco a Sánchez). De esta manera habrá una oferta lo suficientemente variada como para que toda la izquierda se movilice y no se quede en casa. ¿Qué le tienes asco a Sánchez? Pues tienes a Yolanda. Sánchez te ofrece otra candidata para que te desahogues, pero no te equivoques: Todo desembocará en su intento de investidura, aunque sea por un voto de diferencia. Si gana el PP las elecciones pero no tiene apoyos suficientes, Sánchez gobernará en funciones porque no le importará obstaculizar todo lo que sea necesario la investidura de Feijoo. Estamos frente a una política a cara de perro, maniobrera y utilitarista, sin escrúpulos ni respeto alguno por los electores y los programas políticos, instaurada por una izquierda rastrera que solo busca permanecer como sea en el poder y en nuestro país la mayoría de la gente no está preparada para este maquiavelismo sin límites.

1 de abril de 2023

Transición denostada


Hoy se produce una persecución ideológica intolerable en todos los lugares y en todas las materias que son en la actualidad caballo de batalla: Política lingüística, revisionismo histórico, política de género, inmigración... yo creo que tuve una mentalidad abierta; procedía de la época de Franco. Imbuido por mi padre, y quizás también por otras influencias, acertaba a verle como un dictador, lo que significa que tenía ya una mentalidad abierta en 1975, aunque no fuera más que un crío. La inmensa mayoría de mi generación aceptamos sin cuestionar prácticamente nada, la llegada de la transición y las fórmulas que se adoptaron para traer la democracia. Muchos insistían en que aquel proceso fue fruto del consenso. Casi la totalidad de las tendencias políticas se pusieron de acuerdo en abrir un periodo constituyente muy prometedor pero también muy frágil. Hubo ataques sobre todo de sectores retrógrados y de grupos nacionalistas y se acordaron cosas y se hicieron concesiones a unos y a otros. No éramos del todo conscientes de hasta qué punto se estaban haciendo cesiones irreversibles y destructivas que en el futuro actuarían como termitas socavadoras. El gobierno de UCD era tremendamente débil y la Constitución resultante de aquel proceso había salido muy imperfecta. Con el tiempo provocaría todos los desequilibrios que hoy tenemos. El Estado está hoy cuestionado por muchas minorías de criterios perniciosos. Todas ellas van contra el sentido común en mayor o menor medida. Y esa visión casi contracultural orientada al ataque sistemático de todo lo preestablecido, ha venido a instalarse en el peor momento, coincidiendo con unos tiempos de crisis y anidando en los corazones y cabezas más jóvenes y más crédulos. Son tiempos negros de falso progreso, porque al fin y al cabo en eso consiste el progresismo.

30 de agosto de 2022

Panorama desalentador

El panorama desde luego es desalentador. Llevamos ya demasiados años con malas noticias, cultivando el pesimismo en un contexto de bienestar. Ahora hablan de las consecuencias de la crisis energética acrecentada hasta límites inimaginables hace unos años, debido a la guerra de Ucrania. Ya desde hace tiempo se venía hablando de la descarbonización de la sociedad y la utilización de las energías renovables (¡para no cargarnos el mundo!). Ello traía como consecuencia que la factura eléctrica se disparara en todo el entrono europeo. Pero ahora todavía más: Se ha demostrado la gran dependencia que todavía teníamos del gas y los gaseoductos se han cerrado, al menos en parte. 

Por el norte el gas ruso se corta, y por el sur el gaseoducto argelino está en peligro por nuestra política torpe con el Sáhara. Paralelamente ya habíamos paralizado la extracción de carbón natural en nuestro país y jubilado la mayoría de las centrales térmicas y nucleares. Política torpe e ideologizada que nos lleva a sacudir el bolsillo de todos los ciudadanos (no sólo los ricos). 

 En el poder está asentado inmerecidamente, por una injusta moción de censura, un gobierno socialista, al que solo le falta ponerse a expropiar para traer el comunismo más rancio a nuestro país. Cada vez nos parecemos más a un gobierno bolivariano de Sudamérica porque este gobierno sigue secuestrado por los inútiles comunistas que no reparan en gasto público aún a costa de arruinar a la sociedad y sus tejidos productivos, para fomentar la dependencia de la ciudadanía de las pagas estatales y de las administraciones local y autonómica. Por si fuera poco nuestro campo está siendo azotado por una pertinaz sequía y este verano ha sido de los más calurosos que se recuerdan. ¿Qué es lo que falta? ¿Una epidemia? También la hemos tenido, y se ha combatido de la peor manera, por los mandatarios más inútiles que podíamos tener al frente de la nación. Este país lo resiste todo, pero quizás estemos llegando al final. Me da miedo la movilización de toda esta caterva de gente que ahora está quieta.

 ¿Qué es lo que harán cuando tengamos un gobierno más conservador? La irresponsabilidad puede incendiar las calles y traer todavía más ruina. Pero quizás es eso lo que buscan. Lo más inquietante es que la izquierda siempre ha buscado la ruina popular, la abolición de la propiedad privada y la dependencia de la gente.

9 de junio de 2022

El acuerdo con Marruecos

Las exigencias podemitas y la situación de nuestro gobierno "Frankenstein" forzaron a que durante 2021 diéramos acogida a un líder saharaui del Frente polisario para que recibiera tratamiento médico en España. Eso, que constituyó una verdadera torpeza diplomática, pudo habernos servido para tener una posición geo estratégica reforzada como consecuencia del gaseoducto argelino, que abarata la llegada del gas (como alternativa al caro gas licuado que llega por barco y nos venden los americanos). 

 Aquella torpeza enfadó soberanamente a nuestro molesto vecino del sur del estrecho desde donde amenazaron con permitir asaltos a las fronteras de Ceuta y Melilla de oleadas de migrantes subsaharianos, retenidos y manipulados a voluntad por las autoridades marroquíes (siempre de acuerdo con las mafias del estrecho). Y seguramente las amenazas no se quedaron ahí. algo muy importante de nuestro país saben las autoridades marroquíes. pueden ser cosas inconfesables encontradas en el teléfono de Pedro Sánchez o, como muchos pensamos, cosas aún peores relacionadas con la llegada al poder de Zapatero en 2004. El nuevo "acuerdo mutuo" anunciado con Marruecos ha desatado las declaraciones institucionales de todos los disciplinados ministrillos de Sánchez, quienes se han pronunciado al unísono como Fuenteovejuna, todos a una, para saludar este acuerdo que, según algunos afirman, pasaría por reconocer el Sáhara como provincia marroquí. 

Pero ¿por qué ahora? ¿Acaso era oportuno? En un contexto de absoluta crisis energética y dependencia del gas argelino llega nuestro gobierno y nos enemista con quienes nos pueden cerrar el grifo. ¿Por qué? Algunos ven detrás una amenaza marroquí de desvelar las tripas fétidas y oscuras del 11M. El Frente Polisario habla de intensos meses de chantaje de Marruecos a España y recuerda que España solo es ahora una potencia administradora a las órdenes de las Naciones Unidas, a la espera de la descolonización del Sáhara. La realidad es que se ha hecho dejación de las obligaciones administrativas de lo que quedaba de un antiguo protectorado y se lo hemos entregado en bandeja a Marruecos.

2 de abril de 2022

Han llegado para quedarse


Cuando veo los blogs, páginas de instagram, twits, videos, publicaciones varias sobre feminismo y guerra civilismo, llego a la conclusión de que esta progresía estúpida ha llegado para quedarse, porque no representando en absoluto a la mayoría de la población se las van a arreglar siempre para construir alianzas frente populistas que se aprovechen de la precariedad y de los fallos de diseño de nuestro sistema constitucional, para llegar al poder. Y, de este modo, aunque se les derrote, siempre tendrán ese mínimo necesario para desestabilizar y seguir jodiendo la marrana. 

Tenemos un sistema tan pertinazmente fallido, que ha conseguido dividir a la ciudadanía en dos bloques en nuestro país, desde el periodo decimonónico. Y en estos últimos tiempos (también antes, pero ahora más) creo que los sectores conservadores del país están más asistidos por la razón y la mesura. El grueso de las estupideces institucionales se dicen o hacen desde la izquierda. 


¿Es necesario de verdad este escenario en el que proliferan políticos y parlamentos en cada región española y se solapan con los ayuntamientos, las diputaciones y la ingente cantidad de ministerios y aparato del gobierno central? ¿alguien duda de que todas estas estructuras se han disparado solamente para dar colocación a los correligionarios? ¿alguien cree que estamos en una verdadera democracia en lugar de un oligopolio partidista en el que lo último que importa es lo que piensan realmente los ciudadanos? 

Lejos de ayudarnos, toda esta casta, especialmente la izquierda, parece que se alían para complicarnos la vida: 

Cuando parece lógico cerrar el capítulo del terrorismo con una ETA derrotada y una petición de disculpas desde el arrepentimiento a sus víctimas, resulta que les tenemos en el gobierno y en el Parlamento, blanqueando a los terroristas y humillando a las víctimas. 

Cuando parece lógico que desde el gobierno se pongan los medios para conseguir abaratar o al menos evitar la subida desmesurada de la factura de la luz, nos la encontramos en un proceso de crecimiento desaforado y salvaje que perjudica a las empresas y a las economías domésticas y el arribista que ocupa la Moncloa se niega a aceptar invertir en centrales nucleares que producen una energía limpia que hasta Europa considera verde. 

Cuando parece lógico defender la unidad del Estado español, resulta que, solo por mantenerse en el poder quienes ocupan el gobierno actual coquetean con quienes quieren dividir España y segregar regiones que llevan más de quinientos años formando parte del Estado. 

Cuando se trataría de hermanar a la gente después de una guerra civil, se dedican noventa años después a encender las ascuas del rencor entre los descendientes del bando perdedor y a tergiversar la historia intentando trastocar la memoria colectiva para blanquear a unos y demonizar a otros. 

Cuando parece lógico pensar que la economía necesita reposo y tranquilidad para atraer inversión, adoptan decisiones que transmiten inquietud a cualquiera que quiera invertir en España.  

Todo se orienta para que esta nación organizada en un Estado, falle. Somos una importante fuerza de consumo, con una población y un nivel de desarrollo que nos coloca entre los primeros puestos de la Unión Europea, pero nuestra economía está dominada por el sector terciario. ¿Por qué tenemos esta desunión? ¿Por qué estamos con nuestras peleas, siempre ideologizados y agitados por los mismos?  Y uno se pregunta ¿Cuál es la mano negra que auspicia todo esto? Uno a veces se pregunta si no lo estarán haciendo a propósito los gobernantes actuales. Si no estarán buscando la ruina definitiva para traer un país comunista que les garantice una oligarquía cómoda en compañía de paniaguados y de estómagos agradecidos. ¿Es eso lo que quieren? Es lo que están consiguiendo matando a la clase media, enfrentando a la sociedad civil, a los hombres con las mujeres, a quienes les gustan los toros con los animalistas, a los conductores de vehículos con con ciclistas, a los heteros con los gays, a los islámicos con los cristianos. Jodiendo la marrana continuamente mientras no cumplen con su obligación de gobernar bien para todos, mientras practican política partidista con minúsculas, en lugar de tener sentido de Estado. 

La realidad, lo queramos o no es que tenemos una oligarquía que se está aprovechando de los fallos del sistema, para agarrarse como una sanguijuela al poder, al BOE y a los presupuestos, ese maná que les alimenta a ellos y sus familias y que sale de nuestros bolsillos. Y no se irán. Algo pasará antes de las próximas elecciones generales. Ya lo veremos. 


Más comisariados

 

Las empresas tienen un nuevo escenario de obligaciones. Una nueva fuente de gasto. Y los chupópteros una nueva fuente de ingresos. Se ha abierto un negocio nuevo: La igualdad de género. Igual que la prevención de riesgos laborales, la sostenibilidad y el ecologismo, la protección de datos etc.

Todas estas áreas son fuentes inagotables de intervención pública y de regulación… obligatoria de normas, muchas veces extremadamente exigentes y disparatadas que hay que poner en práctica y aplicar, con el consiguiente coste soportado por las empresas.

Esas mismas empresas  que están al límite por la situación económica adversa y por los impuestos desorbitados, deben invertir en formación y tomar costosas medidas de adaptación para tener todos los planes y comisarios que les exige la ley. De debajo de las piedras salen consultorías especializadas de nueva creación que no resistirían un mínimo escrutinio sobre la cualificación de sus miembros o que tienen gente especializada en temas sencillos que podría asimilar cualquier responsable empresarial sin dificultad pero sin obtener el título o la certificación necesarios que – naturalmente – ellos cobran a previo de oro.


Entre 500 y 1000 euros el curso formativo de protección de datos, el plan de igualdad, el análisis de los riesgos laborales etc.

También los sufridos ciudadanos conductores de vehículos se ven obligados a pasar por caja para pagar injustas sanciones y cursos, a menudo innecesarios, para poder recuperar los puntos perdidos del carnet.

Detrás de todo siempre está el poder coercitivo mal utilizado de las instituciones intervencionistas que buscan auto inflarse en obligaciones y regulación y nuevas estructuras que suponen más gasto y personal para hacerlas cumplir.

Los políticos siempre están explorando de forma incesante los terrenos en los que pueden justificar su presencia. La colectividad y la protección de una ciudadanía indeterminada les sirve para idear continuamente nuevas imposiciones y recortes de derechos para los ciudadanos.

El problema es que todo este intervencionismo va calando y formando un poso cultural, identificándose por muchas personas con un progreso y una madurez de la sociedad, lo que no responde a la realidad en la mayoría de las ocasiones.

Una sociedad madura es la que deja margen a la ciudadanía para aplicar las medidas empresariales necesarias para alcanzar hitos razonables de acuerdo con parámetros razonables. Y  les advierte en una estricta observancia del principio de legalidad, de cuáles pueden ser las consecuencias de cualquier daño en las personas derivado de un incumplimiento.

No tiene mucho sentido que una empresa de 50 trabajadores tenga que llevar a cabo un plan de igualdad y asumir un coste obligatorio para aplicar una medida con la que a lo mejor no está de acuerdo. Y lo peor de todo: No por repetir una mentira, van a conseguir que sea verdad: Que yo intente contratar a más hombres que mujeres en mi sector porque es más rentable o he contrastado que ofrecen un mejor resultado, no me hace más inmaduro ni tiene por qué merecer una sanción administrativa. 

Están recortando las libertades individuales con una insistencia y un descaro impropios - éstos sí - de una sociedad civilizada y madura. Porque la madurez consiste en que los poderes públicos no insulten a la ciudadanía. La madurez consiste en que no se me obligue coercitivamente a tener en una empresa (a mi costa) a un comisario de igualdad de género. 

19 de febrero de 2022

Hipocresía británica

Produce la sensación de que el eje anglosajón está intentando llevar al redil a toda Europa. ¿Velan realmente por los intereses de Europpa o por los suyos propios y los de EEUU. Los mismos americannos que también bajo un gobierno demócrata nos embarcaron en una guerra generalizada en el norte de Africa traida con la primavera árabe, descolocando a apaises que habían conseguido cierta estabilidad y bienestar como Libia y E·gipto (por no hablar de Irak o Afghanistan) ahora se ponen al frente de la lucha contra Rusia. Y, como siempre, los intereses del petróleo detrás. Ellos, como grandes gastadores de enmergía están interesados en que siga el suministro sin alteraciones, y eso es lo que ha llevado normalmente a que el precio siga estable. Sin embargo, ahora muestran una faceta de productores o, lo que es peor, de revendedores del petróleo producido por otros (por ejemplo, Venezuela) . Por eso cuando Johnson, el mismo que abandonó Europa, hace un insólito llamamiento a la unidad, lo que realmente quiere es embarcar a Europa en la alianza trasatlántica. El apoyo a Ucrania es solo una excusa. El imperialismo americano ha hecho caer en la trampoa a la Rusia de Putin, igual que hizo con España en la Guerra de Cuba o con Japón en la segunda guerra mundial. América no tolera economías emergentes que le puedan hacer sombra. Hay una con la que ya no puede, que es China, pero a Rusia sí que puede ahogarla (siempre en la confianza de que no haga uso de las armas nucleares). el lodo de las cloacas es puro e inmaculado si se compara con la política internacional. ¿Todo esto significa que deba simpatizarse con Rusia? En absoluto. Están envueltos en un conflicto fronterizo con Ucrania en el que han destrozado población civil y ciudades enteras. Se trata de un régimen totalitario encabezado por un sátrapa que estuvo al frente del KGB. Putin es un político autoritario que ha querido recuperar el temor de otros en la escena internacional. Añora la época de la guerra fría y siente que la democracia y el liberalismos no le hacen bien. Pero aun percibiendo ese desgraciado contexto, en el que son víctimas el pueblo ucraniano y el ruso, resulta zafio y ofensivo un pronunciamiento como el de Johnson que solo busca que los grandes de Europa rompan los hilos definitivamente con Rusia. Y peores aún resultan los negocios de Biden con Maduro, precisamente el líder totalitario de un régimen con el que cualquier país que inmtentara hacer negociuos se arriesgaba a una sanción (chanje) de e4stos hipócritas.

14 de septiembre de 2021

Qué desfachatez

Menudo sinvergüenza nos gobierna. Solamente se le ocurre decir para darse autobombo y erigirse como un ejemplo de patriotismo y "fraternidad" mundial, que "hemos vacunado a todo el mundo, sin preguntar a quién votan"

Inaudito: Una vez más nos toma por imbéciles y se queda tan ancho.

El mero hecho de que se le ocurra esto, ya denota lo caradura que es. 


Aunque hubiera vacunado él o su gobierno a alguien (que no ha sido así), el mérito es de los contribuyentes y los integrantes de los servicios de salud que obviamente son profesionales de algo -(no son políticos) - y no van a preguntar a quién vacunan, salvo por razones médicas o de edad.

Pero es que él no ha vacunado a nadie. Lo único que ha hecho ha sido entorpecer el proceso de adquisición y distribución de las vacunas. 

Se quiere marcar puntos en su haber personal y, de paso generar una impresión falsa de un noble y consensuado cierre de episodio, como si ya hubieran acabado la pandemia y el sufrimiento colectivo (que tanto le molestan), hablando de la enorme oportunidad que tenemos con los fondos europeos. Traducido a un lenguaje algo más descarnado, su mensaje vendría a ser algo así como: Soy el artífice de haber vacunado a tanta gente y ahora quiero pasar página de pandemias porque me perjudica. No quiero oír hablar más de pandemias hasta las próximas elecciones generales y quiero que los de Europa me den de una vez los fondos que voy a administrar en exclusiva.





12 de septiembre de 2021

Pero ¿Existieron los rojos?

En septiembre de 1933, en un mitin celebrado en Don Benito (Badajoz), Largo Caballero calentaba el ambiente para las próximas elecciones generales que se iban a celebrar, después del primer bienio de la segunda república, y decía lo siguiente: “Francamente decimos que vamos por todo el poder político. Es preciso que la República sea una República socialista y no burguesa. Tardaremos más o menos pero no ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? No nos asusta eso. Vamos a la revolución social y habrá que expropiar a la burguesía por la violencia (…) No debemos dejar de luchar hasta que en las torres de los edificios oficiales ondee la bandera roja de la revolución socialista.”

Vistas estas expresiones y sabiendo lo que ocurrió después en el otoño de 1934, perdidas ya las elecciones generales y desencadenada una verdadera revolución armada, ¿Cabe alguna extrañeza de que se acuñara la expresión “rojos” para ellos? ¿Querían o no querían traer por la fuerza el comunismo? ¿Avasallaron o no derechos fundamentales (o querían hacerlo) tales como la propiedad privada, derecho a la educación libre y no sectaria, a profesar la fe y religión mayoritaria en España?

Los socialistas de nuevo cuño y demás radicales de izquierda de hoy, que quieren reconstruir la historia – y casi lo están consiguiendo – como si el 34 o estas mismas palabras de Largo Caballero no hubieran existido nunca, podrán seguramente aducir que Franco trajo un régimen fascista, con un saludo brazo en alto y unas ayudas que llegaron descaradamente del nazismo de Hitler y el fascismo de Mussolini. No mentirán si lo hacen, pero conviene analizar algunas diferencias en las que no repara la gente:

Franco inicialmente aceptó la República y solo se levantó frente a ella cuando se transformó en revolucionaria (en los términos que define Largo Caballero). Hasta ese momento había muerto mucha gente, se habían expropiado muchas propiedades y se habían quemado muchas iglesias. Supo que encabezaba un movimiento que tenía que buscar, por su parte, apoyos en el exterior, en la polarizada Europa que existía entonces y era natural que esa búsqueda se focalizara en los antagonistas del comunismo. No busco restaurar la democracia republicana. Eso es cierto. Sin embargo su dependencia respecto a los alemanes e italianos disminuyó pronto, a medida que avanzaba la guerra, mientras que los republicanos se echaban paulatinamente en brazos de Stalin que tejió hábilmente sus redes, llegando a hacer primar en la mente de sus seguidores españoles la ideología comunista por encima del sentimiento de nacionalidad española. Eso no le sucedió a Franco con sus aliados porque en todo momento demostró que lo primero para él era su país, mientras que en la izquierda el que no se sentía afrancesado, se sentía rojo: Todo con tal de renegar de la historia y trastocar cualquier elemento tradicionalista que pudiéramos tener.

 Sin duda tomó como modelo los regímenes fascistas, hasta tal punto que creó en España una variedad de los mismos. Eso es innegable. Pero al frente de la cocina estaba él, removiendo en la marmita el mix de trazas de fascismo de Falange, los coqueteos con la vuelta a la monarquía de Renovación española, el republicanismo moderado y de derechas de muchos de sus militares, la facilona y propagandista guerra santa nacida a partir de las agresiones padecidas por la Iglesia española aderezando todo ello con un progresivo distanciamiento de todo lo que oliera a germanofilia.



En la República (en esa cosa en la que se convirtió durante la guerra), la revolución lo fagocitaba todo: Dinero, personas, ideas. Los gobernantes españoles habían perdido cualquier control desde que se repartieron las armas a la gente. La violencia desencadenada, en efecto, introdujo la revolución y ésta terminó gestionándose desde Moscú, por alguien a quien le importaba poco España. 

Luego estaremos de acuerdo en que gran parte del socialismo ya se había hecho rojo, comunista, bolchevique o como se le quiera llamar. 

En cuanto a la agresión fascista, el golpe de Estado, la sublevación o el alzamiento - como le llamaron los propios generales - es evidente que legítimo del todo no fue. El régimen que estaba en vigor había salido de las urnas (aunque las elecciones del 36 estuvieron trufadas de irregularidades hasta el punto de que se pudo escamotear de forma irregular la victoria a la CEDA de Gil Robles). Sin embargo había muchos motivos y provocaciones que llevaban a media España a identificarse con este levantamiento. Y este es el motivo por el que luego progresó y triunfó. Nunca un golpe militar, considerando a todos ilegítimos, había sido más legítimo que éste. 

Hay quien cree que hubo que “animar” a los militares a dar el golpe y solamente se consiguió cuando se capitalizó propagandísticamente la indignación popular con la muerte del Teniente Casado y se movilizaron los asesinos a sueldo de Prieto de “la Brigada motorizada” para asesinar a alguien significativo del parlamentarismo de derechas que resultó ser el desafortunado Calvo Sotelo. (Parece una broma de la historia que el lugar en el que fue encontrado su cadáver, junto a un muro del Cementerio de la Almudena, hoy se encuentre en la Avenida de Largo Caballero, nuestro apóstol de la violencia con el que comenzábamos esta reflexión).

Esta visión cuadra con el hecho histórico de que el gobierno se sentía fuerte, con las grandes ciudades y la industria a su favor, con la mayor parte de la población de las zonas más desarrolladas y con los mayores destacamentos militares y armamentísticos del país, incluida la fuerza aérea y la Armada. Naturalmente se estaba oyendo “ruido de sables” e interesaba desactivar cuanto antes esa amenaza para la revolución. La mejor manera era desencadenar el enfrentamiento, una vez habían sido trasladados a destinos lejanos e inocuos a aquellos generales considerados más peligrosos o con mayor ascendencia sobre la tropa. El propio Franco, que había sido General director de la Academia de Infantería de Toledo, estaba en Canarias, no por casualidad.

Si añadimos hechos históricos incontrovertibles como la antedicha declaración de Largo Caballero a favor de la violencia o la implicación de Indalecio Prieto en el episodio del buque “Turquesa” con el aprovisionamiento clandestino de armas a los mineros asturianos del treinta y cuatro, no resulta tan extraño conjeturar que la propia república (o el engendro que ya era en ese momento después del fraude electoral de 1936, los ataques a las iglesias y los pistoleros de ambas tendencias campando por las calles), pudo dar pasos para forzar el golpe contra sí misma.

Sería bueno que se enseñara historia de verdad a la gente.

5 de septiembre de 2021

El precio del ecologismo y el desastre de gestión

Por culpa de la subida del precio de la luz nos vamos a un IPC superior al 3 %, acostumbrados como estábamos a no superar el 1 % desde cae más de 10 años (era lo único bueno que tenía la crisis y la recesión: la contención de precios). Lo cierto es que resulta espectacular la subida, y en España, como siempre últimamente nos pilla con el paso cambiado, ocupados, como estamos en estrategias maquiavélicas de conservación del poder a costa de lo que sea. Los gobernantes no han llegado ni a atisbar lo que se nos venía encima. 

Hace un año aproximadamente el coste del megavatio / hora era de 42 euros; ahora cuesta 130 euros. Y la gente se pregunta el por qué. a causa es complicada porque se entrelazan varios mercados y decisiones políticas importantes. En primer lugar el ecologismo y el cambio climático han hecho insistir cada vez más en el uso de energías limpias, a ser posible renovables ya desde hace años, pero seguimos dependiendo enormemente de la energía fósil que supuestamente contamina menos, que es el gas. 

Pese a ello los costes marcados en Europa por cada tonelada de CO2 emitida a la atmósfera han pasado de 20 a 60 euros incrementándose en un 150 %. El efecto disuasorio por contaminar sale bastante caro y nos afecta por igual a todos los países con independencia del nivel de desarrollo que tengamos. El precio del gas natural, además, se ha revalorizado en un 400 %, y por otro la do la demanda de electricidad ha crecido, especialmente en verano. Y frente a esta situación ¿Cómo nos encontramos? Todavía con pocas instalaciones solares (para una ventaja natural que tenemos). En verano no es época de vientos: Por lo tanto las instalaciones eólicas y molinillos que por doquier se han plantado en nuestra geografía, no valen para gran cosa. 

Y para acabar de redondear el desastre, tenemos poca agua, lo que hace más inútil la energía hidráulica (aunque ya se está denunciando el excesivo ruido de turbinas en algunos embalses, en tiempos de escasez de agua para otras finalidades). 



Respecto a la energía atómica, para qué hablar. El sur de Francia está repleto de centrales y se han inflado a vendernos energía, mientras que nosotros, aspirando a la perfección verde antes que nadie, estamos criminalizando cualquier proyecto o estudio en materia de energía atómica y cerrando centrales en aplicación de compromisos políticos tendenciosos. Seguimos dependiendo en gran medida de los fósiles y durará mucho tiempo, especialmente la dependencia del gas. Lo curioso es que en materia energética España puede llegara ser un país privilegiado en términos geográficos, no solamente por el número de horas de sol superior al que tienen los países del norte, sino también por ofrecer una segunda alternativa de entrada al gas ruso a través de nuestro territorio a través del gaseoducto que nos conecta con Argelia. 

Si nuestros políticos fueran responsables estarían invirtiendo en la amistad con Argelia y en las conexiones eléctricas con Europa. Además fomentarían la inversión en placas solares y en al autoabastecimiento energético de hogares y empresas. Incluso se plantearían la construcción de algún nuevo embalse o la revisión del criterio en cuanto a la energía nuclear. 

Todo ello en conjunto, nos haría un país viable y pujante en unos tiempos en los que va a ser cada vez más necesaria la energía para todo. 

En lugar de eso se dedican a hablar de crear empresas públicas eléctricas o de criticar a las empresas del sector de "falta de empatía", como ha dicho la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera. En todo caso lo que acabo de hacer es un análisis mínimamente serio. Nada que ver con lo que hacían los políticos, ahora en el poder, cuando estaban en la oposición, cuando se lanzaban al cuello de Rajoy y del gobierno de entonces con una saña desproporcionada para aquello de lo que se quejaban (subidas del precio del 4 %). 

 Pero claro, los maestros de la queja, luego no saben qué hacer con el problema y encima no admiten las quejas.

23 de junio de 2021

Los indultos

Cuanta gente hoy en España le quiere comprar a Sánchez el mensaje de que los indultos son para intentar mediar entre dos grupos de españoles irreconciliables: Una especie de búsqueda de la paz. Diríase que ahora tenemos que pedir el nóbel para Sánchez, como se habló en su día de que Zapatero podría postularse por haber conseguido “acabar con la ETA”.

Sería interesante conocer cuántos integran este grupo de catetos obnubilados que quieren creer en esta mentira. ¿Qué es lo que les abduce? ¿El encanto de un sinvergüenza cínico y descarado? ¿El odio a la derecha? ¿La pura reacción frente a los rivales políticos? ¿Una cándida ingenuidad rayana en la estupidez?

Sea lo que sea, quieren estar abducidos y, de forma disciplinada, se ciñen a una loca ortodoxia de grupo, que lleva a repetir que los indultos son la única vía posible de resolver “el problema catalán”.

Pero es todo mentira.

Rezo para que estos propagandistas manipuladores del entorno de la Moncloa, reciban en el futuro el tratamiento que se merecen.  La historia ha cambiado definitivamente en su metodología y el mundo digital permite que todos seamos registradores de la actualidad. Para consultar la hemeroteca ya no es preciso, como sucedía antes, el irse a bucear entre documentos microfilmados a una biblioteca o archivo. Ahora hay potentes buscadores que te proporcionan archivos sonoros o de imagen que muchos se han preocupado de grabar para que no se manipule la historia, y en ellos aparecerán prístinas y acusadoras las declaraciones de los políticos falaces que incumplen lo que dicen que harán y traicionan a los ciudadanos, incluidos sus propios electores.

Sánchez dijo muchas veces que no pactaría con PODEMOS, y pactó en un gobierno “Frankenstein” que seguimos padeciendo. Dijo que no se asociaría con BILDU y ahí están como compañeros de coalición. Dijo que los condenados por el golpe del 1º O cumplirían sus penas íntegramente y los está indultando, en contra de la opinión de la mayoría de los españoles, incluido el propio Tribunal Supremo.

Hoy tenemos a un mentiroso compulsivo chantajeado por sus socios políticos que solo intenta justificarse de forma cínica y torpe e indicando que hay que buscar la concordia y apartar el rencor, porque parece ser que un rencoroso Tribunal Supremo ha condenado a unos -¿presos políticos?- Llevado por una bajas pasiones de odio y rencor.

Naturalmente el deseo de concordia le ha aflorado al señor Sánchez en un momento oportuno. Es algo que acaba de descubrir en su noble naturaleza y que no tenía cuando solo era el candidato a gobernar y decía pomposamente que no pactaría nunca con los catalanes para su independencia. Es innegable la ligazón con la oportunidad política y los tiempos de Sánchez: después de la elecciones en la Comunidad de Madrid y dos años antes de las generales. En el caso de Madrid, el esperar le ha servido de bien poco porque el repaso recibido ha sido monumental. Y en las elecciones generales lo más seguro – ojalá que así sea – es que la gente no haya olvidado esta traición.

Pero, volviendo a la justificación ¿Quién puede creer las estupideces de Sánchez? Se trata de un verdadero insulto a la inteligencia sostener que este indulto tiene un solo resquicio de motivación noble. Cualquiera que no esté abducido sabe que solo hay un motivo: Comprar más tiempo de sillón en La Moncloa a sus indignos socios de ERC, BILDU y demás separatistas.

El poder les ha corrompido absolutamente. Necesitan mantenerse en él para disfrutar de su estatus. Unos sueldos y una calidad de vida que, de otro modo, no tendrían. No solamente los miembros del gobierno central. También la legión de asesores, concejales, diputados autonómicos, funcionarios, contratistas, colocados a dedo y los familiares de todos ellos. Son intereses demasiado poderosos como para pensar que aflorará el menor atisbo de dignidad y rectitud. Nadie tendrá el orgullo y la decencia de dimitir. Ni Pages, ni Lambanes ni demás barones se atreverán estando como están, ellos también, atados al disfrute del poder.

Me gustaría, de verdad, que estuviéramos en un mundo luterano con conciencia y temor de Dios que nos llevara a poseer valores superiores capaces de hacernos rectificar, pero no es así. Toda esta gentuza colocada acalla cualquier problema de conciencia con excusas baratas como la aprobación de tal o cual medida en favor del pueblo llano. Medidas que, por otro lado, suelen ser propagandísticas e ineficaces para ayudar de verdad a la economía.

Pero, si en un primer plano figura el análisis obligado de la intencionalidad y oportunidad de la medida, que nos lleva inexorablemente a la conclusión de que ha sido una burda maniobra de conveniencia partidista, en un segundo plano deberíamos detenernos en ponderar si serán o no efectivos los indultos.

Supongamos por un momento que hubiera buena intención de buscar la paz y sacar al país de un atolladero. ¿Qué sentido puede tener el indultar a alguien que lanzado al resto de la nación un desafío tan grande como el 1º O? El sentido solo puede ser ofrecerle la oportunidad de reintegrarse al sistema después de una equivocación. Es decir, debe haber voluntad de integración y reconocimiento del error. El problema es que los indultados no reconocen haberse equivocado (lo harían otra vez, han dicho) y tampoco quieren integrarse en España. ¿Por qué, entonces ha de perdonárseles? No solamente no valoran el gesto, sino que lo desprecian como un signo de debilidad y llegan a interiorizar que tienen al gobierno del Estado en sus manos. Y así es: Tienen a Sánchez cogido por las pelotas.

Esta generación está perdida para la reconciliación y eso hay que asumirlo. Nadie debe engañarse. Las grandísimas equivocaciones de la transición nos han conducido a esto. Se buscó la concordia y la integración y se cedieron competencias esenciales para mantener los principios sustentadores de la unidad de la nación española y de su identidad. Se cedieron además a políticos que han ido asilvestrándose con el paso de los tiempos, cada vez más corrompidos por el poder autonómico que han basado sus políticas en cimentar una identidad propia sobre la diferencia y el alejamiento con el resto de España, con una insaciable postura de reclamación continua al Estado de dinero y de competencias.

Ahora cuando han pasado cuatro años desde el desafío, estando los líderes condenados y siendo Puigdemont y los suyos un grupo de payasos casi olvidados en el extranjero, cuando no han sido capaces de mantener por más tiempo la financiación y la tensión de la gente en las calles (aunque el odio subsista), llega el señor Sánchez a proporcionarles un balón de oxígeno para que la población constate que aquel golpe de Estado sirvió de algo y quienes lo organizaron eran unos honrados políticos represaliados. ¡Qué grandísimo error!

No aprendemos de la historia. Especialmente el partido socialista ha sido desastroso para España desde sus mismos inicios porque su propia subsistencia siempre ha estado ligada a intereses contrapuestos con los de la nación en la que ha gobernado. No hay más que ver el trastorno de personalidad disociativo que mantiene el PSOE central con el PSC y la postura que tuvieron los alcaldes del PSC en relación con el “procés”. También en el País Vasco han estado desde siempre del lado de quienes quieran separarse de España. Son procesos que se repiten históricamente solo para garantizar la supervivencia del PSOE y que no benefician en nada a la nación española. Companys fue un traidor al que se le perdonaron dos golpes contra la soberanía de la nación española, en el 34 y en el 36, solamente porque había de formar parte del frentepopulismo que convenía a la izquierda española. A Otegui se le reintegra blanqueando sus delitos y asociándose con su partido separatista, nuevamente en beneficio del PSOE. Al jefe de los terroristas de ETA, Josu Ternera, se le nombra presidente de la comisión de derechos humanos del Parlamento Vasco durante un breve periodo hasta que vuelve a pasar a la ilegalidad. Así ha sido siempre desde que España perdió las colonias y el progresismo autodestructivo empezó a ver con buenos ojos la desvertebración de nuestro país.

Hoy día, no hay territorios en la UE que tengan más autogobierno que las comunidades autónomas de Cataluña y País Vasco. El proceso de transferencia de competencias está madurado hasta llegar al máximo posible y no se ha conseguido la vertebración sino todo lo contrario. Se han pisoteado cada vez que ha convenido al – chantajeado – gobierno central principios constitucionales esenciales como la solidaridad financiera y la igualdad entre las comunidades autónomas y aquí no pasa nada. El PP también lo hizo en el pasado: Ahí están los pactos del Hotel Majestic, pero no ha tenido el alcance ni la continuidad ni - ¿por qué no decirlo? – la desfachatez del partido socialista en la búsqueda de excusas para justificar ante la opinión pública la indignidad.

Hay un precedente que merece la pena analizar en relación con Cataluña y que está detrás del encabronamiento colectivo de aquella sociedad que condujo  a unas diadas cada vez más agresivas y a propio golpe del 1º O: El proceso del “Estatut”.


La propaganda socialista lo ha salvado, separándose hábilmente de su papel de agentes causantes y atribuyendo toda la culpa a Rajoy por interponer el recurso de inconstitucionalidad contra el proyecto originario de Estatuto y al propio Tribunal Constitucional por dictar la sentencia que lo modificaba. La realidad es que la interposición del recurso era absolutamente necesaria para evitar la descomposición del Estado y salvaguardar la unidad de España y, por el contrario, la actitud del PSOE era – como siempre – irresponsable y contraria a los intereses del Estado y solo buscaba su propia conveniencia. Hay que recordar que Zapatero proclamó a los cuatro vientos que respetaría lo que decidiera el Parlamento Catalán.

Aquel proceso generó una frustración en el pueblo catalán que podía haberse evitado. Si el recurso de inconstitucionalidad era de 2006, la sentencia no recayó hasta 2010, siendo la presidenta del Tribunal Constitucional afín al PSOE y teniendo este partido mayoría de magistrados a su favor desde que en 2008 falleciera un magistrado afín al PP. La gente se preguntaba por qué no salía la sentencia. Incluso en un desfile de las fuerzas armadas se vio a la presidenta discutir con la vicepresidenta del gobierno Teresa Fernández de la Vega. Y la sentencia se retuvo, hasta un mes después de la dimisión de Zapatero en 2010 por razones obvias: Evitar el desgaste que le podría suponer el pronunciamiento desfavorable al proyecto originario que rectificaba los puntos más conflictivos del Estatuto, como por ejemplo la independencia de un poder judicial catalán, con su propia planta y altos tribunales que habrían de poner fin a los procesos judiciales dentro de su territorio. En definitiva se corregía la bilateralidad y la posición de igualdad entre dos Estados, que era el espíritu subyacente en el Estatuto.


Todo esto produjo una frustración innecesaria que alimentó más independentistas. Entre 2007 y 2017 las diadas fueron incrementando la agresividad y la movilización de la gente, uniéndose las demandas identitarias con una creciente insolidaridad que llevaba a los separatistas catalanes a querer separarse de una España aquejada por la crisis y los problemas. Hasta que llegó el golpe mal calculado y, por fin, el Estado dijo basta. Y los tres puntales del Estado fueron: Rajoy con su artículo 155, el rey con su discurso y el Tribunal Supremo, con su sentencia. El PSOE, desaparecido, apoyando de forma tibia y con desgana el artículo 155 y condicionando de forma visible y ostentosa su aplicación para que sus socios catalanes y vascos pudieran constatar su posición forzada y su desgana en ese papel constitucionalista.

Se rectificaban también otros aspectos que pretendían gestionar los catalanes como los puertos, la agencia tributaria propia, la Seguridad Social etc. que hoy vuelven a estar como moneda de cambio de nuevo ya que se está barajando la posibilidad de ceder estas competencias estatales a los separatistas que, no contentos con el indulto, siguen amenazando con dinamitar nuestro Estado.  

Pero toda la izquierda de abducidos, todos los borregos adocenados por los mensajes populistas, reniegan del constitucionalismo y se echan en brazos de un buenismo tan facilón como tramposo. Todos sabemos que es mejor el diálogo que las tortas, pero si no hay nada que dialogar porque el punto de partida es imposible y porque (ellos, los separatistas) han roto las reglas del juego, entonces ¿qué? Solo cabe la firmeza, porque un gobierno no puede entregar el Estado a sus adversarios, pasando por encima de la Constitución. No le está permitido hacerlo, salvo que estemos hablando de una dictadura.

Muchos empezamos a pensar que estamos en una dictadura encubierta de Sánchez, en la que los poderes ya no están divididos, la soberanía ya no reside en la mayoría real del pueblo (que, si se le hiciera una encuesta opinaría abrumadoramente en contra de estos indultos), no se respetan las decisiones del poder judicial, y ya no se aprueban casi leyes por la vía ordinaria sino que todas las medidas controvertidas pasan el trámite del Real Decreto – Ley por razones de urgencia.

Y después de hacer un poco de historia, desembocamos en la situación actual. Se ha humillado a los españoles, en contra de lo que dictaminaba el más alto tribunal de España y de la opinión de la inmensa mayoría y ¿Qué se ha conseguido? Que exijan más y más, envalentonados como están. Ahí tenemos a Otegui aprovechando la ocasión para afirmar con la mayor indecencia que "Es tiempo de que todos los presos salgan a la calle". Ahora ya da igual que hayan matado, que sean pistoleros que han descerrajado un tiro en la nuca a un inocente o que han lanzado un coche bomba por una rampa hasta donde jugaban unos niños de la casa cuartel de Vic de la Guardia Civil. Todos perdonados por el mayor de los sinvergüenzas políticos que ha conocido la historia de este desgraciado país. Espero que esto quede grabado a sangre y fuego en la memoria colectiva.

Por su parte, el presidente de la comunidad catalana (al que habría que recordarle a diario que no es más que eso, que ya es bastante) demuestra con sus declaraciones a propósito de la salida de los presos que todavía no comprende el por qué de la condena puesto que ha reafirmado la apuesta por “seguir trabajando por una solución global que ha de ser la amnistía que ha de permitir el retorno de las exiliadas y exiliados y que nadie más vuelva a entrar en una cárcel a causa de su compromiso político, que nunca más haya un preso político en Catalunya; transformarlo en energía por una solución democrática, que la gente vote el futuro de Catalunya en un referéndum, donde defenderemos la independencia y la república catalana”. Habría que contestarle sencillamente que un separatista catalán puede pensar lo que quiera en España y por ello no es detenido, que los que llama exiliados son evadidos de una justicia democrática y constitucional igual a la que existe en otros países europeos y que, en fin, nunca más volverán a la cárcel si no vuelven a cometer sedición o malversación.

Hace ya mucho que el PSOE no cesa en provocar disgustos a los ciudadanos. Tiene menos escaños que nunca, pero consiguió un inestable equilibrio gracias a los enemigos del Estado, a los felones que se aprovechan de la generosidad que hubo en la transición de unos políticos ingenuos que confiaron en integrarlos en un sistema que se esperaba fuera de concordia. Ha durado hasta que han llegado al límite del chantaje. Cuando ya no han quedado competencias que transferir  y la propia sostenibilidad de los políticos chantajistas se ha visto amenazada han vuelto la mirada hacia la independencia, obligando de la forma más irresponsable que se pueda imaginar, a que España se fracture y se odie como hacía mucho tiempo que no se había visto. Porque solo puede ser odio lo que hoy sienta un español de bien que quiera a su país y vea cómo es objeto de amenazas y de chantajes mientras el ejecutivo que debería defenderlo se alía con el enemigo.

Eso solo tiene un nombre. Se llama alta traición.