Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

29 de diciembre de 2016

Ecologismo totalitario

Hoy, 29 de diciembre de 2016, en pleno padecimiento del infausto periodo de gobierno municipal de los podemitas de Ahora Madrid, y bajo un esplendoroso y diáfano cielo azul, entramos en la historia por ser el primer día de restricciones de matrículas (en este caso las pares) en el acceso a toda la zona central de la ciudad englobada en el perímetro de la M-30.

Parece ser que estamos en emergencia nacional por alta contaminación en las ciudades. No sé si creérmelo. 

Lo primero que cabría hacer aun a riesgo de ser políticamente incorrectos, es preguntarnos si realmente está justificada la medida.


1.- ¿Hay tanta contaminación realmente como dicen algunos y hace tanto daño?

Recuerdo en los tiempos de mi infancia y adolescencia, cuando se veían todas las chimeneas de carbón escupir hollín al cielo, cuando las fachadas estaban grises y los coches – que también se atascaban entonces  y usaban gasolina con plomo – echaban al aire unos humos incomparablemente mayores que ahora.
Ahora, cuando todos estamos de acuerdo en que el envejecimiento de la población llega a ser un problema en otros órdenes, cuando se sabe que las altas tasas de mortalidad se están desplazando a edades superiores, resulta que es más dañina que nunca la atmósfera. Es el precio del desarrollo, que no solo ha traído nuestra comodidad sino también nuestros dolores de cabeza, porque ahora se mide todo; hay instrumentos capaces de decirnos que en la atmósfera flotan 200 microgramos por metro cúbico de óxido de nitrógeno y eso es muy malo (aunque sepamos que cada vez se muere la gente más vieja).

Las estadísticas también ayudan a confabular para hacernos la vida imposible: “Hoy mueren 4000 personas al año en España por culpa de la contaminación”. Quienes afirman esto, investidos por una autoridad científica no contrastada, parecen saber a ciencia cierta la relación causa efecto. Nadie nos dice en qué estudios se basan para realizar esta afirmación. Las muertes podrían ser causadas por una predisposición genética o por otras causas, como el tabaco. También se nos insiste en los fallecimientos prematuros debidos al tabaco. ¿Se están contabilizando a las mismas personas?  

Solamente un dato: Para que la Seguridad Social reconociera a los mineros del carbón el padecimiento de la silicosis (una enfermedad estrechamente ligada a la profesión) fue muy costoso el establecer la relación causa efecto hasta su inclusión en la lista de enfermedades profesionales.

En todo caso, aun admitiendo que los límites de la OMS son razonables y no excesivos, ayer en nuestra ciudad los responsables del Ayuntamiento quisieron ser más papistas que el papa y redujeron todavía más los límites puesto que para llegar al nivel 3 de alerta bastó con exceder el límite en tan solo dos de los más de catorce medidores que hay en la ciudad y durante un breve lapso de tiempo. De hecho la mayoría de las estaciones medidoras ni siquiera alcanzaban el nivel amarillo y estaban todas en verde.

Resulta también curioso que la adopción de esta restricción tan drástica se haya producido coincidiendo con la falta de movimiento o marcha de un alto porcentaje de madrileños que están de vacaciones o fuera de la ciudad.  Resulta paradójico y bastante sospechoso, como muchos medios indican, que no circulen hoy todos los autobuses escolares y muchos vehículos particulares en Madrid y a pesar de todo estemos en altos niveles de contaminación.

La Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera y el El Real Decreto 102/2011, de 28  de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire, marcan unos umbrales que la gente en general desconoce. El nivel de alerta saltaría cuando en dos estaciones de medición se superan durante dos horas los 400 microgramos; el doble exactamente que el nivel de "aviso", de 200 microgramos (que además hasta hace poco era de 250). Pero es que el nivel de aviso también se ha visto reducido arbitrariamente por el Ayuntamiento de Madrid que lo ha fijado en 180. 

Pero en esta materia se ve que los políticos prefieren pasarse que quedarse cortos. Quieren pasar por ser muy ecologistas y comprometidos con la atmósfera y cuando hay temas de salud en juego parece que da lo mismo ser intolerante y talibán. La mesura y el sentido común se abandonan con pasmosa facilidad y la crítica a quienes esto hacen es bastante impopular y costosa. Conclusión: Los políticos van compitiendo en nivel de exigencia para que nadie pueda achacarles la falta de adopción de medidas. Esto ya ha sucedido en otras áreas como las normas de tráfico, los medios de prevención de temporales, el antitabaquismo etc.

2.- ¿Se está criminalizando el uso de vehículo particular?

No hace falta ser un celoso y radical defensor de las libertades individuales para que uno empiece a preguntarse si lo que realmente está planteándose no es una batalla frontal contra el uso discrecional de los vehículos a motor. Si se considera que la circulación y el libre movimiento es una de las libertades más básicas de los individuos parece que este tipo de restricciones tienden a disminuirla o directamente a eliminarla supuestamente en beneficio de una colectividad y tomando como excusa la salud. A los podemitas que están en el gobierno del Ayuntamiento de Madrid les da igual que detrás del automóvil haya una gran industria de la que come mucha gente precisamente de nuestro país. Les da lo mismo que al adquirir un vehículo de motor el ciudadano (que no estaba avisado de la aplicación de estas posibles medidas restrictivas) haya adquirido un vehículo más contaminante y pague más impuestos por ello o que una familia haya adquirido dos vehículos con el mismo tipo de matrícula (lo que a partir de ahora será preciso tener en cuenta).

Hay quien puede argumentar que los actuales gestores municipales solamente quieren luchar contra la contaminación y prueba de ello es que admiten el uso de coches eléctricos, híbridos y no contaminantes. Pero todos sabemos que este tipo de coches son de alto precio y no son, hoy por hoy, de uso común. Si lo fueran habría que recriminar precisamente a los gestores municipales la falta de estaciones de recarga, algo para lo que han demostrado muy poca preparación e inversión. Es cierto que empieza a existir una incipiente oferta de alquiler de pequeños vehículos no contaminantes (tipo Car2go) pero son escasos y no cubren las necesidades de quienes tienen que desplazarse a diario procedentes de las ciudades dormitorio del cinturón. (Por cierto: Habría que investigar profundamente en el ámbito mercantil quién está detrás de estas empresas y si tiene alguna relación con el Ayuntamiento).

Tampoco hay grandes parkings disuasorios junto a las entradas de las ciudades, en los que pudiera dejarse a diario, por un precio asequible el coche y recogerlo al final de la jornada para volver a ciudades como Fuenlabrada o San Sebastián de los Reyes, por poner un ejemplo. Aun existiendo estos aparcamientos, e incluso si hubiera un transporte público rápido y barato junto a ellos para transportar a los ciudadanos hacia el interior de la ciudad, para mucha gente y en muchas situaciones ésta no sería la solución, ya que a menudo hay que llevar a niños, ancianos, bultos etc… también hay muchos vehículos de empresas radicadas en el extrarradio que entran a realizar trabajos de todo tipo, todos los días y necesitan los vehículos para el transporte de herramientas o carga: Empresas de mantenimiento, pocería, fontanería, furgonetas de reparto que enlazan con naves y almacenes del exterior,  personal de servicio para otras empresas mayores etc.

Además el tráfico entre el interior y el exterior es obligado para mucha gente que debe ser respetada. La propia fisonomía de la ciudad y la ordenación del suelo son distintas en España que en otros Estados. La vivienda de pisos está entremezclada con los grandes edificios de oficinas y el uso de vehículos es obligado porque hay muchos garajes particulares en el interior. Esto no sucede así en ciudades que tienen un “midd-town” más definido y un extrarradio más residencial.

Madrid tampoco es una ciudad plana y con calles anchas en la que se pueda imaginar un uso mayoritario de la bicicleta, aparte de que no se puede considerar siquiera esa alternativa para quien vive a más de quince kilómetros del centro y supera cierta edad y peso. Quizás muchos preferimos morir de viejos que de un ataque cardíaco subiendo una cuesta con la bici. La inmensa mayoría de las calles no están tampoco diseñadas para la bicicleta y serían un completo peligro para los ciclistas salvo que se vaciaran por completo de otros vehículos (entre ellos los más peligrosos son precisamente los autobuses).
Por lo tanto: Pese a las medidas disuasorias, NO VAN PODER ELIMINAR NUNCA EL USO DE VEHÍCULOS PRIVADOS DE MOTOR.

Pero mientras en apariencia lo intentan están lanzando un mensaje a la patulea ecologista y a todos los colectivos que no usan coches. Ese mensaje consiste en decir mediante los hechos: Nos os preocupéis. Este gobierno municipal está por la limpieza del aire y los huertos de hortalizas en los techos de las marquesinas de los autobuses y está en guerra contra los conductores. Y lo demostramos todos los días.

3.- Pero ¿Cuáles son esos hechos beligerantes?

Ya incluso antes del periodo podemita se han tomado decisiones claramente beligerantes contra el conductor particular:

Subida del impuesto de circulación: El impuesto de circulación cada vez es más alto aunque las zonas por las que se permite circular son menores y en el mismo se penaliza a los coches como emisores de gases contaminantes. Da igual que exista una penalización en el momento de adquisición del vehículo que lleva aparejado un gravamen mayor en función de la emisión de gases. Da igual que los vehículos lleven desde hace tiempo de fábrica catalizadores para posibilitar el uso de gasolinas sin plomo. Da igual que pasemos cada dos años la ITV con los gastos y molestias que ello ocasiona y el sector comercial naciente que se ha generado alrededor (que también habría que investigar). El caso es decir a la ciudadanía que el Ayuntamiento pone un impuesto más por contaminar. Con ello se pierde la conexión entre el impuesto y el hecho imponible que en este caso, como su nombre indica, era meramente circular por las vías del término municipal. Y supuestamente la recaudación obtenida con el impuesto debía destinarse a la conservación y mantenimiento de las vías públicas.

Cierre de calles al tráfico rodado: El tema está de actualidad por los intentos reiterados de cierre de una vía transversal tan importante para el tráfico de Madrid como la Gran Vía, que nació precisamente para esta finalidad trsa la destrucción a principios del siglo XX de manzanas completas y más de veinte calles de Madrid. Sin embargo, al margen de esta medida controvertida ya han sido cerradas al tráfico rodado o se han dejado solo para los residentes bastantes calles del centro de Madrid. Da igual: Siguen sin estar contentos. Se diría que quieren ampliar el perímetro hasta la M-30, sin caer en la cuenta de que en el interior de la “almendra” hay avenidas de tres carriles por sentido. ¿Tendremos que verlas algún día llenas de flores silvestres y oir el chapoteo de los pajarillos en sus fuentes, mientras sacian su sed y se limpian las plumas, como si estuviéramos en la ribera del Río Lozoya? Esa idílica estampa será sin duda muy satisfactoria para muchos que vivan en esas calles y no usen el coche ni tengan carnet de conducir (a lo mejor). Pero desde luego será el fin de la economía y del nervio de la ciudad y será una gran injusticia e incomodidad para muchos residentes y no residentes (piénsese, por ejemplo en quienes van a visitar o recoger a familiares).

Malversación del estacionamiento regulado: El antiguo ORA, actualmente SER, en realidad nació para otra cosa: Evitar las obstrucciones a la circulación e impedir la saturación de coches por las calzadas. El cobro por el aparcamiento se extendió a muchos barrios y horarios en los que no era necesario. Eso ya fue visto por muchos como una injusticia (y carmena no había llegado todavía). Se vio rápidamente la intención recaudadora y no paliativa de la medida. Algunos barrios llegaron a movilizarse contra los parquímetros y empezamos a ver zonas enteras en las que no había coches aparcados (sobre todo las zonas verdes). En todas las calles estrechas del centro, las aceras quedaron sembradas de bolardos que impedían el aparcamiento y forzaban al vehículo a continuar.  

En la actualidad el horario del SER se ha ampliado y llega a operar los sábados por la mañana, cuando no hay problemas de tráfico y la mayoría de la gente no trabaja. Y nuevamente lo mismo: Ya no en una doble, sino en una triple imposición por el mismo hecho imponible (contaminar) se vuelve a gravar más a los coches más grandes y más contaminantes, aunque ocupen el mismo espacio de aparcamiento. Esto demuestra que ya no se está pagando al ayuntamiento por aparcar sino por otra cosa: Supuestamente por contaminar su aire, que no es más que el aire de todos. ¿Nos llegarán a poner algún día un impuesto por respirar dentro del término municipal, o por desgastar las baldosas mientras caminamos?  

Multas: Hoy casi todo el mundo es infractor en Madrid. Normalmente la palabra infracción va ligada a una mala conducta, por acción u omisión, de forma dolosa o culposa, que merece una reprobación pública o sanción. Pero cabe preguntarse si no hay exceso de severidad cuando resulta que al final todos somos incumplidores desde el chaval que se acaba de sacar el carnet hasta el ama de casa más inocente. Porque lo cierto es que a casi todos nos ha pillado alguna vez algún semáforo trampa o hemos caído en algún túnel vacío que invita a ir a un mínimo de 80 Km/h pero resulta que estaba limitado a 50, o nos hemos descuidado y el coche ha excedido la limitación de 60 del túnel de la M-30. Yo me niego a considerarme un infractor por haber caído en una de estas trampas. Solo soy una persona de buena fe, que ha tenido el descuido de bajar la guardia ante unos poderes públicos que de forma ávida y agresiva le quieren meter la mano en el bolsillo impunemente. Ahí sí que podemos encontrar una mala conducta reprobable: En el hecho de mentir públicamente y no reconocer que la mayoría de los radares y semáforos trampa con que se ha sembrado Madrid, sobre todo desde el último gobierno municipal podemita, están puestos SOLAMENTE PARA RECAUDAR más. Por este mismo motivo, y no otro, se ha establecido la limitación a 70 km/h en la M-30 con el pretexto de la contaminación. 

Por otra parte no sé por qué razón el coche contamina menos a velocidades más bajas. Si con ellas se circula usando marchas más cortas el motor se revoluciona más y es más contaminante por despedir más gases. El consumo de combustible suele ser mayor a velocidades más elevadas (cuando se corre mucho) pero también lo es a bajas velocidades. Con un coche automático –esto he podido comprobarlo – el mero hecho de bajar la velocidad de 90 a 70 supone una reducción a una marcha más corta y una elevación del nivel de consumo.

Por lo tanto: No nos sintamos responsables de estas infracciones. No caigamos en la trampa. Conservemos nuestro libre albedrío. No nos dejemos reeducar “para la ciudadanía”, como esta gente pretende. Nos quieren adoctrinar. Estamos en una época en la que se cocinan los valores, igual que una tortilla francesa, pero esos valores están vacíos de sentido o son un fraude. Me niego a ser considerado poco menos que un delincuente por conducir un buen coche y caer de vez en cuando en alguna de las trampas que me tienden.

La sanción siempre es pecuniaria y el dinero obtenido por el ayuntamiento sirve para repartir más en las arcas municipales para diversos fines que en la mayoría de los casos nada tienen que ver con la mejora de los servicios públicos, sino con crear más sueldos y más estructura (por ejemplo, una Dirección General de sostenibilidad de no sé qué…) en lugar de la tradicional área de circulación y transportes. Y todo esto sin pensar en la cantidad de amigotes y estómagos agradecidos que están colocando.

En realidad, para que no desciendan e incluso aumenten los ingresos obtenidos por este concepto el ayuntamiento debe prodigarse más, instalando trampas en más lugares e incluso a horas intempestivas, si se trata de radares móviles. Las calles quedan desiertas a la una de la madrugada y si te pillan a 72 por hora en un área limitada a 50 te caen 300 euros.

Incluso de día podemos observar como las calles y avenidas varían entre sí. Unas tienen un margen mayor para admitir sin riesgo velocidades más elevadas. Nada del otro mundo, 60 o 70, por ejemplo y en otras es imposible y una auténtica barbaridad superar los 40. El hecho de que exista en todo el casco urbano una limitación única de 50 deja el terreno abonado para abusos de los agentes de movilidad, porque van a acudir siempre a los lugares en los que haya más posibilidad de pillar (al margen del riesgo real que haya).

4.- ¿Cuál es el trasfondo de todo esto?

La progresía está en pleno apogeo en el Ayuntamiento de Madrid y utilizan la ciudad para aplicar experimentalmente las tesis de la democracia radical de Ernesto Laclau: Se han apropiado de todos los frentes de crítica contra el sistema y, entre ellos, está el de la guerra contra el petróleo y los coches.  Hay un evidente sustrato ideológico. Hay una búsqueda de la colectivización y de la negación del individuo y sus libertades, en esa machacona insistencia para el uso del transporte público con cualquier excusa: Cuando no es porque hay contaminación es porque llueve y, si no es porque bebemos alcohol.  

Naturalmente el transporte público aquí no se deja de cobrar, como sucede en París cuando adoptan una medida de este tipo. Y tampoco se incrementa de forma significativa el número de autobuses para reforzar el servicio. Sin embargo hay un manifiesto interés en que lo usemos. ¿Se busca rentabilizar de alguna manera estos episodios de contaminación para conseguir más recaudación con los bonos de transporte o simplemente se está interpretando que el uso de un vehículo particular es un s
igno de lujo e insolidaridad con los menos pudientes? Lo que está clara es una cosa: Cuanto más público es un servicio, menor es la libertad de opción del individuo. Quien va en transporte público tiene que esperar, amoldarse a unos horarios y paradas. Puede tener suerte y viajar sentado… o puede que no. Puede tener que inhalar colonias que no le gustan o cosas peores etc… No hay nada de malo en todo esto. Todos hemos viajado y ocasionalmente seguimos viajando en transporte público. Sin duda constituye un servicio cuya eficacia y valoración está en relación directa con el desarrollo de las sociedades. Pero si alguien vive, por ejemplo en el extrarradio y debe (o prefiere) usar su vehículo particular para llevar a sus hijos al colegio y luego ir al trabajo, donde puede aparcar ¿Qué hay de malo en ello? Debe preservarse también su derecho. No se puede apelar a la convivencia para impedir un derecho tan básico y esencial como éste y menos cuando no hay una base sólida y clara que obligue a los poderes públicos a restringir las libertades de los ciudadanos.

5.- Por último; La medida se ha tomado con una gran torpeza, como casi todo lo que hacen en este ayuntamiento. 

Hay un catálogo de excepciones demasiado amplio para poder garantizar una aplicación aséptica y neutral de las restricciones. Para eso con lo único que se cuenta es con unos agentes de movilidad que ni siquiera son funcionarios municipales. De la misma manera que lo que ha sucedido con el corte enla Gran Vía, las detenciones de los infractores presuntos y las multas van a provocar más atascos y caos, que conllevarán más contaminación. (Ayer uno de los medidores que se puso en rojo durante un periodo breve de tiempo fue precisamente el de Plaza de España como consecuencia del atasco ocasionado por la entrada a la Gran Vía).

Tenemos una contaminación estructural que se pretende combatir con medidas coyunturales que se activan y desactivan provocando el hartazgo de los ciudadanos. El excesivo nivel de emisiones - en este caso de NO2 - se provoca puntualmente, de forma muy localizada y no deberían paralizarse ni el movimiento en la ciudad ni su economía cada vez que un indicador señala en dos de las 28 estaciones medidoras la superación momentánea de unos límites. La forma seria de combatir esto es permitiendo un mejor acceso de la ciudadanía a los coches eléctricos o híbridos, primando vía desgravaciones fiscales o ayudas la toma correcta de decisiones que sirvieran para modificar de una forma estable el parque automovilístico. En definitiva proporcionando tiempo para que el ciudadano tome sus decisiones.

25 de diciembre de 2016

Carmena y su navidad de diseño


La religión es costumbre. Es tradición arraigada en los corazones de los hombres. Quienes creen en Dios tienen una esfera de sentimientos y pensamientos inaccesibles a los manipuladores ideológicos de las izquierdas. Por eso la religión cristiana es una realidad difícil de digerir y tolerar para los nuevos totalitarismos blandos emergentes en España. La esencia del anticlericalismo es la anulación de los resistentes ideológicos. En los momentos extremos de la historia si no se ha podido adoctrinar a la gente, se la ha eliminado físicamente. Así, sin más.
En los Estados leninistas que han existido en el siglo XX, la lucha contra las religiones, especialmente la cristiana ortodoxa, era la regla general. Y esa lucha siempre se ha hecho sin calibrar adecuadamente el grado de poder que tienen las creencias espirituales y la búsqueda de Dios en nuestras vidas. En algunas personas es casi una omnipresencia, y en otros muchos ciudadanos de esta sociedad desarrollada de hoy es como una presencia adormilada en un recóndito pliegue del corazón. Pero ahí está: Es una realidad digna de tomar en consideración. Solamente por anidar en el corazón de tanta gente, es digna de respeto. No puede ser apartada así como así por las débiles ocurrencias de neo comunistas de pacotilla como la alcaldesa de Madrid. La jueza abuelita entrañable, señora Carmena.
Esa estúpida lucha ideológica se pone de relieve en cuestiones clave que son importantes para los cristianos: Hay aspectos importantes de gran calado, como es el de facilitar el derecho a educar a los hijos en centros docentes concertados y de ideario cristiano; El Estado no puede condicionar ideológicamente para subvencionar. No debe hacerlo porque siempre hay una ideología. Ninguna enseñanza es neutra. Lo único que debe vigilar es que la ideología que subvencione no sea destructiva e intolerante, como es el caso del islamismo.
La paradoja es que hoy en España, aquellos que se sienten muy progresistas y afirman traer el cambio de su mano, amparan más a todo lo islámico que nos está llegando que al cristianismo. Ese cristianismo retrógrado culpable de todos los males, aliado del dictador saliente de la Guerra civil, esa colección de torquemadas torturadores, que masacraron hace quinientos años a los indígenas de medio mundo y todavía no han pedido disculpas por ello, esos intolerantes que batallaron contra los legítimos moradores de Al – Andalus, esos indecentes explotadores que engañaban a la pobre gente para recibir limosnas y vivir, a su costa, rodeados de tesoros.
Contra ésos hay que seguir luchando. Ya no se pueden quemar sus iglesias porque afortunadamente no hay una revolución en marcha en la que camuflar esos movimientos anticlericales, pero ahí siguen los sentimientos vívidos de odio y los movimientos que buscan ridiculizar a la iglesia. Dentro de esos movimientos tenemos a algunas que, con los senos al aire, profanan una capilla y molestan deliberadamente a quienes ningún daño hacen, con mofas e insultos y otras que buscan despatrimonializar culturalmente a la religión católica, intentando rapiñar sus principales actos y fechas señaladas, y forzar una presencia tan indeseada como inoportuna. Así lo ha hecho Carmena, que no ha tenido empacho en hacer un discurso de Navidad.
En su mensaje empieza reconociendo que la Navidad es una fiesta cristiana para luego añadir que es mucho más: "es una fiesta cristiana cuyos valores han desbordado su origen, la han convertido en algo que celebra y festeja una inmensa mayoría de la humanidad." "La Navidad significa mucho más, es, sobre todo, la fiesta de la solidaridad, de la compañía, de la empatía entre unos y otros", ha defendido.
No es que sea mentira lo que dice. Ciertamente en Navidad surgen todos esos sentimientos entre la gente bien nacida y entre los bien intencionados. Y para tener buenos sentimientos, solidaridad, empatía etc. no hace falta ser cristiano: Innegable también. Pero debemos advertir que, con su discurso, ella es la prueba viviente de que el cristianismo ha tenido un efecto cultural benéfico sobre la sociedad. Ha tenido un influjo innegable sobre cientos de millones de habitantes de la tierra y, junto al aspecto dogmático, cada vez más en segundo plano, contiene unas enseñanzas morales muy valiosas que son precisamente las que los comunistas como la Sra. Carmena quieren destruir.
Yo le diría a esta señora que el espíritu de la Navidad – que ella no tiene – es el que enseña a los más desfavorecidos a no odiar a los que más tienen, es el que respeta a las familias y a los derechos individuales, el que no supedita a la persona frente a una colectividad de diseño definida por los jerarcas totalitarios de turno.
Ella quiere coger lo que le interesa de la Navidad y colarse en nuestros hogares hablando de niños y disfrazada de cordero inocente, pero es una loba ideológica que cada día demuestra con sus actos que en realidad es una máquina inflexible.
El verdadero sentido del mensaje de Carmena sería algo así como éste: ¿Por qué todos los que no creemos en Dios, tenemos que aguantar un año tras otro esta estúpida fiesta y no podemos hacer nada para evitarlo? Vamos a hacer algo: Este año queridos madrileños no creyentes el Ayuntamiento, que ahora es vuestro, va a procurar que vosotros también podáis celebrar la navidad porque hasta ahora estabais marginados y machados por los vencedores de la guerra civil que incluso después del final de la dictadura, con el régimen del 78, os han impuesto una religión opresora que no deseáis. Para ello voy a desposeer a los curas de la exclusiva de la fiesta y vais a celebrarla todos.
"Todos Hacemos Navidad, como dice el lema del Ayuntamiento, y la queremos hacer para todos, junto a amigos, compañeros de trabajo, jefes y, por supuesto, familia", ha apostillado Carmena, que ha añadido que el regalo que el Ayuntamiento desea hacer a todos los ciudadanos es que Madrid pueda favorecer la navidad de cada uno, la elegida por cada uno.
Todo esto no es más que una gran falacia porque la navidad siempre ha sido de todos, creyentes y no creyentes. Y solamente a los mal nacidos como a la alcaldesa, les molesta que los buenos sentimientos provengan de una fiesta religiosa.

20 de diciembre de 2016

Iñaki Ellakuría



En el atentado fundamentalista de Berlín de anteayer, ha resultado herido un chaval vasco, activista pro etarra que espero, sepa imaginarse en carne propia lo dañino que es defender ideas mediante la violencia sobre víctimas inocentes. Este tipo de gente suele ser bastante comprensiva con el terrorismo musulmán y tienden a pensar que es un fruto o consecuencia lógica de los bombardeos sobre inocentes niños iraquíes o sirios (...y cosas así). Sería bueno que el chaval reflexionara y se detuviera antes en lo que supone de barbarie el hecho del que él fue víctima y la solidaridad y cuidados inmerecidos que recibió de los alemanes que pasaban por allí.

De momento tenemos que alegrarnos de que no haya muerto un descerebrado. Ha recibido una gran oportunidad de vivir de forma constructiva.


1 de diciembre de 2016

El vuelo del Chapecoense


Tanta salud y esperanza de vida junta, en el pasaje del vuelo. Tanta ilusión estrellada contra la tierra. Niños que no conocerán a sus padres o no crecerán con ellos. Aficionados al deporte rey, que se han quedado huérfanos, sin su equipo. Costará reemplazar a los desgraciados jugadores. Y costará que los aficionados del Chapecoense salgan del pozo de lágrimas. 


Una lástima inmensa. Descansen en paz.