Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

31 de enero de 2024

Ley de amnistía


Cada nuevo día es una vuelta de tuerca añadida sobre este adefesio en el que se ha transformado la política española. De la mano de Sánchez mucha gente ha llegado a creer en este mundo al revés, en el que se acumulan acontecimientos y decisiones absurdos e ilegítimos con la mayor naturalidad y cinismo. Todo está percudido en esta ciénaga de descaro y mentiras. La soldadesca empleada por el déspota, sus estómagos agradecidos cometen una tras otra, las más variadas tropelías contra el Estado de derecho. Ya no hay separación de poderes, no existen contrapesos ni controles cruzados para evitar los abusos. El legislador constitucional los diseñó, es cierto, pero no previó todas las trampas que se pueden hacer para dejarlos sin efecto. 

Hoy la gran paradoja es que para perpetuarse en el poder tenemos a un gobernante aliado con todos los enemigos de la Constitución española y del Estado español, una auténtica realidad histórica y política que no va a caer por culpa de estos tiempos negros de ataques a la democracia, de oscuras estrategias y de claudicaciones tacticistas. 

La mayoría de la gente hoy mismo es sensata y está en contra de todo esto, por mucho que lo quieran camuflar. Si hoy se hiciera un referéndum en todo el territorio nacional sobre la ley de amnistía el resultado sería demoledor para los catalanes. Naturalmente habría de ser votación secreta de todo el pueblo español. Aquí no valen diputados ni compromisarios que deben su empleo a Sánchez. Sin trampas ni cartón. Sin hacer valer a minorías infladas por la normativa electoral. Sin impedir la absoluta libertad de voto. Pero eso no es lo que quieren. Pretenden seguir engañando a la ciudadanía, que ya se está acostumbrando al absurdo. 

Acabaremos justificando y nos parecerá natural que vuelva a España con todos los honores un prófugo de la justicia, condenado en rebeldía por el Tribunal Supremo y escapado en el maletero de un coche para no afrontar la seria responsabilidad (clara y manifiesta) de haber subvertido el orden constitucional, de haber maquinado para separar una parte de España del resto y de haber malversado bienes y recursos recibidos del Estado español para ir contra él.