Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

8 de marzo de 2013

Un bicho menos

Se ha ido al otro barrio un ridículo y trasnochado personaje. Quizás el creía que no podía morir, y le ha tocado. Ha sido la única manera de separarle de la poltrona del poder, en el que se había instalado, aprovechándose de la ignorancia de unas clases bajas que le han sostenido. Y han sido esas clases ignorantes las que, entrando al trapo de sus batallitas y creyéndose su escenografía populista a pies juntillas, han  acudido a despedirle, agradecidos por las migajas que de él recibieron. 
 
Este hombre que convivía de una forma insostenible con la economía mundial y con la iniciativa privada de su país era capaz de abusar del poder de un gobierno usurpado mediante reformas constitucionales dictadas por peleles en su beneficio. Y ese abuso lo cometía expropiando bienes privados para hacerse simpático a medio país, que le votaba, mientras insultaba a sus antagonistas en su "Aló presidente".
 
La clase beneficiaria de su política le llorará, le momificará, le venerará como el Simón Bolívar del siglo veintiuno, sin reparar en el inmenso daño que ha hecho a su país, hoy instalado entre las economías más desequilibradas y peor gestionadas del mundo. Porque lo que él no hacía era crear riqueza: Espantaba a la iniciativa, asustaba a capitales y empresarios y esquilmaba los recursos naturales sin reemplazarlos en economía productiva.
 
Algún día el pueblo venezolano se dará cuenta de su nefasta influencia.

¿Qué pasa con la monarquía?

Alguien tan representativo como nuestro monarca, que había conseguido congraciar la institución con una gran parte de la población gracias a un discurso oportuno de una noche, en el que demostró visión de Estado, está hoy echándolo todo a perder. Están las famosas disculpas después de que le pillaran en aquella escapadita de caza, debido a un accidente, está la princesa Corinna, está su intervención en apoyo de Urdangarín... son muchas cosas que le están poniendo entre la espada y la pared.

Hay politicos que proponen su abdicación, republicanos agazapados que quieren cerrar la página del juancarlismo, conscientes de que hasta la marcha del rey Juan Carlos no se va a cuestionar realmente un cambio de modelo... ¡nuevamente quieren cambiar de modelo! Esos iluminados olvidan que a España nunca se le ha dejado madurar en paz, porque siempre ha habido gente que se ha sentido a disgusto. Para muchos ahora toca de nuevo revisar el modelo institucional y territorial, como si no tuviéramos bastante con la crisis actual.

Otros políticos, en cambio, creen que no es precisa la abdicación y que el rey actual ha cumplido con creces sus obligaciones para con el Estado.

Muchos solo pedimos seriedad. Que quien esté representando al Estado español sea serio. Nos da igual que sea el Rey, su hijo o un presidente.

Pero Corinna, no... por favor. Las declaraciones de esta sinvergüenza de altos vuelos nos han sorprendido a muchos. ¿Es posible que haya tenido el protegonismo que se adjudica en las relaciones exteriores de nuestro país? ¿Qué es esta señora? Una princesa, una mata - hari, o un fulanón en lo más alto de la profesión.

Parece mentira que cuando están en juego cosasa tan serias, aparezca esta especie de geisha occidental con sus declaraciones. Publiocando sus entrevistas en varios medios de prenswa y,a  la vez alardeando de discreción. ¿Por qué lo ha hecho? Puede tratarse de un chantaje en toda regla. Puede ser una sanguijuela que se resiste a que la priven de seguir chupando, una vez que se le ha descubierto. Todas sus declaraciones pueden constituir una velada amenaza para que no se le descabalgue de su cómodo status que debió empezar a cambiar cuando salió a la palestra con motivo de la vuelta precipiotada del rey y su operación de cadera.

Lo que resulta penoso es que la gente que hemos rechazado el republicanismo trasnochado que pretendía resucitar Zapatero y su frentepopulismo con IU, los sindicatos, Garzón y la madre que les parió a todos, ahora nos encontramos con que nos quedamos sin argumentos para defender a la monarquía, a la vista de lo que viene sucediendo en los últimos tiempos.