Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

21 de mayo de 2010

Zapatero ¡Vete ya!

ZP es hoy un obstáculo serio para la recuperación del país, y no solo él, todo su partido y muchos adláteres que han participado en el pasteleo, cada vez que se han aprobado leyes de presupuestos irresponsables. En poco tiempo, hemos pasado de ser un país con superávit y con una deuda bien valorada desde el punto de vista de la seguridad, a ser una especie de apestados que tenemos que pagar un interés mucho mayor por el crédito exterior. ¿Reside acaso el problema en la subida del interés que piden quienes compran bonos de la deuda española? Para mí el verdadero problema no es la deuda en sí (que, por ejemplo es inferior a la británica). El problema es la incapacidad del Estado para recaudar lo suficiente con que pagar la deuda que vaya venciendo. Los inversores desde fuera ven el paro que tenemos y sienten que el Estado español va a tener dificultades de recaudación. A la vez ven que ése Estado toma decisiones que van a dificultar doblemente el mantenimiento del nivel de ingresos. La subida de impuestos no tiene por qué traducirse en un incremento de los ingresos, si tienes menos sujetos responsables cotizando. La clave está en tomar medidas favorables al empleo y restringir paralelamente el gasto. A propósito del gasto público, los inversores extranjeros han visto que éste se ha incrementado en una proporción brutal en muy poco tiempo. Naturalmente que Gran Bretaña puede tener más gasto que nosotros, pero los ingresos con los que van refinanciando su deuda son muy superiores a los nuestros y no fallan.

Por lo tanto: ZP y su gobierno son responsables de haber tomado las medidas contrarias a lo que resultaría aconsejable en esta situación de crisis. Y lo han hecho porque les interesaba electoralmente. Han actuado en clave interna, aplicando una política con minúsculas, sin ninguna visión de Estado. Y lo han hecho tozudamente en contra de todos los consejos facilitados por organismos internacionales, el Banco de España, asociaciones bancarias y empresariales etc... y oyendo a los sindicatos para evitar cualquier enfrentamiento con ellos.

Todo tiene una clara lectura en clave interna. Querían el poder por encima de todo y, para mantenerlo, han repartido dinero imprudentemente entre cualquier potencial votante que se les pudiera ocurrir: Sindicatos, mujeres, homosexuales, asociaciones de memoria histórica y sobre todo, nacionalismos cuyos representantes en el Congreso de los Diputados debían apoyarles en esta desquiciada y frenética caida hacia el abismo.

Puede que no nos hubiéramos librado de sufrir los efectos de la crisis. Pero los efectos habrían sido menores a buen seguro con una actuación diferente de nuestro gobierno. Deberían haberse abstenido de subsidiar a media población española y extranjera. Es sonrojante e indignante que se hayan gastado miles de millones en el inútil Plan "E" deshaciendo y haciendo rotondas y ahora diga Pepiño que la inversión en infraestructuras queda congelada e incluso va a dejar de pagarse a empresas ya adjudicatarias de proyectos en marcha. ¡Cuanto más luciría el dinero gastado con cabeza y con moderación! ¿Por qué, Señor, han de hacer siempre lo mismo los socialistas? ¿Por qué la caja ha de quedar vacía y con telarañas cuando se marchan del poder?

Deberían haber controlado las subvenciones en estupideces, como la cúpula del Sr. Barceló o como traerse a una convención a un montón de mujeres africanas para hablar de temas que, para ellas son ciencia ficción. Deberían haber controlado el núemro de funcionarios y empleados públicos de diversa procedencia. El problema no es la cuantía del sueldo de los funcionarios de carrera, sino el gran aumento de funcionarios, interinos, asesores etc..., sobre todo en la administración local y autonómica.

El gasto, en fin, se ha multiplicado lanzando un mensaje de alrama e inseguridad en un mundo globalizado. Por si fuera poco teníamos el precedente de Grecia. Y por último las guindas de este desastre son la actuación patética (con anuncios publicitarios pidiendo la confianza en España "In Spain we trust", con mensajes de que no somos Grecia, con giras de nuestra vicepresidenta segunda intentando convencer a los medios de prensa extranjeros y a las sociedades de rating etc...) y la actuación errática y descoordinada, con falta de sincronía entre los propios miembros del Ejecutivo, diciendo cada uno una cosa distinta, anunciando medidas sin saber siquiera si van a poder desarrollarse y cómo van a desarrollarse etc... Ahí está la Ley de economía sostenible, verdadero motivo de alarma para cualquier estudioso, ahí está la apuesta incierta por las energías renovables, en las que se ha invertido con exceso. Ahí están los ministerios que no sirven para nada, como Vivienda e Igualdad y la política basada en chorradas programáticas que si ya resulta preocupante para los españoles con un poco de sentido común, lo es doblemente para los inversores extranjeros.

Yo sinceramente no me esperaba que otros Estados reaccionaran como lo han hecho para terminar corrigiendo a Zapatero. Pero casi mejor que haya sido así, porque le quedan dos años de mandato y el desastre podría haber sido mayúsculo. Imagino que lo han hecho por la moneda única y por la negra perspectiva de tener que rescatar a España.

Al final quienes van a rescatar a España - y aún no es seguro de que vaya a ser así - son las clases medias y los sueldos transparentes de funcionarios y pensionistas. Es decir, la presa fácil; aquéllos que no pueden pasar a su antojo al terreno de la opacidad para esperar tiempos mejores.

No hay siquiera recurso al pataleo.

13 de mayo de 2010

Esto es ya el colmo


Hoy me siento huérfano y deprimido. Y, como yo, imagino que mucha gente. Mi mujer y yo pertenecemos a un grupo al que siempre acaban lloviéndole las tortas: Somos la sufrida clase media. Los dos hemos trabajado mucho. En mi caso he opositado a un Cuerpo Superior de la Administración Pública, después de terminar mi carrera universitaria. Siempre hemos ganado un sueldo transparente; una nómina, que es presa fácil de los políticos oportunistas de todo signo. Como cualquier ser humano pretendería, lo que queremos es que el fruto de nuestro trabajo repercuta en beneficio de nuestros hijos. Siempre hemos querido administrarnos bien y hacer un pequeño patrimonio que haga la vida más fácil a nuestros descendientes.

Ahora yo me encuentro con que el Sr. Zapatero me va a quitar más del cinco por ciento (ya veremos en cuanto se queda) de lo que es la contraprestación por mi trabajo, porque ya ha destinado ese dinero por anticipado a comprar voluntades de colectivos concretos cuyo voto necesitaba en las elecciones generales, porque ha dedicado ese dinero a untar a las organizaciones sindicales y asegurarse así su docilidad, porque ha dedicado ese dinero a las ocurrencias de su política malabar y mentirosa.

Se habla de cómo afecta la crisis a otros colectivos. Naturalmente que es peor que la mía la situación de aquél que está en estos últimos meses esperando la cola de la oficina de empleo. Pero aparte de solidarizarme con él, yo le matizaría lo siguiente:

Lo que se nos paga a los funcionarios de carrera no es la causa de sus problemas. Es la falta de administración, los gastos ostentosos de los políticos, las dietas, los coches oficiales, los asesores, el afán por repartir subvenciones e intervenir en los sectores de la economía, los liberados sindicales, las unidades administrativas supérfluas, la invención de servicios innecesarios y costosos para el ciudadano, la contratación de consultorías y empresas de servicios, el pago a precio de oro de equipos informáticos obsoletos, y también - ¿Por qué no decirlo? – el exceso en el número de funcionarios… todo esto reproducido casi exponencialmente en muchas administraciones superpuestas: Ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, administración central y periférica del Estado y, por si fuera poco un Senado que no vale para nada y un colectivo de eurodiputados que se gastan un dineral en dietas de viajes en avión casi todas las semanas porque no fijan su residencia en Bruselas o Estrasburgo. Todo ello sin contar con fundaciones y asociaciones subvencionadas que en los últimos tiempos han surgido debajo de cada baldosín.

Un trabajador autónomo o un empleado de la empresa privada que está en estos momentos sufriendo puede abrigar esperanzas de que la situación mejore coyunturalmente e incrementar sus ingresos – cosa que les deseo -. Nosotros los funcionarios no tenemos esperanza de recuperar esta bajada, que ya quedará consolidada, porque cuando las cosas vayan bien seguro que tampoco se nos eleva el sueldo por encima del IPC anual, es decir, la pérdida de poder adquisitivo se queda para siempre.

Un autónomo o un pequeño empresario (con lo que – insisto – me solidarizo porque lo están pasando mal) pueden, no obstante, recurrir a la opacidad y la economía sumergida. ¡Cuantos perceptores de prestaciones y subsidios por desempleo, siguen trabajando en negro en lo que pueden, para salir adelante! No es que les censure esta actitud. Con un gobierno como el que tenemos es humano intentar zafarse de la presión fiscal y los trámites burocráticos, que se hacen especialmente gravosos en estos tiempos. Nosotros, los funcionarios no tenemos ese margen de maniobra. Somos el colectivo más transparente y menos defraudador de la sociedad, de ahí que las políticas ineptas y poco imaginativas siempre acaben cebándose con nosotros.

Ayer un sinvergüenza nos pedía solidaridad. Puede que él no sea culpable del maremágnum financiero en que la comunidad internacional se ha visto envuelta. Hay cosas fruto de la globalización que hoy nos hacen daño como país. Seguramente hay inversores tiburones, como dicen. Y no pongo en duda que sea urgente y necesario reducir ahora el déficit.

Pero este bobo que está todavía en el poder y no tiene la decencia de marcharse, es el mismo que se encontró con unos presupuestos saneados y un superávit hace apenas unos pocos años. Este papanatas es el mismo que hace poco le decía de forma chusca y sin gracia a Sarcozy que lo sentía por su amigo Sarcozy, pero España iba a superar a Francia en PIB y se vanagloriaba de haber adelantado a Italia. Este político es el mismo bocazas que decía sin ruborizarse que España estaba en la Champions league de las economías mundiales.

Ahora, después de su derroche y dilapidación impune de los recursos públicos, estamos con un déficit superior al 10 % y más de un 20 % de parados. Y Europa no nos perdona. Especialmente Francia y Alemania, dos paises con gobierno conservador que concede cierta importancia al equilibrio presupuestario y a los mercados financieros, están aprovechando como es natural su oportunidad y removiendo los ciomientos de la unión Europea para dar un golpe definitivo a ciertas economías emergentes como la nuestra (que osamos, en su día compararnos con ellos). Para defendernos frente a esto deberíamos haber tenido un gobierno serio y europeista de verdad y no a este títere de los sindicatos. ¿Cómo íbamos a ofrecer una imagen seria en Europa con este berzotas que cuando no está alineado con los bolivarianos revolucionarios del cono sur, se está sacando fotos con el pañuelo palestino o se está quedando sentado ante el paso de la bandera de los EE.UU. en el desfile de las FAS en Madrid?

Debo confesar que nunca he sentido como en los últimos años tanta vergüenza por mi propio país. Un país por cierto que se desintegra desde dentro, gracias a las iniciativas de su presidente que, en lugar de luchar por la activación de la economía, en lugar de haber tomado las medidas que podrían haber prevenido o paliado la situación actual, se ha dedicado a especular con el voto de los sectores independentistas ofreciéndoles a cambio verdaderos procesos preconstitucionales en sus territorios y alentando la falta de coordinación y la desunión de España y se ha dedicado a realizar ajustes de cuentas con la historia aderezados con gran aparato de propaganda y publicidad.

Mientras nos hundíamos, este político mediocre (lo más alejado que podamos imaginar de un estadista que ama a su país) ha estado más pendiente de cómo captar el voto de colectivos concretos, haciendo equilibrismos presupuestarios y buscando la manera de hundir a su adversario político. Ha estado recurriendo a la propaganda más agresiva que hemos tenido desde que hay democracia, ha estado dividiendo a la sociedad española, fracturándola para sacar rédito electoral y ha desoido todas las recomendaciones para administrar con una mínima prudencia el gobierno sólo por el hecho de que éstas coincidían con las propuestas del PP. Lo único que le preocupaba era mantenerse en el poder al precio que fuera y, para ello, pasaba a buen seguro más tiempo maquinando intrigas, que resolviendo de verdad la situación laboral y financiera del país.

Ayer le tocó, por fin, adoptar medidas impopulares que le distancian de sus bases, de aquéllos que más engañados tiene, le distancian de Rodiezmo y del puño (irresponsable) en alto. Pero sólo ha sido después de que le presionen los Estados Europeos y el propio Obama y quién sabe si también los chinos que tengan comprada deuda pública española. Es de esperar que esta decisión le pase factura. Es algo que deseo fervientemente, porque no se merecería pasar a la historia como el político responsable que tomó medidas impopulares para atajar la crisis. Eso sería nuevamente uno de esos maquillajes a los que tan aficionado es. La clave aquí es que se ha visto obligado por la presión externa a adoptar estas medidas contradictorias con su política irresponsable que es la causa de haberlas tenido que aplicar.

Eso haría dimitir a cualquier político que tuviera un poco de decencia.

12 de mayo de 2010

Se le quemaron las alas a la mariposa


Bono es ahora una mariposa de alas quemadas. La incógnita es quién ha prendido el fuego o quién ha proporcionado la gasolina. Bono ya no vale para ser el candidato socialista en caso de que proliferaran las corrientes críticas contra Zapatero, que era de lo que se trataba.

Ése es el fondo del asunto.

Respecto a las formas son también algo inquietante y perturbador: Que a un político, que es la tercera autoridad del país – como él dice – se le hayan ventilado públicamente y con datos empíricos, unas maneras tan poco edificantes, no deja de ser un nuevo mazazo sobre la credibilidad de esa casta que ocupa los despachos del poder.

A base de cachaza y manipulando la actuación de la fiscalía, Cháves (otro cadáver político de ZP) estaba consiguiendo que olvidáramos el escándalo de su hija. Ese mismo Cháves que se vino voluntariamente y sin rechistar a Madrid, a un Ministerio vacío de competencias, para dejar su reino de Taifas (¿Qué no sabrán de sus chanchullos sus compañeros de partido, para forzarle a tomar esta decisión?)

Ahora le toca el turno a Bono, ese hombre que confiaba ciegamente en su populismo y su verborrea barata para contrarrestar cualquier asomo de sospecha que se cerniera sobre sus actuaciones. Bono gustaba de aparecer como una paloma blanca e impoluta, como un hombre campechano y del pueblo (Pepe Bono; ¿les suena lo de Pepe? Estos días hay otro campechano Pepe haciéndose un Palacio en la comunidad con más paro de España). Bono era esa mariposa colorida, ese rutilante socialista que perdió el Congreso del PSOE contra Zapatero por tan solo el voto de ocho compromisarios. Se le ha querido hasta ahora apartar de sus aspiraciones ofreciéndole cargos; primero el ministerio de defensa, luego la Presidencia del Congreso. Pero nada frenaba su ambición. Seguro que internamente ya se estaba postulando como recambio, porque su olfato le decía que Zapatero empezaba a oler a podrido.

No sabía con quién se enfrentaba.

ZP y su guardia pretoriana ya le habían condenado.

Y empezaron a filtrarse a algunos medios las pistas sobre dónde buscar para ver la verdadera cara de Bono. Y el resultado ha sido espectacular: Han ido desfilando uno tras otro sus títulos de propiedad en los registros que no había incluido en una declaración de bienes que debían hacer todos los diputados y que él mismo impulso.

¿No es una gran desfachatez aparecer ante los medios como el impulsor de unas reglas para combatir la opacidad y el tráfico de influencias de los políticos y ser él mismo el primero en incumplirlas?

Han desfilado también muchos otros signos de falta de honradez, lo que es doblemente indignante por tratarse de alguien que se considera socialista y de izquierdas.

El utilizar a sus hijos como testaferros para poner a su nombre pisos y participaciones en sociedades, el hacer costosas reformas con cargo a REYAL URBIS, empresa constructora de su amigo Rafael Santamaría que, curiosamente se ha beneficiado de recalificaciones de terrenos, estando BONO en el poder en la Junta de Castilla La Mancha, el pagar en billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico un costoso caballo de carreras fuera de nuestras fronteras, el tener una elitista escuela de equitación con muchos caballos y costosas instalaciones que le han construido empresas beneficiarias de recalificaciones (la ya citada de su amigo Rafael Santamaría, o la del Pocero que precisamente se metió en la barbaridad de Seseña en tiempos de Bono), el tener ya comprado un piso en Campello cuando estaba diciendo que se lo compraría en un futuro para llevar una vida de retiro, el permutar un piso de 500.000 euros por dos áticos de 900.000 en Estepona, nuevamente con Reyal Urbis, empresa promotora de la urbanización en la que se encuentran etc.

Todos estos datos, esta munición de la que se está sirviendo Zapatero, están ahí. Son públicos y para desvirtuarlos o combatirlos, el Sr. Bono solo ha recurrido a su amigo el fiscal general del Estado y a sus compañeros de filas en el partido socialista. Respecto a éstos últimos, sin duda a Bono le preocupa el fuego amigo, de ahí que se expliquen sus reuniones a puerta cerrada con ellos.

Pero el daño está hecho. Ahora tenemos frente a nosotros la verdadera figura de uno de los más voraces y trepadores políticos, cuya cara está dejando de ser amable para muchos.

El podría demandar a los medios y demostrar la falsedad de los hechos, pero no lo hace. Por otra parte los medios se están limitando a retratar y publicar lo que ya es público y está en los registros. Pero la sospecha ya campa libre y Bono no puede hacer nada para evitarlo. Normalmente la ciudadanía está adormecida, pero cuando se le presenta lo evidente, sabe distinguirlo. Lo de los áticos de Estepona. – Por ejemplo - ¿Alguien puede creer que una promotora regala por las buenas los pisos?

A mí la figura de Bono me importa poco. Lo peor de todo es el daño institucional que se está haciendo. ¿Cuándo habrá, de verdad, políticos honrados?

10 de mayo de 2010

El ejército de Aido

El Ministerio de Igualdad de Bibi, una vez culminado con éxito su proyecto de implantar el aborto libre, asociándolo a la idea de la lucha por la igualdad – cosa que algunos todavía no entendemos – se había quedado ciertamente sin hitos importantes que alcanzar y eso es muy peligroso en estos tiempos que corren de recorte de gastos.

Algo había que hacer para seguir autojustificando el despilfarro y han dado con la tecla: Los planes de igualdad obligatorios en las empresas, los comisarios de igualdad, las subvenciones y ayudas condicionadas a que se sigan y apliquen esos planes y todo un armatoste burocrático y costoso para conseguir lo que la sociedad sola ya estaba consiguiendo.

Echémonos a temblar, porque ya tenemos encima a las AIO (Agentes de Igualdad de Oportunidades) que estarán cada vez más presentes en todas las empresas si éstas quieren percibir ayudas y subvenciones. El coste final, como siempre repercute en el ciudadano pero es consecuencia de la decisión del político ocurrente.

En una incontinencia ideológica, plena de propuestas estúpidas y característica de políticos mediocres, Bibiana Aido está metiéndonos a todos la mano en el bolsillo para llevar a cabo sus planes feministas. Naturalmente hay que destinar presupuesto a sus chorradas, lo que en estos tiempos de crisis por los que atravesamos es otra losa más que impide nuestra recuperación.

Hoy hay economías emergentes que nos están robando la cartera. Nuestro reto es la competitividad y la productividad si de verdad queremos competir en el extranjero y conseguir una mejora ostensible y afianzada de nuestro nivel de vida en España. Para conseguir ese reto, no son buenos compañeros de viaje los comisariados, los agentes para la igualdad, la burocracia y las imposiciones de los gobernantes… ni siquiera las ayudas y subvenciones.

La sociedad civil, no obstante, sabe curarse de estas prácticas. Lo normal es que haga poco caso de estas iniciativas estúpidas y tan solo cubra los requisitos de modo aparente para recoger las ayudas y subvenciones. Así será frecuente ver a la secretaria del jefe constituida en agente para la igualdad de oportunidades (lo que será mucho más aconsejable antes que meter un bicho feminista en la empresa). Y ¿de qué habrá valido toda esta parafernalia?
Habrá servido tan solo para justificar un ministerio estúpido.

1 de mayo de 2010

¿Vuelven las listas blancas?


A esto era a lo que se refería Mayor Oreja, cuando hablaba de cierta asociación de intereses entre el mundo aberzale y el PSOE. Se aproximan las elecciones vascas y los socialistas necesitan imperiosamente fraccionar a los nacionalistas como sucedió en las últimas.

Es preciso que el voto nacionalista radical no vaya al PNV y, para eso, tiene que haber otras listas. Por ese motivo en su momento fueron manipulados todos los resortes de la justicia (empezando por una ignominiosa actuación de la Fiscalía General del Estado) con el fin de permitir la concurrencia de unas listas del entorno terrorista. Esta estrategia buscaba fracturar y dividir a los enemigos en los comicios y evitar el voto útil de la izquierda radical vasca.

Se consiguió que el PNV no tuviera mayoría absoluta y luego se pactó con el PP después de pegar una pirueta política y transformar el gobierno en el azote de los otrora “hombres de paz”.

Esa estrategia maquiavélica, ese equilibrismo utilitarista, está hoy (otra vez) moviendo fichas. De forma soterrada se está permitiendo desde enero la salida de prisión de muchos batasunos y se pretende auspiciar la coincidencia de las elecciones con una condena de la violencia por parte de Batasuna, que permitiría otra vez la presentación de listas blancas en el País Vasco. Garzón es y será pieza destacada en estos movimientos. Pese a estar en el ojo del huracán no ha tenido nuevamente empacho en dictar el auto por el que se ha permitido la salida irregular de prisión de Díez Usabiaga para ayudar a su madre que no es dependiente. Aunque esta buena señora fuera dependiente - cosa que ha negado el Ayuntamiento en el que reside - no justifica en absoluto la salida de prisióbn de su hijo. Me pregunto cuántos presos comunes podrían salir de la cárcel utilizando el mismo argumento. Estamos nuevamente ante la iniquidad; igual que con De juana Chaos, al que se permitió salir de la cárcel por "razones de humanidad" debido a su huelga de hambre y que luego escapó a Irlanda del Norte. En estos últimos días se ha constatado que ha desaparecido y ya no está controlado por la justicia británica.

El mismo ministro que orquestó estos movimientos sigue hoy en el poder: Esa especie de rasputín llamado Rubalcaba. ¡Qué no sabrá para haber sobrevivido al felipismo y ser pieza intocable en el gobierno de Zapatero! ¡Qué clase de pactos ocultos tendrá con Garzón para que el caso Faisán esté embarrancado!

El mero hecho de hacer una pequeña incursión por este submundo pestilente, hace necesaria una desinfección de ideas... sólo para volver a creer en la especie humana. No podemos ser tan malos: Hay muchos que se dedican a hacer obras de arte, a ser empresarios o trabajadores honrados. A la gente normal no le gusta la mierda, pero anguilas como Rubalcaba se desenvuelven en ella con maestría.

Por estas nuevas aproximaciones al entorno aberzale el PP no protestará en exceso, pues está tan interesado en perpetuar la coalición que tiene con el PSOE local que no verá con malos ojos estos movimientos, si se hacen discretamente. Sin embargo hay sectores críticos dentro del PP y también en los medios periodísticos que tienen empeño en poner en evidencia el movimiento.

Estemos todos atentos. Aprendamos en el curso acelerado de maquiavelismo que nos proporcionarán. Y no nos extrañemos de nada. Con el gobierno que tenemos estamos curados de espanto hace mucho.