Bono es ahora una mariposa de alas quemadas. La incógnita es quién ha prendido el fuego o quién ha proporcionado la gasolina. Bono ya no vale para ser el candidato socialista en caso de que proliferaran las corrientes críticas contra Zapatero, que era de lo que se trataba.
Ése es el fondo del asunto.
Respecto a las formas son también algo inquietante y perturbador: Que a un político, que es la tercera autoridad del país – como él dice – se le hayan ventilado públicamente y con datos empíricos, unas maneras tan poco edificantes, no deja de ser un nuevo mazazo sobre la credibilidad de esa casta que ocupa los despachos del poder.
A base de cachaza y manipulando la actuación de la fiscalía, Cháves (otro cadáver político de ZP) estaba consiguiendo que olvidáramos el escándalo de su hija. Ese mismo Cháves que se vino voluntariamente y sin rechistar a Madrid, a un Ministerio vacío de competencias, para dejar su reino de Taifas (¿Qué no sabrán de sus chanchullos sus compañeros de partido, para forzarle a tomar esta decisión?)
Ahora le toca el turno a Bono, ese hombre que confiaba ciegamente en su populismo y su verborrea barata para contrarrestar cualquier asomo de sospecha que se cerniera sobre sus actuaciones. Bono gustaba de aparecer como una paloma blanca e impoluta, como un hombre campechano y del pueblo (Pepe Bono; ¿les suena lo de Pepe? Estos días hay otro campechano Pepe haciéndose un Palacio en la comunidad con más paro de España). Bono era esa mariposa colorida, ese rutilante socialista que perdió el Congreso del PSOE contra Zapatero por tan solo el voto de ocho compromisarios. Se le ha querido hasta ahora apartar de sus aspiraciones ofreciéndole cargos; primero el ministerio de defensa, luego la Presidencia del Congreso. Pero nada frenaba su ambición. Seguro que internamente ya se estaba postulando como recambio, porque su olfato le decía que Zapatero empezaba a oler a podrido.
No sabía con quién se enfrentaba.
ZP y su guardia pretoriana ya le habían condenado.
Y empezaron a filtrarse a algunos medios las pistas sobre dónde buscar para ver la verdadera cara de Bono. Y el resultado ha sido espectacular: Han ido desfilando uno tras otro sus títulos de propiedad en los registros que no había incluido en una declaración de bienes que debían hacer todos los diputados y que él mismo impulso.
¿No es una gran desfachatez aparecer ante los medios como el impulsor de unas reglas para combatir la opacidad y el tráfico de influencias de los políticos y ser él mismo el primero en incumplirlas?
Han desfilado también muchos otros signos de falta de honradez, lo que es doblemente indignante por tratarse de alguien que se considera socialista y de izquierdas.
El utilizar a sus hijos como testaferros para poner a su nombre pisos y participaciones en sociedades, el hacer costosas reformas con cargo a REYAL URBIS, empresa constructora de su amigo Rafael Santamaría que, curiosamente se ha beneficiado de recalificaciones de terrenos, estando BONO en el poder en la Junta de Castilla La Mancha, el pagar en billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico un costoso caballo de carreras fuera de nuestras fronteras, el tener una elitista escuela de equitación con muchos caballos y costosas instalaciones que le han construido empresas beneficiarias de recalificaciones (la ya citada de su amigo Rafael Santamaría, o la del Pocero que precisamente se metió en la barbaridad de Seseña en tiempos de Bono), el tener ya comprado un piso en Campello cuando estaba diciendo que se lo compraría en un futuro para llevar una vida de retiro, el permutar un piso de 500.000 euros por dos áticos de 900.000 en Estepona, nuevamente con Reyal Urbis, empresa promotora de la urbanización en la que se encuentran etc.
Todos estos datos, esta munición de la que se está sirviendo Zapatero, están ahí. Son públicos y para desvirtuarlos o combatirlos, el Sr. Bono solo ha recurrido a su amigo el fiscal general del Estado y a sus compañeros de filas en el partido socialista. Respecto a éstos últimos, sin duda a Bono le preocupa el fuego amigo, de ahí que se expliquen sus reuniones a puerta cerrada con ellos.
Pero el daño está hecho. Ahora tenemos frente a nosotros la verdadera figura de uno de los más voraces y trepadores políticos, cuya cara está dejando de ser amable para muchos.
El podría demandar a los medios y demostrar la falsedad de los hechos, pero no lo hace. Por otra parte los medios se están limitando a retratar y publicar lo que ya es público y está en los registros. Pero la sospecha ya campa libre y Bono no puede hacer nada para evitarlo. Normalmente la ciudadanía está adormecida, pero cuando se le presenta lo evidente, sabe distinguirlo. Lo de los áticos de Estepona. – Por ejemplo - ¿Alguien puede creer que una promotora regala por las buenas los pisos?
A mí la figura de Bono me importa poco. Lo peor de todo es el daño institucional que se está haciendo. ¿Cuándo habrá, de verdad, políticos honrados?
Ése es el fondo del asunto.
Respecto a las formas son también algo inquietante y perturbador: Que a un político, que es la tercera autoridad del país – como él dice – se le hayan ventilado públicamente y con datos empíricos, unas maneras tan poco edificantes, no deja de ser un nuevo mazazo sobre la credibilidad de esa casta que ocupa los despachos del poder.
A base de cachaza y manipulando la actuación de la fiscalía, Cháves (otro cadáver político de ZP) estaba consiguiendo que olvidáramos el escándalo de su hija. Ese mismo Cháves que se vino voluntariamente y sin rechistar a Madrid, a un Ministerio vacío de competencias, para dejar su reino de Taifas (¿Qué no sabrán de sus chanchullos sus compañeros de partido, para forzarle a tomar esta decisión?)
Ahora le toca el turno a Bono, ese hombre que confiaba ciegamente en su populismo y su verborrea barata para contrarrestar cualquier asomo de sospecha que se cerniera sobre sus actuaciones. Bono gustaba de aparecer como una paloma blanca e impoluta, como un hombre campechano y del pueblo (Pepe Bono; ¿les suena lo de Pepe? Estos días hay otro campechano Pepe haciéndose un Palacio en la comunidad con más paro de España). Bono era esa mariposa colorida, ese rutilante socialista que perdió el Congreso del PSOE contra Zapatero por tan solo el voto de ocho compromisarios. Se le ha querido hasta ahora apartar de sus aspiraciones ofreciéndole cargos; primero el ministerio de defensa, luego la Presidencia del Congreso. Pero nada frenaba su ambición. Seguro que internamente ya se estaba postulando como recambio, porque su olfato le decía que Zapatero empezaba a oler a podrido.
No sabía con quién se enfrentaba.
ZP y su guardia pretoriana ya le habían condenado.
Y empezaron a filtrarse a algunos medios las pistas sobre dónde buscar para ver la verdadera cara de Bono. Y el resultado ha sido espectacular: Han ido desfilando uno tras otro sus títulos de propiedad en los registros que no había incluido en una declaración de bienes que debían hacer todos los diputados y que él mismo impulso.
¿No es una gran desfachatez aparecer ante los medios como el impulsor de unas reglas para combatir la opacidad y el tráfico de influencias de los políticos y ser él mismo el primero en incumplirlas?
Han desfilado también muchos otros signos de falta de honradez, lo que es doblemente indignante por tratarse de alguien que se considera socialista y de izquierdas.
El utilizar a sus hijos como testaferros para poner a su nombre pisos y participaciones en sociedades, el hacer costosas reformas con cargo a REYAL URBIS, empresa constructora de su amigo Rafael Santamaría que, curiosamente se ha beneficiado de recalificaciones de terrenos, estando BONO en el poder en la Junta de Castilla La Mancha, el pagar en billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico un costoso caballo de carreras fuera de nuestras fronteras, el tener una elitista escuela de equitación con muchos caballos y costosas instalaciones que le han construido empresas beneficiarias de recalificaciones (la ya citada de su amigo Rafael Santamaría, o la del Pocero que precisamente se metió en la barbaridad de Seseña en tiempos de Bono), el tener ya comprado un piso en Campello cuando estaba diciendo que se lo compraría en un futuro para llevar una vida de retiro, el permutar un piso de 500.000 euros por dos áticos de 900.000 en Estepona, nuevamente con Reyal Urbis, empresa promotora de la urbanización en la que se encuentran etc.
Todos estos datos, esta munición de la que se está sirviendo Zapatero, están ahí. Son públicos y para desvirtuarlos o combatirlos, el Sr. Bono solo ha recurrido a su amigo el fiscal general del Estado y a sus compañeros de filas en el partido socialista. Respecto a éstos últimos, sin duda a Bono le preocupa el fuego amigo, de ahí que se expliquen sus reuniones a puerta cerrada con ellos.
Pero el daño está hecho. Ahora tenemos frente a nosotros la verdadera figura de uno de los más voraces y trepadores políticos, cuya cara está dejando de ser amable para muchos.
El podría demandar a los medios y demostrar la falsedad de los hechos, pero no lo hace. Por otra parte los medios se están limitando a retratar y publicar lo que ya es público y está en los registros. Pero la sospecha ya campa libre y Bono no puede hacer nada para evitarlo. Normalmente la ciudadanía está adormecida, pero cuando se le presenta lo evidente, sabe distinguirlo. Lo de los áticos de Estepona. – Por ejemplo - ¿Alguien puede creer que una promotora regala por las buenas los pisos?
A mí la figura de Bono me importa poco. Lo peor de todo es el daño institucional que se está haciendo. ¿Cuándo habrá, de verdad, políticos honrados?
No hay comentarios:
Publicar un comentario