Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

23 de septiembre de 2018

Lo inexplicable



La izquierda para mí, representa lo inexplicable: 
Ha demostrado repetidas veces a lo largo de la historia que es mucho más reaccionaria que la derecha. Se alía con cualquier fuerza por minoritaria y extraña a nuestras costumbres que sea, solo con tal de socavar el orden instituido, los gustos, las preferencias de la mayoría. Busca su hueco ideológico recogiendo todas las corrientes minoritarias que pueda siempre y cuando sean anti oficialistas y representen el disgusto con el orden instituido, que debe dinamitarse. Se han hecho los adalides de una revolución que no es ex – novo, sino reaccionaria. Necesitan un sistema para oponerse a él.
¿Por qué no se oponen al islamismo? Porque lo instituido en España mayoritariamente, lo tradicional, es la religión católica. Necesitan defender un mensaje diverso, contrario; ser la otra cara de la moneda. Saben que su ideología ha muerto. No tienen elementos diferenciadores en el fondo. Son tan burgueses como el resto de la sociedad. Consumen lo mismo. Les gustan las mismas cosas. Para sobrevivir deben oponerse al sistema y recurrir a los más ingenuos, a los jóvenes. El peligro que tiene eso es llegar al poder y gobernar. O bien renuncias a tus inestables principios y asumes una línea moderada, o bien desarrollas un gobierno “a la contra”.
Hoy Sánchez está haciendo un gobierno a la contra. La mayoría del pueblo español percibe claramente su falta de legitimidad por haber ocupado La Moncloa con tan solo 85 diputados y querer mantenerse allí a toda costa sostenido por los “anti”: Antiespañoles, antisistema, anticlericales, antitaurinos…
Cada día que se mantiene se ve forzado a tomar decisiones perjudiciales para los intereses del país en general y probablemente él lo sepa, pero le da igual.
Con la lógica en la mano es inexplicable que suceda esto; que se permita. ¿Qué clase de democracia tenemos? Hay dictadores que consiguen un mayor grado de identificación con la mayoría de su pueblo. Me cuesta comprender que los socialistas tengan históricamente esa absoluta carencia de sentido de Estado. Me cuesta enormemente creer que quien me gobierna está sostenido por quien me insulta y pisotea mi bandera. Es algo indigerible para mí y para la mayoría de la gente que no sea sectaria y reaccionaria.
Pero ahí siguen.