Hoy decía un renombrado político del PSOE (Diego López Garrido) que el PSOE está demostrando saber ocupar el puesto de centro, porque puede pactar con unos u otros, según le convenga localmente.
El periodista que guiaba el espacio en el que aparecía, le ha preguntado cuál cree que será la decisión que tome el partido socialista en Navarra. Si mantendrá su postura constitucionalista estableciendo alianza con Unión del Pueblo Navarro o se decidirá por tomar el poder gracias a los votos de Nafarroa Bai. ¡Qué pregunta! La obviedad de la respuesta, por todos sentida, no se extiende sin embargo al portavoz parlamentario del PSIOE quien, en un alarde de cinismo dice que no sabe lo que pasará; que depende de lo que decidan los líderes socialistas locales de Navarra (como si éstos se atrevieran a toser sin el permiso de ZP).
Está claro lo que harán en Navarra: Lo mismo que están haciendo en España. Pactarán con el diablo y esperarán engañarle. Eso sí. Tomarán el poder en esta Comunidad (y se la quitarán a quienes les aventaja en diez escaños sobre 20, nada menos que un 50 % más de votos).
Y yo me pregunto ¿Eso es ser de centro? ¿Eso es aunar voluntades en bien del país? Desde luego que no. Eso solo demuestra que lo afirmado por Diego Garrido es una falacia: El PSOE no ocupa una posición de centro cuando pacta con Nafarroa Bai, ni cuando forma el tripartito con ERC en Cataluña.
Lo que sí ha hecho es aunar voluntades en contra del PP allí donde le ha convenido tomar el poder y, desde ese punto de vista, constituye una victoria haber ganado una comunidad para su gobierno aunque les haya votado la mitad de gente que a UPN. No se plantean tampoco que muchos de sus propios votantes no son separatistas, ni ven con buenos ojos el inicio de conversaciones para una futura unificación el País Vasco. Sencillamente se toman el voto como un cheque en blanco para hacer y deshacer aquí y allá, con el exclusivo fin de tomar el poder.
Lo verdaderamente impresentable es que le achaquen al PP que no sabe pactar. Que no tiene espíritu centrista y dialogante. Este Sr. Garrido insistía en que el PP tenía que luchar por las mayorías absolutas porque no encontraba socios por ninguna parte. Pero es que hay pactos que demuestran que lo único que se quiere es el poder. Hay transacciones utilitaristas que buscan sin sonrojo llegar a las poltronas. Y de esas no debería enorgullecerse nadie. Y en esas no es conveniente meterse porque tarde o temprano se sale malparado. Por ello pienso que la política de autoaislamiento, en determinados casos puede ser aconsejable: Mejor solo que mal acompañado.
Lo del Ayuntamiento de Pamplona es todavía peor: Cualquier opción pasa por los dos concejales de los batasunos de ANV, a los que se ha permitido concurrir a las elecciones.
En fin ¿Cómo todavía puede quedar gente que crea en estos utilitaristas del poder? Pues la hay. Al menos les sigue votando mucha masa de gente. Y se da la siguiente paradoja: Les votan personas ideologizadas de izquierdas. De esas que les viene de familia la lucha contra la derechota. Y lo paradójico es que los políticos a los que votan son gente sin principios a los que les da lo mismo ocho que ochenta, con tal de alcanzar el poder, como se demuestra en Navarra.
El periodista que guiaba el espacio en el que aparecía, le ha preguntado cuál cree que será la decisión que tome el partido socialista en Navarra. Si mantendrá su postura constitucionalista estableciendo alianza con Unión del Pueblo Navarro o se decidirá por tomar el poder gracias a los votos de Nafarroa Bai. ¡Qué pregunta! La obviedad de la respuesta, por todos sentida, no se extiende sin embargo al portavoz parlamentario del PSIOE quien, en un alarde de cinismo dice que no sabe lo que pasará; que depende de lo que decidan los líderes socialistas locales de Navarra (como si éstos se atrevieran a toser sin el permiso de ZP).
Está claro lo que harán en Navarra: Lo mismo que están haciendo en España. Pactarán con el diablo y esperarán engañarle. Eso sí. Tomarán el poder en esta Comunidad (y se la quitarán a quienes les aventaja en diez escaños sobre 20, nada menos que un 50 % más de votos).
Y yo me pregunto ¿Eso es ser de centro? ¿Eso es aunar voluntades en bien del país? Desde luego que no. Eso solo demuestra que lo afirmado por Diego Garrido es una falacia: El PSOE no ocupa una posición de centro cuando pacta con Nafarroa Bai, ni cuando forma el tripartito con ERC en Cataluña.
Lo que sí ha hecho es aunar voluntades en contra del PP allí donde le ha convenido tomar el poder y, desde ese punto de vista, constituye una victoria haber ganado una comunidad para su gobierno aunque les haya votado la mitad de gente que a UPN. No se plantean tampoco que muchos de sus propios votantes no son separatistas, ni ven con buenos ojos el inicio de conversaciones para una futura unificación el País Vasco. Sencillamente se toman el voto como un cheque en blanco para hacer y deshacer aquí y allá, con el exclusivo fin de tomar el poder.
Lo verdaderamente impresentable es que le achaquen al PP que no sabe pactar. Que no tiene espíritu centrista y dialogante. Este Sr. Garrido insistía en que el PP tenía que luchar por las mayorías absolutas porque no encontraba socios por ninguna parte. Pero es que hay pactos que demuestran que lo único que se quiere es el poder. Hay transacciones utilitaristas que buscan sin sonrojo llegar a las poltronas. Y de esas no debería enorgullecerse nadie. Y en esas no es conveniente meterse porque tarde o temprano se sale malparado. Por ello pienso que la política de autoaislamiento, en determinados casos puede ser aconsejable: Mejor solo que mal acompañado.
Lo del Ayuntamiento de Pamplona es todavía peor: Cualquier opción pasa por los dos concejales de los batasunos de ANV, a los que se ha permitido concurrir a las elecciones.
En fin ¿Cómo todavía puede quedar gente que crea en estos utilitaristas del poder? Pues la hay. Al menos les sigue votando mucha masa de gente. Y se da la siguiente paradoja: Les votan personas ideologizadas de izquierdas. De esas que les viene de familia la lucha contra la derechota. Y lo paradójico es que los políticos a los que votan son gente sin principios a los que les da lo mismo ocho que ochenta, con tal de alcanzar el poder, como se demuestra en Navarra.



