Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

25 de febrero de 2012

La dación en pago

Se ha anunciado por el ministro de Economía el posible desarrollo de una modalidad de dación en pago bajo ciertas condiciones para poder eliminar la deuda de algunas economías domésticas ahogadas por su hipoteca.  Cuando he hablado de esto con la gente (sobre todo con compañeros de trabajo, con los que ha surgido el tema) la crítica feroz hacia los bancos y la animadversión hacia la injusticia de lo que ven como un capitalismo salvaje, les hace simpatizar con la medida.
Para mí la realidad es mucho más compleja. La dación en pago puede conducir a la condonación de una deuda contraida por irresponsables, por gente que no debió nunca entrar a comprar una casa si no podía hacerlo.
Tenemos la tendencia a pensar que el valor de un inmueble no puede disminuir. Como es ladrillo y la piedra no se deteriora el valor va en aumento. Si pensáramos por ejemplo en un coche ¿Qué pasaría? Te lo compras nuevo a plazos. Los disfrutas, y cuando no llevas ni un año pagado, te quedas en el paro y al no poder afrontar las cuotas, se lo devuelves al concesionario y ahí se acaba todo. El concesionario ya no puede venderlo como nuevo, el coche ha experimentado una pérdida de valor que tiene que recuperar ¿Cómo lo hace? Repercutiéndola sobre los compradores solventes: Aquellos que sí responden de sus deudas. Aquellos que tienen bienes para ser embargados en caso de incumplimiento.
La clase media es el gran repositorio al que van a parar la pérdidas de todos: El Estado sube impuestos a los empleados por cuenta ajena, a los autónomos, a las pequeñas empresas… Esos mismos, en la medida en que son conumidores mueven el mercado y siguen pagando impuestos indirectos. Esos mismos, en la medida en que se endeudan, pagarán préstamos que se van a  encarecer como consecuencia de la dación en pago y la previsible modificación al alza de los tipos de interés. A la vez, ven que el mercado ha afectado al inmueble que ellos sí tienen que seguir pagando puntualmente. El valor de sus casas ha disminuido como consecuencia de haberse inundado el mercado con inmuebles que se han quedado las entidades financieras por la ejecución forzosa de los fallidos .
Debe observarse que la única diferencia entre que haya ejecucuión forzosa, con o sin dación en pago, está en el balance de los bancos. Si no hay dación en pago hay un activo a favor del banco que sigue existiendo en su contabilidad, pero que casi se puede considerar ficticio porque difílmente lo cobrará nunca. Si hay dación en pago la contabilidad se hace acorde con la realidad y se modifica a la baja. En ese caso, si el banco se conforma, y no intenta recuperar la pérdida de valor de otra manera – es decir, si asume las pérdidas – los restanbtes prestatarios no se verían afectados. Pero ¿Qué banco asumiría de esta manera sus pérdidas? Lo natural es que exijan dinero público para compensar la dación en pago. Al fin y al cabo son empresas. Me cuesta creer que algún día admitirán su equivocación, su parte de responsabilidad.

Y lo cierto es que la tienen: Ellos compitieron entre sí por conceder préstamos imprudentes y sobrevaloraron las garantías tasando al alza los pisos para que los solicitantes entraran en las operaciones.
Si el Estado responde, al final respondemos todos. O mejor dicho, respondemos los de siempre: Los empobrecidos solventes. O dicho de otro modo: Los agobiados que todavía no hemos entrado en situación de insolvencia y nos vemos sometidos a una solidaridad forzosa con los imprudentes (bancos y clientes) y a responder porque los poderes públicos se lo han gastado todo en megalomanías y estupideces.
Yo estaría plenamente de acuerdo en que un Estado, verdaderamente social, ayudara a las familias arruinadas financiando la pérdida que origina el incumplimiento de su obligación con las entidaedes financieras. Estaría de acuerdo con que ese Estado se ocupara de abonar subsidios por desempleo a quienes están en situación de necesidad. Estaría de acuerdo en la financiación de cursos de formación para la reinserción laboral de la gente. Lo que necesita esta sociedad para recuperar su dignidad es que haya empleo.
Pero las cosas no se han hecho bien y ahora nos lo hacen pagar a los ciudadanos. Políticos rastreros y ladrones se construyen chalets, hípicas y palacios, consejeros y directivos de grandes empresas se blindan con indemnizaciones millonarias y aquí no pasa nada. Y los peores de todos han sido los socielistas, porque con ellos han vivido las empresas corruptas mejor que con nadie.
Los poderes públicos actuales, el partido popular que está en el poder central, autonómico y municipal de forma aplastante, es quien debe ahora velar por una recomposición de la sociedad para que aquellos que tenemos que sufragar los cambios aceptemos de buen grado esta solidaridad forzosa. Tiene que haber una cura radical de honestidad para poder imponer las medidas de austeridad que están imponiendo. La sangre, sudor y lágrimas de los ciudadanos no la puede pedir cualquiera.
Yo tengo a familiares cercanos en el paro, me han subido los impuestos, el precio del carburante, las facturas de luz, agua, gas teléfono etc., el colegio de los niños, la AEAT me ha hecho reclamaciones inauditas que he pagado, me han reducido el sueldo… me han empobrecido en definitiva, y lo peor de todo: Han recortado mis expectativas de que mis hijos tengan trabajo y algún futuro en su propio país. Aún así casi debo dar las gracias porque hay otros que están peor. En efecto: Los hay que están peor. El otro día veía en la televisión el caso de un parado de larga duración que, teniendo un contrato eventual, había decidido comprarse una casa, se había hipotecado y había embarcado a su pobre madre en un aval solidario. El banco estaba desahuciando a la pobre madre por culpa de su imprudencia. También ha habido muchos extranjeros sin trabajo fijo que se metieron a comprarse pisos y, de forma inaudita, les concedieron hipotecas. ¿Por qué ha habido tanto gilipoyas?
Ahora cae sobre mí el peso de la austeridad. He de compartir la pobreza, aunque sería mejor que todos compartiéramos la riqueza. Veo que no hay otra opción porque esto se ha ido a pique. Los invesrosres se van, las administraciones no tienen dinero, las empresas se cierran ...

Pues bien: Asumo la solidaridad forzosa con quienes más sufren. Pero QUE NO ME ENTERE DE UN SOLO CASO MÁS DE CORRUPCIÓN. QUIERO VER ENTRE REJAS A PEPIÑOS Y URDANGARINES. QUIERO QUE NO LE TIEMBLE EL PULSO AL GOBIERNO AL ELIMINAR LAS SUBVENCIONES DESTINADAS A ESTUPIDECES, QUIERO QUE EL CINE SE AUTOFINANCIE, QUIERO QUE SE DEJEN DE GASTAR INGENTES CANTIDADES DE DINERO EN REMOVER TIERRA POR LAS CUNETAS PARA ENCONTRAR A REPRESALIADOS DE HACE OCHENTAS AÑOS, QUIERO QUE SE DEJE DE SOLTAR DINERO PARA PROYECTOS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL RIDÍCULOS , QUE SE APARQUE LA ALIANZA DE LAS CIVILIZACIONES, QUE LOS DIPUTADOS SE JUBILEN IGUAL QUE TODO EL MUNDO...

 ¿Sigo?

24 de febrero de 2012

Primavera ¿Qué primavera?

Quizás sea un peaje insoslayable la protesta de los ciudadanos contra la situación actual. Hay demasiada pobreza, hay inseguridad, hay paro, hay desesperación. Y se ha llegado a una situación temible: Aquella en la que el gentío deja de pensar y se presta a la manipulación. Los matices ya no son apetecibles. La izquierda radical ya no tiene necesidad de matizar puesto que tiene enfrente, en el gobierno, al ogro de la derecha, a quien culpar.
Parece que no se están cerrando empresas. Parece que no se están quedando en la calle profesionales burgueses. La clase media se está viendo seriamente afectada por esta maldita crisis, y muchos de sus integrantes son votantes del PP.
Espero equivocarme, pero creo que los disturbios no han hecho más que comenzar. Como siempre los más radicales y manipulables son los jóvenes y, entre ellos, los antisistema. Esta gente se apunta a un bombardeo. Tienen poco que perder; no es casual que aún no estén plenamente integrados en la sociedad. Se trata de gente sin proyectos, sin propiedades. Gente que compensa su desesperanza con este tipo de actividades y movimientos de solidaridad mal entendida. La gullivera de estos críos, en perpetuo movimiento va formando una argamasa de ideas mal prendidas. Sus conciencias, demasiado proclives a la actividad no tienen tiempo para molestarse siquiera en asimilar el alrededor. No les importan los porqués de las cosas, y se lanzan a la calle. No tienen nada que perder.
Y realmente es así. Cuando fruto del esfuerzo, o de la suerte, o de una mezcla de ambas cosas, se consigue sacar adelante una familia y tener propiedades y proyectos, comienzan los miedos que acechan  y surge el conservadurismo. Por eso la gente más establecida y burguesa se siente más a gusto dentro del orden.
Por su parte, las instituciones y, en concreto, las fuerzas de orden público, están para garantizar ese orden.  Orden que no ha de ser dictatorial. Es más: No debe sustentarse en totalitarismo, sino en el convencimiento de una mayoría de la sociedad, de que es imprescindible para el progreso y el enriquecimiento de todos.
La turba quiere culpables y, en su protesta, se deja manipular por aquellos a quienes interesa socavar las instituciones. ¿Estamos de verdad en una sociedad cívica que protesta con razón de algo? ¿Tienen alguna legitimidad quienes ahora se están echando a la calle? ¿Alguien ha pensado por qué son precisamente estudiantes los que participan mayoritariamente en este tipo de plantes?
Muchos, (la mayoría) solo quisieran encontrar un trabajo para poder ser – ellos también – cuidadosos de sus bienes y hogares y olvidar las patochadas solidarias y las fiestas okupas superpobladas de perroflautas. Lo que de verdad quiere la gente es trabajo. Para ello hace falta invertir mucho en empresas, en la credibilidad que nos falta, en investigación, en educación… muchos jóvenes lo saben, y por eso se esfuerzan. Pero a otros parecen tentarles las primaveras precocinadas por avispados periodistas o políticos de izquierdas.
 Total: no tienen nada que hacer, así que han decidido tocar las narices a la sociedad que les rechaza y no les da oportunidades. (porque así lo quieren ver, aunque no sea cierto).
La sociedad es un ente anónimo que no acepta ni rechaza. Es un lugar en el que ellos tienen que abrirse hueco para que una vez dentro, desde una posición de influencia intenten cambiar lo que no les plazca. Los propios jóvenes que hoy se manifiestan y protestan, formarán la sociedad del futuro. Y ese futuro va a ser muy negro si no se aprovechan al máximo las oportunidades, porque la realidad es que la situación actual es muy difícil. Los jóvenes de hoy han tenido muy mala suerte y hay que ayudarles. 
Y la mejor manera de hacerlo no es lanzarles a un camino sin salida de protestas y de frustración, en el que podemos acabar mal todos.

16 de febrero de 2012

Sedientos de sangre

Estamos sedientos de sangre: como integrante de la clase media pisoteada, mi indignación va en aumento. No he visto desfilar ningún cadáver político. No he visto ningún mangante condenado por los tribunales, y necesito verlo, para aplacar mi ira contra quienes siento que tienen una gran responsabilidad en los males que nos aquejam a todos.
La clase pudiente no tiene motivos de preocupación. Le protegen los propios políticos, evaden impuestos, obtienen grandes beneficios en los tiempos de crisis etc. Son unos pocos, pero cada vez más ricos.
Quienes se incluyen en la clase más desfavorecida no tienen nada. Naturalmente son los que peor están. En situaciones a veces dramáticas, pero muchos de ellos han estado siempre en la cuerda floja.
La paz es lo primero; es preferible ser pobre en una sociedad en paz que verse envuelto en un conflicto civil como el que tuvo España. La guerra civil tuvo un componente de lucha de clases. Había una clase más o menos numerosa que se deleitaba oyendo la palabra “revolución” porque no tenía nada que perder. Era tal la pobreza y abandono en los que se encontraban.
Había otra clase que se echaba a temblar con la misma palabra y por eso – entre otras razones – se llegó al pronunciamiento militar y la guerra posterior.
Todos perdieron con la guerra,, pero la clase media incipiente (menos numerosa que hoy) fue la gran perdedora desde el punto de vista patrimonial. Era la que tenía cosas que perder y las perdió. Imagino la desesperanza de aquekllos pocos que, teniendo la suficiente visión y formación asistieron impotentes al derrumbre de la sociedad de entonces. La guerra civil tuvo de forma anticipada unos grandes derrotados: los moderados de uno y otro signo. Los Besteiro, Portela valladares, Casares Quiroga y el propio Azaña. Incluso Gil Robles, no quiso saber nada de la guerra, una vez desatada.
Me siento mucho más partidario de una evolución con educación que de una revolución. Los pensamientos con el buche lleno suelen ser más construtivos y moderados, mientras que los pensamientos revolucionarios suelen conducir al desastre, que sólo termina arreglándose con la pérdida de una generación completa.
Por eso hoy deberíamos tomar buena nota de lo que sucedió a nuestro país no hace tanto. Se diría que muchos no tienen aprendida la lección más importante que se puede extraer de aquel conflicto: No son buenas las luchas de clases. No son buenos los extremismos. No son buenos los experimentos de progreso forzados por los poderes públicos.
Los políticos no son unos iluminados. La mayoría son más ignorantes que la media. Por eso deben saber escuchar la voz de la sociedad. Y la sociedad lo que quiere – lo que siempre ha querido – es trabajar. Tener medios para ser burguesa y consumista. Alguien que saca adelante a sus hijos y puede adquirir los bienes de consumo básicos y algunos otros no tan básicos, es alguien en paz; es alguien que no tiene ganas de bronca.
Hoy, por desgracia, tenemos una crisis económica de tal calibre, que la amenaza de desórdenes va en aumento. Por ahora las familias y algunas instituciones vienen sosteniendo a los más débiles y necesitados, contribuyendo a que se mantenga una cohesión social, pero el riesgo ahí está. No fluye el dinero. Cada vez hay más paro. Cada vez cierran más empresas. Basta que empeoren un poco más las cosas para que empiecen a anidar en los más desfavorecidos, los pensamientos  revolucionarios. Basta que la desesperación aumente un poco más, para que la moderación escape ahuyentada de las conciencias. Y entonces ya estará el caldo de cultivo idóneo para el desastre.


13 de febrero de 2012

Adiós Garzón

Garzón, vedette de infinita vanidad ha encontrado al final quien le tosa. Ha tenido que ser un Tribunal Supremo y en unos nuevos tiempos políticos, porque todos sabemos que con los anteriores, el juez estrella era intocable. Pero esto en absoluto significa que el juicio haya sido político, tal y como muchos quieren hoy afirmar. Garzón ha cometido las suficientes torpezas – yo diría tropelías – como para ganarse el reproche de todo el mundo jurídico, salvo contadas y significativas excepciones.
Los tres procesos por los que ha sido imputado 
denotan una actuación intolerable para una sociedad democrática como la nuestra, en la que un hombre exprime al máximo la autoridad que le confiere su condición de juez, para inmiscuirse de forma directa y descarada en la política. Una persona que debería ser escrupulosamente independiente, entra de lleno en el sectarismo político y se alía con unas corrientes de opinión – para quienes hoy es  un abanderado y un héroe – impartiendo su justicia, de una forma muy peculiar y nada objetiva.
En el concreto caso de la trama Gürtel, la sociedad debería reprocharle ahora haber contaminado el proceso provocando la ilegalidad de su instrucción y la consecuente falta de posibilidades para inculpar a procesados que lo eran probablemente por indicios bastante racionales de criminalidad. Garzón ha sido pues, bastante torpe. Lo fue ya acudiendo a jornadas de caza mayor junto a un ministro imprudente (quién se acuerda hoy de él) y un alto comisario de los que manejan los asuntillos de Rubalcaba. Ya en época de franco se movían hilos importantes en las cacerías por parte de los afectos al régimen. Hoy parece que algún socialista ha tomado ese ejemplo sin aprender nada de la historia. Lo que resulta curioso es que sea el tan respetado Garzón quien se haya prestado a posar en esas fotos enfundado en un completo traje de cazador pijotero. Su falta de visión le ha conducido a eso, como a tantos otros errores que sería prolijo enumerar.
En aquellas jornadas de caza se discutió sin duda la estrategia a seguir en el Gürtel empezando ya a inaugurar un proceso nada escrupuloso que orilló un elemental principio de justicia, consistente nada más que en seguir una garantías predeterminadas que en síntesis configuran el derecho constitucional de los ciudadanos a tener un juicio justo (tutela judicial efectiva). Esas garantías, bien conocidas por el Tribunal Supremo que ayer condenó a Garzón, consisten entre otras cosas en:
·         Impedir el filtrado de documentos del sumario declarado secreto: Sabemos que el filtrado ha existido, porque hemos visto documentos secretos aparecer en determinados medios de prensa y sobre todo porque se vio unos de esos documebtos en manos de un diputado socialista de Alicante. No se sabe sin embargo el autor de esa filtración y no se le puede imputar al titular del juzgado por este motivo, aunque tampoco nadie vió que el juez protestara contra esta actividad ilícita.
 
·         Conseguir que la Fiscalía General del Estado actúe con imparcialidad: en el proceso Gürtel no sólo no ha actuado para preservar el derecho de defensa sino que ha contribuido a vulnerarlo, avalando la actuación del juez Garzón. Tampoco de esto es responsable el juez Garzón.
 
·         Poner los medios para respetar la confidencialidad entre el presunto delincuente y su abogado, algo que no sólo no se hizo, sino que deliberadamente se incumplió ordenando a la policía las escuchas de forma genérica, sin concretar caso por caso y en un asunto que no era de terrorismo. Esta vulneración del derecho de defensa ha sido el objeto de esta sentencia. Aquí si podemos encontrar la verdadera causa por la que ha resultado condenado garzón, por prevaricar.
Hay a quien le parece que la sentencia ha sido demasiado dura, pero la realidad es que Garzón ha prevaricado y ése es un delito especialmente grave para la profesión judicial. De hecho el más grave que se puede cometer en el ejercicio de esa profesión. Él sabía para qué casos estaba reservada la posibilidad de intervenir y grabar las conversaciones de los procesados con sus abogados. El artículo 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria no tiene vuelta de hoja: Sólo se puede hacer en casos de terrorismo. E incluso tratándose de terroristas habría que haberlo hecho de otra manera: Concretando un alcance subjetivo (a qué abogados afecta), objetivo (qué conversaciones) y temporal (durante cuánto tiempo). Garzón no ha hecho ninguna de las tres precisiones, pisoteando aún más el derecho a la defensa.
Esto le puede parecer a muchos, tecnicismos interpretables, pero quienes están en el derecho, saben de la importancia de aplicar la ley sin abusar de la cosecha propia y de interpretar en su caso siempre la opción más favorable para el reo. Garzón lo sabía, y por eso ha prevaricado.
¿Qué la derecha le tiene ganas a Garzón? Es indudable. Quizás tenga algo que ver el hecho de que Garzón lleva largos años lanzando sus dardos justicieros en una única dirección. Pero hoy no es ése el problema. El Tribunal Supremo le ha condenado por unanimidad y dentro de este alto órgano jurisdiccional hay jueces de los llamados progresistas.
La verdadera causa de la condena es que lo ha hecho muy mal. Muchos podemos suponer por qué, pero eso es otra historia.

4 de febrero de 2012

Difícil lo tenían entre los dos candidatos que había

Ha ganado un líder de transición. Los socialistas aceptan que van a atravesar por una larga travesía por el desierto y dejarán que se queme Rubalcaba. Para más adelante estará el tapado. Quizá Patchi López o algún otro. La candidatura de Chacón suponía insistir sobre el zapaterismo y todo un enfoque nefasto de cambio sectario y unilateral de la sociedad. Para cambiar toda una sociedad sin el apoyo de la mitad de sus habitantes hace falta conseguir una mayoría e ideologizarla. Zapatero lo hizo y le dio resultado en la reválida de 2008, pero sus cimientos se empezaron a desmoronar con la llegada de la crisis económica y la decepción de sus aliados políticos. Tuvo entre manos un castillo de naipes y lo sostuvo con mentiras y triquiñuelas varias hasta que se desmoronó.
Ahora ha triunfado el pragmatismo y la frialdad del Rasputín que ha manejado siempre los entresijos del poder, frente a la ideología vana de una nueva progresía que coquetea, como lo hizo ZP, con dinamita ideológica. El peligro de gente como Chacón es hacernos retornar a la fractura, volviendo a revivir reivindicaciones tan explosivas como trasnochadas para los tiempos que corren: El republicanismo, la lucha entre sexos, el nacionalismo, el laicismo beligerante.
Creo que las corrientes que han apoyado a Rubalcaba en ese terreno son algo más moderadas. Al menos abogan por la unidad de España – (El PSOE de Felipe González nunca fue federal)- y supongo que en ese terreno las aguas volverán a su cauce. Los compromisos de Zapatero con el nacionalismo ya han quedado definitivamente incumplidos y ellos lo saben. Y la decepción en el PSC puede llevar incluso a la segregación.
Pero es que en ese castillo de naipes se cayeron absolutamente todas las cartas. Zapatero no dio una y hoy va a tocar al nuevo Secretario general reconstruir muchas cosas. La visión sesgada de las cosas y casi fanática de la mitinera con voz de gallo que hemos visto como candidata en el Congreso, creo que la inhabilita para tener un mínimo futuro, no ya como Secretaria general del PSOE, sino como candidata a la presidencia del gobierno español. Su pasado nacionalista y su imagen de nena consentida sin bagaje intelectual hubieran impedido –salvo locura colectiva del electorado – que fuera presidente de España.
Sin embargo debe observarse que ha perdido el congreso por pocos votos, lo cual dice mucho de la enajenación que padecen muchos socialistas, sin duda agravada por la cadena de derrotas que vienen sufriendo. Y todavía queda Andalucía.
Su oponente, que siempre se enfrenta a las situaciones con sabia utilización de la experiencia y con argucias taimadas, acumula una muesca más en su culata, en la que también tiene la suya la ex vice De la Vega. Parece que no ha encontrado ningún oponente de la talla necesaria o ninguno se atreve a oponérsele. Quizás Bono… Pero claro. Bono está desacreditado con todo eso de la hípica y los negocios de Rafael Santamaría. ¿Quién pudo querer filtrar todo aquello?
¿Y si le hubiera dado a Garzón por presentarse? Fijémonos donde está ahora.
¿Y qué decir de Pepiño?
Rubalcaba es la “mano que mece la cuna”. Ha ganado la negritud. Pero ha ganado también alguien  que ha perdido ya unas elecciones. Rubalcaba nunca podría hablar de cambio. Nunca será un revulsivo para el PSOE. Es la vuelta a una ortodoxia pre – zapatero que queda ya demasiado lejana.

2 de febrero de 2012

Las trampas de Garzon con las escuchas

Ley Orgánica General Penitenciaria 1/1979, de 26 de septiembre

Artículo 51. [Derecho de comunicación de los internos]

1. Los internos estarán autorizados para comunicar periódicamente, de forma oral y escrita, en su propia lengua, con sus familiares, amigos y representantes acreditados de Organismos e instituciones de cooperación penitenciaria, salvo en los casos de incomunicación judicial.

Estas comunicaciones se celebrarán de manera que se respete al máximo la intimidad y no tendrán más restricciones, en cuanto a las personas y al modo, que las impuestas por razones de seguridad de interés de tratamiento y del buen orden del establecimiento.

2. Las comunicaciones de los internos con el Abogado defensor o con el Abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los Procuradores que los representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.

3. En los mismos departamentos podrán ser autorizados los internos a comunicar con profesionales acreditados en lo relacionado con su actividad, con los Asistentes Sociales y con Sacerdotes o Ministros de su religión, cuya presencia haya sido reclamada previamente. Estas comunicaciones podrán ser intervenidas en la forma que se establezca reglamentariamente.

 4. Las comunicaciones previstas en este artículo podrán efectuarse telefónicamente en los casos y con las garantías que se determinen en el Reglamento.

5. Las comunicaciones orales y escritas previstas en este artículo podrán ser suspendidas o intervenidas motivadamente por el Director del establecimiento, dando cuenta a la autoridad judicial competente.

LO GRACIOSO ES QUE EN EL AUTO DE GARZÓN él mismo lo dice, que estas intervenciones son solo para actos de terrorismo mientras que las está ordenando por sospechar que los letrados actúan como enlaces de los detenidos con la trama: 

Razonamiento Jurídico Segundo: “Dicho artículo 51 en su segundo párrafo recoge claramente el supuesto fáctico que aquí se denuncia, estableciendo que las comunicaciones de los internos con el Abogado defensor no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.” (palabras de Garzón). 

En el mismo auto – que reproduce literalmente la sentencia del TS – aprovecha garzón para decir: 

Que se mantenga una vigilancia indiscriminada durante un plazo y que, si está próximo a vencer este plazo, se avise en los últimos diez días para renovarlo.

 Que la policía del Centro penitenciario que realiza las grabaciones, no las escuche y las pase a la Brigada de la Policía Judicial, que además debe conservarlas y pasar al Juzgado los extractos y transcripciones que considere oportunos (Se ve que el juez tiene una confianza ciega en la policía judicial, no en vano el comisario jefe de la brigada va de caza con él).

Que si se les ocurren otros delitos nuevos que afloren a raíz de las escuchas, y en los que el juez no hubiera reparado todavía, se comuniquen inmediatamente al Juzgado (vamos que les pide más artillería, da igual que los delitos sean de terrorismo o de cualquier tipo que se les ocurra).