Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

4 de febrero de 2012

Difícil lo tenían entre los dos candidatos que había

Ha ganado un líder de transición. Los socialistas aceptan que van a atravesar por una larga travesía por el desierto y dejarán que se queme Rubalcaba. Para más adelante estará el tapado. Quizá Patchi López o algún otro. La candidatura de Chacón suponía insistir sobre el zapaterismo y todo un enfoque nefasto de cambio sectario y unilateral de la sociedad. Para cambiar toda una sociedad sin el apoyo de la mitad de sus habitantes hace falta conseguir una mayoría e ideologizarla. Zapatero lo hizo y le dio resultado en la reválida de 2008, pero sus cimientos se empezaron a desmoronar con la llegada de la crisis económica y la decepción de sus aliados políticos. Tuvo entre manos un castillo de naipes y lo sostuvo con mentiras y triquiñuelas varias hasta que se desmoronó.
Ahora ha triunfado el pragmatismo y la frialdad del Rasputín que ha manejado siempre los entresijos del poder, frente a la ideología vana de una nueva progresía que coquetea, como lo hizo ZP, con dinamita ideológica. El peligro de gente como Chacón es hacernos retornar a la fractura, volviendo a revivir reivindicaciones tan explosivas como trasnochadas para los tiempos que corren: El republicanismo, la lucha entre sexos, el nacionalismo, el laicismo beligerante.
Creo que las corrientes que han apoyado a Rubalcaba en ese terreno son algo más moderadas. Al menos abogan por la unidad de España – (El PSOE de Felipe González nunca fue federal)- y supongo que en ese terreno las aguas volverán a su cauce. Los compromisos de Zapatero con el nacionalismo ya han quedado definitivamente incumplidos y ellos lo saben. Y la decepción en el PSC puede llevar incluso a la segregación.
Pero es que en ese castillo de naipes se cayeron absolutamente todas las cartas. Zapatero no dio una y hoy va a tocar al nuevo Secretario general reconstruir muchas cosas. La visión sesgada de las cosas y casi fanática de la mitinera con voz de gallo que hemos visto como candidata en el Congreso, creo que la inhabilita para tener un mínimo futuro, no ya como Secretaria general del PSOE, sino como candidata a la presidencia del gobierno español. Su pasado nacionalista y su imagen de nena consentida sin bagaje intelectual hubieran impedido –salvo locura colectiva del electorado – que fuera presidente de España.
Sin embargo debe observarse que ha perdido el congreso por pocos votos, lo cual dice mucho de la enajenación que padecen muchos socialistas, sin duda agravada por la cadena de derrotas que vienen sufriendo. Y todavía queda Andalucía.
Su oponente, que siempre se enfrenta a las situaciones con sabia utilización de la experiencia y con argucias taimadas, acumula una muesca más en su culata, en la que también tiene la suya la ex vice De la Vega. Parece que no ha encontrado ningún oponente de la talla necesaria o ninguno se atreve a oponérsele. Quizás Bono… Pero claro. Bono está desacreditado con todo eso de la hípica y los negocios de Rafael Santamaría. ¿Quién pudo querer filtrar todo aquello?
¿Y si le hubiera dado a Garzón por presentarse? Fijémonos donde está ahora.
¿Y qué decir de Pepiño?
Rubalcaba es la “mano que mece la cuna”. Ha ganado la negritud. Pero ha ganado también alguien  que ha perdido ya unas elecciones. Rubalcaba nunca podría hablar de cambio. Nunca será un revulsivo para el PSOE. Es la vuelta a una ortodoxia pre – zapatero que queda ya demasiado lejana.

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