Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

29 de noviembre de 2010

TRastada del TRamposo TRipartito

Para Zapatero han sido un batacazo estas elecciones, para el PP la cosa sigue igual. Y los nacionalistas de CiU no deberían echar las campanas al vuelo porque han sido depositarios de un voto de moderación y descontento con las vías y soluciones rápidas y chapuceras del tripartito patrocinado por el PSOE de Ferraz.

La situación sigue siendo verdaderamente complicada, aunque se ha clarificado un poco el horizonte. Primero tenemos el tripartito, los impulsores de aquel pacto de Tinell, al que – no olvidemos – también se apuntó CiU. Han seguido una estrategia imposibilista, encaminada a la cosecha del voto nacionalista en las elecciones generales, a través del pasteleo y del engaño a los nacionalistas, haciéndoles creer que había alguna vía de independencia o federalismo. Pero los catalanes han visto cómo han sido sacrificados en aras de los resultados a nivel nacional. El controlado y desacreditado Tribunal Constitucional dictó una chapuza de sentencia, tardía y llena de matices indeseables para los políticos catalanes, quienes sabían que el gobierno estaba detrás.

El pueblo catalán también ha visto cómo la Generalitat ha estado en manos de unos políticos de baja categoría, radicalizados y en perpetuo enfrentamiento con Madrid, unos políticos que les han envuelto en una línea izquierdista y republicanista que no les interesa. Detrás del PSC encabezado por el charnego Montilla, vislumbran un sometimiento al socialismo constitucionalista y por mucho que éste ha hecho esfuerzos para ser el nacionalista más aparente, al final ha quedado descubierto.
Cabría preguntarse si en estos momentos el PSC puede estar interesado en escapar al control de la disciplina de Ferraz. El problema de este partido es que una gran parte de sus votantes no son nacionalistas, pero el pacto con ERC y con IC por llegar al poder, les ha llevado a un nacionalismo beligerante que no hubieran deseado. Por otra parte Madrid les ha dispensado en los últimos tiempos todo tipo de atenciones, desde nombramientos para importantes cargos y ministerios hasta inversiones que llegan al punto de la discriminación y el agravio comparativo con otras comunidades.
Pero todo eso no ha valido de nada. El electorado catalán ha dado un portazo a las manipulaciones. Desde esa óptica, el resultado electoral constituye un innegable adelanto: Al menos es fruto de una soberanía popular menos intervenida y más auténtica. La realidad forzada que tenían en la que convivían las izquierdas, mezclando constitucionalismo con radicalismo nacionalista, ha terminado por derrumbarse estrepitosamente y desgastar hasta el descrédito a quienes integraban el pacto.
Por su parte, el PP no tiene especiales motivos para sentirse satisfecho. Se han mantenido, sí. Hay quien dice que el electorado no les ha pasado factura por la interposición del recurso de inconstitucionalidad al Estatut. Pero eso es una obviedad ¿Cómo van a perder electores si los suyos son precisamente quienes están en desacuerdo con la ampliación del proceso estatutario? Es más: Si no hubieran interpuesto el recurso es cuando hubieran perdido votos. Pero da la impresión de que los electores del PP son un grupo estático en el que cabe perder si se hacen las cosas mal, pero es imposible conseguir incrementos, más allá de tres o cuatro escaños arriba si se hacen las cosas bien. Está topado, y da un poco lo mismo que el candidato sea Alicia Sánchez Camacho, Daniel Cirera o Alex Vidal Cuadras. Este último afirmaba que lo único que se ha hecho ha sido perder el tiempo porque las cosas vuelven a estar como hace quince años.

Pero ¿Están igual las cosas? No lo creo. La apisonadora del PSOE ha causado destrozos; la labor sistemática de erosión de las instituciones y de desestabilización rentabilizada y consciente ha provocado desperfectos de consideración. No es solo una pérdida de tiempo. Hoy tenemos una Cataluña más empobrecida, como el resto de España, a consecuencia de la crisis, pero tenemos también un escenario dañado fruto de los experimentos de pasteleo, a los que tan aficionados son los socialistas, tan amigos como siempre de las subvenciones y prebendas y tan enemigos de la producción y el trabajo.

La política rupturista y de enfrentamientos entre Cataluña y el resto de la nación ha provocado tensiones y descosidos, que ahora deberán repararse. Y en ello la mayor responsabilidad le corresponde a la Generalitat, que deberá acostumbrarse a la idea de un próximo gobierno del PP en La Moncloa. El PSOE se lo ha puesto difícil. Por su propio interés ha provocado el enfrentamiento con Cataluña, alentando divisiones y provocaciones diversas, entre las que destaca sobre todas, el texto insensato del Estatut. Por eso ahora, cuando CiU intente un acercamiento con el PP, si es que lo hace, deberá superar una dificultad añadida tejida desde Moncloa. Tendrán que hacerse amigos de quienes se opusieron a su Estatut planteando el recurso oportuno: Un verdadero desafío a su pragmatismo.
La otra opción es que se sacrifique a la cúpula actual del PSC, como artífices del tripartito, y los nuevos dirigentes se acerquen a CiU, apoyándoles puntualmente cuando lo necesiten. De ese modo habría una coalición con mayoría estable para gobernar en Cataluña, sin ayuda del radicalismo de ERC o IC y, por supuesto, sin necesitar para nada los cuatro votos de Laporta.

¿Serán capaces de hacerlo?
Veremos

8 de noviembre de 2010

Se planta en Afghanistan para no recibir al Papa

Ha estado el Papa en nuestro país, en una visita nada casual, fruto seguramente de que la diplomacia vaticana vea con preocupación la beligerancia del laicismo, que está consiguiendo pírricas victorias con las que desarma otro más de los rasgos de identidad de nuestro país.

Desde que está en el poder Zapatero tiene clavada una molesta espina: Que la Constitución Española reconoce a la Iglesia Católica una prevalencia sobre las demás religiones con menor tradición. Nuestra Carta Magna quiso así hacerse eco de una tradición de siglos que impregna por completo toda nuestra cultura y que encuentra acomodo en el sentir y las más profundas convicciones de muchos millones de españoles.

Por las razones que sean y aún cuando habláramos de injusticias históricas del pasado – de las que no somos responsables quienes vivimos hoy – lo cierto es que las demás confesiones son minorías a mucha distancia. Y alguna de estas minorías confesionales emparenta peligrosamente con tendencias fundamentalistas y regresivas, del todo alejadas de la tolerancia que hoy tiene la Iglesia Católica en la civilización occidental.

Sin embargo hoy parece que desde el gobierno hay un interés especial en implantar un igualitarismo en el trato, cuya artificialidad resulta sospechosa.

El Papa ha venido preocupado, para prestar apoyo a una Iglesia, la española, que antes se desenvolvía con comodidad y sin oponentes. Durante toda la dictadura y en los primeros tiempos de la transición la Iglesia fue respetada y ahora hay una tendencia a ofenderla deliberadamente como una forma rentable de cosechar votos.

La reforma del código civil para traer el matrimonio entre homosexuales o la Ley del aborto son buenas muestras de ello. Ese afán del actual gobierno de demoler todas nuestras tradiciones y no dejar títere con cabeza, está haciendo como es lógico mucho daño a la Iglesia. Pero no es solo este gobierno irresponsable. Es la propia sociedad acelerada en la que vivimos la que nos conduce a sumergirnos cada mañana en un mundo en el que cada vez escasean más los principios sólidos. Detrás de esos principios está, para mucha gente, la ausencia de temor y la esperanza. Sean ciertas o no las enseñanzas doctrinales de la Iglesia actual, quienes creen en ellas, no se merecen el trato institucional dispensado por el gobierno.

Hay muchas muestras del gobierno rompedor y con poco talante del Sr. Zapatero. Y ya sabemos que la Iglesia es una de sus obsesiones.
La última de las muestras de su poca simpatía, ha sido la contraprogramación de su ministerio de defensa, que le ha preparado una visita a nuestras tropas de Afghanistán, a la que ha marchado para no tener que estar presente en los actos de Santiago y Barcelona (como debería). En cinco años Zapatero no ha visto oportuno desplazarse a ese destino donde están nuestras FAS. Ni siquiera en las Navidades, fechas en las que se ha dirigido a ellos por videoconferencia, ha estado allí. Ahora se ha plantado allí por sorpresa en una de sus acostumbradas visitas de Estado a países de tercera (como la primera visita en la que se va a estrenar trinidad Jiménez, a Ecuador y Bolivia). ZP se ha reservado un rato en el aeropuerto de El Prat para cubrir el expediente, por supuesto – como siempre en los últimos tiempos – lejos de la gente de la calle, que le hubiera abucheado sin contemplaciones.

El sectarismo en su modo de actuar y la falta de sentido de Estado resultan ya ofensivos para muchos españoles, que lejos de sentirnos representados por este gobernante nefasto, nos avergonzamos hoy de tenerle en La Moncloa y de que ofenda de esta manera al más alto dignatario de la Iglesia, que se merece un respeto por lo que representa y por los fieles que tiene detrás.

Benedicto XVI debería haber rechazado la entrevista con ZP, un cadáver político, cuya hedionda compañía no le sirve de nada. Pero, con una suprema tolerancia y una generosa buena disposición aguantó sus sandeces durante unos minutos y a buen seguro no le recriminó su continuos ataques a la Iglesia, dando a su interlocutor una lección de profesionalidad y diplomacia

Las lecciones de Felipe


Ayer publicó el diario El País una entrevista a Felipe González, muy reveladora. No sé si por la nostalgia, el remordimiento, o más probablemente por caer en la trampa del narcisismo ególatra, el ex presidente socialista da a entender que estaba en su mano – como siempre se había sospechado – el control de los mecanismos sórdidos y alegales del GAL.
Se regodea FG en los últimos tiempos por mostrarse de vuelta de todo. Por pura prudencia debería haber mantenido el engaño, debería haber seguido contribuyendo a que el ciudadano de a pie no vea ni sienta las cloacas. Así conseguiría no empeorar las cosas y no perjudicaría a su propio partido. Pero no puede evitarlo: las adulaciones que recibe –entre ellas la del propio periodista que le entrevista, rendido a su personalidad – le hacen perder la perspectiva. Se siente sabio y, en su autocomplacencia, deriva hacia la imprudencia. Ahí es donde se pierde.
Primero hace un ejercicio de maquillaje de su propia historia cuando dice que quiso irse y solo se quedo porque Alfonso Guerra le convenció para no descabezar el partido. Con eso se define como falto de ambición, como alguien que quería estar pegado al poder lo imprescindible: la realidad es que hubo que separarle de la Moncloa con soplete, casi. Estuvo en el poder desde el 82 hasta el 96 y aún quería presentarse de nuevo.
Añade, cuando habla de la corrupción que “Internamente, quizá sea uno de los factores de condicionamiento para apartarme de la política institucional después de salir del poder”. Pero no es así: De la política institucional le apartó en realidad su derrota frente al PP. El quiso ganar de nuevo. El se presentó a las elecciones pese a tener a medio gabinete corrompido. Lo que sucede es que las perdió, y su soberbia le impidió quedarse en la oposición.
En otro pasaje dice “La mayor aspiración que he tenido en mi vida es tener un cacho de tierra mía “. Continúa diciendo que solo quiere seis u ocho hectáreas; nada serio. Es decir: Tenemos nada menos que a un ex presidente, todavía afiliado al partido socialista obrero español, cuya mayor aspiración es ser terrateniente.
Aboga por la iniciativa empresarial en otro pasaje: “… en la cultura en la que vivimos, que es la europea, faltan los emprendedores. Incluso cuando hay empresarios, faltan empresarios emprendedores. Falta en el país la cultura emprendedora ligada a la iniciativa con riesgo”. Y se descubre - ¡He ahí la gran paradoja! – como formador de emprendedores.
Hay pasajes de la entrevista en que parece uno de esos charlatanes americanos que cobran un montón por dar conferencias para borregos, llenas de recetas tan inútiles como vistosas. Se le ve ahí la faceta del conferenciante.
También se le ve el plumero cuando dice que tiene el despacho en la calle Velázquez, de Madrid: la más indicada para un socialista ejemplarizante.
Pero lo peor de todo, donde verdaderamente le ha perdido la suficiencia, ha sido al reconocer públicamente lo que no quiso declarar en su momento cuando fue llamado por la Audiencia Nacional: Que supo del secuestro de Segundo Marey, por las fuerzas de seguridad del Estado. Aunque a ese secuestro él le llama “detención” , los jueces que juzgaron a Vera y Barrionuevo lo calificaron como lo que era: Un secuestro. Añade que fue precisamente Barrionuevo el que dio la orden de soltarlo, lo que equivale a admitir que tanto Barrionuevo como él mismo tenían control sobre la situación o, dicho de otra manera: Quienes retuvieron a Segundo Marey obedecían ordenes.
Y ¿Qué decir de la decisión de FG de no volar por los aires a toda la cúpula de la ETA en Bidart? Dice en la entrevista que cuando se lo propusieron contestó que no. Con esta afirmación se ha revelado como el auténtico Mr X que tenía la capacidad decisoria suficiente para decidir sobre atentados cometidos por las FAS. Su soberbia le conduce a la torpeza. Le tenía por más inteligente. Por eso creo que esta clarificadora entrevista de El País le sitúa – sin pretenderlo – en una órbita muy humana y asequible, desmitificando la figura del honrado sabio retirado y entrando de lleno en un perfil siniestro y lleno de sombras.

Poli bueno y poli malo


Hay quien cree que Eguiguren está desobedeciendo a su partido al declarar públicamente que la ETA va a terminarse en esta legislatura. El Presidente del Partido Socialista de Euskadi se presta a ser entrevistado en la sexta … ¿en contra del parecer del gobierno?
No, hombre … no. Está todo orquestado. De una forma más sutil que en 2006, sí. Pero es lo mismo. Entonces quisieron utilizar el fin de ETA para las elecciones del 2008. Ahora es una cuestión de supervivencia, con unos resultados en las encuestas peores que nunca, con una crisis de la que no es previsible que se vaya a salir y con el lastre de haber mentido una vez tras otra, tienen que recurrir a Rubalcaba que engaña como nadie, que miente más que nadie.
Lo de Eguiguren es la táctica del poli bueno y el poli malo. Es él quien está dando cuartelillo a la ETA. Es él quien sigue negociando y, para hacerlo, es imprescindible su coordinación con Rubalcaba. Eguiguren está ofreciendo cosas para seguir adelante con las negociaciones, y lo que ofrece está fuera de su mano, por lo tanto debe contar con la aprobación de Rubalcaba (el del escándalo Faisán, el del GAL, el jefe inmediato del poli que se reunió con Garzón en la cacería famosa, el del SITEL… vamos, el Rasputín de siempre, la mano negra que se cierne como la sombra de Nosferatu sobre todos nosotros).
Aunque fuera verdad que la ETA se retira, esto es como el cuento del lobo. La gente no lo va a creer, porque ya han mentido varias veces. Además hay un problema: Las elecciones municipales son antes que las generales. Eso significa que puede constatarse el nuevo engaño de ETA, antes de que lleguen las Generales. Sería eso lo que el gobierno se merecería.

4 de noviembre de 2010

Ahora metiendo miedo

He leído algo llamativo hoy en la prensa:

“Alonso amenaza ahora con el fin del Estado de bienestar, si gana Rajoy”

Y yo me pregunto: ¿Qué es para este hombre el Estado del Bienestar? Si comenzamos por el término “Estado”, ya no existe. Se lo han cargado en la legislatura y media que llevan en el gobierno los socialistas. No hay un único Estado. Hay 17 modelos con burocracias independientes, presupuestos disparados hacia el gasto cada vez mayor y solapamiento de competencias entre administraciones. Hay un incremento en el número de vocales asesores, contratados laborales, coches oficiales, gastos corrientes por cambios de denominación de ministerios, adjudicaciones de consultorías y servicios, embajadas de comunidades autónomas en el extranjero y en otras comunidades y derroches varios en las Cajas de Ahorros.
¿De qué Estado habla? ¿Acaso de esa pobrecilla España sobre la que han puesto sus garras y de la que reniegan cada vez más los grupos nacionalistas alimentados y sostenidos por su gobierno socialista?
Si seguimos leyendo, habla también de bienestar. No sé de qué bienestar, si estamos cada vez peor. Solo un insensato con impenitente y mayúscula desfachatez puede hablar hoy de bienestar.
Cuando de verdad hay trabajo, se puede hablar de bienestar. Cuando la gente no tiene miedo a gastar y se siente segura de los precios, del colegio de sus hijos, de tener accesible la energía y los bienes de consumo, de poder pagar la hipoteca… cuando se va a la cama tranquila y con confianza en el día siguiente, se puede hablar de bienestar. Ahora no tenemos nada parecido. Bajo el mandato socialista ha habido de todo menos bienestar. Que se lo digan a los cuatro millones y medio de parados.
A los funcionarios nos han reducido el sueldo más de un 5 % y para el año que viene se prevé otra reducción. Muchos medicamentos han dejado de estar cubiertos por la Seguridad Social. Ha subido el impuesto de valor añadido. Han subido impuestos directos. En el impuesto sobre la renta de las personas físicas ya no hay deducción por vivienda. Se ven negocios cerrados por todas partes. El omnipresente cartel “LOCAL DISPONIBLE” está en todos lados. Ha caído el consumo y las ventas de todo tipo de artículos. Cada vez mayor número de gente (aquellos afortunados que todavía tienen trabajo) se lleva la tartera con la comida desde casa al trabajo, porque no les alcanza el presupuesto ni para el menú.
Nos hemos empobrecido la clase media, para que se enriquezcan unas castas familiares de políticos, colecciones sueldos públicos y coloque a sus nenas en ministerios y demás altos cargos. ¿Ese es el bienestar al que se refiere el Sr. Alonso?
Lo que de verdad teme esta caterva de inútiles es perder su propio bienestar si gana otro partido las elecciones.