He leído algo llamativo hoy en la prensa:“Alonso amenaza ahora con el fin del Estado de bienestar, si gana Rajoy”
Y yo me pregunto: ¿Qué es para este hombre el Estado del Bienestar? Si comenzamos por el término “Estado”, ya no existe. Se lo han cargado en la legislatura y media que llevan en el gobierno los socialistas. No hay un único Estado. Hay 17 modelos con burocracias independientes, presupuestos disparados hacia el gasto cada vez mayor y solapamiento de competencias entre administraciones. Hay un incremento en el número de vocales asesores, contratados laborales, coches oficiales, gastos corrientes por cambios de denominación de ministerios, adjudicaciones de consultorías y servicios, embajadas de comunidades autónomas en el extranjero y en otras comunidades y derroches varios en las Cajas de Ahorros.
¿De qué Estado habla? ¿Acaso de esa pobrecilla España sobre la que han puesto sus garras y de la que reniegan cada vez más los grupos nacionalistas alimentados y sostenidos por su gobierno socialista?
Si seguimos leyendo, habla también de bienestar. No sé de qué bienestar, si estamos cada vez peor. Solo un insensato con impenitente y mayúscula desfachatez puede hablar hoy de bienestar.
Cuando de verdad hay trabajo, se puede hablar de bienestar. Cuando la gente no tiene miedo a gastar y se siente segura de los precios, del colegio de sus hijos, de tener accesible la energía y los bienes de consumo, de poder pagar la hipoteca… cuando se va a la cama tranquila y con confianza en el día siguiente, se puede hablar de bienestar. Ahora no tenemos nada parecido. Bajo el mandato socialista ha habido de todo menos bienestar. Que se lo digan a los cuatro millones y medio de parados.
A los funcionarios nos han reducido el sueldo más de un 5 % y para el año que viene se prevé otra reducción. Muchos medicamentos han dejado de estar cubiertos por la Seguridad Social. Ha subido el impuesto de valor añadido. Han subido impuestos directos. En el impuesto sobre la renta de las personas físicas ya no hay deducción por vivienda. Se ven negocios cerrados por todas partes. El omnipresente cartel “LOCAL DISPONIBLE” está en todos lados. Ha caído el consumo y las ventas de todo tipo de artículos. Cada vez mayor número de gente (aquellos afortunados que todavía tienen trabajo) se lleva la tartera con la comida desde casa al trabajo, porque no les alcanza el presupuesto ni para el menú.
Nos hemos empobrecido la clase media, para que se enriquezcan unas castas familiares de políticos, colecciones sueldos públicos y coloque a sus nenas en ministerios y demás altos cargos. ¿Ese es el bienestar al que se refiere el Sr. Alonso?
Lo que de verdad teme esta caterva de inútiles es perder su propio bienestar si gana otro partido las elecciones.
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