
Somos campeones y todos (o casi todos) nos alegramos del grandísimo y merecido triunfo de nuestra selección. No debería ser hora de contaminar políticamente esta eurocopa sino de eliminar nuestras diferencias siquiera por un momento y sentirnos todos unidos alrededor de lo que en definitiva no es más que un gran éxito deportivo internacional de una selección nacional. Pero hete aquí que los políticos e ideólogos, maestros de la agit - prop no han querido desaprovechar el filón propagandístico en que podía convertirse este campeonato y han ideado métodos sibilinos para atraer hacia sí el éxito.
No es casualidad el juego que ha dado el color de la camiseta de nuestra selección: Se ha hablado de "la roja", ocurrencia muy celebrada y jaleada en todos los medios afines al gobierno -¿rojo? - de ZP. Algunos sostienen que se debe al color de la cadena televisiva que ha disfrutado de la exclusiva para las retransmisiones, la Cuatro. Pero no es así. Ya se empezó a hablar de la roja en la legislatura anterior cuando los socialistas tenían miedo a pronunciar la palabra España o española. Idearon entonces la palabra roja que se utilizó repetidamente en los telediarios de la Televisión Española.
Seguramente ese color ha tenido algo que ver en que se le adjudique a la Cuatro la retransmisión de los partidos. ¡Qué gracioso y ocurrente! (debieron pensar en el gobierno): Vamos a seguir con la bromas de los nacionales y los rojos. Vamos a revivir los colores de la guerra civil, solo que ahora forzaremos a todos a ser rojos.
Y así fue como prepararon un trágatela inobjetable (porque siempre podían decir que se referían al color de una camiseta).
Después la broma ha sido secundada hasta extremos inusitados: La furia roja, la Plaza Roja (de Colón)... hasta llegar hasta el extremo de la estupidez que incluía en su portada de ayer el periódico vocero del gobierno proclamando con todo el recochineo: "Hoy somos todos rojos"
Seguramente ese color ha tenido algo que ver en que se le adjudique a la Cuatro la retransmisión de los partidos. ¡Qué gracioso y ocurrente! (debieron pensar en el gobierno): Vamos a seguir con la bromas de los nacionales y los rojos. Vamos a revivir los colores de la guerra civil, solo que ahora forzaremos a todos a ser rojos.
Y así fue como prepararon un trágatela inobjetable (porque siempre podían decir que se referían al color de una camiseta).
Después la broma ha sido secundada hasta extremos inusitados: La furia roja, la Plaza Roja (de Colón)... hasta llegar hasta el extremo de la estupidez que incluía en su portada de ayer el periódico vocero del gobierno proclamando con todo el recochineo: "Hoy somos todos rojos"
¿Alguien piensa, por cierto, que es casualidad que solo aparezca en esa portada la mitad inferior del escudo nacional? Pues que no caiga en el error: Las portadas se maquetan con mucho tiempo para decidir y es evidente que se ha querido dejar fuera de la misma la parte superior del escudo en la que hay una corona que no les gusta nada.
Pero volviendo al color y a la emisora de televisión, el colmo han sido ya las gotas de sangre en la pantalla, con las que una vez más se ha jugado con el color. Las cuñas publicitarias parecerían anuncios de tampax si no fuera por que la marca de tampones es más delicada que ellos.
Pese a todo estoy muy contento porque he visto a mucha juventud alegre con España: Una aplastante mayoría se ha alegrado de este triunfo de España y de unos españoles en el extranjero. No vascos, no catalanes no andaluces... españoles, porque por encima de las nacionalidades regionales está una España unida ... el color es lo de menos.