Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

11 de febrero de 2016

¡Claro que ETA se alegrará con un gobierno PSOE - PODEMOS!

ETA hace un tiempo que ya no mata. Todavía no sabemos si esta inactividad se debe a que han sido vencidos o a que sencillamente no les conviene ya. Que sepamos no se han disuelto, ni han pedido perdón de una forma oficial y colectiva. Solo hicieron un paripé de entrega de un par de armas a un supuesto negociador neutral y equidistante, que no era más que un mercenario a sueldo del gobierno vasco, interesado en dar forma a un inexistente proceso de paz.


Hubo una claudicación extrema e indigna por parte de los gobiernos  de Zapatero y de Rajoy, entregándose las instituciones a los amigos de los terroristas.
Ahora nos encontramos con que el gobierno vasco, que se sabe necesario en la futura investidura de Sánchez, quiere acelerar la normalización de su país para pasar después a reivindicar su soberanía igual que está haciendo Cataluña. Los recuerdos del terrorismo – “lucha armada” como le llaman ellos – constituyen un lastre para ser reconocidos internacionalmente y para tener embajadas. Por eso dicen que todavía no tocan movimientos de abierta separación. 
En este contexto, las palabras del ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz cobran verosimilitud y resultan atinadas (aunque se rasguen las vestiduras los podemitas). En efecto el ministro ha dicho: “ETA está esperando como agua de mayo un gobierno de PSOE con PODEMOS”
Y naturalmente que es así. Porque en las cárceles sigue ETA personificada por los irreductibles presos no arrepentidos, que matando cobardemente por la espalda o apretando un botón de un temporizador, creen que han hecho un gran servicio a su país como gudaris y que recibirán un homenaje por ello a la salida.
Los nacionalistas están deseando que salgan, para hacerles ese homenaje y para que desaparezca de una vez de la memoria colectiva el terrorismo, que no deja de ser una molesta y nada edificante referencia en la historia de un pueblo naciente.
Es preferible tener a un partido político llamado ETA que a una organización terrorista. Para eso tienen que salir los presos de las cárceles y tenemos que olvidarnos de lo que han hecho. Y para eso hace falta volver a tener a un títere en Madrid que necesite los preciosos, los valiosísimos seis escaños del PNV. Esos escaños solo sirven al gobierno de PSOE más PODEMOS, pero es que además este partido ha apoyado públicamente a Otegi, sin ir más lejos. ¿Por qué ahora se escandaliza ante las palabras de Fernández Díaz? ¿Acaso piensan que Otegi no es ETA?

Recojo un artículo aparecido recientemente:

Hasta 25 cargos de Podemos reclamarán la libertad de Otegi en una marcha
"Tres de los siete parlamentarios que Podemos tiene en Navarra, además de 22 cargos institucionales de la formación en diputaciones y ayuntamientos de la Comunidad Autónoma Vasca asistirán este sábado a la manifestación convocada en San Sebastián para reclamar la puesta en libertad del exportavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, al considerar que es una marcha "contra una injusticia y una conculcación de los derechos humanos".
La portavoz de la formación en Juntas Generales de Vizcaya, Neskutz Rodríguez, ha asegurado que estos cargos van a título personal y ha destacado que, al asistir a la marcha, no van "en contra" del secretario general de Podemos en el País Vasco, Roberto Uriarte, que anunció que su partido no acudirá a la movilización, al no sentirse representado por el manifiesto de la convocatoria, en el que, a su juicio, se habla de los condenados por el 'caso Bateragune' como "héroes de la paz".
En declaraciones a Ep, Rodríguez ha destacado que Podemos es "plural" y hasta 22 cargos de la formación, además de los tres diputados navarros, asistirán a la marcha porque son "defensores de los derechos humanos" y creen "en la convivencia, en la paz y en la necesidad de tender puentes y crear consensos".
"Vamos a acudir como personas, no vamos a ir como partido. Vamos a asistir porque creemos en la defensa ultranza de derechos humanos, que está dentro del ADN de Podemos-Ahal Dugu. Creemos que la encarcelación de Otegi, como dijo el Tribunal Europeo, es ir en contra de los derechos humanos", ha añadido.

En este sentido, ha señalado que Podemos es plural y le gusta "abrir debates y procesos participativos". "Somos muchas personas, venimos de diferentes sitios y creo que éste es un punto que a muchas personas nos puede unir porque es una defensa de los derechos humanos, independientemente de partidos políticos", ha añadido. Además, ha recordado que la movilización ha sido convocada por la plataforma 'Libertad para Otegi'.”

La reforma de la Administración Pública



Una Administración Pública con una atención presencial, personalizada, cercana… había sido hasta hace poco una finalidad en sí misma. Ahora están irrumpiendo las nuevas tecnologías y éstas se están tomando como excusa para reducir y adelgazar una administración pública que – algunos entienden- se ha hecho demasiado grande e insostenible.
Pero ¿Realmente es así? ¿Es imprescindible reducir la administración?
Los sectores privatistas de la sociedad repiten incansablemente que la Administración es demasiado grande y que muchas de las tareas y gestiones que tradicionalmente han requerido el concurso de personal funcionario, se pueden acometer perfectamente mediante servicios externalizados. Esa idea, como es natural, ha originado siempre desconfianza. La neutralidad podría verse afectada de forma notoria y también el coste.

El coste: Un servicio puede ser en sus inicios y en apariencia más barato si se contrata que si se funcionariza, pero las empresas privadas, sobre todo las dedicadas a gestión y consultoría, suelen parasitar la Administración. Venden su producto, venden las aplicaciones informáticas, venden los complementos y el mantenimiento y, en definitiva, saben crear una necesidad de la que, al final es muy caro prescindir. De esta manera acaban sustituyendo a los funcionarios pero quedándose de forma casi permanente.
Normalmente son estas empresas, las que constituidas en lobbys  han creado comisiones de supuestos expertos que, a su vez, han presionado para “racionalizar” la administración pública (a la que ven como una deliciosa tarta en la que hincar el diente).
¿Qué sucederá, por ejemplo, cuando haya que resolver contratos públicos porque una empresa haya incumplido? O ¿Qué pasará con las ofertas temerarias? ¿Cómo se evitará la conflictividad laboral? Los funcionarios han sido objeto en los últimos años de una reducción de su poder adquisitivo cercano al 40 %, pero apenas ha habido huelgas y se ha garantizado en todo momento el funcionamiento de la Administración. ¿Sucedería lo mismo si estuvieran la mayoría de los servicios externalizados? Es obvio que en estas tesituras (muy probables en la interminable situación de crisis que vivimos) el riesgo de interrupción del servicio se multiplica si el personal no es fijo. Un contratado que sepa con certeza (o imagine) que no va a ser renovado, es mucho más probable que se sume a una huelga, sobre todo si gana poco dinero.
La posibilidad de manipulación por los representantes sindicales es mayor con personal laboral que con personal funcionario. Ya sea porque los primeros tengan más que perder o se comete más injusticias con ellos, los sindicatos tienen más predicamento en su terreno, mientras que la conciencia de clase social asalariada del funcionario es mucho más débil porque se ve a sí mismo y la sociedad también le ve como una pequeña burguesía o clase media aposentada en un escalón intermedio.  
La rentabilidad de los servicios externalizados va a venir dada en función de su capacidad para sustituir al personal funcionario; supuestamente el coste de adjudicación del servicio será compensado sobradamente con su repercusión sobre una reducción en el coste de personal funcionario. Ése sería el esquema: El servicio prestado por empresas (gasto en capítulo 1) sustituye al que prestan los funcionarios (gasto en capítulo 2) , que van siendo cada vez menos y no se reemplazan. Pero ¿Realmente es así?
No siempre. O mejor dicho, casi nunca.
Para ello debería producirse una verdadera sustitución funcional que no se da. Por ejemplo, en la Seguridad Social toda la red de administraciones sigue estando a cargo de funcionarios: Ellos son los únicos capacitados para dictar y firmar resoluciones y actos administrativos, ellos atienden al público, ellos conocen las aplicaciones informáticas que hay que utilizar y conocen los complejos procedimientos administrativos de encuadramiento, afiliación altas y bajas de trabajadores, cotización y recaudación, pretaciones etc. ¿Qué hacen entretanto las empresas de servicios? Llevan a cabo proyectos de seguimiento de proyectos, asesoramiento en autoevaluación, calidad y atención al ciudadano, control de objetivos, son tareas que en definitiva pueden ser objeto de “corta y pega”; ser importadas de otras organizaciones sin que se note muchas veces el valor añadido que aportan. En todo caso, en mi organización no sustituyen a la tarea desempeñada por los funcionarios, sino que vienen a añadirse, lo que deriva necesariamente en un sobre coste en lugar de un ahorro.
Cuestión distinta es que se contraten servicios para la realización de tareas auxiliares que no conforman propiamente el objeto de la gestión pública. Todo el mundo puede acertar a diferenciar entre ser médico (personal estatutario) o llevar la cafetería de un hospital o el servicio de lavado y desinfección de la ropa hospitalaria. Lo primero debe ser público en una sanidad pública, mientras que lo segundo puede ser contratado. Con lo primero no deberían aplicarse criterios economicistas, con lo segundo sí se puede. 
Por lo tanto la externalización es muy delicada si viene a sustituir a los funcionarios en la gestión de la cosa pública. 

La neutralidad: La fijeza en la administración pública siempre ha tenido una razón de ser que ahora parece ignorarse por todos. Se trataba de buscar una neutralidad en los gestores de la cosa pública que permitiera ajustar la actuación y pronunciamientos a criterios exclusivamente  técnicos (y no políticos), al margen de gobiernos de turno. Esta circunstancia indudablemente contribuía a una estabilidad administrativa y evitaba hacer tabla rasa con cada cambio de gobierno. Las empresas que se contraten no van a tener la misma imparcialidad porque no son neutrales: Se deben a quien les contrató y éste será  normalmente el equipo político de turno que haya en el departamento u organismo en cada momento. Estamos, pues, hablando de politización de la Administración pública y posibilidad de manipulación.
¿Se dejará que las empresas privadas desempeñen funciones de intervención y contabilidad? ¿Podrán auditar a la Administración Pública? ¿Firmarán los empleados de estas empresas resoluciones declarativas de derechos de los ciudadanos, por ejemplo el reconocimiento de una prestación?
También de alguna manera estamos hablando de economización de la Administración, porque los políticos de turno han descubierto el filón de las congelaciones y reducciones de sueldos del gran colectivo funcionarial. Ya no piensan si los funcionarios son o no necesarios, sino cuánto se puede recortar. Los empleados públicos pasan a ser una simple partida presupuestaria y, en ese contexto, es mucho más fácil ponerse en manos de los expertos que apuestan por la reducción de efectivos.
Para externalizar es preciso saber muy bien el qué, el cuánto y el cómo.
El qué:
A primera vista pueden distinguirse bastante bien aquellas estructuras administrativas con solera, que realmente se crearon para gestionar cosas concretas, de aquellas otras ficticias y politizadas que surgen alrededor de nuevos servicios públicos que normalmente el ciudadano no demanda. Entre las primeras podemos hablar, por ejemplo, de la Seguridad Social, actualmente a caro de entidades dependientes de la Administración General del Estado, toda vez que no se transfirieron competencias debido a la unidad de caja. Aquí sí que existen procedimientos concretos y necesarios, de recaudación, de afiliación, de reconocimiento y pago de prestaciones etc. Hay todo un caudal de conocimiento depositado en un número cada vez menor de funcionarios, a los que no pueden dar relevo – por falta de conocimientos – los trabajadores de una empresa externa. No es fácil de la noche a la mañana aprender a gestionar la afiliación y encuadramiento de los trabajadores, los regímenes y la cotización y recaudación. Hay multitud de procedimientos, resoluciones, formularios, aplicaciones informáticas, relaciones con colaboradores etc.
En el lado opuesto, para encontrar estructuras administrativas sobredimensionadas e inútiles normalmente basta con recurrir a algunas palabras clave: “gabinete, consejo, asesor técnico, formación etc” si además estas referencias las encontramos en ayuntamientos o comunidades autónomas, la presencia es doblemente sospechosa.
En los últimos años se ha producido un descenso importante en el número de funcionarios destinados en las tradicionales estructuras y un incremento mucho mayor de funcionarios destinados en las Administraciones locales y autonómicas.
Si sabemos que la externalización no es una alternativa para determinados procedimientos administrativos debido a la complejidad, nos encontraremos con que en esas estructuras solo van a suponer una añadido no una sustitución, salvo que los procedimientos sean en sí mismos modificados. Es decir: Sólo si hay una reforma seria de los organismos acometiendo una simplificación de los procedimientos será posible proceder a una externalización. Entretanto es una quimera pensar que puede valer para algo un consultor en una administración o agencia de la Seguridad Social (por pensar en un ejemplo concreto).
Ahora bien, para la gestión de determinados procedimientos recientes, que van surgiendo según los ayuntamientos o comunidades autónomas se van inventando servicios públicos que el ciudadano no demanda para justificar el cobro de tasas (que les permitan seguir engordando). Para eso sí que se puede contar con servicios externalizados.  Pero la paradoja es que precisamente en estos ámbitos locales es donde más han seguido aumentando los funcionarios, habiéndose disparado exponencialmente su número.
Por lo tanto es fundamental pensar qué servicios contratar con empresas privadas y si realmente se va a resentir el ciudadano desde el punto de vista de la justicia la imparcialidad y la información cualificada. Una administración pública no puede pasar a ser un call center sin más. Hay que hacer resoluciones administrativas con pie de recurso. Hay que tener conocimientos jurídicos e informáticos. No vale cualquiera.
El cuanto:
Ya se ha hablado anteriormente de la influencia que puede tener sobre el coste el contratar o no personal para un determinado procedimiento. Sin duda habrá muchos aspectos de la Administración pública susceptibles de ser externalizados y, al hacerlo, puede que se reduzcan costes. Pero no es una buena política reducir el coste con el personal porque eso conlleva una peor calidad y preparación. Es frecuente que en los contratos de consultoría y/o servicios se incluya en los pliegos la obligación de la empresa de proporcionar trabajadores con una titulación determinada y que, después de la adjudicación transcurrido un tiempo, esos trabajadores sean sustituidos por otros más baratos.
El cómo:
Aquí, siguiendo el Plan Cora, podríamos afirmar que es culpa de la diversificación de administraciones y estructuras el aumento de costes. Si las autonomías o ayuntamientos se pusieran de acuerdo para contratar concertadamente sin duda se reducirían los costes. En la red sanitaria, por ejemplo, se puede adjudicar a una misma empresa la limpieza de ropa hospitalaria para muchos hospitales y así conseguir la reducción de costes.
La corrupción anida en la capacidad decisoria de las estructuras administrativas, prácticamente ya en un nivel político, y esos niveles no solo se mantienen sino que siguen aumentando.
Por el contrario, en muchas estructuras administrativas, lo que adelgazan son los niveles medio e inferior, en los que se carece de posibilidades de intriga e intermediación con empresas adjudicatarias de los contratos de obras, servicios o suministros (que son los que realmente han conducido a la Administración a la ruina).

Por lo tanto: La eliminación de personal no conduce necesariamente al ahorro; no es tan sencillo. Un vocal asesor puede cobrar el equivalente a varios funcionarios. La Administración central está continuamente amortizando plazas de las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPTs) que no se cubren como consecuencia de la congelación de la oferta de empleo público desde hace años y de las bajas vegetativas. La falta de incorporaciones es cierto que se ha venido compensando con la informatización de los procesos administrativos. 

¿Es Sánchez la esperanza, o más bien el killer del PSOE?



¿Qué es lo que pretende el PSOE? Parece que lo que se quiere es poner presión a la ciudadanía con el argumento de que es inasumible la repetición del gobierno del PP, debido a la corrupción y a la apertura de la “brecha social”.
Algunos barones del PSOE lanzan un mensaje algo más prudente: No aceptarán ninguna investidura que se apoye en la abstención de partidos nacionalistas, a los que quieren convencer para un voto activo (afrimativo) lo que significa que éstos deben prescindir de sus bases y principios más irrenunciables: La consecución de la independencia y, como primer paso de la hoja de ruta, la consulta de autodeterminación (mal llamado “derecho a decidir”). No reparan en que ya no se trataría ni siquiera de ese escenario, porque están en pleno proceso de desconexión; están –según ellos creen- ante el nacimiento de un nuevo Estado. Por lo tanto, ese referéndum tan demandado otrora, ya ni siquiera les importa a la mayoría de ellos.
Sí que le importa todavía a los podemitas que han jugado a compadrear con los separatistas, sin serlo ellos. Ese referéndum es para ellos una salida. Un cumplimiento de promesa electoral que era incómoda pero necesaria: Gran parte de los escaños de PODEMOS son votos de catalanes, resentidos con un perceptible giro de Iceta hacia el constitucionalismo y la izquierda emergente y morada vio, con su gran olfato oportunista, un caladero de votos.
En estas circunstancias y no en otras, algunos altos representantes del PSOE, como el Secretario General de Aragón, dicen que no van a admitir ni siquiera la abstención o la ausencia de los diputados de ERC ¿Qué van a hacer entonces? Ya que es obvio que el voto favorable no lo van a tener, deberían renunciar al gobierno en una coalición PSOE – PODEMOS. Recordemos que es factible obtener la investidura en mayoría simple y segunda votación, prescindiendo de ERC.
Pero es que además, PODEMOS no renuncia a su hoja de ruta en esta materia, que pasa por el famoso referéndum de autodeterminación. Y tampoco el PNV, con sus 6 diputados tiene trazas de ser convencido para renunciar a una política soberanista que ya intentó con Ibarreche (ha llegado a hablarse estos días de que se está pidiendo el excarcelamiento de etarras).
Con Ciudadanos en esta alianza no pueden contar, porque ha manifestado de forma reiterada y meridiana su inflexibilidad con los procesos soberanistas. La compañía de este partido en cualquier gobierno siempre será más tranquilizadora que la de PODEMOS. No hay más que ver lo que han hecho unos y otros en los ayuntamientos en los que han tomado parte.
Pero, ya se sabe: PSOE – CIUDADANOS no suman lo suficiente. Y no solo eso: Un gobierno forzado de esta manera por un grupo socialista que solo tiene 90 diputados y que se ha mostrado tanto o más cerril que el PP, se le antoja a gran parte de la ciudadanía como algo verdaderamente ilegítimo e indigerible. Para muchos es un insulto a la inteligencia que un partido como el PSOE que no se distingue mucho del PP en cuanto a los imputados y casos sub iudice y bastante más ineficiente y derrochador, se valga de la corrupción para desbancar de esta manera tramposa a quienes han quedado en primer lugar en la intención de voto de los españoles.
La coalición que les ofrece el PP con ciudadanos tampoco es una solución para ellos. Eso es algo que ve bien claro Felipe González. Hubiera sido tremendamente sencillo permitir al PP gobernar con Ciudadanos y forzarle a la adopción de medidas contra la corrupción. Eso se habría logrado fácilmente, no solo gracias a la presencia del “Pepito Grillo” de la política que es el partido naranja, sino también por la amenaza constante de una moción de censura. De este modo se garantizaría una legislatura de transición y de limpieza, durante la cual el PSOE adoptaría la postura de partido de la oposición, y tendría la oportunidad de anular a PODEMOS (que es su gran enemigo). Pedro Sánchez se ha obstinado en no seguir esta vía, y en ello tiene mucho que ver su ambición personal. Sencillamente quiere llegar a la Moncloa, sea como sea, y eso es lo preocupante. Sus alfiles están mintiendo reiteradamente a los medios, especialmente Hernando y Luena. Dicen que no van a pactar a costa de poner en peligro la estabilidad institucional del país y la unidad territorial y vemos como ya han cedido escaños a ERC. Hablan de realizar profundas reformas constitucionales para tranquilizar a sus futuros socios y saben que no cuentan con mayorías suficientes.
Naturalmente si vamos a un modelo venezolano, habrá muchas cortapisas formales de nuestra actual legislación que se puedan “saltar” por decreto ley. Incluso es posible que se recurra al estado de excepción o algo similar (Pepiño ya lo hizo con los controladores aéreos y nada les impide abusar de esta figura sin necesidad). De esto a convertirnos en una república bananera, en unos pocos pasos más, y se habría llegado a hacer realidad el proyecto bolivariano “para el sur de europa” que acariciaba Pablo Iglesias en sus videos, antes de pasar a ser socialdemócrata.
Por esto, reitero que la presencia de Ciudadanos es tranquilizadora porque se trata de un partido que acepta las reglas del juego constitucional y porque, a diferencia del PSOE todavía no está en la dinámica del “vale todo con tal de gobernar”.
Hernando llamó “trileros” a los integrantes del Partido Popular, en una vuelta de tortilla verdaderamente propagandística. Pero muchos sabemos que los verdaderos trileros son ellos. Desconocemos si les saldrá bien o mal la jugada, pero sin duda tienen mucho menos derecho para gobernar que el PP y se están mostrando mucho menos generosos, haciendo hincapié en la corrupción del PP, como si no existiera entre sus filas o dentro de PODEMOS que en pocos meses de gobierno local han dado para llenar muchas páginas de anecdotario de las más diversas formas de nepotismo y sectarismo gobernando. Les parece intolerable y casi apestoso tratar con el PP y sin embargo se prestan a dormir con su enemigo, esperando controlar a la fiera.
Si no me intranquilizara tanto PODEMOS, si no les tuviera tanto miedo (por la amenaza que creo que late en ellos, de totalitarismo e intolerancia) casi me alegraría del sorpaso, porque vendría motivado por demérito del PSOE en los últimos años, y sería más que merecido. Han destruido literalmente la izquierda y cualquier asomo de moderación socialdemócrata. Desde los tiempos de Zapatero se ha querido bascular hacia todas partes, siempre queriendo robarle espacio político al PP. Se han perdido los principios y el sentido de Estado, haciendo una política tramposa y cortoplacista, que incluía concesiones irrealizables a los separatistas catalanes que, al provocar su decepción, condujeron a una mayor ansia de separación. Hoy se pretende hacer lo mismo con la estrategia de federalismo asimétrico que no es más que un burdo engaño del que no tardarán en darse cuenta los ciudadanos de otras comunidades, después de colmar su frustración, como les ha sucedido a los catalanes.
Pero no solo ha habido esta cortedad de miras en materia de nacionalismos. El PSOE reguló una Ley de dependencia vacía de presupuesto que provocó la frustración en muchos jubilados o inválidos, hasta que poco a poco se va saliendo adelante en muchas comunidades, sobre todo en las gobernadas por el PP. Se reguló a través de una ley programática la violencia de género y no ha sido posible evitarla porque la brutalidad de muchos individuos y el machismo alienante para la mujer, siguen existiendo y anidan en malhadadas personas de cualquier ideología. En toda esta agitación y propaganda, el partido PODEMOS puede dejar pequeño a Zapatero porque, si se lo permiten las circunstancias hará en el gobierno central lo que está haciendo en los ayuntamientos, con el permiso del PSOE, naturalmente.
Yo creo que la actual cúpula del PSOE no desconoce este peligro. Cierto es que el ansia de poder les ha hecho notoriamente irresponsables en el pasado, pero en este caso la llegada de esta coalición con PODEMOS y con los separatistas sería letal para España, desde todos los puntos de vista.
Muchos pensamos que los pasos que está dando Pedro Sánchez son maniobras desesperadas de supervivencia, en una estrategia que pasa por disputar la izquierda radical a PODEMOS. En ese contexto es natural que se despachen continuamente contra el PP y contra Rajoy a quienes hacen responsables de todos sus males, incluso de que el electorado les haya dado la espalda: De eso también parecen querer culpar al PP, y resulta un poco increíble, porque si lo hubieran hecho bien la gente les habría votado.
Secretamente la estrategia pasa por conseguir el pacto con Ciudadanos y dejar en la oposición a PP y a PODEMOS. De alguna manera supone intentar fagocitar el mucho (o poco) voto de centro izquierda que tenga Ciudadanos y anular a PODEMOS mediante una lucha radical contra la derecha. Lo paradójico es que para llegar a esto, necesitan la abstención del PP, el partido al que después van a criticar, por una elemental cuestión de supervivencia.  Porque es obvio que el PSOE no podrá gobernar desde una moderación que le enfrentaría a PODEMOS y le condenaría a perder definitivamente el espacio político de la izquierda. Y además porque, al llevar como compañero de viaje a Ciudadanos, el camino de reforma constitucional no será en el sentido que ellos esperan sino en otro muy diferente, lo que les hará quedar mal con el elector nacionalista. Por lo tanto esta estrategia ES MALA, sobre todo para el PSOE, ya que de un modo u otro se va a poner de relieve que han perdido el PSC, en beneficio de PODEMOS  
La única salida para que el partido socialista obrero español sobreviva a esta profunda crisis de la izquierda, - (es una verdadera pelea de gallos que Pedro Sánchez está perdiendo) – es quedar en la oposición mientras gobierna el PP, con Ciudadanos, y asfixiar a Podemos mediante una política acertada de manejo de medios que suponga eliminar apoyos, siempre desde el respeto por la libertad de expresión y sin censuras. La abstenciópn que sería imprescindible para esta solución, sería permanentemente reprochada por Pablo Iglesias pero el perjuicio de esta vía sería menor que gobernar con él de vicepresidente. Y con varios ministerios podemitas, que estarían en una inmejorable posición para segarle la hierba a sus pies durante cada día del mandato.