Mayor Oreja tenía razón. Estaba claro que ETA iba a estar en las instituciones, con la ayuda de un indigno gobierno español. ¿Alguien con un poco de seso lo dudaba? Lo que ha salido en la prensa sobre la colaboración para la fuga de Troitiño recuerda demasiado a lo que ya sucedió con De Juan Chaos. Las cloacas del Estado se han vuelto a poner a trabajar. Ya se habla desde el PSOE de impugnar tan solo listas contaminadas. Volverá a suceder lo mismo que en 2006: Se hablará hasta la saciedad de la independencia de los jueces y el respeto escrupuloso hacia su trabajo, se impugnará alguna lista y entrarán en la liza electoral las demás. No comprendo cómo puede quedar algún ciudadano que no perciba claramente esta añagaza. Me da igual que sea socialista o que no lo sea. Cómo alguien puede creer que Rubalcaba… ¡Rubalcaba! … evite hacer un seguimiento a alguien por respeto a sus derechos constitucionales. ¿Cómo es posible tanta ingenuidad? Cualquiera que piense un poco verá que Rubalcaba es el de SITEL, el que hizo seguimientos a Mario Conde, el del Bar Faisán. Nos dice ahora eso de que a alguien que ya ha cumplido con la justicia no se le puede seguir. ¡Pero qué estupidez! Igual que la que dijo cuando soltó a De Juana por razones humanitarias.
El gobierno está jugando a hacer ver a ETA que tiene recursos suficientes para contentarla, para torcer la ley a su conveniencia, para amañar a su conveniencia el sentido de la justicia cuando y como quiera, con el fin de recompensar a la ETA si se porta bien. Esto es… si no hay más muertos sobre la mesa y se puede hablar antes de las elecciones generales próximas de un alto el fuego verificado. Para ello se permitirá que seamos el único estúpido país que, en lugar de defender a sus ciudadanos frente a una organización terrorista, utilice los impuestos recaudados de esas víctimas, para entregarlos a quienes atenta contra ellos.
