El periodista Santiago González,
en su blog, incluye un video de un viejo Arzalluz, grabado en junio de 2011 en
el que calificaba a Rubalcaba de persona inteligente que no se va a presentar a
unas elecciones si sabe que va a perderlas. Arzalluz ahí decía que el candidato
socialista pensaba que tenía un as en la manga y que ese as era sin duda la
entrega de las armas de ETA. Ahora, viendo el batacazo socialista, está claro
que algo ha fallado. Al inteligente y ponderadísimo Rubalcaba le han fallado
todas las cuentas, creo yo que por una mezcla de motivos, todos ellos poderosos
(y que el PP se ha aplicado esta vez bien para desactivar sus maniobras):
En primer lugar la escenificación
de la entrega de las armas por la ETA ha sido decepcionante y la llamada por
muchos “pacificación del País Vasco” ha tenido un alcance mucho más corto del
esperado. La ETA no ha entrado por el aro que quizás hubieran pretendido los
manipuladores del PSE (con Eguiguren a la cabeza) y el propio Rubalcaba. Y eso,
lo ha percibido la ciudadanía.
En segundo lugar el gesto ha
favorecido a Amaiur, porque los votantes socialistas del País Vasco no han
valorado como se esperaba esta política de acercamiento repugnante del mundo de
ETA, al ver en ella interés electoral y falta de sinceridad. Muchos piensan que
esta es una tregua trampa más sin verdaderos hechos diferenciales con las
anteriores: No hay disolución verdadera, ETA sigue imponiendo condiciones
imposibles, no hay entrega de las armas y lejos de haber arrepentimiento por la
violencia injusta y asesina, existe una intención de encumbrar a los altares a
los patriotas euskaldunes.
Pero sobre todo, estamos hablando
de unas elecciones generales, y la población está ahora tan acuciada por lo
problemas económicos que ve el problema del terrorismo como algo secundario y
esa pequeña buena noticia (en el supuesto de que fuera cierto el abandono
definitivo de la violencia, cosa que no está constatada), tiene un escaso peso
para poder compensar todos los desastres ocasionados por el gobierno de ZP, en
el que, por cierto, Rubalcaba fue vicepresidente y pieza fundamental.
Por lo tanto, si nos atenemos a
la tesis de Arzalluz, hay que concluir que Rubalcaba no era tan inteligente.
Sin embargo creo que la realidad
es más compleja. Creo que Rubalcaba al postularse como candidato sabía que iba
a perder las elecciones. Todo su empeño ha sido el de mantenerse al frente del
PSOE e impedir la llegada de un relevo . Necesita seguir dominando todo el
aparato socialista, necesita estar aforado para sortear la amenaza del juicio
por el Faisán, necesita seguir accediendo a los secretos de Estado, seguir en
contacto con quienes ahora serán sus topos dentro de la policía, seguir en la
intriga política y también - ¿por qué no? – salvar de alguna manera a un PSOE
que Zapatero y la crisis han dejado destrozado.
Quizás estas razones expliquen el
empeño que ahora tiene en seguir liderando el socialismo y la oposición,
luchando en el próximo congreso de febrero por devorar cualquier conato de
oposición a su lista. Pero Rubalcaba está amortizado, aunque él no lo sepa. La
derrota histórica sufrida por el PSOE el pasado 20N le ha dejado marcado a
fuego y los compromisarios socialistas no pueden arriesgarse a diferir más de
lo esperado la reconstrucción de su partido y la llegada de nuevo al poder.