Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

30 de octubre de 2013

Pragmatismo doloroso y maltrato a las vérdaderas y únicas víctimas

¿Diálogo de sordos?
Nunca pude imaginar que sería precisamente un gobierno del PP, el que daría la puntilla a las víctimas del terrorismo etarra. Así, como lo digo, lo siento.
Puestos a encontrar una explicación; a justificar lo injustificable, me pongo en el lugar de Rajoy, enfrentado al dilema de defender los principios y valores que siempre ha sostenido su partido, o creer a Dios sabe qué asesores, que le han dicho que lo importante es que no haya vuelta atrás a los atentados terroristas y se consolide a toda costa este largo periodo sin sangre.
Por la forma de actuar, está claro que ha abandonado sus principios, lanzándose a una hoja de ruta pragmática, en la que se ha cedido la iniciativa a los nacionalistas radicales vascos. Esos mismos que no solo disculpan, sino ensalzan como héroes nacionales a los terroristas asesinos.
Hoy parece cada vez más absurda la vuelta a la sangre e igualmente absurdo se nos hace el sacrificio de las víctimas, que no valió para nada.
El constitucionalismo y la lealtad han muerto hace tiempo.
Quienes hoy respetan y aplican la hoja de ruta acordada con BILDU, cediendo al chantaje terrorista, han olvidado que están en el poder entre otras razones por la postura que mantuvieron sobre este particular en el pasado, cuando eran oposición y organizaban manifestaciones de apoyo a las víctimas. Muchos españoles valoramos entonces aquélla postura incómoda que venía a matizar el ignominioso proceso de paz inaugurado por zapatero. Hoy estamos defraudados.
La sentencia de Estrasburgo ha sido una bofetada más a nuestro orgullo nacional y el gobierno no ha hecho nada por impedir este desenlace. Se ha tragado el sapo y luego nos ha pretendido engañar a todos manifestando su desacuerdo.
Quienes hoy afirman que el Estado español no ha cedido nada a cambio del alto el fuego, mienten. Ahí están las excarcelaciones, ahí está la sentencia de Estrasburgo y la diligente actuación de la Audiencia Nacional para darle cumplimiento, ahí está el acceso de BILDU al poder de las diputaciones y la disponibilidad presupuestaria para ensalzar a los etarras. Todo eso son cesiones… a cambio de que no maten a nadie.
El propio gobierno del PP se ha hecho equidistante entre las dos partes. Quién lo diría. Me explico la indignación de las asociaciones de víctimas. Frustrados y vendidos.

1 de octubre de 2013

La candidatura de Madrid es un proyecto sólido, seguro y sostenible, según muchos. Tiene también el apoyo de una mayoría aplastante de la población. Hay muchos que simplemente quieren tener cerca los eventos deportivos para poder disfrutar de ellos u hay otros muchos que ven, además, un halo de beneficio económico aun difuso, que les puede alcanzar. También hay gente que desea competir con la otra ciudad española que acogió los juegos en 1992 y piensan: Si Barcelona los tuvo, también Madrid debe tenerlos.
No sé quién tiene razón. Yo, desde luego, me siento alineado con los “juego-escépticos”. Creo que los juegos benefician a muchos grupos distintos de gente, pero no me cuento entre ninguno de ellos.
Benefician a los deportistas porque en los años anteriores se inyecta dinero en los programas de entrenamiento y se busca facilitarles la vida con los medios necesarios para segurar lña consecución de los éxitos.
Los juegos benefician también a los burócratas del olimpismo y a los corruptos miembros de los comités olímpicos que se dejan querer por los gobiernos y administraciones locales candidatas. Nunca se sabrá qué es lo que obtienen a cambio de sus votos y de qué manera las ciudades y gobiernos afectados contactan con ellos.
Representan un suculento beneficio para los promotores y constructores adjudicatarios de los contratos para la ciudad deportiva, las residencias y la infraestructura necesaria.
Ayudan a las empresas y autónomos que suelen funcionar como satélites de la construcción y supone también un plus temporal de beneficios en el sector turístico y de restauración.
No sé si alegrarme por todos ellos. Creo que me dan igual y, en el caso de algunos de ellos ni siquiera lo merecen.
Lo que tengo claro es que a mí no me van a beneficiar en absoluto. Si acaso me ocasionarán molestias.  Tendré más atascos y se perjudicará el tráfico de Madrid sobre todo en torno a la zona en la que han de construir la ciudad olímpica. Habrá más obras. Los políticos se inventarán nuevos servicios y tasas que pagaremos todos. Y todo eso con mi sueldo reducido de funcionario público.
Pese a todo me gustaría que mi ciudad resultara elegida. Llegamos a tener cierto grado de identificación con el lugar en el que vivimos y quizás por eso nos alegramos aunque no nos vaya nada en ello.

… aunque me temo que en los últimos tiempos no vienen bien dadas para nada que haga referencia a España.