Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

30 de junio de 2011

El zombie se despide en su debate de desinvestidura

La sensiblera y lacrimógena segunda sesión del debate del Estado de la Nación no solo no ocultó las deficiencias de este gobierno falsario, ya en tiempo de descuento, sino que contribuyó a profundizar más en la mentira y la manipulación de los españoles. Lo que se escenificaba el agradecimiento de unas minorías chantajistas a un gobierno mediocre que, por necesitar su cooperación electoral, ha beneficiado sus intereses localistas en detrimento del interés general.
El ministro Alonso y portavoz del PSOE en el Congreso aludió precisamente a los intereses generales, diciendo que a los populares “les importan un bledo” porque – según él, sólo buscan el poder. Palabras en las que se consuma el espíritu falsario y capcioso de los socialistas, todos a una, siguiendo la misma consigna: Repetir que el PP no tiene programa y no ha colaborado en los intereses del país. Ambas afirmaciones son radicalmente falsas y es de esperar que la ciudadanía lo perciba así.
1.- En primer lugar se identifican los intereses generales con la visión particular de un partido político con la que no tiene por qué coincidir el principal partido de la oposición. Es más; lo natural es la falta de coincidencia. Y en un sistema que se llame democrático el partido de la oposición tiene derecho a ejercer su desacuerdo con la forma de gobernar. Resulta bastante cuestionable que el principal partido de la oposición esté obligado a colaborar con una política que aún hoy y a pesar de la acuciante situación, sigue siendo abiertamente partidista e ideologizada, con el pretexto de que es el gobierno quien lleva el timón de la lucha contra la crisis.
2.- La ruptura de los pocos consensos que había entre PP y PSOE ha obedecido claramente a una estrategia unilateral y partidista de los socialistas, quienes han buscado desde el primer momento el aislamiento del PP, sellando alianzas con partidos nacionalistas minoritarios – justamente aquellos que ayer elogiaban a Zapatero – algunos de los cuales, en su día, entraron en aquella maniobra indigna que fue el Pacto del Tinell. No se puede hoy achacar falta de colaboración a quien ha sido blanco de todos los ataques y maniobras de aislamiento. El PP ha pasado por una larga travesía por el desierto porque no tenía a nadie con quien pactar, dada su condición de partido constitucionalista y su posición en ,materia de lucha contra el terrorismo.
3.- A nadie se le puede pedir que vaya contra sus propios principios para dar además un balón de oxígeno a su principal rival. El PP no solo actúa correctamente al poner de relieve los errores limitaciones de Zapatero y su gobierno: En realidad lo que hace es cumplir con su obligación. Se ha comportado como un partido político con principios y con un programa bastante más claro y definido que el de su adversario y que además no ha cambiado según la conveniencia y los aires que soplaran.
4.- Es el PSOE quien, olvidando la necesaria responsabilidad y sentido de Estado, ha utilizado el poder para seguir estrategias puramente partidistas y de abierta ruptura con el principal partido de la oposición. ¿Qué sucedió, por ejemplo, con el mal llamado proceso de paz? ¿Es que debía el PP dejarse engañar y entrar a colaborar con un PSOE que había abandonado el pacto contra el terrorismo? Pese a saberse engañado por un partido que pretendía y pretende explotar en exclusiva el miserable éxito de haber conseguido que ETA siga sin matar aún a costa de entregar la Hacienda Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián a los amigos de los etarras … pese a todo, sigue apoyando al PSE para sostenerlo en el gobierno de la Comunidad Autónoma. ¿Se puede acusar al PP del País Vasco de falta de colaboración o sentido de Estado? ¿Quién es el verdadero culpable de que hoy el interés general del Estado español se haya visto pisoteado y con él, el interés de la víctimas del terrorismo? El culpable no es otro que el PNV, socio del gobierno que recibía las carantoñas de ZP en la persona de su portavoz Josu Erkoreka.
5.- ¿Acaso el Estatuto de Cataluña, apoyado y defendido por el Partido Socialista, desde el gobierno español, es una ley a favor del interés general? ¿Actuaba el Partido Popular a favor o en contra del interés de todo el resto de los españoles al interponer el recurso de inconstitucionalidad que dio lugar a la controvertida sentencia del TC? No era fácil actuar con responsabilidad en la defensa del constitucionalismo y el PP lo hizo, aún a costa de quedar aislado. Y la gente empieza a comprender – más vale tarde que nunca – quién tenía razón.
Ayer se utilizó un debate del Estado de la nación como un debate de “desinvestidura” , en el que el presidente del gobierno se despidió sin irse y fue nuevamente advertido por el líder de la oposición de que el retraso en su marcha y la falta de convocatoria de elecciones generales solo sirve para prolongar la agonía de un gobierno deslegitimado y para profundizar una crisis económica y una desconfianza general de mercados e inversores que –ésas sí – van contra el interés general de España.
Zapatero es ya un zombie que anda descabezado y lo inexplicable y preocupante es que aún haya quien quiera creer algo de lo que balbucea.

10 de junio de 2011

La tentación de la partitocracia

Creo que la clase política está muy deteriorada, y en ello participan todos los partidos. Pero ha sido el PSOE cortoplacista y maniobrero el que ha dilapidado en los últimos tiempos el poco crédito que tenían los políticos.

Hoy la gente está llegando a la conclusión de que cuando vivíamos un poco mejor – por no haber llegado la crisis todavía – era a pesar de los políticos y que, con la llegada de la crisis, la numerosa caterva de políticos de media monta, ha tenido un efecto multiplicador del desastre.
Paradójicamente ese desastre no les afectará. Estos días de paro y desesperanza son de estreno y de alegría para algunos, porque van a comenzar el desempeño de un cargo muy bien remunerado. Poco se puede objetar si la persona que va a ocupar tal cargo ha sido elegida por la ciudadanía. Pero todas las libres designaciones, todos los amiguetes, todo el despliegue de influencias para que unas familias de privilegiados vivan holgadamente del erario público… todo eso es lo que resulta hoy obsceno. Cualquiera con un poco de sensibilidad es capaz de verlo. Pero la mayoría de los políticos parecen no tener esa sensibilidad. O simplemente quieren pasar por alto estos detalles.
Porque al fin y al cabo estamos hablando de dinero. Según el dicho, “Perro con dinero es señor perro”. A muchos para ser señores, no les importa ser perros. Y el ver la crisis a su alrededor les refuerza aún más y les retiene las arcadas. Porque la aridez y falta de cobijo que ven a su alrededor les proporciona excusas para la indignidad. Piensan en su familia y en los suyos y pierden los escrúpulos.
La clase política se ha hecho un verdadero lastre y hemos llegado a una colmena con demasiado zángano y poco obrero. Lo peor es que la reforma tiene que llegar a través del poder y son ellos quienes tienen el poder. Por tanto, cuesta creer que vayan a reformar algo.
Mientras tanto se ha instalado un poso de descontento en la ciudadanía que reesulta tremendamente peligroso para la estabilidad del país. El ciudadano descontento es muy manipulable: Solo se trata de focalizar sus iras contra alguien o algo y si la masa se moviliza, el resultado es incierto.
Para completar el caldo de cultivo, los responsables del PSOE, los que han parasitado los presupuestos públicos, hasta dejar a todo un país sin aliento, han designado a un gran maniupulador para gestionar este desastre. Un histórico personaje con aspecto y ademanes de enterrador que debe ocuparse ahora de hacer una llamativa pirueta política: Conseguir que el descontento de la gente se desvíe y, en lugar de dirigirse contra el gobierno concreto, exigiendo la cabeza de los responsables de tanto desatino, pongan la diana en una especie de movilización utópica, repleta de ideología barata, descoordinación, hipismo contracultural y lucha antisistema.
Así, desviando el ataque contra el sistema en general (y no contra ellos), evitan el peligro pero consiguen algo mucho peor: El perjuicio del Estado completo y la desestabilización, tan negativa para atraer inversores y una recxupèración económica.
El Movimiento 15 M, disfrazado al principio como una iniciativa pacífica de la ciudadanía, consiguió que muchos descontentos de ideologías diversas se adhirieran. Pero hoy se está viendo claramente que la manipulación de masas procede sobre todo de la izquierda. Son ellos quienes han celebrado y aplaudido el librito de Hessel. Son ellos quiene quisieron capitalizar el dudoso éxito de las acampadas y movilizaciones, expresando públicamente su simpatía hacia ellas.
Paro hay un problema: Y es que ha sido la izquierda quien nos ha gobernado durante los últimos siete años. Eso no se puede ignorar. Y el electorado –ahí es donde está el verdadero pueblo – ha castigado duramente en las últimas elecciones municipales al PSOE y ha “perdonado” al PP allá donde venía de gobernar. Mucho de ese castigo emana de la izquierda real que no tolera a la izquierda impostada y utilitarista del PSOE, que se ha visto desbancado. En estos siete años se ha apurado al máximo el pactismo desleal con unos y otros, siempre buscando el poder, y se ha hecho un continuo ejercicio de equilibrismo desde el PSOE hasta no contentar a nadie. Y, como cabía esperar, todo se derrumba como un castillo de naipes.

Rubalcaba está donde está, para evitar el derrumbamiento. Para evitar la disolución de un PSOE profundamente desacreditado por la traición. Tendrá mucho trabajo si quiere conciliar la izquierda real con el ejercicio actual del poder, absolutamente mediatizado por Europa y las necesidades de los mercados. Tiene que mantener simultáneamente dos discursos: El discurso responsable frente a la Unión Europea y a los inversores en el que incluso se ha adherido - el PSOE - a recetas neoliberales, y el discurso de izquierda que contiene el sustrato ideológico de su partido, para recuperar la sintonía con unas bases que les han abandonado en las pasadas elecciones del 22M.

Claro está que la opción más honesta hubiera sido legitimarse con unas nuevas elecciones generales, pero el riesgo de perder el poder era demasiado elevado y, como hemos dicho antes: Solo les importa el poder. Ese poder que les permite viajar en jet privado o coche oficial y tener altas remuneraciones y recibir respeto y distinciones tan agradables como inmerecidos. Ese poder que les permite acceder al dinero público y gastarlo sin control de nadie.

La partitocracia acoge en su seno a ese grupo de escogidos, cada vez más numeroso de todas las formaciones políticas, sobre todo de las dos grandes, que hoy es visto por la sociedad como una pandilla de aprovechados. Esa pandilla siempre ha existido. El problema es que cada vez es más numerosa. Los municipios, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones siguen engordando y el sufrido ciudadano es el que lo paga todo. Quien de verdad debería indignarse es la sufrida clase media que padece sueldos cada vez más bajos e impuestos más altos, que siente en la nuca el aliento de la Agencia Tributaria, cada vez más voraz y canina o de algún alcalde megalómano. Esa clase media ha podido sentir una explicable tendencia que le habría llevado a adherirse al movimiento 15M en un primer momento. Ésa gente llana que cuando consigue ser respetable se debe a su actitud o sus actuaciones y no a una etérea representatividad de nadie ni de nada. Esa gente tan distinta de los políticos, que disfruta de las cosas normales, que solo desea seguridad para los suyos. Ésa es la gente pagana y su paciencia se ha agotado. Están hartos de sostener este tenderete. Nos les queda un centímetro de piel sin una sanguijuela colgante y no saben cómo sacudirse esta plaga.

Se encuentraron hace unos días, de forma repentina, con ese movimniento organizado de los indignados y muchos se adhirieron. Pero no sabían que el movimiento, al margen de sostener una ideología facilona que sacude las conciencias, no da recetas prácticas para su aplicación en la vida real. Es muy bonito decir que la sociedad sea más justa y que se respete más al pueblo. El problema es decir cómo se hace eso.

Las pocas propuestas que figuraban en el ideario dela Plataforma "Democracia real ¡Ya!" tenían mucho de disparate y podían suponer un endeudamiento mucho mayor de los poderes públicos, como por ejemplo la enajenación forzosa de las viviendas desocupadas. Los integrantes de la acampada de Sol han terminado por ser un grupo de Okupas y jóvenes con modales, estética y pensamientos de extrema izquierda y con una patética desorientación e ignorancia (que les preocupa bien poco). Esa gente no representa para nada a la inmensa clase media descontenta y han tomado la calle sin ninguna legitimidad. La mayoría de ellos no pagan impuestos directos y consumen más bien poco, lo que significa que en impuestos indirectos tampoco se les va el dinero. Su falta de legitimidad es patente, aunque en sus inicios tenían razón en algunos puntos: por ejemplo, la queja sobre la pérdida de hábitos democráticos. Todos sabemos que hoy los tres poderes están muy juntos; El PSOE está en el Ejecutivo. En el legislativo el PSOE (es decir, el ejecutivo) obtiene las mayorías necesarias comprando literalmente los votos de la minorías nacionalistas, siempre que le ha interesado. (en los últimos tiempos el descaro ha ido en aumento para este tipo de componendas y CiU, PNV y el resto de "socios" no han tenido empacho en hacer ver públicamente sus logros en cada visita a La Moncloa, a cambio de sus apoyos en votaciones importantes). Por lo tanto, Ejecutivo y Legislativo, se identifican bastante en su línea de actuación. Por otra parte, las discrepancias, interpelaciones, preguntas parlamentarias etc.. son despachadas sin respuesta alguna y las comisiones de investigación son sistemáticamente rechazadas. Y para redondear la falta de democracia, nos encontramos con que el poder judicial, el tecer poder, en sus principales instituciones de control y altos tribunales tiene un reparto proporcional a la representación del legislativo. Es decir; los controla el partido mayoritario. El Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y en menor medida algunas salas del Tribubnal Supremo o de la Audiencia Nacional - aunque estos dos altos tribunbales están más profesionalizados9 - adolecen de este defecto. Por no hablar del Fiscal General del Estado, un verdadero lacayo del gobierno, es decir, del PSOE.

Tenemos una democracia manigfiestya,mente mejorable, pero la forma de conseguir mejoras reales no es destruyendo lo que tenemos, sino luchando desde el sistema. Cuanto más en profundidad lo conozcamos, más podremos mejorarlo. Con ello no invito en absoluto a que la gente se haga política. Sigue pareciéndome esta profesión un mal necesario y una actividad de las más indignas que se pueden encontrar para ganarse uno la vida.

Los ciudadanos deben saber que hay cauces útiles para mostrar de una forma más efectiva su desacuerdo con la partitocracia que nos gobierna en todos los estamentos. En las próximas elecciones generales, es posible que haya un vuelco. Si es así, Rajoy y el Partido Popular deben preocuparse de regenerar nuestra maltrecha democracia, si es preciso arriesgándose a perder el poder. El desapego al poder es lo que más legitima al político, y las excusas que se busca para mantenerse en el poder es lo que más le deslegitiman. Los socialistas están ahora profundamente deslegitimados porque quieren agotar el mandato desoyendo la voz del pueblo, que se ha pronunciado claramente el pasado 22 M.

6 de junio de 2011

El balón de oxígeno de ETA

Con la ETA los socialistas han echado toda la carne en el asador, dándole en bandeja el poder en todos los ayuntamientos en los que se han presentado. La actuación ha sido peor que la de 2006, con ANV, porque no se han quedado sin legalizar algunas listas, sino que se ha franqueado el paso a las instituciones al bloque entero de BILDU, allá donde se ha presentado ha pillado “cacho”. También ha sido más onerosa porque se ha comprometido la credibilidad y el respeto de la ciudadanía por el Tribunal Constitucional: El más alto Tribunal con el que la soberanía nacional se dotó al aprobarse la Constitución.
¿Por qué han pagado un precio tan caro?
Quizás la respuesta la tengamos hoy en las páginas de los periódicos. El Mundo señala que hace 50 días que no hay ninguna captura de etarras y – en otro artículo – vaticina que el Tribunal Constitucional se verá obligado a seguir la misma doctrina ante el recurso de amparo que también ha presentado SORTU. Es decir: Se legalizará también a SORTU, aunque ya da lo mismo; detrás de unas u otras siglas, la ETA estará presente en la vida política vasca y blindada gracias a la institucionalización de la indignidad 8que podríamos personificar en seis nombres de altos magistrados que no merecen ni reconocimiento ni honor alguno por la traición que han perpetrado contra las víctimas del terrorismo y el Estado español en general.
En esta ocasión hemos aprendido la lección: había que entregar a los etarras más que en el 2006, para que se sintieran contentos y no rompieran la tregua. Y sin duda es una ingenuidad pensar que les va a bastar con la presencia en unos cuantos ayuntamientos. Por eso se pinesa en darles – a través de la oportuna coalición – la Diputación de Guipúzcoa y, con ella, la recaudación de los impuestos de una de las Haciendas Forales.
Estos brillantes negociadores, que todavía siguen en contacto con la ETA, los artífices del chivatazo del Faisán y de tantas otras cosas por las que van a tener que responder ante la justicia, lo fían todo a un buen resultado de los tratos con ETA.
¿Y qué es un buen resultado?
Poder decir ante la opinión pública que, gracias a su gestión responsable, ya no hay muertos. Reconocer públicamente que se han tenido que tragar sapos, pero que el resultado es el que es; el fin de la ETA. Pero hay algunas cosas que rechinan. No va a ser tan fácil.
En primer lugar los sapos los han tragado otros, esto es, las víctimas del terrorismo. Ésas que han tenido que aguantar humillaciones continuas y no han encontrado el amparo de un gobierno demasiado ocupado con no indisponerse con los humilladores.
En segundo lugar, para poder hablar de un verdadero proceso de finalización del terrorismo, los etarras tendrían que pedir perdón y sentirse mal por el daño causado. Deberían enviar mensajes conciliadores y de acercamiento a aquella gran parte de la sociedad a la que tanto daño han hecho. Pero, lejos de eso, siguen desafiando y acosando a todos los constitucionalistas y españolistas que viven en el País Vasco (“maquetos”, según ellos les llaman).
En tercer lugar, la sociedad habitualmente no gusta de recompensar trabajos sucios, y éste – de llegar a buen término – habrá sido uno de los más pestilentes que se puedan llevar a cabo. Precisamente por eso resultará difícil su venta posterior. Y si Rubalcaba piensa lo contrario demostrará ser un tremendo ingenuo.
Por lo tanto, de poco me valdría, aunque se confirmara, que el terrorismo se acaba. Yo siempre sabré que las verdaderas intenciones del PSOE para llevar a cabo este intento, unilateral y en exclusiva, han sido partidistas, como todo lo que ha hecho Zapatero en las dos legislaturas, en las que ha brillado por su ausencia cualquier proyecto impulsado y desarrollado con sentido de Estado, y todo se ha hecho para aislar al PP.
La inmensa mayoría de la ciudadanía es hoy consciente de esto, y estaría de acuerdo conmigo y creo que, al igual que ya lo han hecho el 22 M , en las próximas elecciones generales, también pasarán factura a los tramposos.
Si no fuera así, sería para irse de este país.

1 de junio de 2011

Harto de la crisis

Estoy tremendamente harto de la crisis. El tema recurrente que de forma periódica salta a la palestra es una posible intervención de nuestro país por la UE. Hoy todos sabemos por desgracia lo que es la prima de riesgo y estamos continuamente oyendo hablar de que una subida un poquito mayor de los porcentajes que hoy ya hay, supondrá poco menos que transformar España en un protectorado, con todo lo que supone de pérdida de soberanía. Ahí está Grecia, que parece no ser capaz de afrontar sus pagos, porque los inversores se lo han puesto muy difícil.
Y en España, no sé si la situación es tan dramática o se está exagerando para provocar de una vez el derrumbre de este gobierno inútil que tenemos. Como español me siento rabioso porque en la UE hay lobos acechando y nosotros no estamos unidos ni somos capaces de afrontar de una forma seria nuestros problemas. Las economías extranjeras se están aprovechando de nuestra falta de unidad y de la debilidad institucional de un gobierno que está contra las cuerdas. Un gobierno que ha alentado irresponsablemente la desunión entre las comunidades de España, un gobierno que no lima las dificultades sino que las agranda.
Y mientras, los poderes fácticos arrecian con la presión. La población vive en medio de una alarma y una sensación apocalíptica. O al menos algunos lo percibimos así, y luchamos con racionalidad contra los negros presentimientos que nos provocan los numerosos agoreros que crecen como setas a nuestro alrededor.
Por primera vez me han asaltado temores sobre la quiebra del propio Estado. Mi sueldo como funcionario depende de los Presupuestos generales y sería demoledor encontrarme con que un mes no me abonan la nómina. ¿Será posible que lleguemos a esos extremos? De momento he podido ver cómo en poco tiempo familiares cercanos han perdido el empleo, he visto también como me han subido los impuestos, me han recortado el sueldo un 7 %, han subido el precio de muchos bienes de consumo, ha subido el tipo de interés de la hipoteca etc.
¿Qué más hace falta?
Empiezo a ver por otra parte como nuestra inclusión en la Unión Europea le ha podido servir a algunos españoles, pero a mí solo me ha ocasionado perjuicios. Cuando entyramos en la zona euro, el precio de todo pegó un subidón que no tuvo una correlativa subida de sueldos. En realidad nos empobrecimos todos un poco. Por si no fuera suficiente para cumplir copn los requerimientos de Mastricht y entrar en la zomna euro con una balanza saneada, se echó mano de los sueldos de los empleados públicos recurriendo aquel año a la congelación salarial. Productos básicos que costaban 100 ptas. pasaron a cobrarse a un euro (166 ptas.). La gente casi no protestó. Lo vieron normal. Nuestro país seguía siendo modesto pero ahora tenía precios de rico y todos nos lanzamos a disfrutar de nuestra condición de nuevos ricos. Naturalmente era preciso endeudarse pues nos faltaba liquidez. Y llegó un gran endeudamiento privado que vino muy bien a los bancos que con los créditos, además de obtener los correspondientes intereses, obtuvieron también clientes forzosos, con la nómina domiciliada. El pingüe negocio les hizo lanzarse a captar clientes cuya solvencia muchas veces era dudosa y les hizo tasar las viviendas por encima de su valor para facilitar el encaje de la ratio de riesgo de los solicitantes. Todo parecía funcionar hasta que llegó la crisis y repentinamente nos dimos cuenta de que se había construido en exceso y de que se habían concedido préstamos a mucha gente que tenía puestos de trabajo poco sólidos.
El consumo se retrajo ante la falta de liquidez e ingresos de mucha gente. Las empresas, además de notar el descenso de clientes y de ingresos, se encontraron con que se les cerraba la línea de crédito de forma injustificada, por los mismos bancos que ahora trataban de recuperar capital y de cuadrar sus balances. Y el gobierno, con una irresponsabilidad mayúscula, pensando siempre en clave electoralista y populachera, asumió un papel protector, gastando más dinero a raudales y añadiendo la deuda pública al endeudamiento privado. Por si fuera poco se dedicó, como un gobierno socialista que se precie, a gastar en nuevos capítulos generalmente en torno a la experimentación social, proliferando los cursos y subvenciones y la financiación de proyectos disparatados, creando ministerios innecesarios o ahondando en el particularismo de las regiones y comunidades autónomas, a las que se financiaban dispendios varios, solo por el hecho de ser socias en el Congreso de los Diputados, a la hora de votar.
¿Quiénes son más culpables? ¿Los bancos, los inversores extranjeros, el gobierno, la gente de la calle que ha desconocido sus limitaciones?
Quizás todos un poco. Pero ahora esto lo tenemos que pagar unos pocos que reunimos ciertos requisitos. A saber: Haber tenido la suerte de conservar un empleo, estar en la clase media y cobrar un sueldo transparente y blanco. Sobre nosotros se echarán como cuervos los políticos oportunistas, (lo han hecho ya) para obtener desesperadamente ingresos que les permitan seguir disfrutando de los coches oficiales y demás prerrogativas inmerecidas. Tenemos motivos para estar indignados, pero seguimos trabajando. Y mientras en esos movimientos de calle que están proliferando estos días podemos ver como abunda la gente que no ha dado un palo al agua en la vida, verdaderas cigarras que ante las inclemencias de estos tiempos de crisis demandan la ayuda de las hormigas.