La sensiblera y lacrimógena segunda sesión del debate del Estado de la Nación no solo no ocultó las deficiencias de este gobierno falsario, ya en tiempo de descuento, sino que contribuyó a profundizar más en la mentira y la manipulación de los españoles. Lo que se escenificaba el agradecimiento de unas minorías chantajistas a un gobierno mediocre que, por necesitar su cooperación electoral, ha beneficiado sus intereses localistas en detrimento del interés general.
El ministro Alonso y portavoz del PSOE en el Congreso aludió precisamente a los intereses generales, diciendo que a los populares “les importan un bledo” porque – según él, sólo buscan el poder. Palabras en las que se consuma el espíritu falsario y capcioso de los socialistas, todos a una, siguiendo la misma consigna: Repetir que el PP no tiene programa y no ha colaborado en los intereses del país. Ambas afirmaciones son radicalmente falsas y es de esperar que la ciudadanía lo perciba así.
1.- En primer lugar se identifican los intereses generales con la visión particular de un partido político con la que no tiene por qué coincidir el principal partido de la oposición. Es más; lo natural es la falta de coincidencia. Y en un sistema que se llame democrático el partido de la oposición tiene derecho a ejercer su desacuerdo con la forma de gobernar. Resulta bastante cuestionable que el principal partido de la oposición esté obligado a colaborar con una política que aún hoy y a pesar de la acuciante situación, sigue siendo abiertamente partidista e ideologizada, con el pretexto de que es el gobierno quien lleva el timón de la lucha contra la crisis.
2.- La ruptura de los pocos consensos que había entre PP y PSOE ha obedecido claramente a una estrategia unilateral y partidista de los socialistas, quienes han buscado desde el primer momento el aislamiento del PP, sellando alianzas con partidos nacionalistas minoritarios – justamente aquellos que ayer elogiaban a Zapatero – algunos de los cuales, en su día, entraron en aquella maniobra indigna que fue el Pacto del Tinell. No se puede hoy achacar falta de colaboración a quien ha sido blanco de todos los ataques y maniobras de aislamiento. El PP ha pasado por una larga travesía por el desierto porque no tenía a nadie con quien pactar, dada su condición de partido constitucionalista y su posición en ,materia de lucha contra el terrorismo.
3.- A nadie se le puede pedir que vaya contra sus propios principios para dar además un balón de oxígeno a su principal rival. El PP no solo actúa correctamente al poner de relieve los errores limitaciones de Zapatero y su gobierno: En realidad lo que hace es cumplir con su obligación. Se ha comportado como un partido político con principios y con un programa bastante más claro y definido que el de su adversario y que además no ha cambiado según la conveniencia y los aires que soplaran.
4.- Es el PSOE quien, olvidando la necesaria responsabilidad y sentido de Estado, ha utilizado el poder para seguir estrategias puramente partidistas y de abierta ruptura con el principal partido de la oposición. ¿Qué sucedió, por ejemplo, con el mal llamado proceso de paz? ¿Es que debía el PP dejarse engañar y entrar a colaborar con un PSOE que había abandonado el pacto contra el terrorismo? Pese a saberse engañado por un partido que pretendía y pretende explotar en exclusiva el miserable éxito de haber conseguido que ETA siga sin matar aún a costa de entregar la Hacienda Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián a los amigos de los etarras … pese a todo, sigue apoyando al PSE para sostenerlo en el gobierno de la Comunidad Autónoma. ¿Se puede acusar al PP del País Vasco de falta de colaboración o sentido de Estado? ¿Quién es el verdadero culpable de que hoy el interés general del Estado español se haya visto pisoteado y con él, el interés de la víctimas del terrorismo? El culpable no es otro que el PNV, socio del gobierno que recibía las carantoñas de ZP en la persona de su portavoz Josu Erkoreka.
5.- ¿Acaso el Estatuto de Cataluña, apoyado y defendido por el Partido Socialista, desde el gobierno español, es una ley a favor del interés general? ¿Actuaba el Partido Popular a favor o en contra del interés de todo el resto de los españoles al interponer el recurso de inconstitucionalidad que dio lugar a la controvertida sentencia del TC? No era fácil actuar con responsabilidad en la defensa del constitucionalismo y el PP lo hizo, aún a costa de quedar aislado. Y la gente empieza a comprender – más vale tarde que nunca – quién tenía razón.
Ayer se utilizó un debate del Estado de la nación como un debate de “desinvestidura” , en el que el presidente del gobierno se despidió sin irse y fue nuevamente advertido por el líder de la oposición de que el retraso en su marcha y la falta de convocatoria de elecciones generales solo sirve para prolongar la agonía de un gobierno deslegitimado y para profundizar una crisis económica y una desconfianza general de mercados e inversores que –ésas sí – van contra el interés general de España.
Zapatero es ya un zombie que anda descabezado y lo inexplicable y preocupante es que aún haya quien quiera creer algo de lo que balbucea.
El ministro Alonso y portavoz del PSOE en el Congreso aludió precisamente a los intereses generales, diciendo que a los populares “les importan un bledo” porque – según él, sólo buscan el poder. Palabras en las que se consuma el espíritu falsario y capcioso de los socialistas, todos a una, siguiendo la misma consigna: Repetir que el PP no tiene programa y no ha colaborado en los intereses del país. Ambas afirmaciones son radicalmente falsas y es de esperar que la ciudadanía lo perciba así.
1.- En primer lugar se identifican los intereses generales con la visión particular de un partido político con la que no tiene por qué coincidir el principal partido de la oposición. Es más; lo natural es la falta de coincidencia. Y en un sistema que se llame democrático el partido de la oposición tiene derecho a ejercer su desacuerdo con la forma de gobernar. Resulta bastante cuestionable que el principal partido de la oposición esté obligado a colaborar con una política que aún hoy y a pesar de la acuciante situación, sigue siendo abiertamente partidista e ideologizada, con el pretexto de que es el gobierno quien lleva el timón de la lucha contra la crisis.
2.- La ruptura de los pocos consensos que había entre PP y PSOE ha obedecido claramente a una estrategia unilateral y partidista de los socialistas, quienes han buscado desde el primer momento el aislamiento del PP, sellando alianzas con partidos nacionalistas minoritarios – justamente aquellos que ayer elogiaban a Zapatero – algunos de los cuales, en su día, entraron en aquella maniobra indigna que fue el Pacto del Tinell. No se puede hoy achacar falta de colaboración a quien ha sido blanco de todos los ataques y maniobras de aislamiento. El PP ha pasado por una larga travesía por el desierto porque no tenía a nadie con quien pactar, dada su condición de partido constitucionalista y su posición en ,materia de lucha contra el terrorismo.
3.- A nadie se le puede pedir que vaya contra sus propios principios para dar además un balón de oxígeno a su principal rival. El PP no solo actúa correctamente al poner de relieve los errores limitaciones de Zapatero y su gobierno: En realidad lo que hace es cumplir con su obligación. Se ha comportado como un partido político con principios y con un programa bastante más claro y definido que el de su adversario y que además no ha cambiado según la conveniencia y los aires que soplaran.
4.- Es el PSOE quien, olvidando la necesaria responsabilidad y sentido de Estado, ha utilizado el poder para seguir estrategias puramente partidistas y de abierta ruptura con el principal partido de la oposición. ¿Qué sucedió, por ejemplo, con el mal llamado proceso de paz? ¿Es que debía el PP dejarse engañar y entrar a colaborar con un PSOE que había abandonado el pacto contra el terrorismo? Pese a saberse engañado por un partido que pretendía y pretende explotar en exclusiva el miserable éxito de haber conseguido que ETA siga sin matar aún a costa de entregar la Hacienda Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián a los amigos de los etarras … pese a todo, sigue apoyando al PSE para sostenerlo en el gobierno de la Comunidad Autónoma. ¿Se puede acusar al PP del País Vasco de falta de colaboración o sentido de Estado? ¿Quién es el verdadero culpable de que hoy el interés general del Estado español se haya visto pisoteado y con él, el interés de la víctimas del terrorismo? El culpable no es otro que el PNV, socio del gobierno que recibía las carantoñas de ZP en la persona de su portavoz Josu Erkoreka.
5.- ¿Acaso el Estatuto de Cataluña, apoyado y defendido por el Partido Socialista, desde el gobierno español, es una ley a favor del interés general? ¿Actuaba el Partido Popular a favor o en contra del interés de todo el resto de los españoles al interponer el recurso de inconstitucionalidad que dio lugar a la controvertida sentencia del TC? No era fácil actuar con responsabilidad en la defensa del constitucionalismo y el PP lo hizo, aún a costa de quedar aislado. Y la gente empieza a comprender – más vale tarde que nunca – quién tenía razón.
Ayer se utilizó un debate del Estado de la nación como un debate de “desinvestidura” , en el que el presidente del gobierno se despidió sin irse y fue nuevamente advertido por el líder de la oposición de que el retraso en su marcha y la falta de convocatoria de elecciones generales solo sirve para prolongar la agonía de un gobierno deslegitimado y para profundizar una crisis económica y una desconfianza general de mercados e inversores que –ésas sí – van contra el interés general de España.
Zapatero es ya un zombie que anda descabezado y lo inexplicable y preocupante es que aún haya quien quiera creer algo de lo que balbucea.