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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

6 de junio de 2011

El balón de oxígeno de ETA

Con la ETA los socialistas han echado toda la carne en el asador, dándole en bandeja el poder en todos los ayuntamientos en los que se han presentado. La actuación ha sido peor que la de 2006, con ANV, porque no se han quedado sin legalizar algunas listas, sino que se ha franqueado el paso a las instituciones al bloque entero de BILDU, allá donde se ha presentado ha pillado “cacho”. También ha sido más onerosa porque se ha comprometido la credibilidad y el respeto de la ciudadanía por el Tribunal Constitucional: El más alto Tribunal con el que la soberanía nacional se dotó al aprobarse la Constitución.
¿Por qué han pagado un precio tan caro?
Quizás la respuesta la tengamos hoy en las páginas de los periódicos. El Mundo señala que hace 50 días que no hay ninguna captura de etarras y – en otro artículo – vaticina que el Tribunal Constitucional se verá obligado a seguir la misma doctrina ante el recurso de amparo que también ha presentado SORTU. Es decir: Se legalizará también a SORTU, aunque ya da lo mismo; detrás de unas u otras siglas, la ETA estará presente en la vida política vasca y blindada gracias a la institucionalización de la indignidad 8que podríamos personificar en seis nombres de altos magistrados que no merecen ni reconocimiento ni honor alguno por la traición que han perpetrado contra las víctimas del terrorismo y el Estado español en general.
En esta ocasión hemos aprendido la lección: había que entregar a los etarras más que en el 2006, para que se sintieran contentos y no rompieran la tregua. Y sin duda es una ingenuidad pensar que les va a bastar con la presencia en unos cuantos ayuntamientos. Por eso se pinesa en darles – a través de la oportuna coalición – la Diputación de Guipúzcoa y, con ella, la recaudación de los impuestos de una de las Haciendas Forales.
Estos brillantes negociadores, que todavía siguen en contacto con la ETA, los artífices del chivatazo del Faisán y de tantas otras cosas por las que van a tener que responder ante la justicia, lo fían todo a un buen resultado de los tratos con ETA.
¿Y qué es un buen resultado?
Poder decir ante la opinión pública que, gracias a su gestión responsable, ya no hay muertos. Reconocer públicamente que se han tenido que tragar sapos, pero que el resultado es el que es; el fin de la ETA. Pero hay algunas cosas que rechinan. No va a ser tan fácil.
En primer lugar los sapos los han tragado otros, esto es, las víctimas del terrorismo. Ésas que han tenido que aguantar humillaciones continuas y no han encontrado el amparo de un gobierno demasiado ocupado con no indisponerse con los humilladores.
En segundo lugar, para poder hablar de un verdadero proceso de finalización del terrorismo, los etarras tendrían que pedir perdón y sentirse mal por el daño causado. Deberían enviar mensajes conciliadores y de acercamiento a aquella gran parte de la sociedad a la que tanto daño han hecho. Pero, lejos de eso, siguen desafiando y acosando a todos los constitucionalistas y españolistas que viven en el País Vasco (“maquetos”, según ellos les llaman).
En tercer lugar, la sociedad habitualmente no gusta de recompensar trabajos sucios, y éste – de llegar a buen término – habrá sido uno de los más pestilentes que se puedan llevar a cabo. Precisamente por eso resultará difícil su venta posterior. Y si Rubalcaba piensa lo contrario demostrará ser un tremendo ingenuo.
Por lo tanto, de poco me valdría, aunque se confirmara, que el terrorismo se acaba. Yo siempre sabré que las verdaderas intenciones del PSOE para llevar a cabo este intento, unilateral y en exclusiva, han sido partidistas, como todo lo que ha hecho Zapatero en las dos legislaturas, en las que ha brillado por su ausencia cualquier proyecto impulsado y desarrollado con sentido de Estado, y todo se ha hecho para aislar al PP.
La inmensa mayoría de la ciudadanía es hoy consciente de esto, y estaría de acuerdo conmigo y creo que, al igual que ya lo han hecho el 22 M , en las próximas elecciones generales, también pasarán factura a los tramposos.
Si no fuera así, sería para irse de este país.

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