Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

30 de noviembre de 2007

Calentamiento

El sufrido ciudadano recibe estos días más que nunca un aluvión de noticias sobre el calentamiento global de la tierra. Todos los días leemos crónicas pseudocientíficas que extienden el desasosiego y, a mi juicio, esa política es errónea:


Sería un cúmulo de decisiones políticas las que, sin necesidad de tanta publicidad y adoctrinamiento, conseguirían una disminución en la emisión de gases contaminantes. Son sobre todo decisiones industriales, en las más altas esferas, las que de verdad pueden afectar a corto plazo en este terreno. Pero, lejos de sumir el coste de tomarlas, se insiste machaconamente en modificar nuestros hábitos de consumo.


El ecologismo en sí mismo se está encarnando en un gran negocio en el que charlatanes yanquis sacan pingües beneficios adoctrinándonos sin ningún rubor con consejos que ellos mismos no cumplen en su país (el mayor contaminador del planeta). Me refiero por supuesto a Al Gore. Creo que los jurados o autoridades competentes de nuestro país, que hayan decidido al respecto, han sido enormemente ingenuas al premiarle con el Príncipe de Asturias y lo del Nóbel de la paz, ya es un auténtico escándalo. Se devalúa definitivamente ese premio que hace mucho que se encontraba bajo mínimos de credibilidad.


Con todo esto no pongo en duda que la situación sea alarmante y el hombre, en efecto, esté cargándose el planeta con la emisión de gases contaminantes y residuos varios. Es incuestionable que las centrales térmicas, los escapes de los coches, las fábricas químicas, la defectuosa eliminación de residuos y un montón de factores acumulados nos llevan a un negro panorama si no hay rectificación.


Pero ante todo, quienes deben asumir esto son nuestras autoridades y nuestros grandes empresarios. El bolsillo del ciudadano, al final soportará todo el coste que nos será repercutido, pero al menos no se nos bombardeará con mensajes apocalípticos, como si esa fuera la única solución.


Ya está bien de tanto insulto a la inteligencia


Bono tenía el mono

Ya está. Ya le tenemos aquí de nuevo. Tanta familia, tanto tiempo libre y tanto seguimiento de los estudios de su hija le estaban trastornando ya.
Ha vuelto. ¿Alguien lo dudaba? Este populista con estómago de oro ha digerido ya los caramelos amargos que le regalaron cuando se barajó su candidatura para la Secretaría general del PSOE, ha digerido también los ataques de su partido a su credo y su Iglesia, y las cesiones ante los nacionalismos que han conducido a sucesivas afrentas contra su querida España. Protestó un poco en su momento con la boquita pequeña, pero nunca se apartó – tal y como comprobamos ahora – de la disciplina de su partido.

Para su vuelta ZP y Pepiño le han ofrecido la presidencia del Congreso, si el PSOE gana las elecciones. Había un pequeño obstáculo llamado Manuel Marín, pero él mismo se ha retirado y “ya no es de este mundo”. Después de cómo se han portado con él en su partido cabría pensar que exteriorizaría alguna muestra de disgusto. Pero no ha sido así: Ha tenido la elegancia propia de quien tiene en juego su recompensa por los servicios prestados, que le llegará - si se porta bien – en forma de consejería delegada de grandes sociedades o nombramiento para algún cargo empresarial o institucional muy bien retribuido. Además, si se calla y es elegante, le harán una despedida con honores en el Congreso, y desde los nacos socialistas, los mismos de los que procede su cese, le llegarán sonoros aplausos y reconocimiento.

Bono vuelve y se presta, con su vuelta, a restar votos al Partido Popular. Dice que si el PSOE logra la mayoría absoluta se alegrará y eso es una verdad absoluta, porque no le han gustado nunca los nacionalismos y si el gobierno socialista logra la mayoría absoluta se verá libre del chantaje de éstos. Pero todos sabemos que no va a ser así y Bono se verá obligado a presidir un Congreso en el que seguirán compartiendo muchas propuestas y enmiendas con algunos socios lamentables.

Mientras Zapatero, ayudado por el “rasputiño” , su especialista en propaganda y en cuartos oscuros, da un golpe de efecto en un intento más de hacer olvidar a los electores no nacionalistas, su falta de españolismo. Este hombre quiere rebañar votos en todas partes, y el propio Bono también, al afirmar, con toda su desfachatez, que aunque él no sea de derechas, no le molesta obtener votos de la derecha. Pero amigo, una cosa es que la gente simpatice con Bono porque le perciba algo distanciado a la caterva nacionalista que rodea a ZP y otra cosa muy distinta es que le voten por su cara bonita. La gente ahora debe saber claramente que el voto a bono equivale a voto a ZP y eso, a su vez equivale a más de lo mismo: Que salga adelante el estatuto Catalán, que se corrompa el tribunal Constitucional, que se insista en el anticlericalismo, que se imponga el adoctrinamiento escolar con la asignatura de educación para la ciudadanía… todas esas cosas estará votando quien vote a Bono, porque lamentablemente la democracia es imperfecta y solo elegimos una vez cada cuatro años en un gran cajón de sastre.

29 de noviembre de 2007

Lo caras que están las magdalenas


La casi ilimitada torpeza de una Ministra como Magdalena Alvarez llevaría – si la lógica y la sensatez presidieran la política – a su inmediato cese. Hay una larga serie de decisiones contraindicadas, de imprudentes desplantes y declaraciones, de gestos que denotan una absoluta falta de sintonía con las partes afectadas por sus decisiones (ciudadanos usuarios, administraciones locales, empresas contratistas etc.). Todos estos factores llevarían a su cese, si no estuvieran cerca las elecciones generales. Se quiere evitar a toda costa que el nombramiento de otro titular de este departamento pudiera ser entendido por muchos, como un implícito reconocimiento de la inoperancia de una ministra, con el consecuente desgaste para todo el ejecutivo en unas fechas muy señaladas y cruciales. Desde este enfoque, el cese de la ministra tendría una incidencia negativa en descenso de popularidad de los socialistas y estando la situación tan igualada como está, no se pueden permitir dispendios.

De este factor se vale la propia ministra que públicamente se obstina en no dimitir y hace ese tipo de patéticas declaraciones a las que recurren los políticos en solfa, que aluden a la necesidad de hacer frente a sus obligaciones y a aguantar hasta el final en la brecha (aunque resulte obvio para todos que la confianza depositada sobre ellos se ha quebrado para sus jefes y, en general para los ciudadanos). En esa tesitura ya les importa poco su popularidad y no desean sondear a la opinión pública condicionando su permanencia a lo que opine la ciudadanía; la actuación, por el contrario, para justificar su continuidad - que ya nadie desea - es la de quienes dicen estar batallando en un frente y no pueden huir frente al enemigo cuando las cosas están más comprometidas.

Me quedaré siempre sin saber si Magdalena se aferra al puesto por mantener sus privilegios durante un tiempo más o bien lo hace siguiendo con desgana las instrucciones que le vienen de arriba, porque su marcha – como decíamos antes – puede perjudicar a su partido en las próximas elecciones. Es posible, incluso, que lo esté pasando muy mal y que, detrás de sus hoscas reacciones ante las críticas, se esconda un humano sufrimiento ante tanto ataque arreciando a su alrededor. Puede que algún día escriba unas memorias y nos lo cuente.

Lo que sí puede afirmarse sin género de dudas es que ahora la ministra está saliendo muy cara al gobierno, quien dicho sea de paso demuestra una posición de debilidad ante los nacionalismos absolutamente estremecedora, porque estos últimos están obteniendo una rentabilidad inusitada a sus votos en contra de la reprobación de la Sra. Ministra.

Ahí tenemos al BNG que ha obtenido un incremento en las inversiones en Galicia cifrado en unos 10 millones de euros más, a cambio de no contribuir con su voto a la reprobación y deshonor de esta política. O al PNV que ha desbloqueado el camino para la creación de un engendro (detrás del que están desde hace tiempo), como es el Banco central del País Vasco (o una especie de Instituto de Crédito Oficial local), comprometiéndose el PSE a no votar en contra en el ámbito parlamentario de esa Comunidad Autónoma. Si bien es cierto que no está en la mano de nuestros irresponsables políticos la decisión de Bruselas y del Banco Central Europeo, no es menos cierto que el apoyo del PSOE a la creación de esta Entidad financiera central del País Vasco supone un apoyo inequívoco y la desestimación que nos llegue algún día de Europa deberá salpicar también al Gobierno Central.

Naturalmente que la ministra no vale tanto. También están aquí en cuestión todos los pactos y poliédricas negociaciones que los socialistas llevan a cabo con todos los nacionalistas – cada vez más fenicios y con menos convicciones – para sacar adelante sus presupuestos.
Pero la actuación seguida en relación a Magdalena es una muestra útil para ver hasta qué punto la política es cada vez más compleja y retorcida en sus urdimbres.

¡Menudo panorama!.

13 de noviembre de 2007

Educación para la ciudadanía

Se acude a la transversalidad de Francisco Giner de los Ríos y a la búsqueda de los ideales de libertad, igualdad y justicia, para fundamentar la nueva asignatura de “educación para la ciudadanía” y se muestra por parte del gobierno una beligerancia para imponer esta educación forzosa, que no existe a la hora de comprender a otras religiones con mucha menor tradición en nuestro país, con las que todo son buenas palabras. Ese nivel de compromiso, casi activista, esgrimido por nuestros estadistas para imponer sus valores de libertad, igualdad y justicia, a los que – según entienden – todos debemos plegarnos, se disuelve como un azucarillo cuando se refieren a otras civilizaciones que nos llegan, personificadas en los inmigrantes. La alianza con civilizaciones asentadas sobre principios antidemocráticos y caracterizadas por respetar muy poco esos principios e incluso algo todavía más valioso como es la propia vida humana, nos lleva a una posición gubernamental muy distinta, en la que lejos del activismo advertimos pasividad y complacencia.

¿Tiene el Sr. Zapatero en mente imponer con la misma energía la educación para la ciudadanía a los sectores discrepantes de la sociedad?

Cuando estudié derecho me enseñaron que las civilizaciones sobreviven gracias a la regulación de normas escritas o no escritas y, dentro de las últimas, hay una serie de convencionalismos, las llamadas “reglas del trato social” en las que se podría inscribir la educación para la ciudadanía. Desde este punto de vista un ciudadano debe aceptar unas reglas de convivencia y esa aceptación es la que le hace – demás de ser humano – ciudadano. Pues bien; la educación para la ciudadanía debería extenderse a la adaptación social de los individuos a una colectividad en el intento de evitar individualidades o gregarismos que resulten objetivamente dañinos para la sociedad.

El ámbito de aplicación de la asignatura de educación para la ciudadanía se presenta diáfano, si hablamos de fomentar la tolerancia entre los musulmanes más fanáticos, fomentar la franqueza y el civismo entre colectivos como gitanos y chabolistas, fomentar el respecto por la minorías (siempre que éstas no atenten contra las mayorías).

Ejemplos:

Los gitanos a los que se nos acusa de denostar sistemáticamente, son – a mi juicio -claramente merecedores de las críticas que les hacemos. En pleno siglo XXI siguen sin escolarizar a muchos de sus hijos, siguen teniendo hábitos antihigiénicos, siguen engañando al primero que llega (que se lo digan a las constructoras que tienen promociones en obras, a quienes les toca pagar la vigilancia que los gitanos se hacen a sí mismos, para evitar la pérdida de materiales). Tienen, en suma, una identidad colectiva indómita que ha resistido a todos los intentos de educación para la ciudadanía de las sociedades en las que se han insertado.

Los musulmanes siguen promocionando en las escuelas la injusta sumisión de la mujer y han traído consigo sus propias reglas que chocan frontalmente con las que ha costado años implantar en nuestra sociedad.
Pero al margen de grupos concretos más o menos numerosos, que no respetan ni aplican las reglas comúnmente aceptadas en nuestra sociedad podemos encontrar bases sobre las que se comentan los acuerdos y la construcción de la convivencia:
Por ejemplo:

Los nudistas pueden practicar su afición y modo de vida en lugares aptos para ello, pero está demostrado científicamente que el nudismo bajo techo y en lugares públicos además de resultar antihigiénico puede ser sumamente molesto para los demás, por ello, con toda lógica la práctica se restringe a lugares concretos.

El tabaco se ha restringido obligatoriamente a lugares abiertos o al ámbito doméstico.

El ruido o la música elevada en exceso se restringe también a ciertos horarios y es objeto de regulación en las ordenanzas municipales, generalmente poco efectivas contra este tipo de locales.

Hay muchos y variados ejemplos de lo que constituyen las reglas de trato social sobre las que con mayor o menor amplitud de coincidencias todos podemos intentar encontrarnos para convivir pacíficamente. En eso consiste la educación para la ciudadanía: En saber convivir pacíficamente dentro de la tolerancia hacia todo aquello que no sea dañino objetivamente contra algo o alguien.

Entendida así, la educación para la ciudadanía no pasa de ser una competencia bastante local, en la que tendrían voz los ayuntamientos o las comunidades autónomas.

Sin embargo tenemos a un gobierno central empeñado en educarnos para ser ciudadanos y, lejos de poner el énfasis en los aspectos básicos de la convivencia (entre los cuales estarían los ejemplos aludidos y muchos otros), lo que hace es centrar su discurso en nociones de contenido político como el concepto de democracia. La democracia todos sabemos básicamente en qué consiste. La explicación es corta y no da para una asignatura. Es el gobierno del pueblo, la celebración de elecciones etc…

Si lo que se pretende con la educación para la ciudadanía es enseñar a nuestros estudiantes los aspectos estructurales e institucionales de nuestra democracia – por otra parte, manifiestamente mejorables – lo primero que deberían hacer los políticos promotores de esta panacea educativa es no atentar contra las instituciones en su quehacer diario y respetarlas un poco más. ¿Qué legitimidad tiene el gobierno del Sr. Zapatero para imponer la enseñanza de algo que él mismo incumple? ¿Está garantizada la separación de poderes en nuestro país? ¿Están nítidamente separados los poderes ejecutivo y judicial? ¿Sirve de algo el Senado? ¿Es independiente el Fiscal General del Estado?

Está visto que si le damos a la educación para la ciudadanía el contenido político que algunos pretenden, tampoco sale bien parada la asignatura ni sus promotores, que tendrían que estudiar con aplicación los principios básicos de la democracia, para intentar llevarlos a la práctica (porque democracia no es solo la celebración de elecciones cada cuatro años, sino que encierra mucho más).

¿Qué es entonces la educación para la ciudadanía? ¿Enseñar a los escolares a que sean laicos? ¿Decirles que Mahoma, Jesucristo y Shiva tienen o deben tener el mismo valor para ellos? ¿Apartarles de aquello que sus padres les han querido enseñar, dentro de la mejor de sus voluntades y en el convencimiento de que hacen lo mejor para sus hijos? ¿Regular a través de una ley algo que no requiere regulación legal? ¿Tan escasos andan de leyes estos gobernantes, que se tienen que meter en estos sinuosos terrenos? ¿O se meten quizás porque esperan obtener algún tipo de rentabilidad?

Por otra parte hay referencias al mundo actual y a las sociedades democráticas “del siglo XXI” que encierran un margen de manipulación alarmante. Cabe preguntarse hasta qué punto el sistema educativo de la comunidad autónoma de que se trate abordará con imparcialidad y sensatez ciertos aspectos políticos a la hora de impartirse esta asignatura en sus escuelas. ¿será la ciudadanía igual en todos los modelos educativos de nuestro país o - como cabe esperar - se deslizarán valores cuestionables como el respeto por supuestos valores identitarios que traen consigo ansias de soberanía y disgregación de nuestro Estado?
Más valdría que se educara a muchos educadores que ahora están contribuyendo a sembrar futuros conflictos y a radicalizar la sociedad.

12 de noviembre de 2007

Se lo merecía el gorila rojo


Si la fiebre bolivariana de quien solo es un dictador, se extendiera en la América latina – y parece que lo está haciendo - , sería lo peor que podría sucederle a ese continente ya de por sí castigado. A los populistas baratos y bananeros como Hugo Chávez, les importa poco su pueblo, al que solo ven como mudo y pasivo oyente de sus tediosos discursos. Pretenden manipular a su antojo y les incomoda entrar en contacto con la civilización, sobre todo cuando desde ella (tan lejana e inaccesible) les ponen en su sitio. Que no se engañe nadie. No pretendo asociar a la vieja Europa con la civilización y a Latinoamérica con el atraso. Nada más lejos de mi intención. Ahora bien: Cuando vemos a dirigentes del corte de Chávez, Morales, Ortega o Castro, los valores democráticos parecen una quimera y el respeto por los rivales políticos brilla por su ausencia.

De todos ellos es Chávez el que se ve a sí mismo como Simón Bolívar y encierra un peligro mayor para sus correligionarios que para quienes estamos en otro nivel. Por un lado está Castro en situación de irse al otro barrio en unos pocos telediarios y por otro algunos dirigentes indígenas a quienes les falta un hervor.

Al primero – a Castro – le visita en su enfermedad y nos recuerda la estampa de ese amigo desinteresado que les surge en sus últimos días a algunos ancianos para quedarse con sus ahorros. ¿Quiere quedarse Chávez con la administración de Cuba a través de una hipotética federación con su país? Ya lo veremos

Con los otros ejerce de hermano mayor y les libra de la “opresión” del mundo capitalista – (el único camino que podrían tener para llegar a una prosperidad razonable y definitiva en el tiempo) – para hacerles entrar en su órbita como unos nuevos satélites al más viejo y puro estilo estalinista.

Para todo ello tiene petróleo y una influencia innegable en Sudamérica. Pero es claro que ese mensaje de amistad peligrosa no va destinado a España a quien no debería intentar siquiera confundir con uno de esos países del entorno bolivariano y manejable… ¿Pero le hemos dado a este dictadorzuelo, antes de este último episodio un mensaje inequívoco al respecto? ¿O quizás estamos de nuevo ante la tibieza? (igual que en otros frentes abiertos de nuestras relaciones exteriores).

En ese contexto es de agradecer el último gesto del Rey. Ya está bien de dorar la píldora y medir los calificativos con quienes tienen incontinencia verbal. Mucho más daño nos han hecho y nos harán los variados gestos antiamericanos de Zapatero, para quien este nuevo Bolívar de pacotilla resultaba hasta hace bien poco una sugestiva y atrayente figura de la política internacional. Por tanto chapeau para el Rey, aunque esto nos haga perder algún que otro contrato millonario de armamento.

Sin embargo esto que es una realidad, no ha sido comprendido por nuestro ejecutivo y otra vez vuelven a viejas posturas y eso que estamos en época preelectoral. En efecto la ubicua Trinidad Jiménez ha vuelto a quitar importancia al incidente, como si todos los días en una Cumbre internacional un dirigente de tu país te pudiera espetar que un gobernante de tu Estado elegido democráticamente es un fascista. Ha hablado de “encapsular” el incidente, que no quiere que vaya a mayores, y eso mientras el gorila rojo se va de rositas después de celebrar una cumbre paralela con los suyos, en la que se ha explayado también con nuestro Jefe de estado, solo porque éste le puso en su sitio. ¿Es que esto no es para llamar a consultas a nuestro embajador en Venezuela? Por mucho menos Mohamed VI ha llamado al suyo, y también ahí nos damos vaselina en salva sea la parte.