“Todos tienen la culpa de este fracaso, pero especialmente la
responsabilidad recae sobre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ya que la única alternativa
para solucionar los problemas de España era un acuerdo entre ambos. El líder
socialista se negó desde el primer momento y Rajoy ha carecido de iniciativa
política para salir del impasse. También Pablo Iglesias se ha comportado con una soberbia
incompatible con la búsqueda de pactos”.
Esta aseveración se hizo desde el periódico EL MUNDO incurriendo a mi juicio en una injusticia manifiesta.
El Partido Popular y Rajoy no tenían desde el primer momento NINGUNA, repito: NINGUNA posibilidad de maniobra, debido al veto intransigente e inamovible de Sánchez. Y el motivo es claro: Sánchez quería conseguir una mayoría con OTRA gente. Lo único que cabe dudar es si la inquina exteriorizada por el candidato socialista era real, o formaba parte de una estrategia que buscaba denostar a la derecha para recuperar votos de izquierda. Yo más bien creo en lo segundo; Sánchez sabía bien quién era su verdadero enemigo y, para luchar contra él, ha intentado competir en radicalismo e izquierdismo con él. Su rival - claro está - es PODEMOS.
Pero... ¿Qué quiere decir eso de que “Rajoy ha carecido de iniciativa política para salir del impasse”?
¿Acaso se pretendía que Rajoy se
apartara y cediera amigablemente el gobierno a Sánchez? ¿Por qué motivo había
de hacerlo?
La responsabilidad de estos
cuatro meses perdidos es claramente de Sánchez. Ni siquiera cabe culpar de ello
a los dos partidos bisagra de nuevo cuño. Tanto Ciudadanos como Podemos han
estado en su papel de intentar pescar en río revuelto. Lo más sensato para intentar desactivar a Pablo Iglesias, hubiera sido conformarse con liderar la oposición. Y eso lo hubiera conseguido solamente absteniéndose, sin desgaste ninguno. PODEMOS se habría tenido que desgastar ofreciendo la coalición para echar de La Moncloa a Rajoy, y el PSOE hubiera impuesto sus condiciones (la principal de ellas, desterrar el referéndum en Cataluña o cualquier otro territorio). En lugar de hacer esto ha roneado todo lo imaginable con sus rivales en el vano intento de convencer a los electores de que su PSOE es una buena oferta para "el cambio".
Realmente el PSOE está en una
crisis profunda, que arranca de los tiempos de Zapatero, cuando se intentaron
políticas sin rumbo claro y cortoplacistas. De aquellos polvos vienen estos
lodos. Y naturalmente también de la crisis.