Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

1 de junio de 2016

Equivocación editorial de EL MUNDO

“Todos tienen la culpa de este fracaso, pero especialmente la responsabilidad recae sobre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ya que la única alternativa para solucionar los problemas de España era un acuerdo entre ambos. El líder socialista se negó desde el primer momento y Rajoy ha carecido de iniciativa política para salir del impasse. También Pablo Iglesias se ha comportado con una soberbia incompatible con la búsqueda de pactos”.


Esta aseveración se hizo desde el periódico EL MUNDO incurriendo a mi juicio en una injusticia manifiesta.

El Partido Popular y Rajoy no tenían desde el primer momento NINGUNA, repito: NINGUNA posibilidad de maniobra, debido al veto intransigente e inamovible de Sánchez. Y el motivo es claro: Sánchez quería conseguir una mayoría con OTRA gente. Lo único que cabe dudar es si la inquina exteriorizada por el candidato socialista era real, o formaba parte de una estrategia que buscaba denostar a la derecha para recuperar votos de izquierda. Yo más bien creo en lo segundo; Sánchez sabía bien quién era su verdadero enemigo y, para luchar contra él, ha intentado competir en radicalismo e izquierdismo con él. Su rival - claro está - es PODEMOS.

Pero... ¿Qué quiere decir eso de que “Rajoy ha carecido de iniciativa política para salir del impasse”?

¿Acaso se pretendía que Rajoy se apartara y cediera amigablemente el gobierno a Sánchez? ¿Por qué motivo había de hacerlo?

La responsabilidad de estos cuatro meses perdidos es claramente de Sánchez. Ni siquiera cabe culpar de ello a los dos partidos bisagra de nuevo cuño. Tanto Ciudadanos como Podemos han estado en su papel de intentar pescar en río revuelto. Lo más sensato para intentar desactivar a Pablo Iglesias, hubiera sido conformarse con liderar la oposición. Y eso lo hubiera conseguido solamente absteniéndose, sin desgaste ninguno. PODEMOS se habría tenido que desgastar ofreciendo la coalición para echar de La Moncloa a Rajoy, y el PSOE hubiera impuesto sus condiciones (la principal de ellas, desterrar el referéndum en Cataluña o cualquier otro territorio). En lugar de hacer esto ha roneado todo lo imaginable con sus rivales en el vano intento de convencer a los electores de que su PSOE es una buena oferta para "el cambio". 

Realmente el PSOE está en una crisis profunda, que arranca de los tiempos de Zapatero, cuando se intentaron políticas sin rumbo claro y cortoplacistas. De aquellos polvos vienen estos lodos. Y naturalmente también de la crisis. 




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