Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

23 de marzo de 2017

Gran Bretaña ¿Estado pirata?

Yo he estado en Londres precisamente en los días del Brexit, sí. Me produce rabia por un lado y todo lo que está pasando me induce a creer que los británicos nunca han dejado de ser unos piratas en su forma de comportamiento colectiva (como nación). Naturalmente las individualidades se salvan. Habrá muchos que simpaticen e incluso adopten a nuestro país como su patria chica. De esos, algunos lo harán por cariño sincero, por afinidad y fluidez en las relaciones o por haber aprendido a querer a sus anfitriones, pero no nos engañemos; la mayoría lo que buscan es traer aquí su forma de vida, para beneficiarse de la climatología benigna, el sol y los precios.
Me esfuerzo, de verdad, por no tener esa visión negativa, pero los británicos en la historia siempre han acabado decepcionándome. Desde los tiempos en que un poderoso y desastrado imperio español les puso contra las cuerdas, los ingleses siempre han temido un resurgimiento de los pueblos del sur. España tuvo su tiempo pasado de poderío y no se trata ahora ni de reivindicarlo ni de sucumbir a la nostalgia. Solo utilizo la historia para conseguir ciertas explicaciones de la realidad actual. Gran Bretaña ha sido un imperio poderoso en tiempos más recientes. En le época decimonónica se regodearon viendo el atraso de España e intentando esquilmar sus minas y riquezas naturales. De esa época nos quedan algunos señoritos por Andalucía con rimbombante apellido a vino oloroso. También algunos nobles y cortesanos. Más allá de eso no ha habido una gran herencia porque nuestra cultura es sólida y bien enraizada.
Pero el mundo anglosajon sigue queriendo colonizar al resto económica y culturalmente y, en ese empeño, uno de los pueblos al que quieren ver postrado y servicial es el nuestro. Les ha venido muy bien la libertad de circulación y de capitales.
Recientemente salieron noticias sobre la niña británica desaparecida en el Algarve portugués. La justicia portuguesa no pudo seguir adelante para incriminar o investigar lo que a todas luces era el homicidio imprudente de Melanie por sus propios padres. No conocemos las presiones que debieron desencadenarse, pero es un botón de muestra que sirve para entender como nos miran muchos británicos (a nosotros igual que a Portugal, o quizás nos respeten un pelín más por nuestro tamaño, pero para el caso es lo mismo).  No respetan ni nuestra justicia, ni la integridad de nuestras fronteras ni, por supuesto, las reglas del juego. Para España, Estado integrante en ese selecto grupo de los “PIGS” – según se nos calificó en los periódicos sensacionalistas británicos – quizás no sea tan malo el brexit. Deberíamos de una vez por todas aprender a no temer las consecuencias económicas de tener personalidad y simplemente actuar en defensa de nuestros intereses y de honrar a aquellos que se lo merecen. ¿Por qué ha pasado de puntillas por nuestra historia la gran victoria de Cartagena de Indias? Puede que viviéramos un poquito peor, pero con más dignidad. El pueblo inglés es ante todo un pueblo que hace perder la dignidad a los demás. Ha sido así en Oriente Medio, en África, en la India, en las Malvinas, en Gibraltar y en todos los lugares en los que hincan el asta de su black jack. Ahora están temerosos porque el mundo, cada vez más globalizado amenaza con disolver la identidad de su metrópoli. El idioma también influye en esto. Cada vez se oye más el español por el mundo y es motivo de orgullo para nosotros. De no haberse defendido la cultura hispana por la férrea voluntad del vasco insigne Blás de Lezo (que decía orientarse siempre hacia las islas británicas para orinar) los casacas rojas habrían facilitado la entrada de colonos en toda su Sudamérica para desnaturalizar la herencia española.

¿Alguien cree que estoy exagerando? No es así. Somos además distintos. Por seguir tomando como ejemplo la referida batalla de Cartagena, los ingleses se las arreglan para silenciarla y correr un tupido velo sobre esa página histórica, en cambio durante la etapa socialista recuerdo que llegamos a permitir la celebración del aniversario de la batalla de Trafalgar. Debemos ser de los pueblos más estúpidos del planeta actualmente, porque además de hacer esto, hemos andado por ahí pidiendo disculpas a los pueblos sudamericanos por haberles conquistado. ¿Qué hacen los ingleses? Algo sin duda muy distinto.
Volviendo al presente, nos encontramos con que – por ejemplo – IBERIA ya no es nuestra, es una parte de una compañía con sede económica en Londres porque los ingleses se reservan el 51 %. Alguno piensa que era la única forma de garantizar su viabilidad. Es verdad que las fusiones son hoy día necesarias para garantizar los puestos de trabajo en empresas deficitarias. Pero ¿Por qué no se pensó en otro socio, que al menos estuviera más comprometido con Europa? Ahora Iberia se queda en el limbo y a través de ella nos pueden seguir chantajeando. La pondrán sobre la mesa de negociaciones y tragaremos. Sacarán también su artillería amenazándonos con la cancelación de reservas por sus turoperadores y seguiremos facilitándoles la vida en Cádiz, Málaga y todos esos lugares soleados y afables a los que gustan venir cuando son viejos y achacosos.
Muchos hosteleros se vienen quejando de las condiciones leoninas que les exigen estas empresas. Hay turistas ingleses que para no pagar se compran FORTASEC en la farmacia y con la factura alegan haber padecido indisposiciones por culpa de la comida del hotel… y ¡lo consiguen! Se van sin pagar.
Y nosotros mientras tanto mandando a nuestros hijos a aprender inglés o pretendiendo poner asignaturas obligatorias en ese idioma ¿lo hacen ellos con el español? O poniendo locuciones en inglés para vuelos interiores de Iberia ¿Lo hacen ellos? Dicen que desde el BREXIT el clima en Gran Bretaña se ha enrarecido con todos los trabajadores extranjeros, y en ese paquete incluyen a los europeos y a nosotros. No nos hemos enterado de que se sienten más cercanos a un paquistaní. Además, la deslealtad, el oportunismo y la estrategia corsaria siempre han estado en el carnet de identidad de los británicos en su actuación colectiva como pueblo.

¿Por qué se van ahora de Europa? Es obvio: Quieren soslayar las desventajas y los compromisos que les puedan perjudicar. Nunca se sintieron solidarios y siempre vieron Europa como un grupo de Estados llenos de consumidores a los que podrían colocarnos sus productos, empezando por el idioma.