A continuación, un deleznable artículo de Suso del Toro, y luego los comentarios...
Tanto veneno nos hizo peores a todos
El PP ya demostró que era capaz de
todo con el naufragio del Prestige. Por eso no sorprende aquel modo de actuar
tan inmoral con el 11M.
12/03/2014 - 20:52h
Como el colesterol, nacido de la
vesícula biliar, que va aumentando en el curso de la vida adulta así la bilis
que segrega un órgano de la sociedad española, la derecha nos va afectando e
intoxicando a todos. No creo que nadie que haya vivido dentro de esta España
haya conseguido evitar unos niveles de veneno altos.
Todos tenemos una lista de
efemérides duras y cada uno tiene su propio día 11 de Marzo del 2004 en Madrid.
Aquel día madrugué para embarcar en un avión hacia Bilbao para presentar allí
una novela, ni recuerdo cuál. En el aeropuerto tuve la primera noticia, un
televisor emitía aquellas imágenes, era algo enorme, y comprendí que de repente
habíamos entrado en un tiempo extraordinario. En ocasiones el tiempo se rompe,
se sale de su camino y se detiene o se ralentiza, y aquella era una ocasión. El
advenimiento de lo terrible nos enmudece, crea un silencio muy intenso. En el
avión todos cargábamos más peso de lo acostumbrado.
Cuando llegué a Bilbao apenas podía
hablar de otra cosa que no fuese aquella tragedia, hablar de otra cosa
simplemente era absurdo. A las 9:35 el lehendakari Ibarretxe condenó el
atentado y señaló a ETA como autora, dada su autoridad parecía una opinión que
tendría fundamento. Recuerdo que en las entrevistas, más que sobre literatura
opiné sobre el atentado, desde aquel momento ETA carecería de cualquier
argumentación para justificarse, sin embargo desde el principio interlocutores
de allí ya me manifestaron su desconcierto, les extrañaba que fuese ETA. A las
10:30 Otegi condena el atentado y señala al terrorismo islamista y antes del
mediodía ya me llegaba información informal de que ETA no había sido. Con todas
las cautelas, entendí que era lo más probable. Si esa información me llegó a mí
en las primeras horas de aquella jornada quiere decir que los servicios de
información del Estado tenían forzosamente una idea mucho más cabal.
A las 13:00 en Pamplona un policía
nacional y su hijo asesinaron de cuatro disparos y una cuchillada en el hígado
a Ángel Berrueta, un panadero que había puesto un lazo negro en el escaparate
en señal de luto pero se había negado a colocar un cartel condenando a ETA. El
odio que circulaba por todas partes afloraba y se mezclaba con el horror y el
dolor.
A las 20:45 un grupo islamista
reivindicó el atentado desde Londres, al final del día era evidente que la
autoría de ETA era improbable. Ya aparecía como lo más probable que tanto odio
era una consecuencia de decisiones políticas que todos habíamos creído inocuas
y a las que no habíamos dado importancia, consecuencias de nuestra alianza con
EEUU y de seguir sus políticas en el mundo. Y también era evidente que el
Gobierno estaba jugando sucio con la información para garantizar su victoria en
las elecciones.
Quedó claro que aquel Gobierno actuó
de forma completamente inmoral, se mantuvo fuera de la esfera de la moralidad y
se encerró en el plano del cálculo político: fríamente
manipuló la información para ganar las elecciones y conservar el poder.
Otras responsabilidades tienen en ello, y cargarán para siempre con ese
estigma, los periódicos y las emisoras de la derecha que secundaron una maniobra
tan mezquina del gobierno y el PP. Aznar, Acebes, Zaplana o Rajoy se retrataron
en aquellas horas. Nunca se desdijeron, así que no hay retrato más veraz.
Aquel modo de actuar tan inmoral no
me sorprendió, sin remontarse a la ideología y a los orígenes franquistas del
PP había experimentado en los años anteriores lo que eran capaces de hacer. La
manipulación de la información y la inhumanidad en general con que actuaron
ante el naufragio del "Prestige" había demostrado que no tenían
límites morales, eran capaces de todo y de cualquier cosa. La guerra contra
Irak fue una confirmación. Su modo de ejercer el poder había dividido a la
sociedad y nos había radicalizado a todos, personalmente me había implicado en
esas ocasiones en campañas contra aquellas actuaciones políticas y me
encontraba totalmente enfrentado a aquel gobierno.
De hecho, ante aquellas elecciones
redacté un manifiesto por el cambio político que propuse firmar a otras tres
personas, dos de ellas introdujeron algunos cambios en la redacción y finalmente
lo eché a rular. Me resultó muy significativo que un profesor de periodismo que
colaboraba en un periódico solvente hiciese en su blog una disección del texto
del manifiesto que era una verdadera carnicería burlesca, el tono y la
intención lo daba que se refiriese a mí como "Susete". Unos meses
antes un influyente profesor de filosofía y escritor me había calificado en una
tribuna suya de "antiaznarista compulsivo", cosa que realmente me
sorprendió pues entendía que en aquella altura ya había razones poderosísimas
de interés social que aconsejaban que Aznar y su partido fuesen desalojado del
gobierno
En aquel clima ideológico asfixiante
y bajo el efecto de aquella masacre no es extraño que el día 11 dos escritores
publicasen sendas tribunas partiendo de la base de que había sido ETA la autora
del atentado y señalasen como inductores o alimentadores intelectuales de la
masacre a quienes se habían opuesto públicamente a las políticas de Aznar.
Arrojaron contra nosotros la sangre y los muertos. Si efectivamente hubiese
sido ETA cuántas personas no habríamos quedado señaladas por la responsabilidad
de aquellos crímenes. No importa que jamás hubiésemos dado cobertura al
terrorismo ni que hubiésemos condenado sus asesinatos, en aquel clima
ideológico no había defensa posible: los "antiaznaristas" éramos
culpables de aquella carnicería en una ciudad donde teníamos familiares y
amigos.
Fui comprendiendo que existía un
nuevo perfil de partidarios que, sin identificarse completamente con la
política y las siglas del PP, compartían buena parte de su base ideológica, intelectuales con la vitola de progresistas realmente estaban
apoyando la estrategia conservadora. Más adelante se vería que esa nueva
derecha, que sería el báculo en que se tendría que apoyar en el futuro el PP
para gobernar, cristalizaba en torno de dos formaciones, UPyD y Ciutadans. Lo
que había creado una base más amplia de la derecha había sido el conflicto
nacionalista, intelectuales de Barcelona, de Euskadi y de Madrid habían ido
confluyendo en un discurso españolista que combatía a los otros nacionalismos.
Un españolismo que, sobre los tópicos inevitables como la grandeza de la lengua
castellana, el flamenco y las corridas de toros, imaginaba una España de gente
buena y sencilla que antes había sido maltratada y que entonces era acosada por
dos enemigos, la malvada "burguesía catalana" por un lado y los
"asesinos etarras y sus cómplices", por otro. Aquellos ricos,
explotadores inhumanos y soberbios, perseguían en esas provincias
díscolas a nuestros compatriotas que habían emigrado allí buscando trabajo o
como guardias.
Los papeles de Bárcenas demuestran
que el PP financió con su dinero negro a organizaciones sociales que combatían
el terrorismo desde una posición ideológica que les resultaba favorable, así
enviaron dinero a AVT o "Basta ya" pero no a "Gesto por la
paz". No es estraño que la derecha haga todo lo
posible por que el terrorismo continúe entre nosotros como un fantasma,
es un fantasma útil: acabamos de verlo en Navarra. El fantasma del terrorismo
sirve para estigmatizar a Bildu, son cientos de miles de ciudadanos a los que
tratan como criminales, y de ese modo perpetuar su dominio al mantener atrapado
al PSOE en esa trampa.
El odio que han irradiado circula
por todas partes, inevitablemente también dentro de nosotros. El odio polariza
y divide, España está dividida y enfrentada por fallas profundas y en el actual
paisaje político no hay estrategias políticas valientes ni dirigentes capaces
de ofrecer al menos algún camino.
COMENTARIO
Es alucinante lo de este sinvergüenza.
¿Cómo puede decir que la derecha hace todo lo posible para
que el terrorismo continúe entre nosotros? Esa acusación es vana e infundada.
Es propia de un analista político sin escrúpulos y manipulador: Típico ideólogo
de la era Zapateril. A ese nivel llegamos, aunque nos parezca mentira.
El odio que hubo aquellos días contra ETA era comprensible,
habida cuenta de que todo apuntaba a la autoría de este grupo terrorista (pocos
días antes se había interceptado una camioneta con un montón de dinamita). Claro
que hoy hay mucha gente que piensa a tenor de los datos obrantes que aquello
solo era un señuelo puesto por los verdaderos autores del atentado para
preparar a la opinión pública. Esos autores es ni fueron de la ETA ni integristas
islámicos. Todavía no se sabe a ciencia cierta quién era aunque a la vista de las consecuencias electorales del atentado, se puede imaginar... blanco y en botella..
Mucha gente cambió el sentido de su voto
para dar paso al gobierno progresista de Zapatero y de este señor que escribe.
Ese gobierno sí que vivió de la división y nos dejó a todos profundamente
enfrentados. De hecho basó su supervivencia en esa división y fractura de la
sociedad española. Favoreció a los sectores nacionalistas hasta extremos
inconcebibles. Creó el cordón sanitario aislando al PP y con él a media España.
Aprobó leyes controvertidas a favor de minorías, desoyendo a las mayorías.
Resucitó los malos recuerdos de este país para sacar rédito político. Se volvió
a oir hablar del franquismo, de la república, se aprovechó cualquier excusa
para esa técnica deliberada de agitación y propaganda. Se perjudicó irresponsablemente los intereses
de todo un Estado con actitudes ofensivas hacia otros estados aliados. Y tantas
cosas más…
No ha habido en la historia moderna de España peor gobierno
que el de Zapatero. Desde el mismo acceso al poder (turbio como una cloaca)
hasta su final (deshonroso y humillante) el gobierno socialista de 2004 a 2011
ha sido una sucesión de ofensas y trágalas destinadas a media España: La
negociación con los terroristas, el aborto, el clientelismo ideológico, las
concesiones a los separatistas… Ha estado socavando todos los pilares sobre los
que se asienta una sociedad y lo ha hecho de forma simultánea, como un
terremoto. Ha dejado tocadas las instituciones, con una credibilidad por debajo
de mínimos y, aunque no se le culpe de la crisis global económica, ha tomado
medidas claramente incendiarias para agravarla más todavía.
El Sr. Suso de Toro está preocupado por que se estigmatice a
BILDU. Pero ¿Qué es BILDU? Ni siquiera es mayoría en el País Vasco. Es un
partido sucio ideológicamente, comprometido en proteger y enaltecer a quienes
han asesinado a inocentes (Ya no quiero utilizar el manoseado término
“terroristas”; para mí son asesinos. Tan asesinos como quienes mataron a
Berrueta).
Todo su artículo busca la estigmatización de la derecha. Da igual
el recurso que se utilice: Se puede mezclar el franquismo con la corrupción y
el rédito político que supuestamente obtiene el PP con su crítica hacia el
terrorismo. En el refrito que hace
utiliza eficazmente cada frase para comprimir en pocas palabras todos los
frentes imaginables en los que quiere estigmatizar al PP. La mente
calenturienta y maquiavélica que tiene este señor le conduce a pensar que el PP
(y el gobierno actual) pueden estar interesados en mantener la lucha contra los
terroristas para sacar beneficio en las urnas. Nada más lejos de la realidad:
Precisamente el PP está decepcionando ahora a gran parte de sus electores por
no ser suficientemente beligerante, por seguir la táctica del apaciguamiento y
por abandonar a su suerte a las víctimas del terrorismo. Yo, particularmente
estoy en desacuerdo con esa estrategia, pero he de admitir que es la que más
daño le hace al PSOE. Pero, aunque no fuera así, esto es: Si el PP estuviera
haciendo lo correcto y hubiera continuado ahogando al terrorismo, la actuación
hubiera sido plenamente legítima y el rédito político por esa intransigencia
con la ETA, plenamente merecido. El PP no puede evitar que esa política de castigo
(que hoy no hace) sintonice con una inmensa mayoría de los ciudadanos españoles
que no quieren contemporizar y que no se sienten equidistantes entre la ETA y
sus víctimas.
Los ideólogos baratos como el Sr. Suso se revuelven entre
inexactitudes y apreciaciones arriesgadas, de modo que la historia, les suele
tratar mal después.
Habla de “inhumanidad” en la forma de actuar del PP cuando
naufragó el Prestige. Inhumana fue la campaña que se desencadenó contra el PP,
intentado aprovechar el accidente para obtener votos. ¿Cuánta culpa tenía el PP
de que un petrolero gigante navegara cerca de las costas gallegas, naufragara
por un temporal y no llevara doble casco para evitar vertidos? Naturalmente que
el PP intentó minimizar el impacto propagandístico negativo que la noticia íba
a tener. En estas situaciones un PSOE en la oposición es algo letal. Que
plataformas como “NUNCA MAIS” adscritas a partidos radicales independentistas
utilicen irreponsablemente situaciones como la del Prestige, es algo que cabe
esperarse. Pero que un partido con aspiraciones a gobernar, no tenga sentido de
Estado y se alíe con los radicales para formar un frente contra el otro gran
partido nacional que le impide acceder al poder, es algo inadmisible. Sin
embargo ésa fue la estrategia del PSOE en aquellos días. Cualquier cosa con tal
de llegar al poder, cualquier medio justifica el fin, cualquier alianza es
válida, cualquier compañero de viaje: da igual que sea independentista radical
catalán, que terrorista etarra, que independentista gallego, que republicano
nostálgico o comunista trasnochado. El PSOE no le hacía ascos a nada ni a
nadie, para conseguir el fin de aislar al PP y gobernar en los centros de
poder.
En eso radica la verdadera inhumanidad: En abandonar la
ética para llegar al fin que se pretende. La inhumanidad consiste en cruzar el
estrecho en 2003 para ir a pactar con el diablo para destrozar y dividir España.
Aquella estrategia en manos de una maquinaria bien engrsada consiguió que el PSOE tocara poder en
muchos lugares y accediera a muchos presupuestos. El dinero empezó a correr a
raudales entre los afines, reforzando adhesiones y relaciones de dependencia
hasta en los más recónditos ayuntamientos y buscando siempre el voto cautivo
por la ayuda, el favor o el subsidio.
Sin embargo a mí no se me ocurre relacionar este corrompido
PSOE a los orígenes de Largo Caballero, como hace este señor con el PP, cuyo
descrédito busca con maestría a través de la asociación de ideas poniéndoles el
sambenito de franquista. Para este articulista el PP siempre procederá del
franquismo: Haga lo que haga. Le niega a este partido que ha ganado las
elecciones y ahora gobierna con mayoría absoluta, la condición de democrático.