Datos personales
- Hernando Corona
- Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).
29 de julio de 2007
La viñeta de El Jueves
Pero la representación institucioonal de todo un Estado a través de una persona o grupo de personas físicas es un problema no resuelto y si lo meditamos, es posible llegar a soluciones mucho peores. Imaginemos de presidente de la Repúblicaa a una persona tan poco neutral como el propio Zapatero. Imaginemos al propio Aznar.
En un país como el nuestro, tan polarizado, sería difícil encontrar a alguien fuera de la política; Y ya sabemos que dentro de ella es casi imposible ver imparcialidad e independencia de criterio.
Viendo además de dónde proceden los ataques contra la línea de flotación de nuestro sistema institucional, viendo que éstos se repiten ultimamente y que parece levantada la veda para atacar a la familia real (una "familia de vagos" en palabras de Iñaki Anasagasti), resulta fácil encuadrar sin demasiado esfuerzo el episodio de la viñeta del jueves y el escándalo cocinado premeditadamanete por esos mismos que han salido en defensa del honor de la familia real.
El papelón de El Jueves (una revistilla de capa caida) ha sido colaborar en esta maniobra y el papel indigno ha correspondido al monigote-títere que ocupa la poltrona de otra de las instituciones básicas de un Estado de Derecho, como es la fiscalía general del Estado, al que se ha notado que solamente quería dar publicidad a la chistosa y ocurrente viñeta y situar el debate de lka familia real en los medios, (ahora tendrá que mover ficha para que todo quede en agua de borrajas).
21 de julio de 2007
El Cheque bebé
El pasado día 13 de julio el Consejo de Ministros aprobó el texto para su remisión al Congreso y su tramitación por la vía de urgencia.
Esa urgencia es lo primero que me llama la atención. Cuando el Gobierno del Sr. Zapatero lleva gobernando ya el tiempo suficiente para estar a punto de agotar su primer mandato ¿A qué viene la urgencia? ¿Es que antes no era urgente ayudar? ¿Es que no existía la necesidad o contingencia que se propone cubrir esta ayuda?
La urgencia (a la que alude la propia página web del Ministerio de Trabajo) es la primera muestra de que se trata de una medida demagógica, encaminada a captar voluntades e intención de voto. Si hubiera sido aprobada antes, la pérdida de actualidad hubiera impedido o coartado su rentabilización en las elecciones.
La adopción de medidas electoralistas en los momentos previos a los comicios es una práctica extendida. Recientemente hemos visto, por ejemplo, cómo se han coordinado con las elecciones municipales todas las inauguraciones de los últimos tramos de la M-30 en Madrid. Pero si, en este caso, se intentaba –ciertamente desde una óptica electoralista – explotar una realización concreta, en la ayuda por hijos no hay realización ninguna. Solo es una entrega de dinero a fondo perdido. Una oportuna compra de votos.
Eso es lo que hace que esta medida encierre una ruindad que debería hacerse ver claramente a la opinión pública: El manejo de los fondos públicos gestionados por el gobierno como institución pública de todos, para beneficiar a un partido en las elecciones generales, lo que supone un deleznable juego sucio.
Por último la medida mueve a reflexionar sobre quienes serán los destinatarios y si favorece o no la paternidad responsable. En mi opinión la ayuda puede tener un efecto contraproducente, por lo que supone de incentivación de la paternidad por parte de los sectores más desfavorecidos. Por supuesto que es legítimo que todas las familias tengan hijos y reciban consecuentemente esta ayuda, incluidas las de los inmigrantes. Pero obsérvese que el ámbito subjetivo se extiende sobre los residentes desde hace dos años (para lo cual basta el empadronamiento). Estamos nuevamente con un efecto llamada, porque ahora vendrán a nuestro país no solo a trabajar sino a tener hijos. Estos hijos, no solo darán derecho a cobrar los 2500 euros, sino que serán españoles por “ius soli” y retendrán a sus progenitores por agrupación familiar estén en la situación que estén. Por otra parte, las maternidades públicas se llenarán de inmigrantes, igual que los ambulatorios y los colegios etc. desplazando a los nacionales a la sanidad y a la escuela privadas porque ya no podrán reunir las condiciones para ser beneficiarios de un servicio público que se extenderá casi en exclusiva sobre la población inmigrante.
Más valía que el dinero se invirtiera en la educación forzosa de algunos sectores. A la famosa asignatura de "Educación para la ciudadanía", le añadiría yo un apellido y pasaría a llamarla Educación para la ciudadanía europea, con el fin de intentar la equiparación de todos los inmigrantes con los que ya estábamos, en lo que respecta a valores de convivencia. Se que algunos me acusarían poco menos que de nazi, por no respetar la diversidad cultural, pero no me importa, porque sé que sería injusta esa acusación.
Yo también creo que la diversidad cultural es buena para las sociedades, mientras que éstas no pierdan sus esencias y mientras esa diversidad no consista en la introducción de retroceso en nuestro país. Si hemos conseguido con gran esfuerzo la igualdad de sexos - (que aun no está lograda realmente) - no podemos permitir que quienes están llegando de países más retrógrados alteren las estadísticas hasta hacernos sufrir un retroceso en el maltrato a la mujer.
Si hemos conseguido a lo largo de los siglos desprendernos del fanatismo religioso cristiano, no podemos permitir ahora que nos llegue el fanatismo religioso musulmán. Y el hecho es que nos está llegando. Estoy harto de encontrarme en los supermercados con familias enteras donde la mujer - tocada con su pañuelo - circula con su prole unos pasos por detrás del marido. Y son los hijos de estas familias los que estamos fomentando que nazcan con este tipo de medidas, porque la decisión de la familia española sobre su prole no se va a ver afectada por un cheque bebé, pero la decisión de este tipo de inmigrantes endurecidos que valoran tan poco la vida sí que recibe un espaldarazo considerable.