Yo no soy monárquico. Más bien lo contrario. Creo que una familia no debe ostentar en estos tiempos la representación de todo un Estado. Si nos desenvolvemos en términos de merecimiento o basándonos en un principio básico como es el de la igualdad, es obvio que la monarquia puede verse como un anacronismo.
Pero la representación institucioonal de todo un Estado a través de una persona o grupo de personas físicas es un problema no resuelto y si lo meditamos, es posible llegar a soluciones mucho peores. Imaginemos de presidente de la Repúblicaa a una persona tan poco neutral como el propio Zapatero. Imaginemos al propio Aznar.
En un país como el nuestro, tan polarizado, sería difícil encontrar a alguien fuera de la política; Y ya sabemos que dentro de ella es casi imposible ver imparcialidad e independencia de criterio.
Viendo además de dónde proceden los ataques contra la línea de flotación de nuestro sistema institucional, viendo que éstos se repiten ultimamente y que parece levantada la veda para atacar a la familia real (una "familia de vagos" en palabras de Iñaki Anasagasti), resulta fácil encuadrar sin demasiado esfuerzo el episodio de la viñeta del jueves y el escándalo cocinado premeditadamanete por esos mismos que han salido en defensa del honor de la familia real.
El papelón de El Jueves (una revistilla de capa caida) ha sido colaborar en esta maniobra y el papel indigno ha correspondido al monigote-títere que ocupa la poltrona de otra de las instituciones básicas de un Estado de Derecho, como es la fiscalía general del Estado, al que se ha notado que solamente quería dar publicidad a la chistosa y ocurrente viñeta y situar el debate de lka familia real en los medios, (ahora tendrá que mover ficha para que todo quede en agua de borrajas).
Datos personales
- Hernando Corona
- Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).
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