Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

20 de octubre de 2008

Gracias por nada

Se acumulan de forma acusadora, dejando constancia para la historia y para los analistas futuros las decisiones y actos tramposos de un partido gobernante al que importa poco el camino abyecto que haya de seguir para alcanzar sus fines. La más reciente: El apoyo que dará a Ibarreche en los presupuestos del Gobierno Vasco. Ese apoyo, camuflado en una inexplicable estrategia de abstención en todas las comunidades españolas en las que el PSOE es oposición, servirá para que el PNV siga apoyando a la ETA y para que Patxi López experimente en sus propias carnes – por una vez – el utilitarismo inmisericorde que rige la política de ZP. Todo vale para conseguir sus fines. En este caso, el fin último de toda la bochornosa transacción, era conseguir la no oposición del PNV a los Presupuestos Generales del Estado para 2009.

Pero lo más insultante de todo es que esta miserable transacción, la camuflan detrás de una aparente e incalificable llamada a la “colaboración parlamentaria” en los ámbitos autonómicos, anunciando que el PSOE tiene la consigna de abstenerse en la votación de los Presupuestos en todas aquellas comunidades en las que no gobierna. No se dice a la ciudadanía que en las que gobierna el PP daría lo mismo que votaran en contra puesto que éste cuenta con mayoría absoluta.

Se consuma así el engañoso brindis al sol, que contribuye a socavar más la imagen de una oposición que, en esto de la propaganda, es como un inocente sparring enfrente de Mike Tyson.

6 de octubre de 2008

Pepiño: Siempre el mismo.


Estos días hay alguien que se está retratando de nuevo. Naturalmente puede haber obtusos que no quieran verlo, pero el hecho está ahí.

Declaraciones de Pepe Blanco: "El presidente Zapatero ha tendido la mano a Rajoy para que arrime el hombro y preste su colaboración positiva para, entre todos, hacer frente a la crisis de la manera más eficaz posible. La seriedad que nos debemos exigir todos es incompatible con la descalificación generalizada como la que en estos días está incurriendo el PP".

Mientras Pepiño pedía esta colaboración, se aprobaban casi unilateralmente (ya se sabe: PSOE + grupúsculos) los Presupuestos Generales del Estado, sin acordar nada con el PP, porque como sabemos ya hay un acuerdo con los nacionalistas vascos para sacarlos adelante.

El PP se queja, con razón, de que ese mínimo consenso, que muchos entendemos necesario en estos tiempos de crisis, debería haberse plasmado en la decisión ejecutiva más importante que en términos económicos toma el Gobierno cada año y es sometida a la aprobación del Congreso. Esto es: Los Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo las propuestas de diálogo y acuerdos se hacen cuando ya están no solo elaborados, sino aprobados. ¿Qué es lo que pretende el gobierno, entonces, con esa llamada a la colaboración positiva? ¿Qué ayuda quiere del PP? ¿Acaso pretende que deje de hacer oposición y que muestre su incondicional adhesión a medidas con las que no está de acuerdo? ¿Quizás se pretende su disolución como partido de oposición?

No. Los ideólogos, estrategas y especialistas en marketing de Ferraz tienen la inocente pretensión de hacer ver al ciudadano que el principal partido de la oposición, de forma irresponsable y desleal, niega su colaboración al gobierno de la Nación en estos tiempos de crisis. (Nótese que en estos casos Pepiño, De la Vega y compañía gustan de hablar en términos institucionales del Gobierno, nunca del partido gobernante, además se ponen muy serios y admonitorios).

En esa estrategia acusadora – desde luego muy lejos de la concordia – que busca describir a un “PP anhiquilator”, vuelven hábilmente la tortilla y acusan a este partido de poco serio y estar incurriendo en descalificación generalizada. ¡Eso sí que es actuar responsablemente! ¡Ahí sí que demuestran su pacífica búsqueda de diálogo!

Pepiño tiene una curiosa manera de tender la mano. Precisamente en su más desatada actividad cizañera conocida en los últimos meses ha saltado a los medios, con agresivas descalificaciones justamente cuando Montoso debe reunirse con Solbes, para llegar a algún acuerdo. Porque si no ¿Cómo calificar una declaración como ésta?:

"A Rajoy le importa un bledo que se derrumbe el edificio financiero, con tal de quedarse él con el solar".

Y yo pregunto: ¿Es esto lo que él entiende por seriedad? ¿Necesita España hoy a cizañeros como éste? ... Al menos reconoce que están dejando España como un solar.

¿Se quiere despolitizar la justicia o es al contrario?


El otro día estuve viendo un interesante programa de debate en la televisión, en el que intervenían algunos jueces representantes de las principales asociaciones. Era a propósito de la reciente constitución del nuevo Consejo General del Poder Judicial y la designación de Carlos Divar como su presidente. Quedó claro que han quedado las principales Asociaciones alineadas (por decirlo de algún modo) con las opciones mayoritarias – las dos - que existen hoy en nuestro país. Se ha querido también contentar a la Asociación Francisco de Vitoria con un vocal porque – según convinieron todos – hubiera sido escandaloso que no contara con representación.

Sin embargo por otro de los asistentes se puso de manifiesto que hay un gran número de jueces independientes con intereses puramente corporativos que no se ven representados por nadie en el Consejo. Son éstos precisamente los jueces menos politizados y curiosamente no tienen representación. La Asociación Profesional para la Magistratura APM reiteró su compromiso por la vuelta a la elección de los vocales por parte de los profesionales de la judicatura frente al parlamentarismo implantado a partir del año 1985, a iniciativa del PSOE. Pero con esto pasa lo mismo que con la deseada modificación de la Ley electoral: Nadie se atreve a dar el primer paso. El sistema electivo sigue siendo un fiel reflejo del reparto de poderes en el Parlamento y se puede esperar, consecuentemente, que la justicia siga politizada (al menos en lo que respecta a las decisiones que se adopten en el Consejo).

Hay signos alarmantes de que no sólo es esto cierto, sino que ya no se respetan ni las formas. Como muy bien decía algún contertulio, la muestra más evidente de que no hay una verdadera independencia en el seno del Consejo es que la designación de su presidente fue anunciada por Rodríguez Zapatero, antes de que se adoptara la decisión por votación de los vocales: Una forma, por cierto, muy burda de confirmar ante la opinión pública que no existe una verdadera separación de poderes.
No ha causado sorpresa alguna, porque lo mismo hizo con el Presidente del Congreso, antes de que fuera votado por los diputados. Y es que parece que todo tiene que ser férreamente controlado por el Ejecutivo desde donde han llegado opiniones, como la del ministro Bermejo, elogiando la figura del nuevo presidente del Consejo. Pero claro... un elogio de Bermejo es un flaco favor a la imagen del propio magistrado.