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| No me quieren |
Resulta que Fernando Trueba está triste porque se ataca en las redes a su película. Inexplicablemente los españoles la boicotean. Debe pensar que es una pena que el ignorante y vengativo público se pierda su obra de arte y nos anima a que vayamos y nos riamos un poquito.
Muchos dicen que la verdadera causa de su fracaso en taquilla es que se tata de un bodrio, pero aunque no lo fuera, yo me explico y considero lógico que la gente no quiera ir a verla. Hay muchos espectáculos interesantes; nos falta el tiempo para tanta oferta y normalmente cuando se elige un espectáculo determinado es por fidelidad a su autor, porque apetece esa oferta en concreto, y no otras.
Trueba lo consiguió con su estúpido discurso al recoger el Premio Nacional de Cinematografía e insultar públicamente a las autoridades españolas, al Ministro de Cultura, a la Corona y al país al que pertenece. Consiguió que se nos quitaran las ganas. Consiguió borrar toda traza de empatía con su figura y su obra y que muchos, sencillamente no nos sintiéramos atraídos por el producto.
No se trata de un boicot. La explicación es más sencilla: Es una reacción natural. Su figura ha dejado de atraer. Con su discurso contestatario de enfant terrible ha conseguido entrar gloriosamente en el mundo minoritario del cine, siempre quejoso y amargado por la falta de subvenciones.
Que sea o no un subproducto su último film, no voy a molestarme en saberlo, porque no pienso acercarme al cine a verlo. Quizás haya alguien que considere que el visionado de la obra de Trueba sea algo obligatorio. Yo desde luego, no.
Creo que disfrutar de un espectáculo, de una obra literaria, de un viaje, de cualquier experiencia, debe ser algo voluntario. Me moriré sin leer obras capitales, sin conocer países maravillosos y sin disfrutar de obras creativas. Y quizás eche una mirada atrás para arrepentirme. Pero estoy seguro de una cosa: nunca sentiré no haber visto "La reina de España".
Y también debo reconocer que no lamento nada que este director fracase. Quizás todo depende del punto de vista y debe centrar su óptica de las cosas.



