Qué reflexiones haría yo después de haber contemplado como
un testigo toda la evolución de la situación política.
Hay muchas cosas raras en la situación política española.
Sobre todo después del último periodo de gobierno de los socialistas parece
como si ya no tuviéramos la ingenuidad de los tiempos de la transición ¿O es
que esa ingenuidad hubo gente que no la tuvo nunca? ¿O es que ese bien pensar
solo lo tuvimos algunos?
Todo ha empeorado. Somos menos España. La gente se ha
radicalizado más. Somos más pobres y hay una amenaza latente de revolución,
absolutamente injustificada, que vendría a trastocar un régimen democrático
aparentemente consolidado.
Los nacionalistas se han quitado definitivamente la careta
(igual que lo hicieron en la época de la segunda república). El próximo
noviembre vamos a tener una consulta popular completamente ilegal en Cataluña y
aquí no pasa nada.
Las instituciones están tremendamente resentidas por el
descrédito de quienes han ocupado sus cargos representativos y puestos más
importantes. La culpa es de las personas , como siempre, pero nadie quiere
culpar a nadie.
Estamos superando (al menos así lo espero) una tormenta
perfecta en la que se han aliado una serie de factores y circunstancias para
hundir a este país.
Por una parte la falta de control de las autoridades
bancarias – nacionales e internacionales – que ha permitido que se aseguren los
productos derivados y no se hayan puesto trabas al endeudamiento irresponsables
de los particulares, la irresponsabilidad de los políticos que han pretendido
aprovechar esa misma capacidad de endeudamiento para sacar adelante proyectos
megalómanos, la falta de acuerdo de los principales partidos que han pretendido
hacer de esto una causa contra el rival sin ponerse de acuerdo en resolver los
problemas de Estado…
Son demasiados factores en contra. Este país no es tan
fuerte como para resistir tantas amenazas. Y sin embargo somos uno de los
Estados más antiguos de Europa, con más siglos de existencia. ¿Va a acabar
ahora todo este proyecto secular en el cubo de la basura?
Es tremendamente triste ver cómo se frotan fuera las manos
en otros países, tradicionales competidores nuestros. Hoy estamos en la Unión
Europea y parece que todos nos llevamos bien, pero en lo económico hay una
competencia brutal. Se roban negocios y concesiones, se hacen OPAs hostiles, se
juega a favor de los intereses nacionales. No nos engañemos. El concepto de un
gran Estado europeo no existe. Cada vez hay más localismos y competencia entre
estos localismos.
Y ante todas esas amenazas en España nos dedicamos a
pelearnos.
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