Ayer fue el aniversario.

A los desalmados asesinos que empujaron el coche lleno de explosivos por la rampa de la casa cuartel de Vic y que vieron a los niños jugando en el patio donde hicieron explosionar el coche, a esa gentuza miserable, les hicieron en Guernica un homenaje incluida la danza del aurresku. ¡Honor y gloria a los valientes que han entregado su vida por la causa! Lloremos a estos gudaris que matan niños con el mando a distancia. Despreciemos a las víctimas inocentes que han dejado en Vic y en los anteriores atentados del Comando Barcelona. Homenajeemos a esta escoria sanguinaria en lugar de lamentar el daño sobre la sociedad honrada.

A los desalmados asesinos que empujaron el coche lleno de explosivos por la rampa de la casa cuartel de Vic y que vieron a los niños jugando en el patio donde hicieron explosionar el coche, a esa gentuza miserable, les hicieron en Guernica un homenaje incluida la danza del aurresku. ¡Honor y gloria a los valientes que han entregado su vida por la causa! Lloremos a estos gudaris que matan niños con el mando a distancia. Despreciemos a las víctimas inocentes que han dejado en Vic y en los anteriores atentados del Comando Barcelona. Homenajeemos a esta escoria sanguinaria en lugar de lamentar el daño sobre la sociedad honrada.

¿Qué clase de partido político o corriente de opinión es capaz de justificar esto? A los que han recibido estos días a Otegi paseándole como si fuera un hombre de paz inocente, les diría que intentaran aguantar el visionado entero del reportaje de Antena Tres "Mientras los niños jugaban". Estos días, Marta Pascal i Capdevila, una indocumentada convergente, natural de Vic y coetánea de las niñas fallecidas en el atentado de 1991, ha ejercido de anfitriona de este "Nelson Mandela vasco de pacotilla" -(¡Qué diferencia con el presidente sudafricano!) -
El único terrorista superviviente Juan José Zubieta Zubeldia, declararía después en el juicio que "si han muerto niños, la culpa la tienen los guardias civiles porque, sabiendo que son objetivo les utilizan como escudo". Estos son los locos vascos zopencos que tan inmerecidamente reciben homenajes. Esta clase de gente de pedernal, bruta y sin sentimientos es la que se alza en el pináculo de la gloria para un pueblo enfermo.
Y solamente el odio de otro grupo de gente igual de enferma, en otro rincón de España, puede hacer que aquellos sean comprendidos y justificados:
La tonta de la Marta Pascal i Capdevila dice de Otegi que "Mi lucha es la suya".
Entretanto, ya en 2013, el etarra Juan José Zubieta Zubeldía, condenado como autor material de la masacre - recordémoslo: Nueve muertos, de los cuales cinco eran menores y cuarenta y cuatro heridos - abandonó la cárcel de Monterroso en la que cumplía condena. Sus allegados lo recibieron al grito de "¡Aúpa Juanjo!", cuando fueron a buscarle al centro penitenciario. Su salida se produjo después de que la Audiencia Nacional ordenara una nueva tanda de excarcelaciones como consecuencia de la ampliacion de la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot.
No sé si será imprescindible olvidar por el bien del país, pero que nadie se confunda: El olvido institucional solo daña a las víctimas inocentes. Aquí no ha habido luchas armadas. Aquí ha habido asesinatos alevosos y premeditados. Y la gentuza que los ha perpetrado no merece estar libre entre nosotros.
Entretanto, ya en 2013, el etarra Juan José Zubieta Zubeldía, condenado como autor material de la masacre - recordémoslo: Nueve muertos, de los cuales cinco eran menores y cuarenta y cuatro heridos - abandonó la cárcel de Monterroso en la que cumplía condena. Sus allegados lo recibieron al grito de "¡Aúpa Juanjo!", cuando fueron a buscarle al centro penitenciario. Su salida se produjo después de que la Audiencia Nacional ordenara una nueva tanda de excarcelaciones como consecuencia de la ampliacion de la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot.
No sé si será imprescindible olvidar por el bien del país, pero que nadie se confunda: El olvido institucional solo daña a las víctimas inocentes. Aquí no ha habido luchas armadas. Aquí ha habido asesinatos alevosos y premeditados. Y la gentuza que los ha perpetrado no merece estar libre entre nosotros.

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