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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

11 de febrero de 2016

¿Es Sánchez la esperanza, o más bien el killer del PSOE?



¿Qué es lo que pretende el PSOE? Parece que lo que se quiere es poner presión a la ciudadanía con el argumento de que es inasumible la repetición del gobierno del PP, debido a la corrupción y a la apertura de la “brecha social”.
Algunos barones del PSOE lanzan un mensaje algo más prudente: No aceptarán ninguna investidura que se apoye en la abstención de partidos nacionalistas, a los que quieren convencer para un voto activo (afrimativo) lo que significa que éstos deben prescindir de sus bases y principios más irrenunciables: La consecución de la independencia y, como primer paso de la hoja de ruta, la consulta de autodeterminación (mal llamado “derecho a decidir”). No reparan en que ya no se trataría ni siquiera de ese escenario, porque están en pleno proceso de desconexión; están –según ellos creen- ante el nacimiento de un nuevo Estado. Por lo tanto, ese referéndum tan demandado otrora, ya ni siquiera les importa a la mayoría de ellos.
Sí que le importa todavía a los podemitas que han jugado a compadrear con los separatistas, sin serlo ellos. Ese referéndum es para ellos una salida. Un cumplimiento de promesa electoral que era incómoda pero necesaria: Gran parte de los escaños de PODEMOS son votos de catalanes, resentidos con un perceptible giro de Iceta hacia el constitucionalismo y la izquierda emergente y morada vio, con su gran olfato oportunista, un caladero de votos.
En estas circunstancias y no en otras, algunos altos representantes del PSOE, como el Secretario General de Aragón, dicen que no van a admitir ni siquiera la abstención o la ausencia de los diputados de ERC ¿Qué van a hacer entonces? Ya que es obvio que el voto favorable no lo van a tener, deberían renunciar al gobierno en una coalición PSOE – PODEMOS. Recordemos que es factible obtener la investidura en mayoría simple y segunda votación, prescindiendo de ERC.
Pero es que además, PODEMOS no renuncia a su hoja de ruta en esta materia, que pasa por el famoso referéndum de autodeterminación. Y tampoco el PNV, con sus 6 diputados tiene trazas de ser convencido para renunciar a una política soberanista que ya intentó con Ibarreche (ha llegado a hablarse estos días de que se está pidiendo el excarcelamiento de etarras).
Con Ciudadanos en esta alianza no pueden contar, porque ha manifestado de forma reiterada y meridiana su inflexibilidad con los procesos soberanistas. La compañía de este partido en cualquier gobierno siempre será más tranquilizadora que la de PODEMOS. No hay más que ver lo que han hecho unos y otros en los ayuntamientos en los que han tomado parte.
Pero, ya se sabe: PSOE – CIUDADANOS no suman lo suficiente. Y no solo eso: Un gobierno forzado de esta manera por un grupo socialista que solo tiene 90 diputados y que se ha mostrado tanto o más cerril que el PP, se le antoja a gran parte de la ciudadanía como algo verdaderamente ilegítimo e indigerible. Para muchos es un insulto a la inteligencia que un partido como el PSOE que no se distingue mucho del PP en cuanto a los imputados y casos sub iudice y bastante más ineficiente y derrochador, se valga de la corrupción para desbancar de esta manera tramposa a quienes han quedado en primer lugar en la intención de voto de los españoles.
La coalición que les ofrece el PP con ciudadanos tampoco es una solución para ellos. Eso es algo que ve bien claro Felipe González. Hubiera sido tremendamente sencillo permitir al PP gobernar con Ciudadanos y forzarle a la adopción de medidas contra la corrupción. Eso se habría logrado fácilmente, no solo gracias a la presencia del “Pepito Grillo” de la política que es el partido naranja, sino también por la amenaza constante de una moción de censura. De este modo se garantizaría una legislatura de transición y de limpieza, durante la cual el PSOE adoptaría la postura de partido de la oposición, y tendría la oportunidad de anular a PODEMOS (que es su gran enemigo). Pedro Sánchez se ha obstinado en no seguir esta vía, y en ello tiene mucho que ver su ambición personal. Sencillamente quiere llegar a la Moncloa, sea como sea, y eso es lo preocupante. Sus alfiles están mintiendo reiteradamente a los medios, especialmente Hernando y Luena. Dicen que no van a pactar a costa de poner en peligro la estabilidad institucional del país y la unidad territorial y vemos como ya han cedido escaños a ERC. Hablan de realizar profundas reformas constitucionales para tranquilizar a sus futuros socios y saben que no cuentan con mayorías suficientes.
Naturalmente si vamos a un modelo venezolano, habrá muchas cortapisas formales de nuestra actual legislación que se puedan “saltar” por decreto ley. Incluso es posible que se recurra al estado de excepción o algo similar (Pepiño ya lo hizo con los controladores aéreos y nada les impide abusar de esta figura sin necesidad). De esto a convertirnos en una república bananera, en unos pocos pasos más, y se habría llegado a hacer realidad el proyecto bolivariano “para el sur de europa” que acariciaba Pablo Iglesias en sus videos, antes de pasar a ser socialdemócrata.
Por esto, reitero que la presencia de Ciudadanos es tranquilizadora porque se trata de un partido que acepta las reglas del juego constitucional y porque, a diferencia del PSOE todavía no está en la dinámica del “vale todo con tal de gobernar”.
Hernando llamó “trileros” a los integrantes del Partido Popular, en una vuelta de tortilla verdaderamente propagandística. Pero muchos sabemos que los verdaderos trileros son ellos. Desconocemos si les saldrá bien o mal la jugada, pero sin duda tienen mucho menos derecho para gobernar que el PP y se están mostrando mucho menos generosos, haciendo hincapié en la corrupción del PP, como si no existiera entre sus filas o dentro de PODEMOS que en pocos meses de gobierno local han dado para llenar muchas páginas de anecdotario de las más diversas formas de nepotismo y sectarismo gobernando. Les parece intolerable y casi apestoso tratar con el PP y sin embargo se prestan a dormir con su enemigo, esperando controlar a la fiera.
Si no me intranquilizara tanto PODEMOS, si no les tuviera tanto miedo (por la amenaza que creo que late en ellos, de totalitarismo e intolerancia) casi me alegraría del sorpaso, porque vendría motivado por demérito del PSOE en los últimos años, y sería más que merecido. Han destruido literalmente la izquierda y cualquier asomo de moderación socialdemócrata. Desde los tiempos de Zapatero se ha querido bascular hacia todas partes, siempre queriendo robarle espacio político al PP. Se han perdido los principios y el sentido de Estado, haciendo una política tramposa y cortoplacista, que incluía concesiones irrealizables a los separatistas catalanes que, al provocar su decepción, condujeron a una mayor ansia de separación. Hoy se pretende hacer lo mismo con la estrategia de federalismo asimétrico que no es más que un burdo engaño del que no tardarán en darse cuenta los ciudadanos de otras comunidades, después de colmar su frustración, como les ha sucedido a los catalanes.
Pero no solo ha habido esta cortedad de miras en materia de nacionalismos. El PSOE reguló una Ley de dependencia vacía de presupuesto que provocó la frustración en muchos jubilados o inválidos, hasta que poco a poco se va saliendo adelante en muchas comunidades, sobre todo en las gobernadas por el PP. Se reguló a través de una ley programática la violencia de género y no ha sido posible evitarla porque la brutalidad de muchos individuos y el machismo alienante para la mujer, siguen existiendo y anidan en malhadadas personas de cualquier ideología. En toda esta agitación y propaganda, el partido PODEMOS puede dejar pequeño a Zapatero porque, si se lo permiten las circunstancias hará en el gobierno central lo que está haciendo en los ayuntamientos, con el permiso del PSOE, naturalmente.
Yo creo que la actual cúpula del PSOE no desconoce este peligro. Cierto es que el ansia de poder les ha hecho notoriamente irresponsables en el pasado, pero en este caso la llegada de esta coalición con PODEMOS y con los separatistas sería letal para España, desde todos los puntos de vista.
Muchos pensamos que los pasos que está dando Pedro Sánchez son maniobras desesperadas de supervivencia, en una estrategia que pasa por disputar la izquierda radical a PODEMOS. En ese contexto es natural que se despachen continuamente contra el PP y contra Rajoy a quienes hacen responsables de todos sus males, incluso de que el electorado les haya dado la espalda: De eso también parecen querer culpar al PP, y resulta un poco increíble, porque si lo hubieran hecho bien la gente les habría votado.
Secretamente la estrategia pasa por conseguir el pacto con Ciudadanos y dejar en la oposición a PP y a PODEMOS. De alguna manera supone intentar fagocitar el mucho (o poco) voto de centro izquierda que tenga Ciudadanos y anular a PODEMOS mediante una lucha radical contra la derecha. Lo paradójico es que para llegar a esto, necesitan la abstención del PP, el partido al que después van a criticar, por una elemental cuestión de supervivencia.  Porque es obvio que el PSOE no podrá gobernar desde una moderación que le enfrentaría a PODEMOS y le condenaría a perder definitivamente el espacio político de la izquierda. Y además porque, al llevar como compañero de viaje a Ciudadanos, el camino de reforma constitucional no será en el sentido que ellos esperan sino en otro muy diferente, lo que les hará quedar mal con el elector nacionalista. Por lo tanto esta estrategia ES MALA, sobre todo para el PSOE, ya que de un modo u otro se va a poner de relieve que han perdido el PSC, en beneficio de PODEMOS  
La única salida para que el partido socialista obrero español sobreviva a esta profunda crisis de la izquierda, - (es una verdadera pelea de gallos que Pedro Sánchez está perdiendo) – es quedar en la oposición mientras gobierna el PP, con Ciudadanos, y asfixiar a Podemos mediante una política acertada de manejo de medios que suponga eliminar apoyos, siempre desde el respeto por la libertad de expresión y sin censuras. La abstenciópn que sería imprescindible para esta solución, sería permanentemente reprochada por Pablo Iglesias pero el perjuicio de esta vía sería menor que gobernar con él de vicepresidente. Y con varios ministerios podemitas, que estarían en una inmejorable posición para segarle la hierba a sus pies durante cada día del mandato.



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