Todo pasa. Todo fluye. Lo que antes era actualidad queda desdibujado por la vorágine de acontecimientos. Ahora toca crisis en España. El petroleo, el nuevo euribor, los alimentos... todo sube menos los sueldos. Hoy mi sueldo neto es igual a mi cuota hipotecaria. Todo depende de lo que gana mi mujer. Me siento estafado por el sistema. Nos animaron a consumir, a pedir créditos, a comprar casas. Nuestros préstamos pesan más y nuestras casas valen menos. Los promotores inmobiliarios se han hecho de oro en los últimos años y ahora se quejan de crisis y piden protección a la Administración pública. ¿Qué protección tiene el pequeño consumidor? El pequeño consumidor solo puede hacer una cosa: dejar de consumir, aplazar sus decisiones de compra y entonces todos nos empobrecemos aún más, porque no hay consumo, no hay producción, la oferta se hace escasa, los precios suben, los empleos se pierden.
¿Y quién está gestionando todo esto? Nuestros amigos sin ideas del PSOE. Nuestros dilapidadores del superavit ¿Alguien adivina lo que va a pasar con el superavit?
Hoy más que nunca hace falta sensatez. Gobernar para el ciudadano y no para que el político gane las elecciones. Esto es, financiar proyectos necesarios que dinamicen y relancen a las empresas, con lo que nos beneficiaremos todos. Que se dejen ya de soltar dinero para la implantación de lenguas vernáculas (o para la persecución del castellano), que no destinen, por favor, más recursos a enseñarnos cómo masturbarnos o qué drogas en forma de pomada pueden administrarse los homosexuales en el ano, que dejen de financiar a los titiriteros para hacer películas muy suyas, muy de firma, que no ve nadie. Que construyan de una vez más centrales nucleares en lugar de comprar energía a los franceses. Que se pongan de una vez de acuerdo con el agua y dejen de engañarnos con las desaladoras. Que cojan por los cuernos el problema de la inmigración. Que bajen los impuestos, ahora que hay superavit todavía. Que bajen las cotizaciones a la Seguridad Social y, en la misma proporción algunas prestaciones de tipo "asistencial" que son una verdadera sangría y un chollo para quienes vienen de fuera.
Hay tantas cosas por hacer. Pero hoy más que nunca nos ocultarán la realidad y nos seguirán tomando el pelo, porque la trayectoria de este ejecutivo es ya más que vergonzante... ¿Dónde está la tan cacareada Ley de dependencia? ¿Se ha aplicado para algo más que un reducídisimo grupo de privilegiados o no era más que una ley programática sin análisis presupuestario alguno que la diera soporte? ¿De qué ha servido la Ley de Igualdad, que tanto airearon para obtener el voto femenino? ¿ la conciliación familiar?, (ahora que en la UE se está hablando de ampliar voluntariamente la jornada laboral hasta llegar al límite de las doce horas diarias).
¿Nos seguirán hablando de repúblicas y guerra civil o la cosa ya queda testimonialmente para las series de sobremesa como "Amar en tiempos revueltos" o "La señora"?
¿Van a seguir estos incompetentes reivindicando estupideces mientras el país se desangra?