Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

25 de febrero de 2012

La dación en pago

Se ha anunciado por el ministro de Economía el posible desarrollo de una modalidad de dación en pago bajo ciertas condiciones para poder eliminar la deuda de algunas economías domésticas ahogadas por su hipoteca.  Cuando he hablado de esto con la gente (sobre todo con compañeros de trabajo, con los que ha surgido el tema) la crítica feroz hacia los bancos y la animadversión hacia la injusticia de lo que ven como un capitalismo salvaje, les hace simpatizar con la medida.
Para mí la realidad es mucho más compleja. La dación en pago puede conducir a la condonación de una deuda contraida por irresponsables, por gente que no debió nunca entrar a comprar una casa si no podía hacerlo.
Tenemos la tendencia a pensar que el valor de un inmueble no puede disminuir. Como es ladrillo y la piedra no se deteriora el valor va en aumento. Si pensáramos por ejemplo en un coche ¿Qué pasaría? Te lo compras nuevo a plazos. Los disfrutas, y cuando no llevas ni un año pagado, te quedas en el paro y al no poder afrontar las cuotas, se lo devuelves al concesionario y ahí se acaba todo. El concesionario ya no puede venderlo como nuevo, el coche ha experimentado una pérdida de valor que tiene que recuperar ¿Cómo lo hace? Repercutiéndola sobre los compradores solventes: Aquellos que sí responden de sus deudas. Aquellos que tienen bienes para ser embargados en caso de incumplimiento.
La clase media es el gran repositorio al que van a parar la pérdidas de todos: El Estado sube impuestos a los empleados por cuenta ajena, a los autónomos, a las pequeñas empresas… Esos mismos, en la medida en que son conumidores mueven el mercado y siguen pagando impuestos indirectos. Esos mismos, en la medida en que se endeudan, pagarán préstamos que se van a  encarecer como consecuencia de la dación en pago y la previsible modificación al alza de los tipos de interés. A la vez, ven que el mercado ha afectado al inmueble que ellos sí tienen que seguir pagando puntualmente. El valor de sus casas ha disminuido como consecuencia de haberse inundado el mercado con inmuebles que se han quedado las entidades financieras por la ejecución forzosa de los fallidos .
Debe observarse que la única diferencia entre que haya ejecucuión forzosa, con o sin dación en pago, está en el balance de los bancos. Si no hay dación en pago hay un activo a favor del banco que sigue existiendo en su contabilidad, pero que casi se puede considerar ficticio porque difílmente lo cobrará nunca. Si hay dación en pago la contabilidad se hace acorde con la realidad y se modifica a la baja. En ese caso, si el banco se conforma, y no intenta recuperar la pérdida de valor de otra manera – es decir, si asume las pérdidas – los restanbtes prestatarios no se verían afectados. Pero ¿Qué banco asumiría de esta manera sus pérdidas? Lo natural es que exijan dinero público para compensar la dación en pago. Al fin y al cabo son empresas. Me cuesta creer que algún día admitirán su equivocación, su parte de responsabilidad.

Y lo cierto es que la tienen: Ellos compitieron entre sí por conceder préstamos imprudentes y sobrevaloraron las garantías tasando al alza los pisos para que los solicitantes entraran en las operaciones.
Si el Estado responde, al final respondemos todos. O mejor dicho, respondemos los de siempre: Los empobrecidos solventes. O dicho de otro modo: Los agobiados que todavía no hemos entrado en situación de insolvencia y nos vemos sometidos a una solidaridad forzosa con los imprudentes (bancos y clientes) y a responder porque los poderes públicos se lo han gastado todo en megalomanías y estupideces.
Yo estaría plenamente de acuerdo en que un Estado, verdaderamente social, ayudara a las familias arruinadas financiando la pérdida que origina el incumplimiento de su obligación con las entidaedes financieras. Estaría de acuerdo con que ese Estado se ocupara de abonar subsidios por desempleo a quienes están en situación de necesidad. Estaría de acuerdo en la financiación de cursos de formación para la reinserción laboral de la gente. Lo que necesita esta sociedad para recuperar su dignidad es que haya empleo.
Pero las cosas no se han hecho bien y ahora nos lo hacen pagar a los ciudadanos. Políticos rastreros y ladrones se construyen chalets, hípicas y palacios, consejeros y directivos de grandes empresas se blindan con indemnizaciones millonarias y aquí no pasa nada. Y los peores de todos han sido los socielistas, porque con ellos han vivido las empresas corruptas mejor que con nadie.
Los poderes públicos actuales, el partido popular que está en el poder central, autonómico y municipal de forma aplastante, es quien debe ahora velar por una recomposición de la sociedad para que aquellos que tenemos que sufragar los cambios aceptemos de buen grado esta solidaridad forzosa. Tiene que haber una cura radical de honestidad para poder imponer las medidas de austeridad que están imponiendo. La sangre, sudor y lágrimas de los ciudadanos no la puede pedir cualquiera.
Yo tengo a familiares cercanos en el paro, me han subido los impuestos, el precio del carburante, las facturas de luz, agua, gas teléfono etc., el colegio de los niños, la AEAT me ha hecho reclamaciones inauditas que he pagado, me han reducido el sueldo… me han empobrecido en definitiva, y lo peor de todo: Han recortado mis expectativas de que mis hijos tengan trabajo y algún futuro en su propio país. Aún así casi debo dar las gracias porque hay otros que están peor. En efecto: Los hay que están peor. El otro día veía en la televisión el caso de un parado de larga duración que, teniendo un contrato eventual, había decidido comprarse una casa, se había hipotecado y había embarcado a su pobre madre en un aval solidario. El banco estaba desahuciando a la pobre madre por culpa de su imprudencia. También ha habido muchos extranjeros sin trabajo fijo que se metieron a comprarse pisos y, de forma inaudita, les concedieron hipotecas. ¿Por qué ha habido tanto gilipoyas?
Ahora cae sobre mí el peso de la austeridad. He de compartir la pobreza, aunque sería mejor que todos compartiéramos la riqueza. Veo que no hay otra opción porque esto se ha ido a pique. Los invesrosres se van, las administraciones no tienen dinero, las empresas se cierran ...

Pues bien: Asumo la solidaridad forzosa con quienes más sufren. Pero QUE NO ME ENTERE DE UN SOLO CASO MÁS DE CORRUPCIÓN. QUIERO VER ENTRE REJAS A PEPIÑOS Y URDANGARINES. QUIERO QUE NO LE TIEMBLE EL PULSO AL GOBIERNO AL ELIMINAR LAS SUBVENCIONES DESTINADAS A ESTUPIDECES, QUIERO QUE EL CINE SE AUTOFINANCIE, QUIERO QUE SE DEJEN DE GASTAR INGENTES CANTIDADES DE DINERO EN REMOVER TIERRA POR LAS CUNETAS PARA ENCONTRAR A REPRESALIADOS DE HACE OCHENTAS AÑOS, QUIERO QUE SE DEJE DE SOLTAR DINERO PARA PROYECTOS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL RIDÍCULOS , QUE SE APARQUE LA ALIANZA DE LAS CIVILIZACIONES, QUE LOS DIPUTADOS SE JUBILEN IGUAL QUE TODO EL MUNDO...

 ¿Sigo?

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