Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

18 de mayo de 2007

¿Ayuntamiento, ajuntamiento o Hay untamiento?


Se le ha acusado estos días a Miguel Sebastián de romper todas las reglas del “fair – play” en la política. A mí no me extraña en absoluto porque la Pepiño Factory y las oscuras oficinas presupuestarias nunca han practicado eso. No saben lo que es una lucha en buena lid, sin recurrir a la propaganda barata o a las maniobras arteras.


Los golpes bajos en la política están a la orden del día, por lo cual no debe extrañarnos que se aireen en un debate de gran audiencia los líos de faldas del alcalde. ¿Qué es un picha brava? Qué más da. Lo importante es el tema político. ¿O es que vamos a acabar como los americanos con el Clinton y la becaria?

Ahora bien. A mi me escama que se haya llevado hasta ahora con tanta discreción la implicación de la llamada Monserrat Corulla en la Operación Malaya. Y si hay una relación más allá de lo personal, que haya conducido al tráfico de influencias – por ejemplo para la obtención de algún permiso o licencia del Ayuntamiento de Madrid, en orden a la construcción de un hotel en algún antiguo palacio – pues, naturalmente que debe airearse, porque nos interesa a todos. Pero, eso sí: Con pruebas inobjetables.

¿Tiene esas pruebas Sebastián? Las tenga o no, su modo de dar la primera estocada, ha adolecido de una bisoñez e ingenuidad impropia de un alcaldable. Se ha buscado el daño personal y se ha obtenido lo contrario, porque ahora Gallardón, siempre alegará que se le ataca en el terreno de lo personal.