ZP es hoy un obstáculo serio para la recuperación del país, y no solo él, todo su partido y muchos adláteres que han participado en el pasteleo, cada vez que se han aprobado leyes de presupuestos irresponsables. En poco tiempo, hemos pasado de ser un país con superávit y con una deuda bien valorada desde el punto de vista de la seguridad, a ser una especie de apestados que tenemos que pagar un interés mucho mayor por el crédito exterior. ¿Reside acaso el problema en la subida del interés que piden quienes compran bonos de la deuda española? Para mí el verdadero problema no es la deuda en sí (que, por ejemplo es inferior a la británica). El problema es la incapacidad del Estado para recaudar lo suficiente con que pagar la deuda que vaya venciendo. Los inversores desde fuera ven el paro que tenemos y sienten que el Estado español va a tener dificultades de recaudación. A la vez ven que ése Estado toma decisiones que van a dificultar doblemente el mantenimiento del nivel de ingresos. La subida de impuestos no tiene por qué traducirse en un incremento de los ingresos, si tienes menos sujetos responsables cotizando. La clave está en tomar medidas favorables al empleo y restringir paralelamente el gasto. A propósito del gasto público, los inversores extranjeros han visto que éste se ha incrementado en una proporción brutal en muy poco tiempo. Naturalmente que Gran Bretaña puede tener más gasto que nosotros, pero los ingresos con los que van refinanciando su deuda son muy superiores a los nuestros y no fallan.
Por lo tanto: ZP y su gobierno son responsables de haber tomado las medidas contrarias a lo que resultaría aconsejable en esta situación de crisis. Y lo han hecho porque les interesaba electoralmente. Han actuado en clave interna, aplicando una política con minúsculas, sin ninguna visión de Estado. Y lo han hecho tozudamente en contra de todos los consejos facilitados por organismos internacionales, el Banco de España, asociaciones bancarias y empresariales etc... y oyendo a los sindicatos para evitar cualquier enfrentamiento con ellos.
Todo tiene una clara lectura en clave interna. Querían el poder por encima de todo y, para mantenerlo, han repartido dinero imprudentemente entre cualquier potencial votante que se les pudiera ocurrir: Sindicatos, mujeres, homosexuales, asociaciones de memoria histórica y sobre todo, nacionalismos cuyos representantes en el Congreso de los Diputados debían apoyarles en esta desquiciada y frenética caida hacia el abismo.
Puede que no nos hubiéramos librado de sufrir los efectos de la crisis. Pero los efectos habrían sido menores a buen seguro con una actuación diferente de nuestro gobierno. Deberían haberse abstenido de subsidiar a media población española y extranjera. Es sonrojante e indignante que se hayan gastado miles de millones en el inútil Plan "E" deshaciendo y haciendo rotondas y ahora diga Pepiño que la inversión en infraestructuras queda congelada e incluso va a dejar de pagarse a empresas ya adjudicatarias de proyectos en marcha. ¡Cuanto más luciría el dinero gastado con cabeza y con moderación! ¿Por qué, Señor, han de hacer siempre lo mismo los socialistas? ¿Por qué la caja ha de quedar vacía y con telarañas cuando se marchan del poder?
Deberían haber controlado las subvenciones en estupideces, como la cúpula del Sr. Barceló o como traerse a una convención a un montón de mujeres africanas para hablar de temas que, para ellas son ciencia ficción. Deberían haber controlado el núemro de funcionarios y empleados públicos de diversa procedencia. El problema no es la cuantía del sueldo de los funcionarios de carrera, sino el gran aumento de funcionarios, interinos, asesores etc..., sobre todo en la administración local y autonómica.
El gasto, en fin, se ha multiplicado lanzando un mensaje de alrama e inseguridad en un mundo globalizado. Por si fuera poco teníamos el precedente de Grecia. Y por último las guindas de este desastre son la actuación patética (con anuncios publicitarios pidiendo la confianza en España "In Spain we trust", con mensajes de que no somos Grecia, con giras de nuestra vicepresidenta segunda intentando convencer a los medios de prensa extranjeros y a las sociedades de rating etc...) y la actuación errática y descoordinada, con falta de sincronía entre los propios miembros del Ejecutivo, diciendo cada uno una cosa distinta, anunciando medidas sin saber siquiera si van a poder desarrollarse y cómo van a desarrollarse etc... Ahí está la Ley de economía sostenible, verdadero motivo de alarma para cualquier estudioso, ahí está la apuesta incierta por las energías renovables, en las que se ha invertido con exceso. Ahí están los ministerios que no sirven para nada, como Vivienda e Igualdad y la política basada en chorradas programáticas que si ya resulta preocupante para los españoles con un poco de sentido común, lo es doblemente para los inversores extranjeros.
Yo sinceramente no me esperaba que otros Estados reaccionaran como lo han hecho para terminar corrigiendo a Zapatero. Pero casi mejor que haya sido así, porque le quedan dos años de mandato y el desastre podría haber sido mayúsculo. Imagino que lo han hecho por la moneda única y por la negra perspectiva de tener que rescatar a España.
Al final quienes van a rescatar a España - y aún no es seguro de que vaya a ser así - son las clases medias y los sueldos transparentes de funcionarios y pensionistas. Es decir, la presa fácil; aquéllos que no pueden pasar a su antojo al terreno de la opacidad para esperar tiempos mejores.
No hay siquiera recurso al pataleo.
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