
Tanta salud y esperanza de vida junta, en el pasaje del vuelo. Tanta ilusión estrellada contra la tierra. Niños que no conocerán a sus padres o no crecerán con ellos. Aficionados al deporte rey, que se han quedado huérfanos, sin su equipo. Costará reemplazar a los desgraciados jugadores. Y costará que los aficionados del Chapecoense salgan del pozo de lágrimas.
Una lástima inmensa. Descansen en paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario