Menudo sinvergüenza nos gobierna. Solamente se le ocurre decir para darse autobombo y erigirse como un ejemplo de patriotismo y "fraternidad" mundial, que "hemos vacunado a todo el mundo, sin preguntar a quién votan".
Inaudito: Una vez más nos toma por imbéciles y se queda tan ancho.
El mero hecho de que se le ocurra esto, ya denota lo caradura que es.
Pero es que él no ha vacunado a nadie. Lo único que ha hecho ha sido entorpecer el proceso de adquisición y distribución de las vacunas.
Se quiere marcar puntos en su haber personal y, de paso generar una impresión falsa de un noble y consensuado cierre de episodio, como si ya hubieran acabado la pandemia y el sufrimiento colectivo (que tanto le molestan), hablando de la enorme oportunidad que tenemos con los fondos europeos. Traducido a un lenguaje algo más descarnado, su mensaje vendría a ser algo así como: Soy el artífice de haber vacunado a tanta gente y ahora quiero pasar página de pandemias porque me perjudica. No quiero oír hablar más de pandemias hasta las próximas elecciones generales y quiero que los de Europa me den de una vez los fondos que voy a administrar en exclusiva.

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