El panorama desde luego es desalentador. Llevamos ya demasiados años con malas noticias, cultivando el pesimismo en un contexto de bienestar. Ahora hablan de las consecuencias de la crisis energética acrecentada hasta límites inimaginables hace unos años, debido a la guerra de Ucrania. Ya desde hace tiempo se venía hablando de la descarbonización de la sociedad y la utilización de las energías renovables (¡para no cargarnos el mundo!). Ello traía como consecuencia que la factura eléctrica se disparara en todo el entrono europeo. Pero ahora todavía más: Se ha demostrado la gran dependencia que todavía teníamos del gas y los gaseoductos se han cerrado, al menos en parte.
Por el norte el gas ruso se corta, y por el sur el gaseoducto argelino está en peligro por nuestra política torpe con el Sáhara. Paralelamente ya habíamos paralizado la extracción de carbón natural en nuestro país y jubilado la mayoría de las centrales térmicas y nucleares. Política torpe e ideologizada que nos lleva a sacudir el bolsillo de todos los ciudadanos (no sólo los ricos).
En el poder está asentado inmerecidamente, por una injusta moción de censura, un gobierno socialista, al que solo le falta ponerse a expropiar para traer el comunismo más rancio a nuestro país. Cada vez nos parecemos más a un gobierno bolivariano de Sudamérica porque este gobierno sigue secuestrado por los inútiles comunistas que no reparan en gasto público aún a costa de arruinar a la sociedad y sus tejidos productivos, para fomentar la dependencia de la ciudadanía de las pagas estatales y de las administraciones local y autonómica.
Por si fuera poco nuestro campo está siendo azotado por una pertinaz sequía y este verano ha sido de los más calurosos que se recuerdan.
¿Qué es lo que falta? ¿Una epidemia? También la hemos tenido, y se ha combatido de la peor manera, por los mandatarios más inútiles que podíamos tener al frente de la nación.
Este país lo resiste todo, pero quizás estemos llegando al final. Me da miedo la movilización de toda esta caterva de gente que ahora está quieta.
¿Qué es lo que harán cuando tengamos un gobierno más conservador? La irresponsabilidad puede incendiar las calles y traer todavía más ruina. Pero quizás es eso lo que buscan. Lo más inquietante es que la izquierda siempre ha buscado la ruina popular, la abolición de la propiedad privada y la dependencia de la gente.

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