Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

16 de enero de 2009

El libre pensamiento se ha acabado.
Una de las cosas que más me fastidia del gobierno de Zapatero, es que obliga al ciudadano a perder neutralidad y definirse en todos los temas de la vida cotidiana, de una manera casi beligerante. Todo está politizado o ideologizado: La historia reciente, la justicia, los maltratos domésticos, y ahora Palestina.

Yo quisiera en ese tema mantenerme neutral porque es un conflicto enquistado y además ajeno a nosotros. Soy capaz de ver las injusticias cometidas por ambas partes. Quizá – puedo admitir – la agresión sea mayor incluso por parte de los judíos. Pero me niego a seguir las pautas marcadas por la izquierda española, ahora dominante. Pretenden desviarnos de nuestra realidad interna para que focalicemos nuestra indignación en el exterior