El libre pensamiento se ha acabado.
Una de las cosas que más me fastidia del gobierno de Zapatero, es que obliga al ciudadano a perder neutralidad y definirse en todos los temas de la vida cotidiana, de una manera casi beligerante. Todo está politizado o ideologizado: La historia reciente, la justicia, los maltratos domésticos, y ahora Palestina.
Yo quisiera en ese tema mantenerme neutral porque es un conflicto enquistado y además ajeno a nosotros. Soy capaz de ver las injusticias cometidas por ambas partes. Quizá – puedo admitir – la agresión sea mayor incluso por parte de los judíos. Pero me niego a seguir las pautas marcadas por la izquierda española, ahora dominante. Pretenden desviarnos de nuestra realidad interna para que focalicemos nuestra indignación en el exterior