
Hoy en el mundo millones de musulmanes. Algunos se empeñan en verlos como una amenaza para la estabilidad mundial y lo hacen de forma pública, sin ambages, expresando una especie de superioridad del mundo occidental sobre las otras culturas. Eso, sin duda es una torpeza. Es una batalla perdida de antemano que conduce a la radicalización de las sociedades y las culturas. Por eso Bush no ha sido un buen presidente. No ha sido el presidente que se merecía la comunidad internacional. No ha servido para liderar el mundo desarrollado y ha supuesto un retroceso en el tiempo.
Ahora Obama expresa públicamente las bondades de las culturas musulmanas y ensalza a sus líderes visitándoles en su terreno y regalándoles los oidos con las menciones constantes a las bondades del Islam. Ese pobre Islam que extendió la civilización en la península ibérica haciendo florecer la tolerancia y la exquisitez en un Al-Andalus acosado por la Inquisición española...
Ahora Obama expresa públicamente las bondades de las culturas musulmanas y ensalza a sus líderes visitándoles en su terreno y regalándoles los oidos con las menciones constantes a las bondades del Islam. Ese pobre Islam que extendió la civilización en la península ibérica haciendo florecer la tolerancia y la exquisitez en un Al-Andalus acosado por la Inquisición española...
Más que un guiño hacia ellas, su discurso parece una genuflexión.
Me está recordando demasiado a Zapatero con la ETA y solo espero que además de ser un movimiento táctico (que, por mi parte, entendería) se encuadre dentro de una estrategia que contemple la posibilidad de que estas jugadas de aproximación puedan fracasar.
Obama debe tener muy claro quién tiene frente al tablero de ajedrez. Me parece muy bien que no lo exprese públicamente, pero me sentiría tranquilizado si supiera que Obama piensa, como yo, que los jerarcas saudíes, los mandatarios iraníes, sirios, etc… están detrás del germen de la intolerancia y del terrorismo internacional. Da igual que se trate de Al-Qaeda o de otras células o grupos. Los musulmanes radicales existen y creen en la lucha contra el infiel. Oriana Fallaci tenía razón cuando les criticaba. Y también Stefan Zweig en su estupenda frase que podría aplicarse no sólo a los musulmanes, sino a cualquier fundamentalismo: “Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.”
De momento, no me ha gustado nada que Obama, para agradar a los intolerantes del mundo actual, aluda a la intolerancia de la religión cristiana en tiempos remotos. El cristianismo en la España de los siglos XVI a XVIII, naturalmente que era fanático e intolerante. En aquellos tiempos todas las naciones (o reinos) eran beligerantes salvo rara excepción. Los estados papales, los reinos centroeuropeos, Inglaterra, Francia, las ciudades estado italianas… todos intervenían en las guerras religiosas. La quemas en la hoguera de Juana de Arco o de Savonarola fueron anteriores a nuestra Inquisición. El mundo era así y lo siguió siendo durante mucho tiempo. Los colonos que llegaron en el Mayflower y la sociedad norteamericana de finales del XVIII fueron lo más parecido a la inquisición española que se ha visto en tiempos recientes en el mundo, hasta llegar a las salvajadas de los racistas en América de las que, en tiempos recientes, podría haber sido víctima el propio Obama.
Pero la sociedad occidental ha evolucionado, apartándose progresivamente del fanatismo, mientras que la civilización musulmana apenas ha progresado. Quizás tenga algo que ver el hecho de que en muchas madrasas – financiadas, por cierto por los petrodólares saudíes – lo único que se enseña reiterativamente sean los versículos del Corán. Lo cierto es que allá donde hay gobiernos islámicos siguen conculcándose los derechos humanos: Se maltrata a las mujeres, se condena a muerte a los homosexuales etc...
Hoy las tesis de la “alianza de las civilizaciones” quieren introducir un elemento de respeto hacia estas culturas ancladas en el pasado y en el subdesarrollo de sus súbditos -(hay muchos estados musulmanes que no tienen ciudadanos sino súbditos)-. Y yo digo: adelante. Respetémosles. Pero no lleguemos a la genuflexión.
Me resulta inquietante ver – por ejemplo – al líder de mi país mostrar una tolerancia y voluntad de apaciguamiento con los musulmanes (en cuyos países todos sabemos que no habría reciprocidad a ese trato) y provocar de forma continua a la Iglesia católica que hoy no quema ni lapida a nadie.
Obama parece que lleva camino de hacer lo mismo, lo cual es más preocupante todavía.
Solo espero que tenga un as en la manga y sepa bien hasta dónde puede llegar.

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