Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

18 de agosto de 2009

La letra pequeña no importa en la propaganda

Es lo de siempre. La aptitud de este gobierno que tenemos para provocar inquietud y transmitir a la ciudadanía una sensación de inoperancia, de improvisación y – lo peor de todo – de actuación propagandística y vacía de contenido.

El conceder con cargo a los presupuestos Generales del Estado, 420 euros de prestación para quienes agotan el subsidio asistencial por desempleo ha sido por sí misma una medida imprudente, si se considera el déficit disparado de las cuentas públicas. Pero además por la forma de aprobarse y hacerse pública ha sido un verdadero acto propagandístico y populachero. Naturalmente la letra pequeña se ocultaba. No interesaba desde el punto de vista del marketing político decir que solo serían beneficiarios de esta medida quienes hubieran agotado todas sus prestaciones después del 1 de agosto de 2009. ¿Para qué? Lo importante es convocar un consejo de ministros en pleno agosto y anunciar a bombo y platillo la última ocurrencia. El contenido cede frente a la forma, porque como viene siendo costumbre con estos gobernantes lo que importa es el envoltorio.

Dice ahora Pepiño – verdadero gurú de estas actuaciones – que quizás ha habido un defecto involuntario en la transmisión de esta información relevante haciendo creer a parte de la ciudadanía (nada menos que alrededor de un millón de parados que no cumplen los requisitos) que podían tener expectativas de percibir la prestación. Miente nuevamente. Afortunadamente la gente empieza a darse cuenta de estos artificios y a ser consciente de que ciertas oportunas matizaciones son un estorbo en los intentos de manipulación y que ésa es la verdadera causa de que se hayan omitido al hacer pública la medida.

Se han encontrado después con un tropel de gente abalanzándose a las oficinas de empleo a presentar las solicitudes quedando lógicamente decepcionados muchos de ellos porque no entraban en la medida. Ya ha habido precedentes de este tipo de actuaciones.

Sobre todo resulta indignante la utilización de fondos públicos para fines partidistas, como es el caso.

Este tipo de socialista gobernante lo que realmente quiere es aumentar la dependencia de la gente de todo lo público. Que el subsidiado se sienta agradecido por la gran sensibilidad del gobierno de izquierdas y de paso se enfrente con el empresariado que no le contrata. Es la mejor forma para garantizar un electorado. Es un modelo ya antiguo, que viene funcionando hace ya muchos años en Andalucía: El voto subsidiado.

No les interesa de verdad una economía sostenible, sino una economía sostenida por el Estado.

Los beneficiarios de los 420 euros serán materialmente atemorizados con la llegada de un nuevo gobierno de signo contrario que les puede quitar la ayuda y se conseguirá así su voto.

La duración de la ayuda no se ha querido concretar. Se dice que durará lo que dure la crisis. Pero en cambio se ha querido recortar el número de beneficiarios estableciendo el requisito de haber agotado la última prestación por desempleo después del 1 de agosto de 2009, dejando fuera a mucha gente que se encuentra en la misma y exacta situación de necesidad, cuando no mayor, por haber transcurrido más tiempo sin haber percibido ninguna renta. Esto significa que habrá un numeroso colectivo con una prestación graciable que el gobierno puede retirar en cualquier momento. Si se alcanzan las próximas elecciones en situación de crisis económica, tal y como es previsible, esta bolsa de gente tendrá el voto cautivo.

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