Suena a amenaza bananera. Ya llegamos, para cambiarlo todo. Para dar su merecido a quienes os han robado. Somos savia nueva que terminará con la corrupción que asola este país...
Mucha de la gente que manifiesta simpatías por PODEMOS ha
llegado a descender a unos límites de decepción que lo que necesitan es un
cambio, lo traiga quien lo traiga.
Por culpa de dónde están, de la falta de
horizontes ya no piensan en lo mejor para el país. Piensan en sí mismos. Se
ven como víctimas de una situación que necesitan alterar de alguna manera, atizando
a los que perciben como causantes. Realmente ahora son una perita en dulce dispuesta a
ser cortada de la rama por unos políticos tan aficionados como desaprensivos
que manejan como nadie el populismo. Ni siquiera les importa demasiado ser
convencidos en su ideología. A quienes llegan para desalojar a la partitocracia
preexistente les perdonan todo y les van a aupar al poder sólo para que
desalojen a los otros, a quienes ven como culpables de todos sus males.
Pero los poderes económicos, los bancos, las compañías de
análisis de riesgos ahí seguirán y nos dificultarán mucho más la vida desde
fuera de nuestras fronteras. En el caso de España no van a ser tan
conformistas como han sido con Grecia, porque España es más grande y nuestro
desvarío les supondrá perder mucho más dinero.
Si esto es así – que lo será – la llegada de Podemos solo
supondría más inestabilidad y desde luego muchas promesas rotas porque no tendrían
dinero para cumplirlas.
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