Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

29 de abril de 2019

Desastre sin paliativos


¿Cuándo se produce el momento en el que cada bando de la derecha española decide ir hacia su extremo y abandonar el Partido Popular? Nunca sabremos exactamente cuando estaba condenado el PP, pero la crisis económica y la percepción de la corrupción tuvieron una nefasta influencia. Una primera oleada de votantes abandonó el PP ya hace más de un año más o menos coincidiendo con la moción de censura por la Gurtel (el estraperlo del que se ha valido en esta ocasión el PSOE). El ver que ha habido chorizos que se lo han llevado crudo mientras la gente perdía sus viviendas hipotecadas y sus empleos, tuvo un efecto letal que fue hábilmente aprovechado por CIUDADANOS y Rivera. Este fue solo el primer grupo de huidos y para intentar combatir esa percepción, el gobierno de Rajoy solo atinó a adoptar una serie de medidas tardías y poco publicitadas por las que se pretendía controlar y prevenir la corrupción de los cargos públicos. A esas alturas a la gente las medidas ya le daban igual: Que se diga que los políticos corruptos van a ir a la cárcel, que se hable de transparencia y buen gobierno, que se cree la plataforma de contratación y se modifiquen los procedimientos de adjudicaciones públicas etc… todo eso daba igual ya. El PSOE había mordido presa, la Gürtel explotó en el momento oportuno y la sentencia judicial terminó de destruir al gobierno del PP. Caló muy hondo en la opinión pública que Rajoy pudiera tener conocimiento de lo que hacía o dejaba de hacer Bárcenas y no valió absolutamente de nada la gestión pragmática que supuestamente había sacado de la crisis a España y había hecho renacer las cifras de empleo. Esa huida de centristas bien intencionados hacia CIUDADANOS  se ha vuelto a constatar en las elecciones de ayer. Parece que es gente que se fue para no volver, de lo cual se congratula la izquierda, beneficiada por el sistema electoral.
Pero la extrema debilidad del gobierno como consecuencia de la crisis y la corrupción se quiso aprovechar por el nacionalismo catalán para irse, sencillamente, y el PP entonces terminó de disgustar a otro importante colectivo de gente que se cabreó y se fue. Se trata de los integrantes de VOX. Militantes y simpatizantes que se sintieron traicionados precisamente cuando el PP se quiso moderar y adoptó un discurso social demócrata de “derechita cobarde” para intentar mantener la sangría de votos que se le iban hacia CIUDADANOS. Después de esta segunda oleada de deserciones, el PP no tenía nada que hacer y la derecha española tampoco. Ya estaban a la gresca, igual que en el 36, y se sabía que a igualdad de votos, los escaños iban a  ser muchos menos.
Por su parte el PSOE ha jugado muy bien sus cartas. Asesorado por gurús consultores que aplican a la política las tecnologías big data y los modelos predictivos, Sánchez ha estado bastante callado, intentando evitar meteduras de pata y explotando al máximo el miedo de todos los paniaguados a la pérdida de sus beneficios, si llega la derechona. Para ese propósito, el mensaje de Abascal y su partido han sido una inestimable ayuda: Lo que realmente ha hecho Abascal ha sido despertar aún más el espíritu reaccionario de la izquierda frente a un enemigo común y facilitar su unificación y movilización. Paralelamente ha conseguido restar votos y representación parlamentaria a la derecha, por obra y gracia de la Ley electoral que tenemos.
Ciudadanos, aun sin pretenderlo ya estaba de lleno metido en esta tarea desde tiempo antes.
Y el propio PP, imposibilitado para reconocer públicamente sus errores por el temor a perder todavía más votos, llegaba a estas elecciones como un sparring noqueado intentando abrazarse a correligionarios, pero sin poder hacerlo, ante la ambición de éstos de lograr el sorpasso.
Ha sido todo un gran despropósito. Un gran desastre, cuyas primeras piedras se pusieron durante la etapa de Aznar; durante la era dorada de la corrupción. Y esto difícilmente tiene arreglo a corto plazo. Por lo tanto tendremos a Sánchez para saciarnos bien de Falcon y chulería, porque ahora sí; ahora puede pavonearse bien por haber chuleado a toda la derecha que estará en minoría durante largos años.

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