Me voy a estrenar con un tema controvertido, que no debería serlo, al menos en España, a estas alturas. Hoy se ha publicado en algún medio que el régimen iraní de Ahmadineyad se propone reprimir a aquéllas mujeres que no se cubran por completo, bajo el pretexto de que un 85 % de l
os ataques de índole sexual se dirigen contra mujeres mal cubiertas. Si no fuera porque la cosa va completamente en serio y la medida puede tener consecuencias funestas para muchas mujeres, la noticia sería para carcajear un rato por la extrema ridiculez a que puede llegar un régimen político.
os ataques de índole sexual se dirigen contra mujeres mal cubiertas. Si no fuera porque la cosa va completamente en serio y la medida puede tener consecuencias funestas para muchas mujeres, la noticia sería para carcajear un rato por la extrema ridiculez a que puede llegar un régimen político.Y yo me pregunto ¿por qué no le cortan el pene a todos los hombres de allí, con el pretexto de que el 100 % de los ataques sexuales guardan una incuestionable relación con él?
Y aquí en Europa ¿Por qué somos tan estúpidos? ¿Por qué permitimos este desatino sin intentar, al menos, evitarlo? Casi todos asumimos que el bhurka es intolerable: Se puede llevar debajo lo mismo un picardías que una navaja de Albacete e impide la identificación de la persona por los rasgos del rostro. Además permite que la mujer no se peine y salga de cualquier manera a la calle. Y lo más importante; somete a la mujer a un régimen de incomodidad y ocultamiento tan solo por la tranquilidad de saber que nadie más que su dueño u otras mujeres le van a mirar de frente al rostro. Hay algunos estúpidos que consideran que en pleno siglo XXI tenemos todavía algo que aprender de los musulmanes (cuyo retraso se debe precisamente a centrar sus esfuerzos en las prohibiciones religiosas y el estudio obsesivo del corán, como si este libro medieval tuviera respuesta para todo).

Estamos ante la disyuntiva de ser firmes o acomplejarnos y pedirles disculpas por tener normas y convencionalismos sociales más lógicos y avanzados que los de ellos. La multiculturalidad mal entendida conducirá a la victoria de las culturas más rancias frente a las más avanzadas. La intolerancia vencerá al matiz y la seguridad de los ignorantes se impondrá sobre la duda razonable de los sabios. Por todo eso hay que demostrar fuerza frente a la callada invasión de unas costumbres y modos intolerables.
Con todo, no pido que corten la mano ni que se lapide a nadie cruelmente, como hacen ellos. Me basta con que paguen una multa. Me basta con que nuestras autoridades no se muestren comprensivas con ellos.
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