
Han caido dos más. Se han roto todas esas previsiones sobre terrorismo de baja intensidad. Verdaderas pamplinas que tenían un mayor componente de deseo que de realidad. Ya tenemos dos nuevas víctimas. Dos profesionales de la Guardia Civil a quienes hoy todos coinciden en elogiar. El Presidente, el ministro Rubalcaba, todos adoptan una pose entre lastimera y trascendente para lamentar la muerte de uno de los Guardias y el gravísimo estado del otro, con una bala alojada en la cabeza y un coma del que no despierta. Y los familiares y compañeros - (sobre todo éstos, pero también todo el resto de la ciudadanía) - tienen que esforzarse en contener su vómito, ante la actitud cínica de quienes ahora prometen que los autores de este atentado "cumplirán íntegras sus penas y solo pueden esperar la acción de la justicia".
Yo añadiría parafraseando a nuestro locuaz ministro de justicia, más bocazas pero menos cínico que otros ...
mientras la jugada lo aconseje