La Primera fase de la campaña estaba más interesado en todo esto. Me compraba el periódico y seguía puntualmente las noticias. Me ilusionaba el posible cambio que yo deseaba porque mi desengaño se remonta al momento mismo en que esta caterva de iluminados se hizo con el poder esgrimiendo de forma soez la palabra paz. Ahora ya no confío en nada. Veo una España manipulada, atravesando una etapa negra. La etapa más parecida a Franco. Los extremos se tocan.
Ojala me equivoque, pero ZP ganará de nuevo las elecciones generales. Vaya por delante que no deseo en especial que gane Rajoy. Seguramente si ganara acabaría decepcionándome igual que Aznar. De un tiempo a esta parte me siento manipulado por todos los partidos políticos, pero lo de Zapatero es cuestión aparte, porque ha elevado a la máxima categoría la falta de ética y el todo vale, para permanecer en el poder. En niveles de engaño que a cualquier mente normal le parecerían irreales de pura hipérbole, ha llegado a un depurado manejo de la “agit-prop” instaurándose en la conciencia popular con un puñado de mentiras que le sostienen y justifican ante un importante sector de la sociedad que quiere ser engañado.
Esos deseos de engaño solo pueden proceder de una preocupante falta de criterio resultado de un clientelismo que se practica con insistencia desde los centros de poder, captando aquellos sectores más proclives y dispuestos: Los nacionalistas, los homosexuales, los cómicos etc. No hay más que ver los que sucede en las comunidades autónomas vasca y andaluza, donde el largo brazo del poder autonómico alcanza a dar y quitar, según simpatice uno o no con las siglas que mandan.
También hay sectores de la población que son u serán “de izquierdas”. Les ves con adosado, casa de campo, coche de marca, haciendo viajes cada dos por tres e invirtiendo en bolsa o ladrillos, pero son votantes de izquierdas, casi por razones familiares. Es el caso de un amigo mío con el cené la otra noche. Cuando intentabas arrinconarle dialécticamente se revolvía sentenciando que él era de izquierdas y se moriría siéndolo y que nunca votaría a la derecha. Luego te contaba que su padre había padecido prisión en la posguerra y que él se había criado en un barrio de currantes en el que cada vez que acudía la policía a disolver concentraciones les arrojaban macetas desde los balones.
A esta gente Zapatero ha sabido enconarles y definirles de nuevo. Ese es el mérito de esta legislatura. No se ha gobernado para todos, no se ha avanzado en una reconciliación que casi ya parecía innecesaria. Yo sinceramente pensaba que todo eso de la guerra civil estaba olvidado, si no en el plano histórico (que siempre debemos recordar para que los hechos no se repitan), sí al menos en el plano emocional. Pero no es así: Han venido nuevamente a despertar los fantasmas y la división.
Yo no quiero sentirme dividido con nadie: Cuando era un crío iba a Santander en los veranos y en la pandilla tenía muchos amigos vascos. Mis padres eran amigos de sus padres y muchas veces íbamos a Guecho, Galdácano, Balmaseda a visitarles. Me lo he pasado muy bien con ellos tomando calimochos , participando en tamborradas y cantando canciones. Hoy veo sorprendido cómo se ha alimentado el odio en aquellas sociedades. No quieren ser españoles, no hablan de política y nos ven como unos maketos a los que hay que sellar la boca y la voluntad mediante amenazas. Cómo han cambiado las cosas. Inocentemente creía que no había problemas y éstos subyacían esperando que vinieran los atizadores para aventarlos y extenderlos como una mala metástasis. ¿Qué está haciendo ZP? Se cree que hace justicia, que pone las cosas en su sitio y que gobierna para los que fueron oprimidos en la época franquista y lo que realmente hace es abrir heridas y gobernar para minorías.
Ahí ha estado toda su filosofía: Su semilla ha sido la radicalización y su cosecha es esa legión de adeptos que votan fielmente contra la derecha amenazante que en sus cabezas y su corazón tienen firmemente asociada con el franquismo sin darse cuenta de que eso ya no existe.
Una de las grandes injusticias del PSOE de ZP ha sido tachar de antidemocrático y franquista al PP, pero es muy tentador jugar a eso.
Ojala me equivoque, pero ZP ganará de nuevo las elecciones generales. Vaya por delante que no deseo en especial que gane Rajoy. Seguramente si ganara acabaría decepcionándome igual que Aznar. De un tiempo a esta parte me siento manipulado por todos los partidos políticos, pero lo de Zapatero es cuestión aparte, porque ha elevado a la máxima categoría la falta de ética y el todo vale, para permanecer en el poder. En niveles de engaño que a cualquier mente normal le parecerían irreales de pura hipérbole, ha llegado a un depurado manejo de la “agit-prop” instaurándose en la conciencia popular con un puñado de mentiras que le sostienen y justifican ante un importante sector de la sociedad que quiere ser engañado.
Esos deseos de engaño solo pueden proceder de una preocupante falta de criterio resultado de un clientelismo que se practica con insistencia desde los centros de poder, captando aquellos sectores más proclives y dispuestos: Los nacionalistas, los homosexuales, los cómicos etc. No hay más que ver los que sucede en las comunidades autónomas vasca y andaluza, donde el largo brazo del poder autonómico alcanza a dar y quitar, según simpatice uno o no con las siglas que mandan.
También hay sectores de la población que son u serán “de izquierdas”. Les ves con adosado, casa de campo, coche de marca, haciendo viajes cada dos por tres e invirtiendo en bolsa o ladrillos, pero son votantes de izquierdas, casi por razones familiares. Es el caso de un amigo mío con el cené la otra noche. Cuando intentabas arrinconarle dialécticamente se revolvía sentenciando que él era de izquierdas y se moriría siéndolo y que nunca votaría a la derecha. Luego te contaba que su padre había padecido prisión en la posguerra y que él se había criado en un barrio de currantes en el que cada vez que acudía la policía a disolver concentraciones les arrojaban macetas desde los balones.
A esta gente Zapatero ha sabido enconarles y definirles de nuevo. Ese es el mérito de esta legislatura. No se ha gobernado para todos, no se ha avanzado en una reconciliación que casi ya parecía innecesaria. Yo sinceramente pensaba que todo eso de la guerra civil estaba olvidado, si no en el plano histórico (que siempre debemos recordar para que los hechos no se repitan), sí al menos en el plano emocional. Pero no es así: Han venido nuevamente a despertar los fantasmas y la división.
Yo no quiero sentirme dividido con nadie: Cuando era un crío iba a Santander en los veranos y en la pandilla tenía muchos amigos vascos. Mis padres eran amigos de sus padres y muchas veces íbamos a Guecho, Galdácano, Balmaseda a visitarles. Me lo he pasado muy bien con ellos tomando calimochos , participando en tamborradas y cantando canciones. Hoy veo sorprendido cómo se ha alimentado el odio en aquellas sociedades. No quieren ser españoles, no hablan de política y nos ven como unos maketos a los que hay que sellar la boca y la voluntad mediante amenazas. Cómo han cambiado las cosas. Inocentemente creía que no había problemas y éstos subyacían esperando que vinieran los atizadores para aventarlos y extenderlos como una mala metástasis. ¿Qué está haciendo ZP? Se cree que hace justicia, que pone las cosas en su sitio y que gobierna para los que fueron oprimidos en la época franquista y lo que realmente hace es abrir heridas y gobernar para minorías.
Ahí ha estado toda su filosofía: Su semilla ha sido la radicalización y su cosecha es esa legión de adeptos que votan fielmente contra la derecha amenazante que en sus cabezas y su corazón tienen firmemente asociada con el franquismo sin darse cuenta de que eso ya no existe.
Una de las grandes injusticias del PSOE de ZP ha sido tachar de antidemocrático y franquista al PP, pero es muy tentador jugar a eso.
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