
Me he impuesto la obligación de volver a escribir en este blog. Fue un disgusto para mí ver cómo los profesionales de la Agit-prop conseguían ganar las elecciones. Por la mínima, sí, pero victoria al fin y al cabo, que les ha llevado a estar otra vez en el poder (y consecuentemente en el ojo de mis críticas).
Hoy mismo ha hecho una de sus apariciones estelares Pepiño Blanco, el adalid de la armonía y la conciliación, el enemigo público número uno de la crispación. Con sus gafas de rompetechos y su adusto gesto habitual, ha salido a los medios para atizar la controversia interna en el PP, entre Rajoy y Esperanza Aguirre. ¡Menos mal que no quieren crispar! En sus declaraciones se cuestiona si el Congreso va a superar los enfrentamientos entre familias del PP ¿Y a él qué más le da? ¿Qué hace dando una conferencia de prensa sobre ese tema? ¿Qué hace ofreciéndose – con mucha sorna – a organizarles el Congreso a los del PP? ¿Qué está haciendo sino sembrar cizaña?
Luego se inflan a hablarnos del talante.
Paralelamente ha saltado estos días el escándalo por el trasvase del Ebro a Barcelona, que tan oculto tenían en vísperas de elecciones. Cuando grandes sectores de la población han protestado por la mayúscula e insultante tomadura de pelo, todavía les parece ilógico. Les parece que es crispar a la opinión pública criticar un trasvase contrario al Programa socialista e irregular en su forma de planificación y aprobación. ¿No es completamente lógico que aquellos que defendían el Plan Hidrólógico Nacional, tan denostado por los socialistas hoy critiquen esta medida? No. Según pepino eso es crispar a la opinión pública.
Hoy mismo ha hecho una de sus apariciones estelares Pepiño Blanco, el adalid de la armonía y la conciliación, el enemigo público número uno de la crispación. Con sus gafas de rompetechos y su adusto gesto habitual, ha salido a los medios para atizar la controversia interna en el PP, entre Rajoy y Esperanza Aguirre. ¡Menos mal que no quieren crispar! En sus declaraciones se cuestiona si el Congreso va a superar los enfrentamientos entre familias del PP ¿Y a él qué más le da? ¿Qué hace dando una conferencia de prensa sobre ese tema? ¿Qué hace ofreciéndose – con mucha sorna – a organizarles el Congreso a los del PP? ¿Qué está haciendo sino sembrar cizaña?
Luego se inflan a hablarnos del talante.
Paralelamente ha saltado estos días el escándalo por el trasvase del Ebro a Barcelona, que tan oculto tenían en vísperas de elecciones. Cuando grandes sectores de la población han protestado por la mayúscula e insultante tomadura de pelo, todavía les parece ilógico. Les parece que es crispar a la opinión pública criticar un trasvase contrario al Programa socialista e irregular en su forma de planificación y aprobación. ¿No es completamente lógico que aquellos que defendían el Plan Hidrólógico Nacional, tan denostado por los socialistas hoy critiquen esta medida? No. Según pepino eso es crispar a la opinión pública.