Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

28 de septiembre de 2009

Al final nos suben (a todos) el IVA

Una subida del IVA, que grava el consumo, no puede catalogarse como beneficiosa para ninguna clase social ni nivel de rentas, se mire por donde se mire. Es igual para todos, porque todos consumimos. Si acaso es peor para las clases más bajas porque una alteración al alza en el precio de los artículos les afectará más a ellos que a los ricos. Aquellos que andan justos de presupuesto para terminar el mes, serán los que sufrirán más este impuesto y la decisión que tomarán será recortar su consumo, lo cual perjudicará todavía más a nuestra economía.

Todos los pequeños comerciantes, cuyos locales vemos a diario cerrarse delante de nuestras narices son los afectados por el descenso del consumo. Empresas que se sostenían a duras penas, que puede que no tuvieran mucha viabilidad, pero al menos servían para dar de comer a unas pocas familias. Muchos querrán que les facturen sin IVA y se hará así porque ya es práctica habitual en un elevado porcentaje de las transacciones comerciales. Y está por ver que el Estado vaya a ingresar más.

Desde la perspectiva de un modesto consumidor y, una vez asumido que tendré que pagar todo un poco más caro, lo que al menos quisiera es que nadie a estas alturas crea ya en el enmascaramiento. Porque decir que esto va a beneficiar a alguien es enmascarar las cosas. Lo único que demuestra esta subida de impuestos es que en muy poco tiempo hemos pasado de tener superávit en las cuentas públicas a tener un déficit apabullante, como consecuencia de unas decisiones electoralistas tomadas a la ligera, de las que ha obtenido buen rédito el PSOE. Cuando se aprobaba cada una de las medidas del monumental despilfarro, se aumentaba una factura que ahora vamos a pagar todos forzosamente. Ya seamos pobres o ricos, cada acto de consumo se verá más penalizado.

Y todo para que ZP pueda seguir tomando decisiones irresponsables. Esto ya es demasiado: Tenemos a un mono con una escopeta cargada.

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