Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

11 de septiembre de 2009

El dinero que nos quitarán

Estaba cantado lo de los impuestos. Al final va a ser el IVA que, junto con las subidas que apliquen a la gasolina van a hacer más hueco en nuestros bolsillos. Para eso vale este gobierno: Para empobrecernos más. Alguien puede entender – tal y como les interesa que entendamos – que realmente se trata de un ejercicio de solidaridad exigible a la ciudadanía afortunada que no ha perdido su empleo en estos tiempos. Pero la solidaridad es una virtud que debe tener y ejercitar cada persona de forma libremente asumida y voluntaria. Esto es una especie de solidaridad forzosa que nos obliga a dar dinero a los incompetentes sin que estemos nada seguros de que el sacrificio valga de algo.

Porque a estas alturas creo que nadie debería dudar de la ineficacia e ignorancia en materia económica de este gobierno. El IVA es un impuesto por el que se va repercutiendo un valor añadido sobre el precio desde el primer intermediario hasta el consumidor, que es el pagano.

Es un impuesto sobre el consumo que como tal puede desplegar efectos de incentivación o desincentivación de forma inversamente proporcional a su cuantía. Desincentivar el consumo en estos tiempos no parece lo más indicado, si entendemos que del consumo depende la actividad económica y empresarial y de esta actividad depende el empleo.

Por lo tanto no es una medida en que se ayude a generar más empleo (en eso todo el mundo puede estar de acuerdo). Se trata de una medida tomada nada más que para posibilitar que el Estado recupere una parte del dinero dilapidado y tape algo el escandaloso déficit generado. Es un parche para tapar el resultado de una mala gestión. Un parche en el que, abusando de su autoridad, los ineficaces obligan a financiar sus veleidosos planes a quienes – por prudencia - no están de acuerdo con ellos. No están los tiempos para tirar cohetes, y ahora si nos saquean un poquito más quisiéramos, al menos, tener las garantías de que el dinero no va a ir a financiar a una Asociación de gays y lesbianas de Zimbabwe, tal y como podemos ver en la Resolución de 28 de julio de 2009, (BOE número 95, del 13 de agosto de 2009, secc III pág 68855) en la que, para mi sorpresa compruebo que se conceden 28810 € para esta finalidad.

Tampoco quisiera que ese dinero fuera para pagar a personal de confianza dentro de las administraciones públicas, de los políticos de turno. Gente que después de ser designada a dedo ocupa niveles 30 de la Administración Pública, cargos absolutamente políticos y de confianza, sin ser siquiera funcionarios de carrera que hayan superado una oposición. En esos trabajadores ociosos y amortizados se gasta el gobierno mucho dinero y a muchos de ellos podría prejubilarlos y ponerlos de patitas en la calle, puesto que no son funcionarios.

Desde luego, no deseo que se gasten los cuartos en más coches oficiales o caprichos de representación. La mayoría de nuestros políticos son gente mediocre que, en su vida privada, no pasarían de poseer utilitarios y comer los fines de semana en un McDonalds. ¿Por qué aprenden tan rápido a elegir sastres, restaurantes y coches? No deberían olvidar que todo eso es con dinero público. Y en este caso la responsabilidad por cada dispendio resulta doblemente irresponsable, si se considera lo mal que lo está pasando mucha gente.

Y ¿Qué decir de la reforma de Bermejo en el piso aquél? ¿los fines de semana de caza mayor en Toledo en fincas públicas? ¿los veraneos de Zapatero con todo su séquito en La Mareta, a costa de todos los españoles?

La mayoría de los gastos son opacos y no pueden verse en ningún lado. Sin embargo yo sugeriría a todos los ciudadanos que entraran al BOE a través de Internet y consultaran disposiciones de adjudicación por las que distintos departamentos ministeriales van por ahí repartiendo el dinero (ese mismo que nos han esquilmado) entre curiosas asociaciones, empresas cinematográficas etc.

Nos llevaríamos muchas sorpresas.

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